martes, 18 de abril de 2017

Los desayunos chinos

En mi calle hay varios sitios donde venden desayunos. Uno de los más populares es el que vende esto:

Leche de soja endulzada y 大饼 dabing, una especie de torta. La hay en versión dulce y en salada. Los padres de C. dicen que las de debajo de mi casa son las mejores dabing de Suzhou (y ellos son de Suzhou de toda la vida).

¡Pero en China hay muchas otras cosas que se pueden comer para desayunar! Hagamos un repaso a varias de las más conocidas:

煎饼 jianbing
Es una especie de crepe muy fino que se hace echando la masa en una plancha redonda y estirándola muy fina. Luego se echan los ingredientes que se quieran (el modelo básico lleva un huevo, una cosa frita crujiente que no sé lo que es y cebollino), se cierra formando un rollo y se dobla y parte en dos. Es bastante consistente. Típico del norte de China, pero se puede encontrar en puestos callejeros de todo el país.


油条 youtiao
¡La versión china de los churros! Son más largos y más grandes y normalmente te comes uno o dos como mucho. Se pueden acompañar de leche de soja. Los venden hasta en el KFC.


包子 baozi
Masa cocida al vapor. El relleno puede ser de carne, verduras, tofu, setas, pasta de alubias... prácticamente cualquier cosa. Los que no tienen relleno (solo masa) se llaman 馒头 mantou. Los que son como trenzados y tienen cebollino por fuera se llaman 花卷 huajuan (estos tampoco tienen relleno).
Baozi, mantou y huajuan.

zhou
La típica sopa de arroz también se puede comer para desayunar, aunque yo la suelo tomar en la comida o la cena.


mian
Hay gente que empieza el día metiéndose un buen plato de tallarines pal cuerpo.


肠粉 changfen 
Esto es típico del sur de China, yo lo he comido en Guangdong y por ahí. Es una masa de harina de arroz con la que se hacen rollitos. Dentro se pone carne, gambas, verduras o huevo y se baña con una salsa dulce. Está muy bueno.


 豆腐花 doufuhua
Es como un puding, pero hecho de un tofu muy suave, casi como un yogur. Se toma caliente. Como todos los tipos de tofu, por sí mismo no tiene mucho sabor, así que se le ponen aderezos dulces o salados, dependiendo del gusto de cada uno. Yo he probado la versión salada, que tenía mini gambas secas y verduritas.



Para los que no puedan vivir sin su café mañanero, en las ciudades grandes encontrarán Starbucks, Costa Coffee, McDonalds y similares en cualquier esquina. En las pequeñas... me parece que se tendrán que conformar con baozis o tallarines.

martes, 11 de abril de 2017

La hamburguesa china

El otro día me entraron unas ganas locas de comerme un roujiamo (肉夹馍). Un roujiamo es una especie de bocata chino típico de la provincia de Shaanxi (la de Xi'an). El pan es redondo y plano y la carne es cerdo estofado durante muchas horas hasta que se queda deshecho. Según Wikipedia es el bocadillo más antiguo del mundo. ¡Ya se comía en la dinastía Qin (221-206 a.C.)!


De camino a casa de la abuela de C. pasamos por un restaurante pequeñito que anunciaba roujiamo. Entré a comprar dos para llevar mientras C. esperaba fuera con el coche.

Dentro del restaurante los camareros y cocineros estaban comiendo (era un poco tarde). Uno de ellos, el más mayor (los demás eran prácticamente niños) me mira y sonríe de oreja a oreja, pero no se mueve en dirección a la barra. Probablemente está pensando "Una extranjera, yo no me entiendo con ella". Uno más joven que debe ser el cajero se acerca. "Quiero dos roujiamo para llevar", le digo. El más mayor respira aliviado. "¡Pero si hablas chino! El otro día vino un grupo de extranjeros y no veas qué follón para entendernos".

Mientras me preparan mis bocatas, los camareros me hacen el tercer grado. "De dónde eres. Cuánto tiempo llevas en China. Vives por aquí cerca. Cómo se dice roujiamo en español". "En España no hay roujiamo", les digo. "Si acaso se puede decir hamburguesa china o algo así". En la pared hay colgado un póster donde sale una caricatura de un niño comiéndose un roujiamo enorme y debajo pone Chinese Hamburger.

Cuando les cuento que llevo en China 10 años, el más mayor me pregunta si vine cuando era niña. Jajaja, qué ricos son.

El roujiamo de ese restaurante estaba muy rico, con el pan crujientito. Tendré que ir a visitarles a menudo.

lunes, 3 de abril de 2017

El aeropuerto de Shenzhen

Un señor francés dijo una vez que "el infierno son las otras personas". Probablemente ese señor no había estado nunca en China, porque todo el mundo sabe que el infierno es el aeropuerto de Shenzhen.

A primera vista, el aeropuerto de Shenzhen da buena impresión. Es grande, muy espacioso, muy nuevo y con un diseño muy chulo. Pero, ay, cuando llega la hora de viajar...
La planta de salidas del aeropuerto de Shenzhen.

En China, los vuelos nunca despegan a tiempo, sobre todo los nacionales. Hay mil y un motivos por los que un avión puede retrasarse, pero aquí la mayoría de las veces lo despachan con un "control del tráfico aéreo". Esta frase tan críptica lo que viene a decir es que los vuelos civiles disponen de menos del 30% del espacio aéreo; el resto lo controla el ejército, así que el pueblo llano se aguanta con su franja diminuta de espacio aéreo y se come los retrasos con papas fritas. En la clasificación de la puntualidad de los aeropuertos de todo el mundo, los aeropuertos chinos siempre quedan de los últimos.

Esto del "control del tráfico aéreo" afecta a todos los aeropuertos chinos por igual, pero el de Shenzhen tiene además una forma especial de poner el dedo en la llaga: si llueve, los aviones no despegan. Hay que tener en cuenta que en Shenzhen llueve una media de 21 días al mes, así que la probabilidad de que tu vuelo salga a la hora especificada es prácticamente nula.

La semana pasada tuve que ir a Shenzhen por motivos laborales. A llegar al aeropuerto para coger el vuelo de vuelta, las pantallas me saludaron de esta guisa:
Amarillo quiere decir "con retraso".

Esa mañana había llovido. Hacía un rato ya que había parado, pero casi todos los vuelos estaban retrasados por "condiciones meteorológicas". Al llegar a la puerta de embarque pregunté a qué hora estaba previsto salir. Me contestaron que no lo sabían todavía, pero que el avión ya estaba allí.

Mi vuelo supuestamente era a las cuatro y media de la tarde. Pasan las cinco, las seis, las siete... y allí siguen sin saber a qué hora despegamos. Hasta que a las siete y cuarto cambian las noticias... ¡vuelo cancelado! La aerolínea (China Eastern) nos llevó a un hotel de los alrededores y nos metió en un vuelo a las 8 de la mañana del día siguiente. Podían haber cancelado a las 4 y ahorrarnos tres horas haciendo el mono en el aeropuerto...

Por supuesto, al día siguiente el vuelo no despegó a las 8 sino a las 9.