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lunes, 31 de enero de 2022

"Ya no voy a comer caramelos nunca más"

Hace unos días, mi madre desenterró de algún armario el viejo reproductor de VSH que teníamos hace, no sé, 25 o 30 años. ¡¡Seguía funcionando!!, si es que ya no hacen cosas como las de antes. 

Total, que teníamos una cinta de "La vida es así", esa mítica serie de dibujos, y Baby A. quiso verla. Luego, en la biblioteca municipal, a la que vamos una vez a la semana, descubrimos que tienen la colección completa de libros y DVDs y sacamos el libro que va sobre la boca y los dientes. Lo leímos dos veces allí y le encantó, así que lo sacamos prestado, junto con el DVD de ese capítulo. Al llegar a casa, estaba todo emocionado explicándole a todo el mundo que las caries comen azúcar y que te hacen agujeros en los dientes.

Imagen del libro.

Hasta que, por la noche, le empezó a dar vueltas a la cabeza. Al ver la cena (arroz y huevo frito), preguntó: "¿Esto tiene azúcar?". Porque, atención, el que hasta la semana pasada era supergoloso y cada día pedía "una chuche", ahora dice que no quiere comer chuches, chocolate ni nada que lleve azúcar nunca más. Ya llevamos así una semana y sigue en sus trece, además de no poner ya excusas para lavarse los dientes.

A mí me parece muy bien (incluso admirable que un niño tan pequeño siga firme después de varios días), pero no quiero tener que ser yo la que se coma los dos yogues con lacasitos que se empeñó en comprar el otro día, ni las galletas Tosta Rica con chocolate y dibujitos de los Minions que le compró su padre, ni el medio kilo de caramelos que queda de la cabalgata de Reyes.


lunes, 23 de agosto de 2021

Anécdotas de chinos en España

El socorrista de la piscina pensaba que C. era japonés. Es algo que le pasa a menudo, incluso en China, aunque allí más bien suelen pensar que es coreano, y él bromea diciendo que es de Xinjiang. Una vez en Xiamen lo saludaron con un "anyong haseyo" achinado que debía ser la versión del "hallo" que usan con los coreanos. Un par de veces también le han dicho que se parece a un jugador de béisbol japonés de cuyo nombre no puedo acordarme.

El falso japocoreano haciendo la prueba del magnetismo de la vacuna de covid (tres meses después de ponérsela y en el otro brazo xD).

 

Total, que un señor mayor lo vio nadando en la piscina aquí en la urbanización y le preguntó al socorrista si era japonés. "Sí", fue su respuesta, aunque C. habla con él todos los días y ya le había dicho que era chino. Entonces el señor mayor se puso a hablar con C., y al rato me acerqué yo, sospechando que no se estaría enterando de mucho. Resulta que el señor era de Coria del Río y hacía poco se había enterado de que su bisabuela se apellidaba Japón, así que era descendiente de los japoneses que se instalaron en Coria del Río hace varios siglos (una historia muy interesante que se puede leer aquí y de la que casualmente habíamos estado hablando C. y yo hacía unos días).

Ahora el socorrista ya tiene clara la nacionalidad de C. y siempre lo saluda con un "nihao", aunque luego se pone a hablar en inglés ya que el chino no le da para más (normal).

Desde que estamos en España hemos ido a varios bazares de chinos, pero restaurantes solamente a uno en Cáceres hace un par de meses. Queríamos ir a un restaurante que hay en Rota, el pueblo al lado de Chipiona, porque resulta que se abrió en 1968 y es uno de los restaurantes chinos más antiguos de España. Lamentablemente, llamé para reservar y me dijeron que tienen el comedor cerrado y que solo entregan a domicilio (¿será por el covid? Ni idea. Los chinos son muy cautelosos con este tema). A bazares hemos ido a varios. En Cáceres hemos ido a uno muy grande de cuyo dueño C. dice que seguro que es el capo de los chinos de allí. A los de los bazares parece resultarles curioso ver a un chino que no conocen, con pinta de turista y con una española. También les hace mucha gracia que A. hable chino. En la primera visita al bazar de Cáceres ya nos hicieron descuento. En la segunda, le preguntamos al dueño dónde podíamos encontrar vinagre chino y, tras hacer unas llamadas, nos mandó a una tiendita de golosinas regentada por una pareja de chinos jóvenes en la que, además de pan y gusanitos, en una esquinita tenían tallarines importados, salsa de soja y vinagre chino.

¡La misma marca que compramos en China!

 

Aquí en Chipiona también hemos ido a varios bazares (es sorprendente la cantidad de ellos que hay). En el primero al que fuimos enseguida nos preguntaron qué hacíamos aquí. Que por qué habíamos venido, si en China la situación era mucho más segura. Lo decían con cara de "yo si pudiera me iba". Los chinos que viven aquí desde luego le tienen mucho más respeto a la pandemia que los españoles. La pareja dueña de ese bazar tiene dos niñas y siempre que vamos les dicen que hablen en chino con "el hermanito". En China, a alguien ligeramente más mayor que tú lo llamas hermano/a mayor (哥哥 gege/姐姐 jiejie), y a alguien un poco más joven, hermano/a menor (弟弟 didi/妹妹 meimei). Los de este bazar ya nos saludan hasta cuando simplemente pasamos por delante de su puerta. En la última conversación hace un par de días, el hombre nos contó que viven en el piso que hay encima del bazar y que en invierno también va bien el negocio (esto se lo preguntamos porque en invierno aquí vive poca gente).

En el restaurante chino al que fuimos en Cáceres (que era chinospañol, por supuesto. En Cáceres no hay chinos chinos. Podríamos montar uno... algo así modernito).

Comiendo con palillos y cuchara a la vez, como buen niño chino.


lunes, 2 de marzo de 2020

Andar más en casa que fuera

WeChat, el WhatsApp chino, tiene muchas más funciones aparte de mandar mensajes o hacer videollamadas. Una de ellas es WeRun, la miniaplicación que cuenta los pasos que das y al final del día publica un ranking con todos tus contactos que tienen esta aplicación activada. No sé si alguna vez lo he mencionado en el blog, pero los chinos son extremadamente competitivos, sobre todo los hombres. Y, el que más, C. Le fastidia tanto perder que se ha desactivado WeRun porque uno de sus contactos es un hombre jubilado que todos los días anda 40000 pasos. Si los anda de verdad o no, ya es otro tema, que hasta en esto la gente hace trampas. El caso es que, como C. ha visto que no va a poder ganar nunca, se lo ha quitado.

Desde que empezó la movida del coronavirus, la cantidad de pasos que da la gente se ha reducido drásticamente porque la mayoría de la gente no sale de casa. Pero a mediados de febrero, a mi suegro se le ocurrió la idea de andar dentro de casa. Más concretamente, en el piso de arriba, donde tenemos una especie de trastero. El tío sube allí antes de desayunar y se tira todo el día dando vueltas. No sé si escucha la radio o qué hace, porque menudo aburrimiento. Desde que empezó a hacer esto, lleva desde el 18 de febrero siendo el primero en el ranking cada día. Bueno, al menos en mi ranking y en el suyo, que depende de los contactos que tenga cada uno. Pero dudo que mucha otra gente esté andando 20000 pasos cada día. C. dice que seguro que muchos de sus contactos lo están bloqueando para no tener que verle cada día el primero.

C. y su madre dicen que mi suegro está pirado pero, oye, peor sería estar sentado todo el día mirando el móvil, como hacía antes.

El primero, con más de 20000 pasos. Eso son 15 km por lo menos, ¿no?

Ya hay que tener ganas para andar 15 km dando vueltas por aquí, ¿no? Pero cada loco con su tema.

¿Cómo va el coronavirus por vuestros lares? ¿Ya se ha vuelto todo el mundo majareta?