miércoles, 18 de enero de 2017

"Mi madre también es extranjera"

La mayoría de los niños (y adultos) de mi residencial tienen miedo de Nico, pero hay un par de niñas que se atreven a tocarla. El sábado por la mañana bajé a hacer el pipí matutino y una niña de 5 o 6 años me preguntó:
- Tía, ¿tu perro muerde?
(Tía en el sentido de pariente, no el "tía" que decimos en España a los amigos. Los chinos llaman hermano mayor a las personas un poco mayores que ellos, tío a las personas de la edad de sus padres y abuelo a las personas de la edad de sus abuelos. El momento en el que pasan de llamarte hermana mayor a llamarte tía es un gran trauma).
- No, claro que no.
- Quiero tocarla pero me da un poco de miedo.

La niña se acercaba un poco y cuando Nico se movía hacia ella se asustaba. Agarré a la perra, le enganché la cabeza entre mis piernas y le ofrecí el lomo a la niña para que la tocara. La niña encantada de la vida.

Me mira (yo llevaba la mascarilla anti contaminación puesta) y me pregunta:
- Tía, tú eres extranjera, ¿no?
- Sí.
- ¿De dónde eres?
- De España.
- Mi madre también es extranjera, ¿sabes?
- ¿Ah sí? ¿De dónde es?

La niña sale corriendo y chillando: "¡¡MAMÁAAAA!! ¿Tú de dónde eres?" y vuelve a los 5 segundos:
- De Ningxia (una provincia en el noroeste de China).

Cuando se lo conté a C. se partía el culo. Supongo que la niña confundió las palabras 外国人 waiguoren (extranjero) con 外地人 waidiren (chino de otra provincia).

Al volver a casa pasé al lado de la niña y su madre. La niña estaba diciendo: "¡¡MAMÁAAAAA quiero un perro!!".

La madre me miró con cara de odio.

miércoles, 11 de enero de 2017

Fin de semana en Shenzhen

El fin de semana pasado me invitaron a ir a Shenzhen para asistir a la fiesta de año nuevo chino de mi empresa, como cada año. Esta vez fui yo sola porque los otros dos compañeros que trabajan desde Shanghai no pudieron/quisieron ir. ¡Pero yo nunca digo no a un viaje gratis!

El año pasado cuando fuimos a Shenzhen a la fiesta pasamos bastante frío, pero esta vez me he desquitado. ¡Hacía 25 grados! Mis sabañones dejaron de darme la tabarra un par de días, pero a cambio me picaron los mosquitos. No se puede tener todo.

Me quedé en casa de una compañera para no estar sola en un hotel. Me llevó a ver su barrio, que ella misma no conocía porque no sale mucho.
Mega centro comercial.

Fuimos a cenar con otros compis y eligieron un restaurante cantonés en el que todo estaba muy rico. No sé si era caro o barato porque encima me invitaron. Luego fuimos al karaoke.



La fiesta en sí fue mucho más austera que en años anteriores (aquí y aquí). Era en un restaurante normal, no en un salón de celebraciones, y la verdad es que el sitio era un poco pequeño para todos los que éramos. Hubo los típicos discursos de los jefes (más cortos de lo normal, es de agradecer), entregas de premios y sorteos. No me tocó nada por segundo año consecutivo. Esta vez hubo solo 4 actuaciones, cuando normalmente cada departamento tiene que tener al menos una actuación. La comida era buffet y la cola kilométrica.
Entrega de premios.

Estábamos un poco apretujados.

Una de las actuaciones.

Mi mesa.

Aunque la fiesta en sí fue un poco caca estuvo bien el viaje relámpago a Shenzhen. Os dejo una última foto mostrando mi modelito y haciendo publicidad subliminal.

miércoles, 4 de enero de 2017

Primer paseo del año

En lo que a contaminación atmosférica se refiere, 2016 acabó un poco mal. Qué lastima, con el buen año que habíamos tenido. Pero ya se sabe que llega el invierno, encienden las calefacciones de carbón en el norte y el cielo azul se va a tomar por saco. 2017 ha empezado mal. Teníamos un fin de semana largo el 31, 1 y 2 y los tres días estuvieron por encima de 150 PM2.5.

Pero algo había que hacer aparte de estar encerrados en casa. El domingo parecía que mejoraba un poco la cosa así que fuimos a dar un paseo a la zona pintoresca de Panmen. Me la habían recomendado varias personas y yo todavía no había ido (¡glups!).

La zona pintoresca de Panmen está en la esquina suroeste de la ciudad antigua de Suzhou y consta de un parque con lago y varios pabellones, una pagoda muy fotogénica y un trozo de la muralla de la ciudad. La entrada vale 40 RMB, pero una ya está acostumbrada a estas cosas. Por lo menos el sitio estaba limpio y bien cuidado.

La pagoda es la estrella del parque y lo primero que se ve si entras por la puerta principal. Parece que antes se podía subir pero ahora ya no porque la están renovando por dentro. Pregunté a un señor guardia cuándo iban a terminar las renovaciones y me dijo que ni idea.
Admirando la pagoda desde la distancia.

El parque con lago incluía las míticas zamburguesas y había cola para cruzarlas.

Haciéndole una foto a un monje de piedra.
En el lago había muchos peces rojos.

La parte de la muralla era parecida a la que visitamos en septiembre. Aunque esta no sé si es renovada hace 3 años o no.


Saliendo del recinto por la puerta de la muralla había un parque en el había una reunión de perros. Había 6 o 7 golden retrievers, dos Alaskan gigantescos, un samoyedo, dos corgis y algunos más. Pensamos en llevar a Nico otro día pero se nos quitaron las ganas cuando dos golden empezaron a pelearse a mordiscos. Nico ya no está para esos trotes, en dos meses cumple 9 años.

martes, 27 de diciembre de 2016

Nuestra cena de Nochebuena

¡Por primera vez he organizado y cocinado para una cena de Nochebuena en China! Normalmente siempre pasaba de las navidades porque aquí no es fiesta y montar algo es un rollo. ¡Pero este año caía en fin de semana! Así que peiné internet para buscar recetas no muy complicadas y con ingredientes que pudiera encontrar aquí, me puse el delantal e invité a cenar a los padres de C.

Había oído muchas historias de terror sobre señores y señoras chinos que hacían muecas de asco al ver en el plato comida occidental, pero yo he tenido suerte. Se lo comieron todo y hasta dijeron que estaba rico.

Esto fue lo que preparé:

Entrantes: langostinos argentinos (como Rodolfo Langostino), jamón, chorizo y queso (que me quedaba desde que fui a España en octubre), salmón ahumado (¡con una especie de queso philadelphia que encontré en el super de cosas importadas no demasiado caro!), gajos de aguacate envueltos en beicon y asados en el horno y tartaletas de espinacas y champiñones.

De cuchara: vichyssoise de patata y manzana verde (era un puré pero parece feo decir esa palabra en una cena finolis).

Plato principal: solomillo de cerdo asado con miel y mostaza.

Y de postre: menos mal que solo compré trufas porque íbamos a reventar ya.

Varias de las recetas las saqué de esta web tan maja.

¡Y así pasamos la Nochebuena en Suzhou! Hasta encontré villancicos en español en Xiami, el Spotify chino.





jueves, 22 de diciembre de 2016

Mis libros de 2016

En 2016 he leído 31 libros (sin contar el que estoy leyendo ahora), 7 cómics (dos de ellos en chino) y dos novelas cortas. ¡Pues no está mal! Y más si tenemos en cuenta que 3 de esos libros son la de serie de Canción de hielo y fuego, a.k.a. Juego de Tronos, que son tochacos de más de mil páginas.

Voy a listar y comentar los que tienen que ver con China. Todos los leí en inglés, menos un cómic en chino.

- Tiger Tail Soup, de Nicki Chen
Nicki Chen es una señora muy maja que conocí por mi blog en inglés. Es viuda, pero estuvo casada 30 años con un señor chino y vivieron en Filipinas, Vanuatu y otros sitios interesantes. Tiger Tail Soup es su primera novela y me sorprendió gratamente. Es la historia de una mujer china que vive en Gulangyu (una isla muy chiquitita enfrente de Xiamen) y que tiene que estar separada de su marido durante la guerra de invasión de los japoneses. La versión para kindle está tirada de precio, si os interesa el tema.

- The Moon in the Palace, de Weina Dai Randel
Este libro también lo leí por el blog en inglés. Me enviaron una copia gratis para que hiciera una crítica. Es una novela de ficción histórica (más ficción que historia, diría yo) sobre Wu Zetian, la única emperatriz por derecho propio en toda la historia de China (Cixi era regente, no emperatriz), allá por la dinastía Tang. La historia se centra en su vida antes de llegar a ser emperatriz, cómo llegó al palacio para ser concubina, las intrigas de la corte, etc. Me pareció muy entretenido.



- The Empress of Bright Moon, de Weina Dai Randel
Es la segunda parte del libro anterior. Sigue las aventuras de Wu Zetian hasta que llega al trono.

- The Search for Modern China, de Jonathan D. Spence
Un tochaco sobre la historia moderna de China, desde el final de la dinastía Ming hasta 1990. Escrito por un historiador americano que también es profe universitario. Si os gusta la historia, es super interesante.

- Up to the Mountains and Down to the Countryside, de Quincy Carroll
Este también me lo mandaron gratis para que hiciera una crítica en el blog en inglés. La verdad es no me gustó. Me pareció bastante aburrido y todos los personajes me cayeron fatal. Va sobre un chico joven que es profesor de inglés en un pueblo en el culo de China, y la llegada de otro profesor extranjero (pero bastante viejo) a su colegio. 

- The Good Earth, de Pearl S. Buck
 Un clásico de la literatura sobre China. La autora, una americana, vivió en China muchos años desde su niñez y hablaba chino. Ganó el premio Nobel de literatura en 1938. The Good Earth va sobre la vida de un campesino chino y su familia durante los años 30 más o menos. Está traducido al español (La buena tierra) y también se hizo una película en 1937 que recibió 5 nominaciones a los Óscars.

- Country Driving, de Peter Hessler
 Peter Hessler es un periodista extranjero que después de vivir varios años en China se decidió a sacarse el carnet de conducir y se puso a viajar en coche por todo el país. Muy ameno.


- 幻境三日游, de Li Kunwu
Un cómic nuevo del mismo autor de "Una vida en China". En esta ocasión cuenta su viaje por el infierno acompañado de una señora mayor y un niño. Tiene muchas referencias a creencias chinas.

- Folding Beijing, de Hao Jingfang
Una mini novela de ciencia ficción muy interesante sobre la premisa de un Beijing dividido en tres partes: una para los trabajadores pobretones, otra para la clase media alta y otra para la élite. Cada parte solo está despierta ciertas horas del día porque la ciudad literalmente se dobla y se pliega para sacar a la superficie la zona a la que le toca estar despierta y enterrar las otras dos. Muy recomendable y muy cortita. Se puede leer gratis aquí. Ganó un premio Hugo.

- The Paper Menagerie, de Ken Liu
La otra novela corta que he leído. Esta es más de fantasía y no me gustó demasiado, aunque ha ganado muchos premios. Va sobre un niño chino americano y su relación con su madre. Se puede leer gratis aquí.

- The Real Story of Ah-Q and Other Tales of China, de Lu Xun
Un clásico de la literatura china. Lu Xun es considerado el primer escritor moderno, quizás porque fue el primero en escribir en "lengua de la calle" en lugar de en chino clásico, como se había hecho hasta aquel momento. Este recopilatorio contiene muchas historias breves. La verdad es que me involucro más cuando las historias son un poquito más largas. Pero es un clásico y hay que leerlo.


- Death's End, de Liu Cixin
La esperadísima (por mí al menos) tercera y última parte de la trilogía de ciencia ficción de Liu Cixin. No quiero revelar nada, pero qué drama, y qué mala suerte tienen algunos personajes, madre mía. El primer volumen de la trilogía (El problema de los tres cuerpos) ya se ha traducido y editado en español, lo vi en el aeropuerto cuando volví de España. Re-co-men-da-dí-si-mo.

- The Good Women of China, de Xinran
Este libro me lo habían recomendado y la verdad es que me esperaba otra cosa. Quizás por el título. Yo me esperaba historias de mujeres chinas, en general, un poco de todo. Pero es todo historias super dramáticas y trágicas, y en muchas de ellas la conclusión es "los hombres son la causa de todos los problemas de las mujeres". Así que me quedé un poco así.


¡Y estas han sido mis lecturas relacionadas con China del año! El otro cómic en chino que leí era uno de Marvel pero traducido al chino. Siento que la mayoría de la lista no esté disponible en español, pero así practicáis el inglés... ¡o el chino!





lunes, 12 de diciembre de 2016

El mercadillo navideño de Shanghai

El mismo día que visitamos el museo de historia natural de Shanghai fuimos también a un mercadillo navideño. Lo había visto anunciado en Time Out o alguna de esas revistas y sonaba muy bien: "En los puestos bellamente decorados podrás comprar artesanía y regalos, dulces navideños, vino especiado y otras bebidas calientes, así como platos típicos de Alemania y otros países. Podrás ver un corralito con animales, actuaciones de coros y a Papá Noel". Yo nunca había ido a un mercadillo navideño alemán pero había oído hablar mucho de ellos. Compré las entradas en WeChat porque hacían descuento y además te daban una bebida gratis. Así que después del museo fuimos en taxi hasta el mercadillo navideño, que no estaba muy lejos.

Nada más llegar me di cuenta de que me tendría que haber quedado en el parque de esculturas. El mercadillo navideño era enano. Los "puestos bellamente decorados" eran menos de 15. Vamos, que parecía un evento familiar organizado en un patio trasero.


Pero como ya había comprado las entradas pues entramos a ver qué había. La bebida incluida no era vino especiado, como yo esperaba. Había truco, claro. Tenías que seguir la cuenta de WeChat de un tipo y entonces te daba un cocktail. Un cocktail a las 4 de la tarde. Yo no soy de beber. Me pedí un chocolate caliente con Olmeca. Qué dolor de cabeza. Por cierto, la cuenta de WeChat del tipo era un servicio en el que le podías mandar preguntas del tipo "¿Qué bar tiene buen ambiente en este momento?" o "¿Qué cocktail me recomiendas?". ¿Cómo se gana dinero con eso? ¿Con comisiones de los bares a los que mandas a la gente?

Tras hacerme con mi cocktail me puse a buscar las cosas que anunciaban en la revista. Ni rastro del coro, ni de Papá Noel, ni del corralito con animales. El timo de la estampita. Publicidad engañosa en toda regla. Los platos típicos de Alemania eran una salchicha con un bollo de pan que te vendían por 40 yuanes en un puesto. Los platos típicos de los demás países eran una caseta vendiendo platos de pasta y otra haciendo gofres. Y para de contar.

T.I.M.O.

Me recordó a la Semana de España en Shanghai de 2014. Yo no vuelvo a pisar un evento organizado por extranjeros en el que cobren entrada. Y a Time Out tendría que denunciarlos por publicidad engañosa.
Lo único típico alemán que había en el mercadillo navideño eran los cascanueces.

martes, 6 de diciembre de 2016

El museo de historia natural de Shanghai

El sábado fuimos de excursión a Shanghai. ¡Hacía un montón que no iba! Yo tenía ganas de ir al museo de historia natural. Lo reabrieron el año pasado después de trasladarlo a un edificio nuevo y más grande y hasta tiene su propia parada de metro en la línea 12. Llegamos sobre las nueve y media y no había nadie en la cola para comprar los tickets. ¿Hola? ¿De verdad estamos en China? Para rematar la jugada, las entradas solo valen 30 yuanes. ¡Planazo!


El museo es enorme, tiene cuatro pisos y un montón de animales disecados, esqueletos, modelos y fósiles. Está pensado para que vayan familias con niños. También hay una zona con acuarios y animalitos pequeños en plan arañas, mariposas y lagartos. Ahí se apelotona la gente pero en general no hay muchas apreturas en el museo.

Animales disecados y reproducciones.

Algunos de los animales disecados tenían expresiones... interesantes.
Mis partes favoritas fueron los fósiles y una exposición sobre técnicas de supervivencia. ¿Sabíais que hay una mantis que es igualita que una flor de orquídea? ¿Y que la peste de la mofeta se puede oler a 800 metros?
Yo esto lo pondría en mi salón.

Estuvimos en el museo como cinco horas porque hay un montón de cosas para ver. También había talleres y proyecciones pero cuando llegamos ya no quedaban entradas (creo que las reparten gratis según se las van pidiendo, así que para conseguirlas hay que llegar temprano). Dentro del museo también hay un par de restaurantes y una cafetería. Nosotros comimos en el restaurante más cutre, estilo cantina con muy pocos platos para elegir, porque estaba estratégicamente colocado en el sitio por el que pasamos cuando dieron las 12 y C. dijo que se estaba desmayando de hambre. En la cafetería hay sandwiches y pizzas que quizás sean más comestibles que lo que yo comí.
El museo por fuera.

El museo está dentro del parque de esculturas de Jing'an, que es chulísimo. Bueno, a mí es que me gustan las estatuas raras en los parques. Además tuvimos suerte y hacía muy buen día.