martes, 18 de abril de 2017

Los desayunos chinos

En mi calle hay varios sitios donde venden desayunos. Uno de los más populares es el que vende esto:

Leche de soja endulzada y 大饼 dabing, una especie de torta. La hay en versión dulce y en salada. Los padres de C. dicen que las de debajo de mi casa son las mejores dabing de Suzhou (y ellos son de Suzhou de toda la vida).

¡Pero en China hay muchas otras cosas que se pueden comer para desayunar! Hagamos un repaso a varias de las más conocidas:

煎饼 jianbing
Es una especie de crepe muy fino que se hace echando la masa en una plancha redonda y estirándola muy fina. Luego se echan los ingredientes que se quieran (el modelo básico lleva un huevo, una cosa frita crujiente que no sé lo que es y cebollino), se cierra formando un rollo y se dobla y parte en dos. Es bastante consistente. Típico del norte de China, pero se puede encontrar en puestos callejeros de todo el país.


油条 youtiao
¡La versión china de los churros! Son más largos y más grandes y normalmente te comes uno o dos como mucho. Se pueden acompañar de leche de soja. Los venden hasta en el KFC.


包子 baozi
Masa cocida al vapor. El relleno puede ser de carne, verduras, tofu, setas, pasta de alubias... prácticamente cualquier cosa. Los que no tienen relleno (solo masa) se llaman 馒头 mantou. Los que son como trenzados y tienen cebollino por fuera se llaman 花卷 huajuan (estos tampoco tienen relleno).
Baozi, mantou y huajuan.

zhou
La típica sopa de arroz también se puede comer para desayunar, aunque yo la suelo tomar en la comida o la cena.


mian
Hay gente que empieza el día metiéndose un buen plato de tallarines pal cuerpo.


肠粉 changfen 
Esto es típico del sur de China, yo lo he comido en Guangdong y por ahí. Es una masa de harina de arroz con la que se hacen rollitos. Dentro se pone carne, gambas, verduras o huevo y se baña con una salsa dulce. Está muy bueno.


 豆腐花 doufuhua
Es como un puding, pero hecho de un tofu muy suave, casi como un yogur. Se toma caliente. Como todos los tipos de tofu, por sí mismo no tiene mucho sabor, así que se le ponen aderezos dulces o salados, dependiendo del gusto de cada uno. Yo he probado la versión salada, que tenía mini gambas secas y verduritas.



Para los que no puedan vivir sin su café mañanero, en las ciudades grandes encontrarán Starbucks, Costa Coffee, McDonalds y similares en cualquier esquina. En las pequeñas... me parece que se tendrán que conformar con baozis o tallarines.

martes, 11 de abril de 2017

La hamburguesa china

El otro día me entraron unas ganas locas de comerme un roujiamo (肉夹馍). Un roujiamo es una especie de bocata chino típico de la provincia de Shaanxi (la de Xi'an). El pan es redondo y plano y la carne es cerdo estofado durante muchas horas hasta que se queda deshecho. Según Wikipedia es el bocadillo más antiguo del mundo. ¡Ya se comía en la dinastía Qin (221-206 a.C.)!


De camino a casa de la abuela de C. pasamos por un restaurante pequeñito que anunciaba roujiamo. Entré a comprar dos para llevar mientras C. esperaba fuera con el coche.

Dentro del restaurante los camareros y cocineros estaban comiendo (era un poco tarde). Uno de ellos, el más mayor (los demás eran prácticamente niños) me mira y sonríe de oreja a oreja, pero no se mueve en dirección a la barra. Probablemente está pensando "Una extranjera, yo no me entiendo con ella". Uno más joven que debe ser el cajero se acerca. "Quiero dos roujiamo para llevar", le digo. El más mayor respira aliviado. "¡Pero si hablas chino! El otro día vino un grupo de extranjeros y no veas qué follón para entendernos".

Mientras me preparan mis bocatas, los camareros me hacen el tercer grado. "De dónde eres. Cuánto tiempo llevas en China. Vives por aquí cerca. Cómo se dice roujiamo en español". "En España no hay roujiamo", les digo. "Si acaso se puede decir hamburguesa china o algo así". En la pared hay colgado un póster donde sale una caricatura de un niño comiéndose un roujiamo enorme y debajo pone Chinese Hamburger.

Cuando les cuento que llevo en China 10 años, el más mayor me pregunta si vine cuando era niña. Jajaja, qué ricos son.

El roujiamo de ese restaurante estaba muy rico, con el pan crujientito. Tendré que ir a visitarles a menudo.

lunes, 3 de abril de 2017

El aeropuerto de Shenzhen

Un señor francés dijo una vez que "el infierno son las otras personas". Probablemente ese señor no había estado nunca en China, porque todo el mundo sabe que el infierno es el aeropuerto de Shenzhen.

A primera vista, el aeropuerto de Shenzhen da buena impresión. Es grande, muy espacioso, muy nuevo y con un diseño muy chulo. Pero, ay, cuando llega la hora de viajar...
La planta de salidas del aeropuerto de Shenzhen.

En China, los vuelos nunca despegan a tiempo, sobre todo los nacionales. Hay mil y un motivos por los que un avión puede retrasarse, pero aquí la mayoría de las veces lo despachan con un "control del tráfico aéreo". Esta frase tan críptica lo que viene a decir es que los vuelos civiles disponen de menos del 30% del espacio aéreo; el resto lo controla el ejército, así que el pueblo llano se aguanta con su franja diminuta de espacio aéreo y se come los retrasos con papas fritas. En la clasificación de la puntualidad de los aeropuertos de todo el mundo, los aeropuertos chinos siempre quedan de los últimos.

Esto del "control del tráfico aéreo" afecta a todos los aeropuertos chinos por igual, pero el de Shenzhen tiene además una forma especial de poner el dedo en la llaga: si llueve, los aviones no despegan. Hay que tener en cuenta que en Shenzhen llueve una media de 21 días al mes, así que la probabilidad de que tu vuelo salga a la hora especificada es prácticamente nula.

La semana pasada tuve que ir a Shenzhen por motivos laborales. A llegar al aeropuerto para coger el vuelo de vuelta, las pantallas me saludaron de esta guisa:
Amarillo quiere decir "con retraso".

Esa mañana había llovido. Hacía un rato ya que había parado, pero casi todos los vuelos estaban retrasados por "condiciones meteorológicas". Al llegar a la puerta de embarque pregunté a qué hora estaba previsto salir. Me contestaron que no lo sabían todavía, pero que el avión ya estaba allí.

Mi vuelo supuestamente era a las cuatro y media de la tarde. Pasan las cinco, las seis, las siete... y allí siguen sin saber a qué hora despegamos. Hasta que a las siete y cuarto cambian las noticias... ¡vuelo cancelado! La aerolínea (China Eastern) nos llevó a un hotel de los alrededores y nos metió en un vuelo a las 8 de la mañana del día siguiente. Podían haber cancelado a las 4 y ahorrarnos tres horas haciendo el mono en el aeropuerto...

Por supuesto, al día siguiente el vuelo no despegó a las 8 sino a las 9.

lunes, 27 de marzo de 2017

La prueba de maquillaje

¡Creo que ya lo tengo todo preparado para la boda china! Los vestidos, los zapatos, los complementos... ¡¡la mayoría de las cosas compradas en Taobao!! Cuando pase el evento escribiré un post sobre los aciertos y las decepciones de las cosas que compré en Taobao (la mayoría son aciertos, ¡bieeeen!). Si comparo con lo que me hubiera gastado en España, todo me ha salido baratísimo. ¡Y sin ni siquiera tener que regatear!

El otro día fui a hacerme las pruebas de maquillaje y peinado. La maquilladora era una chica muy maja (todo el mundo parece muy majo hasta que los añades a WeChat y ves sus publicaciones sobre boicotear a Corea del Sur y otras tonterías). Se rió bastante de mí porque cada vez que me acercaba el rizador de pestañas yo me echaba para atrás. C. me tuvo que agarrar. Cómo se nota que no te maquillas, dijo la chica.

En la boda voy a llevar dos vestidos: el típico blanco de novia y un qipao rojo. Cada vestido lleva un peinado diferente. El maquillaje será ligeramente más pronunciado con el vestido rojo, pero poco más.

Para el vestido blanco tengo que elegir entre uno de los siguientes peinados. No sé todavía cuál elegiré, según me dé en el momento, probablemente.
Pelo suelto.

Recogido con tiara adorno de Navidad, jajaja.

Los adornos del pelo son de la maquilladora. ¡No hace falta que tú compres nada! Hasta me ofreció pendientes y collares, pero de eso ya tengo (además los suyos eran demasiado voluminosos y brillantes para mí). En realidad yo ya me había comprado una tiara en Taobao; en la foto parecía monísima, una corona dorada como de hojas de olivo. Pero cuando llegó... ay omá. Qué horror, jajaja. Me la puedo poner en carnavales.

Para el qipao no me dio opciones: tengo que llevar un moño super chino sí o sí. Pero vamos, que me parece bien.
Moño chino por aquí...

... moño chino por allá. ¡¡Qué cantidad de pelo!!

Las fotos anteriores las hizo C. y son normales. Pero la maquilladora también hizo algunas con su cámara con filtro incluido (la aplicación que usan las chinas para hacerse selfies y que las hace parecer androides):
Foto con filtro "embellecedor". Encuentre las siete diferencias con la realidad...

miércoles, 22 de marzo de 2017

La realidad virtual

Últimamente me da la sensación de que voy mucho a Shanghai. Debe ser porque el año pasado no fui prácticamente nada, y ahora en menos de un mes he ido dos veces. ¡¡Dos!! Jajaja. Y el viernes tengo que volver a ir debido a compromisos sociales...

Ir a Shanghai es muy cómodo con el tren rápido, pero aun así me da bastante pereza porque supone echar todo el día. Esta vez fuimos el domingo para comer con mi amigo Jorge, que vive en Estados Unidos y va a Shanghai por trabajo una vez al año o así. También vinieron mis ex compis de piso Kathy y Rex.

Cada vez que vamos a Shanghai nos ponemos hasta arriba de comer. Como si en Suzhou no hubiera restaurantes o algo... Fuimos al súper centro comercial iapm, que es muy grande y muy lujoso, porque tiene 2 de mis restaurantes favoritos (Bellaggio y Grandma's) y la pastelería Awfully Chocolate. Comimos en el Bellaggio, un restaurante taiwanés en el que parece que obligan a las camareras a cortarse el pelo a lo chico si quieren trabajar allí. No nos llenamos demasiado para dejar hueco para el postre: Awfully Chocolate. Con ese nombre ya se puede uno imaginar de qué va la cosa.
Muerte por chocolate. Una o dos veces al año no hace daño.
Estaba lloviendo y hacía mucho viento, de estas veces que te entra la lluvia por debajo del paraguas. Qué rollo, no poder pasear. A C. se le ocurrió que fuéramos a la tienda de Sony en Huaihai Rd para probar la maquinita de realidad virtual.
C. también probó el simulador de F1, con la silla esta que vas prácticamente tumbado.

Después fuimos al centro comercial subterráneo que hay debajo de People's Square. Es flipante lo que hay allí abajo, kilómetros y kilómetros de túneles con tiendas y restaurantes. Cuando llegue la tercera guerra mundial probablemente lo usarán como refugio antiaéreo.

Había un centro de juegos donde tenían la play station con realidad virtual (otra vez) y C. quiso que jugara a un juego de miedo para reírse de mis reacciones. Para su total decepción, mis reacciones fueron más bien nulas. La realidad virtual está en una fase muy patatera todavía y no me daba miedo el zombi que me atacaba porque se veía que era de mentirijilla. Además no había auriculares, y si estás oyendo todo el barullo del centro comercial pues no te crees que estás en una casa chunga con un zombi. A mí no me la dan con queso. Esta obsesión de C. por la realidad virtual viene porque el otro día vimos un vídeo de un chino jovencito que jugaba al Resident Evil y se asustaba mucho y pegaba botes sentado en su taburete. C. se pensaba que yo iba a hacer algo parecido (porque además los extranjeros normalmente tienen reacciones físicas bastante más exageradas que los chinos: cuando nos cuentan una desgracia ponemos cara de pena, cuando nos asustan damos un salto, etc). Pobre, se quedó con las ganas.
El juego de los zombis.

También probamos la última moda en China... ¡las cabinas de karaoke! Son para dos personas pero nos apretujamos 3. Tienen muy pocas canciones, buuuuh. La gracia (o no) es que graba un audio de tu actuación estelar... pero le dimos al botón equivocado y la borramos, así que no sé si la cabina envía el archivo a tu móvil o cómo va la cosa.
Jorge dándolo todo.

martes, 14 de marzo de 2017

Reflexiones sobre el centro comercial

El otro día decidí que me quería hacer unas gafas nuevas y fuimos a la óptica que hay en el hospital especializado en oftalmología, al lado de la universidad de Suzhou. Pero no había ningún modelo que me gustara, así que por la tarde fuimos al centro comercial que hay cerca de casa porque a C. le sonaba que había una tienda de una marca japonesa de gafas. Jins se llama. Mientras me graduaban los cristales (¡solamente tardan media hora! ¡cuando me hacía gafas en Cáceres tardaban como una semana en dármelas!) nos paseamos un poco por el centro comercial. A mí me gusta ver tiendas, aunque no me vaya a comprar nada. Como trabajo desde casa no necesito ropa ni zapatos nuevos, si solo me "visto" los fines de semana.
Estos gatos tan monos estaban en una jaula de tres pisos en la calle cerca de la universidad de Suzhou. Creo que eran de la dueña de una tienda que había enfrente.
 Entramos en el H&M, donde a veces me he comprado algo hace años ya. Desde hace tiempo toda la ropa que venden allí es caca de la vaca. Sin entrar en si los diseños son bonitos o no, que eso ya depende de cada uno, todo era de poliéster. Que no es que yo quiera ir de nada súper especial, pero una camisa de verano de poliéster... tiene que dar calor, ¿no?

En las tiendas como Vero Moda, Only y cosas así (que creo que son todas del mismo conglomerado) nunca me atrevo a entrar. Las dependientas son siempre muy pesadas, del tipo "te persigo por toda la tienda", "¿te quieres probar algo?". ¡Pesá! ¿Qué me voy a probar si no puedo ni mirar ná tranquilamente con tu respiración en el cogote?

En este centro comercial también hay un Muji. Aparte de cosas para la casa también tienen ropa (no he visto ropa más aburrida en mi vida) y ahora también comida! Curry empaquetado, palomitas de matcha, frutas secas cubiertas de chocolate y otras cosas raras.

Mis gafas nuevas :D

En los centros comerciales en China siempre organizan eventos y actividades para que la gente pase allí más tiempo. En este centro comercial hay una academia de música para niños y muchos fines de semana organizan actuaciones para que sus alumnos se luzcan. Vimos a un niño tocando el ukelele, a una niña tocando la guitarra mientras su profesor cantaba, otro niño tocando la batería. Desde hace unos años en Suzhou está muy moda que los niños estudien un instrumento de rock, en vez del piano clásico de toda la vida. En el festival Midi de rock y metal que hay siempre por el puente del 1 de mayo ponen un escenario especial para que toquen grupos infantiles.

Además de la actuación de los niños había también varias figuras de cera expuestas, vaya usted a saber por qué. La mitad eran de famosos chinos (Jackie Chan, Ge You, Ma Yun) y la otra mitad de famosos extranjeros. Los famosos chinos se parecían, pero los extranjeros... madre mía. Había una Marilyn Monroe que parecía Marujita Díaz en sus peores momentos, solamente se la reconocía por el típico vestido blanco.
Con el actor chino Ge You. Este sí se parecía.

En realidad lo que hacen muchos chinos es ir a pasear y a comer en el centro comercial, ver las tiendas y luego comprarse lo que necesitan en Taobao, que es mucho más barato. Antes en este centro comercial había una zapatería bastante cara que estaba siempre vacía y el otro día vi que la habían cerrado. Normal. C. una vez vio allí unos zapatos que valían mil y pico yuanes, luego los encontró en Taobao (exactamente iguales, de piel, etc) por 200 y pico. Normal que las tiendas físicas acaben cerrando...

martes, 7 de marzo de 2017

Películas chinas (que vi en 2016)

¡Qué despistada! Se me había olvidado escribir el recopilatorio de las pelis chinas que vi el año pasado. Ya estamos en marzo pero nunca es tarde si la dicha es buena, y además las películas no caducan. Como hice la otra vez, las voy a separar en las que me gustaron, las que me dejaron indiferente y las que no me gustaron. Ah, y también hay algunas películas hongkonesas.

Películas chinas que vi en 2016 y me gustaron:



Mr Six (老炮儿): Feng Xiaogang es uno de los directores chinos más famosos pero en esta ocasión es el actor principal e interpreta a un pekinés de pura cepa que en su juventud era algo así como el jefe de los malotes locales. Su hijo se mete en problemas con unos pandilleros ricos que organizan carreras de coches y tiene que ir a salvarlo. La mayoría de las escenas se desarrollan en los hutongs cerca de Houhai y hablan un dialecto de Beijing muy cerrado (vamos que yo sin subtítulos no me hubiera enterado de la mitad).

Saving Mr Wu (解救吾先生): seguro que os suena la cara de Andy Lau porque es que sale en prácticamente todas las películas chinas y hongkonesas. En esta ocasión es un actor famoso (vamos, que se interpreta a sí mismo) al que secuestran.

Big Fish & Begonia (大鱼海棠): película de animación. Ya hablé de ella en este post.

Song of the Phoenix (百鸟朝凤): sobre un aprendiz de suona, un instrumento tradicional chino. También hablé de ella y de cómo consiguió alargar su tiempo de exhibición en las pantallas de los cines en este post.

Mr Vampire (僵尸先生): una mezcla de comedia y horror hongkonesa de los 80. Era el tipo de películas que veían los niños chinos nacidos en los 80 (todas hongkonesas, y les gustaban especialmente las de Stephen Chow).

Crazy Stone (疯狂的石头): una comedia en la que un promotor inmobiliario encuentra en unas obras una piedra de jade muy valiosa y monta una exposición para exhibirla. Obviamente hay varios grupos que quieren robarla. Hablan en dialecto de Chongqing y no me daba tiempo casi a leer los subtítulos, así que creo que la hubiera disfrutado más con subtítulos en inglés.

Grandson from America (孙子从美国来): esta peli me encantó. Va sobre un señor jubilado que vive solo en el pueblo (antes era titiritero, del teatro de sombras chino) y de repente un día aparece su hijo (que vive en Estados Unidos y con el que no tiene contacto) con una novia americana y el hijo de la novia. La pareja se tiene que ir a otro sitio de China por trabajo y dejan al niño con el jubilado. Los diálogos son súper divertidos.

The Great Wall (长城): esta película vino precedida por mucha polémica porque salen Matt Damon y otro par más de actores occidentales. Los "guerreros de la justicia social" americanos pusieron el grito en el cielo porque "un blanco tiene que ir a salvar a China". Ejem. Deberíais ver la película y luego hablar. Además, si es una película china, dirigida por Zhang Yimou y con el aprobado del gobierno chino... si a ellos les pareciera que dejaba a los chinos en mal lugar no la habrían hecho, ¿no? Es como la gilipollez esa de la apropiación cultural. En fin. Que los americanos tienen mucho tiempo libre y muchas ganas de sentirse ofendidos. La película evidentemente no es para Óscar, es una peli de acción y aventuras y monstruos y como tal está bien.


Películas chinas que vi en 2016 y me dejaron indiferente:


In the Heat of the Sun (阳光灿烂的日子): esta peli tiene buena nota en imdb y es de Jiang Wen, que normalmente hace cosas interesantes. A lo mejor me pilló en un mal porque no me pareció muy interesante. Vamos es que no me acuerdo de casi nada de lo que pasaba. Un grupo de niños que viven la vida porque no tienen clases durante la Revolución Cultural. Creo.

Finding Mr Right (北京遇上西雅图): esta comedia romántica (también un poco drama) tuvo mucho éxito en China (hasta han hecho la segunda parte), pero a mí me pareció bastante insulsa. Una pijita embarazada de su amante casado se va a Seattle unos meses antes de dar a luz (esto lo hacen mucho los chinos para que  el niño tenga pasaporte americano) y vive con otras embarazadas en un centro de maternidad ilegal. Hasta que su tarjeta de crédito deja de funcionar y el amante no le coge el teléfono. Aburridilla.

The Postmodern Life of my Aunt (姨妈的后现代生活): qué título tan chulo, ¿verdad? Yo quería que me gustara esta película. Pero era un poco confusa y bastante larga, y pasaban muchas cosas que no tenían mucha relación entre sí. En esta película fue la primera vez que vi la situación de "chocar la cerámica": un personaje lleva un jarrón en las manos, se estampa contra un coche y exige un pago adecuado por la "antigüedad". La tía del título es una señora soltera de mediana edad que vive en Shanghai.

And the Spring Comes (立春): esta también se me hizo larguilla. Va sobre una profesora de música en una ciudad pequeña perdida en el medio de China que quiere ser cantante de ípera. Es soltera (¡¡el horror!!) y se va encontrando con personajes que no encuentran su sitio en la sociedad china.

White Deer Plain (白鹿原): esta no es que se me hiciera larga, es que lo es. Dura más de 3 horas. Va sobre los conflictos entre dos familias rivales que son terratenientes.

All’s Well, Ends Well (家有囍事): esta es otra peli que los niños chinos de los 80 veían regularmente. Como mi Solo en casa o mi Mary Poppins, vamos. Sale Stephen Chow, es una comedia y va sobre una familia en la que el hermano pequeño finge que tiene una enfermedad mental para poder vivir la vida padre sin tener que trabajar.


Los mierdones del año:
Mojin: the Lost Legend (鬼吹灯之寻龙诀): yo no quería ver esta película. Sale Angelababy, y eso ya es garantía de que va a ser una mierda. Pero C. está obsesionado con las historias de saqueadores de tumbas (menudo boom de novelas de este tipo hay en China desde hace varios años) y tuve que verla. Es mala. No os molestéis.

The Mermaid (美人鱼): la última película dirigida por Stephen Chow y éxito de taquilla en China. A mí me dio vergüenza ajena. El argumento es infantiloide, los efectos especiales son de risa y los actores son patéticos. Es que no hay por donde cogerla.

Surprise (万万没想到): esta la vi porque la hicieron los responsables de un programa de tv que me gusta. Pero obviamente no es lo mismo hacer sketches de 10 minutos que una película de hora y media. Mu mala.


¿Habéis visto alguna película china últimamente? ¿Alguna recomendación?


martes, 28 de febrero de 2017

La bienal de Shanghai

Pues otra vez es la época de la bienal de arte moderno de Shanghai y el sábado cogimos el tren a ver qué se cocía por allí. La bienal siempre es en un museo que se llama Power Station of Art y que está muy cerca de donde vivía yo en 2010. Al salir del metro en Xizang Nan Lu siempre me gusta inspeccionar el barrio, a ver si han cambiado muchas cosas. Mi antiguo residencial sigue estando en pie, y el cibercafé al que tuve que ir cuando se me derritió mi antiguo portátil, pero muchos restaurantes y tiendas han cambiado.

La bienal de este año no me ha parecido tan interesante como la de 2013, pero había algunas cosas curiosas. Como una monstruosidad enorme que era una especie de laberinto donde te podías subir, por arriba parecía la superficie de la luna y luego bajaba y había varios recovecos con distintos ambientes por dentro.
La superficie lunar

Cosas raras en uno de los recovecos.

Yo no entiendo el arte moderno, pero me hace gracia verlo, es entretenido. En una de las salas había una performance que era como el ensayo de una serie o película: varias personas sentadas en sillas con un cartel colgado en el respaldo en el que ponia su papel leían sus diálogos en un guión. No había explicación, ni aviso, ni nada, pero supongo que era una performance y no que estaban ensayando de verdad. ¿Qué significaba? Pues ni idea.

Otra parte que me gustó fue una en la que había una reconstrucción de una casita, varios aparejos y objetos rurales y un vídeo en el que un viejito contaba una historia/superstición de su pueblo: las tierras de ese sitio tienen mucho yin (¿o era yang?) y cuando entierran a los muertos, al poco tiempo resucitan y les sale por todo el cuerpo un pelo rojo porque van desnudos y no les roza la ropa y les crecen los pelos. Era una historia súper interesante. De esta obra no tengo fotos (¡mecachis!).
Performance de señor haciendo formas barriendo granos de trigo con una escoba.

Normalmente los vídeos me dan pereza, pero en esta bienal vi varios que estaban bien. Había otro sobre una chica que contaba cómo estaba grabando a unos viejitos bailando para un documental o algo y el cámara empezó a decir que por qué los grababan, que eran unos cutres y bailaban mal. Todo esto narrado por la chica mientras se veía a los viejitos bailar, el hombre vestido de marinero y la mujer con un vestido rosa.

También me llamó la atención un vídeo proyectado en dos pantallas grandes en el que operarios de una fábrica trabajaban a cámara lenta con unas máscaras blancas en la cara. ¿Por qué dan tanto miedo las máscaras blancas?
Te cruzas de noche con alguien llevando una máscara así y te haces caquita. Por cierto, cada máscara tenía los rasgos de la persona que la llevaba, eran todas diferentes.

Una de las cosas más chulas de la Power Station of Art es la terraza en la azotea, sin duda. Pero el sábado había contaminación y no se veía mucho. Meh.
La terraza.

Otras cosas que me gustaron:
Pared llena de collages. Muchos tenían bastante gracia.

Estas alfombras me encantaron. Las quiero todas. También había una como si fuera una piel de oso panda estirada.

En la Power Station of Art son supersticiosos, no tienen piso 4. (Ni 6).

lunes, 20 de febrero de 2017

La "auténtica China"

La última vez que fui a Shenzhen a la fiesta de empresa salí un día a cenar con varios compañeros. En el taxi de camino al restaurante se sentó a mi lado un alemán de otro departamento al que solo conocía de vista. Me contó que había vivido algunos años en Shanghai y me preguntó que dónde vivía yo en Suzhou. "En el Industrial Park, ¿lo conoces?". Me dijo que sí, que había estado por aquí de visita. Y entonces soltó la fatídica frase: "Pero esa zona no es la auténtica China".

Pensé qué tipo de lugares serían la "China auténtica de verdad de la buena" para este alemán, pero enseguida me sacó de dudas. "La concesión francesa en Shanghai, eso sí que es más auténtico".

Eeeeeh... ¿hola? ¿Concesión francesa? ¿Francesa? ¿Te da alguna pista la palabra "francesa"? Si me hubiera dicho, no sé, Shijiazhuang o un pueblo en el medio de Anhui... pero no. Se le ocurrió decir la concesión francesa, que, como su propio nombre indica, es probablemente el lugar menos típicamente chino de toda China, jaja.

La "auténtica China" es un lugar elusivo que nadie sabe muy bien dónde está. La frase se oye muy a menudo, eso sí. ¿Que quieres ir a Beijing a estudiar? Esa no es la auténtica China, hay muchos extranjeros y está muy occidentalizado. ¿Shanghai? Uff, si ahí solo hay extranjeros. Parece que uno de los requisitos imprescindibles para que un sitio entre en la categoría de la China auténtica es que no haya ningún extranjero.

No sé muy bien qué quería decir con que el Industrial Park de Suzhou no es la verdadera China. ¿Quizás es porque este barrio está limpio, las calles son anchas, hay zonas verdes y no hay apelotonamientos? ¿La China real solo es la que está sucia, descuidada y llena de gente? ¡Pobres chinos! Tendré que comunicarles a los aproximadamente 2 millones de personas (99% chinos) que viven en este barrio que, sintiéndolo mucho, no viven en la auténtica China.

¿Esto pasa en otros países? ¿Los extranjeros que viven en Estados Unidos, por ejemplo, dicen que Nueva York no es auténticamente americana? ¿Es más auténticamente español uno que vive en un pueblo de Zamora que alguien que vive en Madrid? ¿París no es la Francia de verdad? (Entonces, ¿qué es?).

China es tan enorme y hay tantas diferencias entre unas zonas y otras que definir lo que es "auténtico" y lo que no parece una tarea bastante difícil. Además, si no es auténtico, ¿qué es? ¿Falso? ¿Vivimos en una realidad paralela? ¿Un parque temático? ¿El show de Truman?

Espero que al menos el resto de Suzhou sea auténtico de verdad de la buena.

domingo, 12 de febrero de 2017

Turismo por los alrededores de Suzhou: Luzhi

Ayer fuimos a Luzhi (甪直), un pueblo cerca de Suzhou. Es uno de los varios pueblitos con canales que hay por estos lares. Hace mucho tiempo, cuando vivía en Beijing y visité Suzhou un par de veces, fui a dos de los pueblos con canales más famosos: Zhouzhuang y Tongli. En todos hay que pagar entrada pero la ventaja de Luzhi es que puedes pasear por el pueblo gratis, ya que la entrada solo te la piden para visitar los edificios emblemáticos: un templo, la casa de no sé quién, el museo de no sé qué. Como hacía sol decidimos no comprar la entrada y limitarnos a pasear por el pueblo. Como Luzhi no es de los pueblos famosos yo pensaba que no habría mucha gente, pero estaba bastante animado. La calle principal a ambos lados del canal estaba llena de tiendas vendiendo las mismas cosas que venden en todos los sitios turísticos. La especialidad de Luzhi son los encurtidos y C, pensó en comprar algunos pero al final decidió que no. Supuestamente son para comerlos con la sopa de arroz pero nosotros raramente la hacemos.
En la calle principal de la zona antigua.
Puerta decorada para el año nuevo chino.

Había un montón de tiendas donde podías alquilar vestidos de princesa china, de soldado revolucionario o trajes de novia y hacerte fotos.

Otras tiendas vendían las mismas mierdas de siempre.


Letrero de una tienda de antigüedades.


Ahí a la derecha se sientan los abuelos del barrio a tomar el sol.

Un mini lago.
Estos bollitos los había visto también en la calle Pingjiang de Suzhou pero nunca los había comido. Obviamente no son una delicia, algo tan cuco no puede estar demasiado bueno. Es como las tartas y cupcakes de colorines.

sábado, 4 de febrero de 2017

Vacaciones en Hong Kong

Pues ya se acabaron las vacaciones de Año Nuevo Chino. Qué cortas, ¿no? En teoría ayer y hoy eran laborables pero en mi empresa no empezamos a trabajar hasta mañana. Sí, mañana domingo. Qué cruz.

La visita a Hong Kong fue bien. Los padres de C. nunca habían montado en avión pero no se pusieron nerviosos. Tuvimos la gran suerte de que los vuelos no se retrasaran, algo bastante inusual en China. Volamos a Shenzhen (al ser vuelo nacional es más barato) y fuimos hasta Hong Kong en autobús. No había tráfico ni colas en la frontera y fue bastante rápido e indoloro. Los chinos ahora tienen una tarjeta para cruzar la frontera con Hong Kong (antes era una especie de pasaporte) y pueden utilizar las barreras automáticas en vez de hacer cola. ¡Y vaya si se nota! El tiempo de viaje desde el aeropuerto de Shenzhen hasta Kowloon se ha reducido prácticamente a la mitad.

Hong Kong no se veía más lleno de gente que de costumbre, pero algunos sitios turísticos estaban hasta la bandera. Por ejemplo, el Pico Victoria. Llegamos a la parada del tranvía que sube la montaña y había una cola kilométrica. Es un tranvía muy mono, pero no tanto como para hacer tres horas de cola. Cogimos un taxi para subir (para eso no había cola) y nos costó solamente 50 HKD. Comimos arriba e hicimos el camino que rodea la montaña que hay a la izquierda. Y a la hora de bajar... ay omá, dos millones de personas esperando para el tranvía, los buses y los taxis. Decidimos bajar andando. Agujetas en las pantorrillas para el resto del viaje.
A la izquierda se vislumbra la cantidad de gente que había esperando para el tranvía. De la muchedumbre que iba a cruzar la calle, la mayoría eran filipinas camino de la iglesia.

Mierda de niebla...

Bajando de la montaña. Como fueras deprisa acababas rodando cuesta abajo...

Otro sitio que también estaba a reventar era la oficina donde se compran los billetes del ferry a Macao. A mí ni se me había pasado por la cabeza comprar los billetes con antelación, ¡si sale un ferry cada 10 minutos! Mal. Nos quedamos sin ir a Macao porque ya no había billetes y al día siguiente solo quedaban vueltas para las 23:30. Es que los chinos cuando están de vacaciones son terroríficos.

Fuimos también a Lantau y a Lamma, dos islas que pertenecen a Hong Kong. En Lantau hay un buda gigante en lo alto de una montaña y un monasterio budista. También hay muchos caminos por los que la gente hace rutas por la montaña. Vimos varios camiones de bomberos, ambulancias y policía. Un hombre se había despeñado por un barranco y salió al día siguiente en las noticias. Glups. En Lamma vimos a mi amiga G., que vive allí, y andamos por la ruta que va entre los dos pueblos principales de la isla.
Menuda humareda de incienso había en el monasterio.

El buda gigante.

El puerto en Lamma.

Tuvimos bastante mala suerte con el tiempo. Había niebla y llovió varias veces, una de ella cuando estábamos en medio del camino andando por la montaña. Vimos los fuegos artificiales del año nuevo chino, pero la mitad se perdían entre las nubes bajas.
Tol rato nublao...

Las masas viendo los fuegos artificiales.

El hotel estaba en Mong Kok, que debe ser una de la zonas con más gente por metro cuadrado del planeta. Qué de gente, por dios. Había varias calles cortadas al tráfico y en una de ellas se ponían puestos ambulantes y artistas callejeros. Uno de nuestro favoritos era un señor mayor que bailaba a lo Michael Jackson y saltaba un aro como si fuera un tigre del circo.




No faltó la obligatoria visita al Sasa para comprar cremas, claro. ¡Ya estamos abastecidos para todo el año! Y por supuesto me puse púa de comer.

Decoración de año nuevo chino.