lunes, 24 de julio de 2017

Estereotipos sobre los europeos

El otro día un amigo de C. me dijo:

- "Los europeos salen de trabajar a las 3 de la tarde y el resto del día no hacen nada, ¿verdad? Llevan una vida muy relajada".

A lo que yo le respondí que depende del trabajo, que yo cuando estaba en Valencia salía de trabajar a las seis y media o siete de la tarde. Se quedó muy sorprendido. "Pero, hacéis huelga muy a menudo, ¿no? Y hay mucha gente que vive de la seguridad social y no trabaja ni hace nada".

¿Esta es la idea principal que sacan de leer las noticias, o qué?

También me dijo que si era verdad que las comidas duran 5 o 6 horas. Esto me suena a película italiana. Pero claro, si sales de trabajar a las 3 y ya no haces nada más en todo el día, pues te puedes tirar comiendo y de sobremesa hasta las 9 de la noche.

Ayer la madre de C. sacó una bolsa que tenía con todos los boletines de notas de cuando C. iba al colegio. Mientras yo me reía de él por sacar un 3,4 en historia en secundaria, la madre me dijo que en España en el colegio no había notas, ¿verdad? Yo le dije que sí y se quedó muy sorprendida.

Vamos, que en Europa no trabajamos y vamos al colegio a hacer el tonto porque no hay exámenes ni nada. Eso es lo que piensan los chinos de nosotros. ¿Cómo se os ha quedado el cuerpo, señoras? xD

La cartilla de notas de C. del curso 1996-1997. En China también se llevaba el pelo a tazón.

martes, 18 de julio de 2017

Conducir en China y vivir para contarlo

Con la entrada anterior, visto el panorama al que se enfrentan los peatones en China, quizás pensasteis que lo mejor es ir en coche a todas partes y ya está. Ay, amigos, craso error. Moverse en coche por China también tiene sus inconvenientes. Como, por ejemplo, el de los "actores semiprofesionales" que se tiran delante de los coches para fingir un accidente y extorsionar al conductor. De esto escribí hace unos meses. Pero, aparte de esto, el conductor acostumbrado a la forma de circular de otro país notará ciertas diferencias al ponerse tras el volante aquí. Yo solo he conducido en España y en China, así que todas mis observaciones se limitan a estos dos países.
En verdad esta foto es de Hong Kong, como se puede apreciar por el detalle del volante a la derecha. Es que es la primera que he encontrado en mis carpetas.

Al conducir en China, lo primero que notas es lo que ya mencioné en el post de los peatones: ceder el paso es un concepto desconocido. Al intentar cambiar de carril, es muy probable que el coche que viene por detrás en ese carril se pegue al de delante para no dejar que te metas. Creo que su mentalidad es que si te deja meterte, entonces todos los coches de la carretera van a querer meterse por ese hueco que de repente se ha abierto gracias a la debilidad de un conductor. ¡Y nadie quiere ser el eslabón más débil!

La segunda característica es que los intermitentes no se usan. Aquí hay un sistema más avanzado que es: el que viene detrás de mí tiene que leerme la mente. Si de repente un coche que circulaba por el carril de más a la izquierda en la autovía decide que tiene que tomar la salida de la derecha, ni se va a cambiar de carril con antelación ni va a poner el intermitente. Cuando se te cruce y pase a escasos centímetros de tu coche, te darás cuenta de que la culpa ha sido tuya por no haberle visto las intenciones. También se dan casos de vehículos que se pasan su salida y deciden que la mejor opción es dar marcha atrás en plena autovía. Esto lo he vivido yo en mis propias carnes, en un taxi en Shanghai. Mi taxi fue el que se pasó la salida y decidió dar marcha atrás. Pero el caso más famoso fue hace unos años, y en este caso no era un coche sino un autobús el que se puso a dar marcha atrás. Obviamente los que venían detrás se estamparon contra él y el suceso quedó grabado para la posteridad en la cámara de vigilancia del autobús.

He de confesar que yo no he conducido mucho en China. Me saqué el carnet hace más de 3 años pero solo he conducido unas cuantas veces, todas trayectos breves de vuelta a casa cuando C. bebe de más, y todas de noche cuando no hay mucho tráfico. Creo que esta es la clave de que nunca haya tenido un percance, porque la tercera característica de la conducción en China es que tienes que tener mil ojos para no chocarte con ninguna moto eléctrica. Las motos eléctricas aquí están por todas partes (de hecho, hay muy pocas motos de gasolina) y son completamente ninjas: ni las oyes (porque no hacen ningún ruido) y ni las ves (sobre todo de noche, porque no encienden el faro para ahorrar batería).
Así puedes acabar si no vas con mucho cuidado. En este caso era una moto de verdad... en el campo hay más.


En lo que respecta al interior del vehículo, los conductores chinos también se caracterizan por hablar por el móvil mientras conducen o incluso por escribir mensajitos en WeChat mientras conducen. Cada vez que veo a alguien haciendo movimientos raros, o de repente yendo muy despacio, no falla: ahí está el campeón con el teléfono pegado a la oreja (y los que vengan detrás que arreen). El uso del cinturón de seguridad también es curioso: muchos conductores, sobre todo los profesionales (taxistas y camioneros) creen que es un engorro que dificulta sus movimientos y tienen un enganche especial para "engañar" al sistema y que no suene la alarma que indica que no te has abrochado el cinturón. Para algunos chóferes, que tú, como pasajero, te abroches el cinturón, es una ofensa porque estás diciendo que no te fías de su dominio del volante. Esto me pasó por última vez en Jinan, con el conductor que nos llevó de la estación de tren al hotel. En cambio, en Shenzhen los taxistas te recuerdan que te abroches el cinturón nada más subirte porque allí les multan a ellos si los pasajeros no llevan el cinturón.
La cosita que enganchan para engañar al coche, como si se hubieran puesto el cinturón. Con caritas sonrientes, para más recochineo.

miércoles, 12 de julio de 2017

Cruzar la calle en China y vivir para contarlo

Una de las cosas que siempre mencionan los extranjeros que vienen a China es lo absolutamente caótico que es el tráfico. Bueno, si vienes de Europa, claro. Cuando fui a Camboya me di cuenta de que en realidad China no es para tanto. Pero para los que están acostumbrandos a ciertas normas de tráfico, montar en taxi aquí es un deporte de riesgo y cruzar la calle (o intentarlo) es como jugar a la ruleta rusa. ¿Te atropellarán? ¿Saldrás con vida? ¡Chan chan! Lo sabremos en el próximo episodio.
Si no hay ningún coche en kilómetros a la redonda puedes cruzar sin problemas.

 En China, la ley de la carretera dicta que tu preferencia de paso viene dada por tu tamaño. Es decir, los camiones y los autobuses son los reyes del mambo, después los coches, luego las motos eléctricas, luego las bicicletas y, en último lugar y con menos preferencia que nadie, tú, peatón. ¿Cómo se te ocurre ir andando, tontolaba? ¿Es que no tienes dinero ni para una mísera moto eléctrica?

Recuerdo que, al llegar a Beijing por primera vez, yo no sabía muy bien cuándo me tocaba a mí cruzar la calle. Cuando estaba en rojo para los peatones pasaban coches, y cuando estaba verde también. Esto me cabreaba un montón porque pensaba que todos los coches se estaban saltando el semáforo. Y alguno se lo saltaría, pero la triste realidad es que... ¡podían pasar! Las estupendas y super lógicas normas de circulación chinas dictan que un vehículo que va a girar a la derecha no depende del semáforo (en la mayoría de los casos, en algunos cruces los giros a la derecha sí que están regulados con semáforo), así que cuando está en verde para los peatones, no olvides mirar hacia la izquierda para esquivar los coches que vienen girando.
En este cruce justo debajo de mi ex oficina en Shanghai estuve a punto de morir varias veces.

Esta norma que parece tan estúpida en realidad tiene su aquel. En teoría, los vehículos girando a la derecha y encontrándose con un paso de peatones en verde deberían ceder el paso. Pero aquí llega la segunda característica de la conducción china: ceder el paso es de pringaos. Nadie, nunca, jamás, bajo ninguna circunstancia, cede el paso, ni en un cruce ni en un paso de peatones. Los conductores chinos siempre están inmersos en una especie de "pique" y dejar que gane el enemigo es impensable. Cuando le dije a C. que en España normalmente paras para que cruce la gente (vale, no todo el mundo lo hace, pero es relativamente normal y te miran mal si no lo haces), me dijo que en teoría en China también es así pero nadie lo respeta. De hecho, cuando paramos ante pasos de peatones sin semáforo, las personas que están esperando para cruzar se quedan paradas y no se atreven. Probablemente piensan que es una broma y que vamos a acelerar de repente y atropellarlos. Y, por supuesto, los coches de detrás empiezan a pitar como locos. ¿¿Ceder el paso a los peatones?? ¿¿Estamos tontos o qué??

Sin embargo, a partir de ahora las cosas van a cambiar. A lo mejor. Al menos en Suzhou. Desde hace unos días, las normas de circulación en Suzhou dictan que los coches se tienen que parar obligatoriamente en los pasos de peatones. Si no lo hacen, una cámara colocada en el lugar apropiado les hará una fotito y les enviará una multa. La multa no es muy cuantiosa, creo que son 50 yuanes (unos 7 euros), pero yo ya he visto un par de coches cediendo el paso a los peatones. ¡¡Increíble!! Veremos si a partir de ahora no siento que me estoy jugando la vida cada vez que bajo el escalón de la acera.

martes, 4 de julio de 2017

Para más comodidad...

Seguro que habéis oído hablar de las bicicletas compartidas que empezaron a invadir las ciudades chinas el año pasado (y que ahí siguen). Si no, podéis leer este artículo. Son empresas que fabrican bicicletas, las ponen en la calle de tu ciudad y tú las puedes usar tras un registro bastante sencillo y una fianza que está entre los 99 y los 299 yuanes (12-38 euros). Después de eso solo tienes que escanear un código que hay en la bici para que te manden la clave del candado, ¡y a pedalear! Suele costar alrededor de un yuan por hora, pero yo las dos veces que he utilizado esas bicis me ha salido gratis porque había promociones de fin de semana.

Pero las bicis no han sido el único objeto a compartir que ha aparecido en los últimos tiempos. Según las noticias, también hay paraguas y balones de baloncesto para usar por tiempo, pero en Suzhou esto no nos ha llegado todavía.

Lo que llegó hace tiempo fueron los casilleros para paquetes. En China comprar por internet es algo muy común y por tanto las empresas de mensajería exprés también hacen un buen negocio: ¡¡85 millones de paquetes diarios gestionados el año pasado!! (Si me pongo a pensar en las toneladas de cajas de cartón, celofán y plástico de embalar que supone eso, me da algo). Mucha gente recibe los paquetes en la oficina pero, para mayor comodidad, las empresas de mensajería han instalado casilleros en las entradas de las urbanizaciones u edificios de viviendas. El mensajero deja tu paquete en el casillero y te llega un mensaje automático al móvil donde pone en qué casillero está tu paquete y la contraseña para abrirlo. Al volver a casa pasas a buscarlo y listo.

Pero los casilleros para paquetes y las bicis compartidas son noticias viejas ya. Lo último, ultimísimo en mi urbanización es... ¡los casilleros de la lavandería!

Veamos qué pone:
"¡Aprovecha AHORA para lavar la ropa!".
"Con Yixiangyun no hay días lluviosos".
"Ahorra tiempo, dinero y esfuerzo".
"Puedes dejar y recoger tu ropa 24 horas al día".
"El especialista en lavado en seco que está a tu lado. ¡Te hace la vida más cómoda!".

Pues eso. No lo he usado nunca pero supongo que te haces una cuenta y luego puedes dejar tu ropa sucia en un casillero que se abrirá metiendo una contraseña en la pantalla. Durante el día vendrá un empleado a recoger la ropa, y al cabo de X tiempo la volverán a dejar limpia en el casillero. Pues no es mala idea, pero no sé si tendrá mucho éxito. Al fin y al cabo, prácticamente todo el mundo tiene lavadora en casa (al menos en mi barrio) y los que no tienen (trabajadores emigrantes en habitaciones compartidas, quizás) a lo mejor prefieren seguir lavando a mano y ahorrarse el dinero. Aunque la verdad es que es bastante barato, al menos de momento. Seguro que es una promoción inicial y luego será más caro, porque si no... no tengo yo muy claro que estos precios cubran costes.
Por supuesto, han puesto varios anuncios de este nuevo servicio en mi ascensor.

3 yuanes lavar un pantalón o una camisa, 12,80 un abrigo... No sé, es demasiado barato, ¿no?


Yo alucino con la cantidad de cosas que se inventan en China para "hacerte la vida más cómoda". ¿Qué será lo siguiente? ¡Se admiten apuestas!