lunes, 14 de julio de 2014

Reflexiones sobre el mercado inmobiliario

Hoy al volver a casa he visto desde el autobús que varias paradas estaban forradas con un anuncio de una promoción inmobiliaria. Un cartel en color amarillo y rosa, con la foto de un chico vestido muy a la moda (china) y un eslogan que decía: 有房,爱情更甜蜜 (el amor es más dulce cuando tienes un piso). También podrían haber sido más directos y poner algo en plan: "Joven, si no compras un piso te quedarás soltero para toda la vida", porque eso es lo que están insinuando. Parece ser que un requisito indispensable que ponen muchas chicas chinas para casarse es que el pretendiente tenga un piso en propiedad.



En China se construye una barbaridad. Vayas a donde vayas verás andamios por todas partes y edificios que salen como setas tras un día de lluvia. En mi barrio, en todas las calles hay anuncios de nuevos residenciales. En China hay mucha gente, pero... ¿hay gente para tanto piso? Hace unos años se decía que en China había más de 60 millones de apartamentos vacíos. En este otro artículo, más reciente, se habla de 48 millones de viviendas vacías. Por no hablar de Ordos, la ciudad fantasma de Mongolia Interior (seguro que hay más ciudades fantasma en China; Ordos es la más famosa).

A mí lo que me fascina es que todos los chinos que conozco tengan pisos en propiedad. Dice C. que en Suzhou, por nuestro barrio, el metro cuadrado está a 18.000 yuanes (aproximadamente 2.200 euros), y aquí cuando te compras un piso lo que te dan son las 4 paredes, con el cemento mondo y lirondo. El suelo, las conexiones de luz, las tuberías del agua, etc... todo te lo pones tú (y lo pagas aparte, claro). Mis compañeras de oficina ganan unos 6.000 yuanes al mes. Sus maridos no creo que ganen mucho más. ¿De dónde sacan el dinero para comprarse un piso antes de cumplir los 30 años? Incluso una que está soltera se ha comprado un piso ella solita. Vale, todavía lo está pagando.

El año pasado salió una ley por la que quienes tuvieran dos pisos y quisieran vender uno tendrían que pagar unos impuestos bastante elevados. Esto dio lugar a que se multiplicaran los divorcios en las semanas posteriores a la implementación de la ley. Las parejas se divorciaban, cada parte se quedaba con un piso, y así podían vender el piso que no querían sin tener que pagar los impuestos de segunda residencia. Si es que los chinos tienen soluciones para todo.

miércoles, 9 de julio de 2014

Fin de semana en Hangzhou

El fin de semana pasado fuimos a Hangzhou. La excusa oficial era acompañar a Jorge, un amigo al que conocí cuando estudiaba en Granada y que ha estado unas semanas en Shanghai por trabajo, pero la verdad es que yo necesito pocas razones para echarme a la carretera. También vinieron Kathy y Rex, mis ex compis de piso de cuando vivía en Shanghai, y John, el hijo de la ex de C.

La pandilla maravilla al completo.

Hangzhou está a unas dos horas de Suzhou. Llegamos el sábado por la mañana y después de comer fuimos a visitar el templo Lingyin, pero nos encantamos viendo las esculturas budistas de la colina que hay al lado y nos cerraron el templo. La colina se llama 飞来峰 o "el pico que vino volando"; la leyenda dice que llegó volando de India, no sé muy bien cómo. El caso es que tiene un montón de figuras budistas esculpidas en sus laderas y en sus cuevas.




Para ir al templo Lingyin nos montamos en la línea 7 del autobús urbano de Hangzhou. A la vuelta, la cola para el autobús era kilométrica y conseguir un taxi era misión imposible, así que aceptamos el ofrecimiento de un taxista pirata con una furgoneta que nos bajó a Hangzhou. Al arrancar nos dijo: Os voy a llevar por otra ruta, es que un autobús ha salido ardiendo y el centro está colapsado. Adivinad qué autobús había salido ardiendo. Sí, la línea 7 del autobús urbano. La que habíamos cogido dos horas antes. Incendio intencionado.

El domingo fuimos al Lago del Oeste (西湖), lugar popular donde los haya para el turista chino. Estaba hasta la bandera.



Andando y bicicleteando alrededor del lago se nos fue todo el día.





Cuando me subo a una bicicleta automáticamente empiezo a tararear la canción de Verano Azul. ¿Le pasa a alguien más? Y lo mejor es que creo que nunca he visto un capítulo de Verano Azul entero.

En el paseo marítimo del lago había algunos abuelos haciendo caligrafía y dibujos con agua y pincel-esponja.




El snack de moda en las orillas del Lago del Oeste: cangrejos rebozados en pinchito.


martes, 1 de julio de 2014

A empujar el autobús

A veces me da por pensar qué es lo más raro que he visto o me ha pasado en China. Y me acuerdo de la anécdota del autobús. No sé si es lo más curioso que he presenciado aquí, pero se me ha quedado grabado.

Cuando todavía vivía en Beijing, una tarde salí de compras con una amiga. Queríamos ir al centro y cogimos un autobús; en aquella época no había ninguna línea de metro que fuera a donde queríamos ir. En el centro de Beijing muchos de los autobuses son en realidad trolebuses y tienen unos cuernos que van enganchados a los cables de la calle. A los 5 minutos de subirnos sonó un pitido y el trolebús se quedó parado en medio de la calle: se había estropeado. Nos esperamos un momento a ver si el conductor era capaz de volverlo a arrancar o no; al ver que no, pensé que nos dirían que nos bajáramos y nos montáramos en el siguiente bus.

Por aquellos entonces, en la mayoría de autobuses, aparte del conductor, había un señor o señora (normalmente señora) que vendía los billetes y controlaba que la gente con tarjeta de transporte "fichara" al subir. Estas señoras tenían un superpoder alucinante: no importaba que el autobús estuviera lleno a reventar o que entraran 30 personas en tromba, ella sabía perfectamente quién había fichado y quién no, y desde una distancia de 10 metros, con un millón de personas apretujadas entre tú y ella, te señalaba con el dedo acusador mientras pegaba un berrido de espanto: "¡Compra el billete!!!".

¿Por dónde íbamos? Ah, sí, se había estropeado el trolebús. Cuando yo ya estaba esperando a que abrieran la puerta para dejarnos coger el siguiente bus, la señora que vendía los billetes gritó: "¡Todos abajo! ¡Vamos a empujar el autobús!". "¿Pero de verdad se cree que alguien se va a poner a empujar el autobús?", pensé yo. Para mi sorpresa, sí. Todo el mundo se bajó del autobús, excepto unas cuantas señoras mayores que se quedaron sentadas, y se puso a empujar. La señora de los billetes gritaba: "A la de una, a la de dos, y a la de tres!", y a la de tres había que pegar el empujón.






Como se puede ver en las fotos, el autobús era de esos dobles. La señora de los billetes decía 加油 (ánimo!) con mucha energía y la gente empujaba con todas sus ganas, pero evidentemente aquello no se movió ni un milímetro. Finalmente, la señora de los billetes se dio por vencida y nos dijo que nos metiéramos dentro y que vendría a recogernos otro autobús. Y así nos fuimos sin saber qué pasó con el pobre trolebús y la señora de los billetes.

lunes, 23 de junio de 2014

China, el país de los clones arquitectónicos

Hace unos días el periódico británico The Guardian publicó un artículo en el que concedía a Suzhou el título de "La ciudad de los clones". Yo ya escribí un artículo sobre esto el año pasado pero no me atreví a decir que Suzhou era la ciudad con más clones de toda China. La verdad es que ese es un título bastante disputado ya que aquí se estila bastante esto de la "duplitectura" (copiar obras arquitectónicas).
Pero como una imagen vale más que mil palabras (y más en estos casos), veamos algunos ejemplos:

La esfinge de Shijiazhuang



Saltó a la fama en mayo y parece que no va a durar mucho: un ministro egipcio se ha quejado a UNESCO de esta burda copia y la van a demoler.


La torre Eiffel de Shanghai


Parece que no es solamente la torre Eiffel, sino que a las afueras de Shanghai hay un barrio entero que imita París.
"Parisinos" duchándose en la calle.

El capitolio de una ciudad desconocida


Copias del capitolio de Washington hay a cascoporro, asi a ojo calculo que en cada ciudad china hay al menos una.


La Gran Muralla de Chengdu

No todo son copias de monumentos extranjeros, también los hay nacionales. Si estás en Chengdu y de repente te apetece ir a darte un garbeo por la Gran Muralla no hace falta que te molestes en ir a Beijing.


El mundo en miniatura

Pero si lo que se pretende es ver muchos monumentos mundiales en el menor tiempo (y espacio) posible, lo mejor es ir al parque temático Window of the World, en Shenzhen.





¡La vuelta al mundo en una hora!





jueves, 19 de junio de 2014

Así limpiaba, así, así...

Aprovecho esta entrada que he escrito para Chinalati y actualizo el blog. Ya había hablado de estos temas por aquí pero me van a perdonar ustedes, ¿verdad?
La limpieza es una de las diferencias culturales a las que todavía no termino de acostumbrarme en China. Y no, no me refiero a la típica queja de "¡Qué sucias están las ciudades chinas!" (creo que no están tan sucias, en general, al menos no como para indignarse) o la experiencia extrasensorial que es entrar en un aseo público chino (esto daría para una entrada aparte). Me refiero al hecho cotidiano de limpiar mi casa.
Lo primero que hice al llegar a China (tras ir al banco a cambiar dinero) fue ir a un supermercado. Entre otras cosas quería comprar útiles de limpieza para asear un poco la habitación de la residencia: una escoba, un recogedor, cubo, fregona, unos trapos, limpiamuebles en spray, fregasuelos, líquido para limpiar el baño... vamos, lo normal. Pero claro: lo que es normal en España, no lo es China. Así que veamos qué utensilios de limpieza podemos encontrar aquí.
La escoba:

Las escobas en China son tamaño muñeca. ¿Sabéis esos sets con escoba, cubo y demás trastos de juguete con que algunas niñas juegan de pequeñas? Pues así, más o menos. El palo de la escoba te llega a la altura del muslo y evidentemente es muy incómodo barrer con ella, aparte de un ejercicio ideal para ganarse un buen dolor de espalda, al tener que encorvar la espalda todo el rato. El único sitio donde he encontrado escobas aptas para el humano medio es en esa conocida tienda de muebles sueca y a precio de oro. Pero la pregunta es: ¿en China no hay escobas con palo largo simplemente porque es un avance tecnológico que no ha llegado, o porque los chinos se empeñan en usar la mini escoba? Me inclino por lo segundo: una amiga que tiene señora de la limpieza en casa me contó que le compró una escoba tamaño humano pero ella se empeñó en usar la miniatura. Como colofón, los recogedores suelen ser de bastante mala calidad (de esos que el polvo se cuela por debajo de la subidita).
¿Y qué decir de las fregonas? La primera fregona que tuve en China era algo así:

Sí, está hecha como de tiras de tela, quizás son camisetas viejas recicladas. Evidentemente no limpia nada (porque las tiras son muy blandas) y tampoco sirve para recoger el agua porque enseguida se empapa y pierde su poca capacidad absorbente.
Como esa fregona no sirve para nada, los chinos prefieren usar esta especie de mopa:

Tiene una esponja en el extremo que cuando está seca se pone dura como una piedra y cuando la metes en agua se reblandece. Al tirar de la palanca hacia arriba la esponja se dobla, eliminando el exceso de agua. Y con esto friegan y recogen el agua.
En los supermercados grandes se pueden conseguir fregonas de toda la vida, pero parece que los chinos no están acostumbrados a usarla. De hecho, parece ser que las señoras de la limpieza lo que prefieren es coger un trapo y fregar el suelo de rodillas. Normal, si con la fregona de tiras de camiseta o con la mopa-esponja es imposible que el suelo quede limpio.
¿Y sobre los líquidos de limpieza? Hace años me resultaba imposible encontrar fregasuelos, así que me tenía que apañar con una mezcla de líquido limpiabaños y lavavajillas. Ahora en supermercados grandes ya se puede encontrar de todo, pero aun así hay que tener cuidado: ¡el último spray para limpiar el baño que compré huele fatal! ¿No podrían ponerle olor a pino, o a limón, o qué se yo? ¡Que acabas de limpiar el baño y huele peor que antes! (Es el spray para baño de la marca Mr. Muscle, por si queréis ahorraros la desagradable sorpresa).
Otra cosa que es completamente diferente es la lavadora:
Os presento al demonio, digoooo, a mi lavadora.
Las lavadoras chinas tienen tres características fundamentales:
1) La ropa se mete por arriba. Esto os puede llevar a pensar "Bueno, ¿y qué?". Pues que al centrifugar el tambor rota hacia los lados, no de arriba abajo como en España, y por la fuerza centrífuga (lo he dicho bien, ¿no?) la ropa se enreda una con otra, se pega en las paredes del tambor y las prendas se quedan de un estirado que da miedo. Mi consejo es meter la ropa interior dentro de una rejilla de esas especiales para la lavadora, o te encontrarás que tus bragas habrán aumentado tres tallas.
2) Solo se puede lavar con agua fría. Bueno, en algunos sitios donde tienen lavadoras de carga lateral (las hay, pero no abundan, yo solo las he visto en hoteles y casas de gente rica) se puede elegir la temperatura del agua. Dicen que lo de lavar solo con agua fría es para ahorrar energía, ¡pero es que entonces el blanco no queda blanco!

3) Las lavadoras chinas tienen una bolsita incorporada que sirve para recoger pelusas. ¡Es increíble la cantidad de pelusas que se sueltan en cada lavado! Esto lo podrían copiar las lavadoras españolas, es muy útil y quizás sirva para prevenir atascos y llamadas al fontanero. 
 

¡Y hasta aquí mi breve repaso a los utensilios de limpieza chinos!

domingo, 15 de junio de 2014

El saber no ocupa lugar

Hace un par de años me aficioné a estudiar por internet. No recuerdo quién puso un enlace a Coursera en facebook y me metí a curiosear. Acabé apuntándome a un curso llamado Introduction to Genetics and Evolution, que acabó siendo demasiado avanzado para alguien que, como yo, había aparcado las ciencias en 4º de ESO.  Pero me gustó la experiencia y decidí buscar cursos más adecuados para mí. Así hice unos cuantos cursitos de universidades americanas: History of Rock I y II (muy entretenido, y me vino bien para conocer a los clásicos), Science, Technology and Society in China I (mortalmente aburrido) y Archaeology's Dirty Little Secrets (absolutamente fascinante, muy bien preparado y con una profesora que desprendía entusiasmo por los cuatro costados. Ya escribí el año pasado sobre un par de actividades que hicimos en clase: Write like an Akkadian y My archaeological adventure.

Desde octubre de 2013 estoy liada con un curso de la plataforma EdX llamado, simplemente, China. Lo imparten varios profesores de la universidad de Harvard y cubre toda la historia de China, desde el Neolítico y las dinastías Shang y Zhou hasta la actualidad. En total hay 10 temas y ahora mismo vamos por el 6. El curso termina en febrero de 2015. Este es el temario:
1. The Political and Intellectual Foundations of China (introducción al contexto histórico, geográfico y etnográfico; mitos fundacionales; legitimación del poder; Confucio; los Reinos Combatientes).
2. The Creation and End of a Centralized Empire (dinastía Qin; dinastía Han; budismo).
3. Cosmopolitan Tang: Aristocratic Culture (dinastía Tang; poesía; caligrafía; literatura).
4. A New National Culture (dinastía Song; Neo-Confucianismo; Exámenes imperiales).
5. From Global Empire to Global Economy (dinastía Yuan; dinastía Ming; los viajes del almirante Zheng).
6. The Manchus and the Qing (dinastía Qing; Los mandarines).
7. Invasions, Rebellions and the End of Imperial China
8. Creating "China": The Republican Origins of Modern China
9. Communist Liberations
10. Greater China: The People's Republic and Taiwan from 1978-Present.

Las clases consisten en vídeos del profesor explicando el temario (en inglés, se pueden poner subtítulos en inglés) y a veces también hay vídeos de los alumnos de Harvard debatiendo en clase preguntas que aparecen en el curso online. Después de cada vídeo hay preguntas tipo test (verdadero o falso, elige la respuesta correcta), comentarios de texto y preguntas para debatir en el foro. ¡Todo cuenta para la nota! Cada tema se considera un curso independiente y si obtienes más del 75% de los puntos te dan un certificado como este:
¿Que si sirve para algo? Pues no lo sé, pero da el pego :D

Al final de cada submódulo los profesores graban una especie de tutoría en la que responden las dudas que han ido surgiendo, comentan lo que la gente ha escrito en el foro, etc. Hay más interacción que en otros cursos que he hecho.

En el primer tema los profesores ya se encargan de cautivar a sus futuros alumnos con esta canción para recordar el orden de las principales dinastías:
¿A que son un primor?

Aunque vayamos ya por el tema 6, los temas anteriores siguen abiertos y no se cerrarán hasta que el curso termine completamente en febrero. ¿Alguien se apunta? :)

lunes, 9 de junio de 2014

Visita papal


(De mi papa, no del Papa de Roma).

Estos días he estado muy ocupada con la visita de mi padre. Ha estado aquí 10 días y yo por las mañanas iba a trabajar y por las tardes me iba con él de turisteo. A-go-ta-dor. Afortunadamente mi padre es muy tranquilo y con salir a comer, dar un paseíto y sentarse a tomar un café ya se conforma.

En 沧浪亭 Canglang Ting.

En 平江路 Pingjiang Lu.
En el lago (los super pantalones al fondo).

Los padres de C. estaban muy emocionados ante la perspectiva de conocerlo y el primer día quedamos para cenar en un restaurante de comida típica de Suzhou.

La camarera fantasma se coló en la foto.

También fuimos a Shanghai y los padres de C. se apuntaron. Shanghai está solamente a 80 km de Suzhou pero hacía unos 25 años que no iban.

La última vez que fueron, en la otra orilla del río solo había campo.

Mi padre quería ir a un evento llamado "Semana de España" que había en los Cool Docks (al sur del Bund). Se supone que era una feria para promocionar los productos españoles entre los chinos. No sé si fuimos en un mal momento (se puso a llover a mares) pero nos pareció bastante ruina: había pocos visitantes, en la mitad de los stands no había nadie atendiendo, lo que anunciaban como "mini tomatina" era en realidad tirarle un tomate a una pared y la entrada valía 50 yuanes (no entiendo cómo se puede cobrar entrada en un evento en el que quieres vender cosas y hacer publicidad, pero bueno).

A mi padre le dieron a probar un trozo de jamón. Atención al tamaño. Creo que se le quedó entre dos dientes.