martes, 7 de enero de 2014

Desvergüenza escénica

Ayer leyendo el blog de una chica inglesa que vive en una de esas ciudades horribles de la periferia de Guangzhou mencionaba que le habían hecho preparar una coreografía para la fiesta de Navidad del colegio donde trabaja. La pobre estaba horrorizada porque decía que no sabía bailar, que no tenía gracia ninguna y además que no le apetecía nada participar pero tenía miedo de que la despidieran.

Hacer el payaso encima de un escenario es algo a lo que te vas a tener que enfrentar si eres un extranjero en China. Especialmente si estudias en una universidad: siempre habrá una fiesta de fin de curso, de mediados de curso, de graduación o de lo que sea en la que querrán que los extranjeros luzcan sus habilidades artísticas. Cantar una canción en chino, montar una obrita de teatro, hacer un baile... lo que sea. Ese tipo de cosas de las que siempre huías cuando estabas en tu país, pero que aquí tienes que aceptar casi obligado.

A mí al principio me daba mucho reparo. Pero en China no saben qué es eso de la vergüenza ajena, y no importa que bailes como un pato mareao o que cantes fatal, solo por subirte al escenario ya has triunfado. Y además luego te quedan las fotos de recuerdo. Y en el fondo te lo pasas bien.







Cuando dejas de ser estudiante sigues teniendo tu oportunidad anual de lucirte: en la fiesta de empresa. Yo este año incluso me presenté voluntaria para cantar una canción en chino (la típica canción que siempre canto en el karaoke, así que no tuve ni que ensayar). ¡Gané el segundo premio y me llevé a casa 500 yuanes!

5 comentarios:

  1. toma castaña! yo siempre huía de los festivales de fin de curso de chavalín... y ahora... haciendo el tonto por los campos del diablo. pero sin disfrazarme!

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  2. Bailar y cantar no sé como lo haces, pero fotogénica lo eres un rato largo.

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  3. Ja, ja, qué colección tan divina. Me quedo con la foto de uigur, me parto!! ja, ja
    A mí en Tailandia, cuando me dieron la beca, el director de la Facu de Bellas Artes me llamó a su despacho y me pidió que bailara flamenco para él, así, sin más, ni música ni nada. Me negué y me negué, y le pareció fatal. Me da igual, que me deporte! pero flamenco no!!!

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    1. Huyyyy eso suena a proposición indecente, jajaja

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  4. jaja, pero que bien me lo estoy pasando leyendo tu blog! mira galita! :P

    Merycorderitossss ;)

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