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jueves, 23 de agosto de 2018

La temporada de tifones

El verano es la época de los tifones por estos lares. Vienen desde el Pacífico y cuando llegan a Suzhou ya no tienen mucha fuerza así que no suele haber mucha destrucción, si acaso algún árbol arrancado. Pero la palabra tifón da mucho miedo, ¿verdad? Aquí es más que nada sinónimo de más viento y lluvia de lo normal y, por el lado bueno, suelen bajar un poco las temperaturas. El viernes pasado llegó un tifón que se llamaba Rumbia y menos mal que yo no tenía que salir para nada:
Este era el panorama.


Ese día era el San Valentín chino (bueno, uno de ellos, porque tienen un montón) y supongo que a muchos se les aguó la fiesta (je je, qué chispa). Además, el nombre del tifón (Rumbia, 温比牙 wenbiya) en dialecto de Suzhou y Shanghai suena muy parecido a un insulto. C. no me quiso explicar el significado pero me advirtió que no dijera esa palabra en voz alta. Ya os podéis imaginar cuál es la nueva adición a mi vocabulario suzhounés, jajajaja.

Lo mejor de los tifones es que cuando pasan se llevan toda la mierda que haya flotando en el aire y nos quedamos con unos cielos limpísimos. ¡¡El indicador de contaminación ha estado en verde varios días!! Lo nunca visto. (La escala va desde verde o "buen aire" hasta marrón oscuro o "vamos a morir todos").
Casi tan azul como en España, chavales. 
Todavía hacía bastante viento y había olas en el lago.

La playa de Suzhou (hace 20 años esto era el campo y la gente venía aquí a bañarse. Ya no).

Nico sí se bañó. Bueno, se mojó las patas porque es una cagona y le da miedo no hacer pie.

Un señor que parecía indio se hizo una foto con Nico, pero no inmortalicé el momento.
No sé qué estaban haciendo aquí, supongo que un anuncio.

miércoles, 17 de mayo de 2017

Visita familiar I: Beijing

¡Ya estoy de vuelta después de mis vacaciones de dos semanas! He estado de ruta turística por varias ciudades del este de China con mis padres, mi hermano, su novia, dos tías, un tío y un primo. ¡Y C., claro!

La primera parada de la ruta fue Beijing. Yo viví allí durante 3 años y me gusta ir de vez en cuando y ver cómo sigue todo. Esta vez me dio la sensación de que había más árboles. No son imaginaciones mías, ¿verdad? Deben haber plantado muchos árboles nuevos. Toda la ciudad estaba llena del polen ese que parece algodón.

La visita familiar empezó con el pie izquierdo porque todo el mundo tenía que haber subido al mismo avión en Londres para llegar juntos a Beijing, pero la mitad de la tropa se quedó en tierra porque al Madrid-Londres se le pinchó una rueda. En serio. Así que nos tocó ir dos veces al aeropuerto en el mismo día para recibir a los visitantes. Pero, aparte de eso, todo lo demás salió bien.

En Beijing hay millones de cosas para visitar, pero cuando vas con los días contados hay que elegir. Esta vez visitamos, en orden cronológico: la casa de Mei Lanfang (estaba al lado del hotel), Houhai, Beihai, el Templo del Cielo, el Palacio de Verano, la Gran Muralla, Nanluoguxiang, Qianmen, Tiananmen, la Ciudad Prohibida y Jingshan.

Al parque Beihai yo solo había ido una vez, hace ya 10 años. Estaba hasta la bandera porque era domingo y antes de festivo (el Día del Trabajo).
El lago estaba muy concurrido.

El hotel estaba en Huguosi Hutong, una calle muy famosa por sus restaurantes. Los hutongs de allí también son muy monos.
En esas sillas casi siempre había algún abuelo sentado viendo la vida pasar.

El Templo del Cielo no es de mis sitios favoritos de Beijing, pero hay que llevar a los visitantes. Por lo menos como es grande no se notan tanto las aglomeraciones.
Pero haberlas, las había.

En un centro comercial que hay enfrente del Templo del Cielo encontramos el famoso dispensador de papel higiénico con reconocimiento facial.
Pero no es cierto lo que pone en la noticia de que solo te da papel cada 9 minutos. Si te vuelves a poner delante te da papel otra vez...

Al Palacio de Verano tenía muchas ganas de ir; creo que la última vez que estuve allí fue en 2009. Es un sitio muy bonito.
Foto de grupo.

El puente famoso del Palacio de Verano y que no me acuerdo cómo se llama.

Había que montar en barco, por supuesto. Pero de pedales no, que hacía mucho calor...

Con la Gran Muralla tuvimos mucha suerte. Fuimos justo el día después de que se acabara el puente de mayo, a una parte a la que yo no había ido nunca (黄花城 huanghuacheng) y no había nadie. Además, la zona era súper bonita.
¡Viva Huanghuacheng! ¡Muerte a Badaling!



El día que fuimos a Tiananmen ya se notaba en el cielo que algo se avecinaba... ¡al día siguiente hubo una tormenta de arena!
¿Qué harán luego con las fotos que se echan con los extranjeros?

La Ciudad Prohibida tampoco es de mis sitios favoritos, pero hay que ir. ¡Ah! He leído que a partir de octubre solo venderán las entradas por internet, así que estad al tanto si tenéis pensado ir. Había bastante gente (y eso que no era festivo).
Pero toda la gente va por el camino del medio, los lados suelen estar más vacíos.

Y así, a grandes rasgos, fue la primera parada de nuestro viaje.

martes, 25 de abril de 2017

El parque

En Suzhou hay un barrio que se llama Suzhou New District. Está al otro lado de la ciudad y casi nunca voy por allí, porque está lejos y porque tampoco hay mucho que ver (o yo no lo he descubierto).

El sábado pasado fuimos a hacernos el chequeo anual a un hospital taiwanés que está en ese barrio. Al terminar, C. me llevó a un parque cercano que había visto un día desde el coche.

El parque se llama 寿桃湖公园 o parque del lago melocotón y queda un poco a desmano, así que no hay mucha gente (de momento). Cuando nosotros fuimos había unas cuantas familias volando cometas. Volar cometas es el pasatiempo nacional favorito de los fines de semana soleados. Confesión: yo no he volado una cometa en mi vida.



No sé por qué el lago se llama melocotón, pero era muy bonito. Estaba súper limpio, en la orilla el agua era transparente y en la parte profunda era verde esmeralda. Creo que jamás había visto un lago tan limpio en China (es que no he ido mucho por las provincias del oeste, sé que por allí sí tienen).

Este parque está ya casi donde termina Suzhou.

Si no hubiera leído hace tiempo noticias sobre la bacteria devora cerebros que vive en ríos y lagos, probablemente me bañaría en este lago. Ahora que sé de su existencia, me da un poco de cosa. Por si acaso.


Ese samoyedo era muy simpático. Me llenó de pelos.

miércoles, 4 de enero de 2017

Primer paseo del año

En lo que a contaminación atmosférica se refiere, 2016 acabó un poco mal. Qué lastima, con el buen año que habíamos tenido. Pero ya se sabe que llega el invierno, encienden las calefacciones de carbón en el norte y el cielo azul se va a tomar por saco. 2017 ha empezado mal. Teníamos un fin de semana largo el 31, 1 y 2 y los tres días estuvieron por encima de 150 PM2.5.

Pero algo había que hacer aparte de estar encerrados en casa. El domingo parecía que mejoraba un poco la cosa así que fuimos a dar un paseo a la zona pintoresca de Panmen. Me la habían recomendado varias personas y yo todavía no había ido (¡glups!).

La zona pintoresca de Panmen está en la esquina suroeste de la ciudad antigua de Suzhou y consta de un parque con lago y varios pabellones, una pagoda muy fotogénica y un trozo de la muralla de la ciudad. La entrada vale 40 RMB, pero una ya está acostumbrada a estas cosas. Por lo menos el sitio estaba limpio y bien cuidado.

La pagoda es la estrella del parque y lo primero que se ve si entras por la puerta principal. Parece que antes se podía subir pero ahora ya no porque la están renovando por dentro. Pregunté a un señor guardia cuándo iban a terminar las renovaciones y me dijo que ni idea.
Admirando la pagoda desde la distancia.

El parque con lago incluía las míticas zamburguesas y había cola para cruzarlas.

Haciéndole una foto a un monje de piedra.
En el lago había muchos peces rojos.

La parte de la muralla era parecida a la que visitamos en septiembre. Aunque esta no sé si es renovada hace 3 años o no.


Saliendo del recinto por la puerta de la muralla había un parque en el había una reunión de perros. Había 6 o 7 golden retrievers, dos Alaskan gigantescos, un samoyedo, dos corgis y algunos más. Pensamos en llevar a Nico otro día pero se nos quitaron las ganas cuando dos golden empezaron a pelearse a mordiscos. Nico ya no está para esos trotes, en dos meses cumple 9 años.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Los abuelos marchosos

Una de las cosas que más me sorprenden de China es lo activas que son las personas mayores. ¡Nada de sentarse en el parque tranquilamente a tomar el sol, aquí los viejitos hacen taichi, gimnasia y bailan en la calle! También es verdad que aquí la edad es jubilación es menor que en España: 60 años para los hombres y 50-55 para las mujeres. (La edad de jubilación de las mujeres debe ser de las más bajas del mundo. La esperanza de vida de las mujeres en China es de 77 años).

El "deporte" más popular entre las mujeres es el baile en calles y plazas. Esta actividad se llama 广场舞 guangchang wu en chino y se ha convertido en todo un fenómeno de masas. Si estás en China y pasas por una zona residencial sobre las 7-8 de la tarde, vas a ver a grupos de señoras meneando el esqueleto al son bien de canciones tradicionales chinas o bien de temas discotequeros que no desmerecerían como banda sonora de los coches de choque de la feria. Y recuerda: ¡no nos mires, únete! En el vídeo se ve que alguna no se acuerda bien de la coreografía pero da igual, lo importante es participar.


(Por cierto, atención a este otro vídeo que me ha saltado en el Youtube: 20.000 personas bailando Xiao Pingguo. Da MUCHO miedo).

En Suzhou no recuerdo ahora si los he visto, pero en Beijing y en Shanghai hay gimnasios callejeros: máquinas y aparatos de metal donde se pueden ejercitar diversas partes del cuerpo. Muy populares entre los jubilados y también entre los estudiantes pobres que no quieren pagar la suscripción del gimnasio. Es muy normal ver a abuelas subiendo la pierna hasta la altura del hombro o a señores flipándose en las barras paralelas como si estuvieran en Montreal'76.


Yo me conformo con la máquina de andar.

En Beijing también era de lo más normal ver a gente nadando en lagos y canales. No parecían preocupados por la limpieza (o no) del agua, ni por el frío... ¡porque nadaban en invierno también! ¡Al menos hasta que se congelaban los lagos y cambiaban el bañador por los patines de hielo!
En los detalles de esta foto pone que era 27 de noviembre... ¡¡dudo que hiciera mucho calor!!

martes, 20 de septiembre de 2016

Descubriendo sitios nuevos

En la entrada anterior ya comenté que el fin de semana pasado teníamos puente y que había tifón. Bienvenidos sean los tifones, oigan, arrastran la contaminación y nos traen aire limpio. El viernes parecía que no llovía demasiado y fuimos a un sitio que nunca habíamos visitado: la puerta Xiangmen de la muralla de Suzhou. Suzhou tuvo murallas en algún momento de su historia, pero ahora solo quedan unos trozos desperdigados y algunas puertas bastante renovadas. Esta en concreto la terminaron en 2012. Siempre la veíamos desde el coche cuando íbamos al centro, pero nunca nos habíamos parado allí.
El descampado es ahora el parking de la muralla, pero antes había una cárcel.

En la planta baja hay un pequeño museo (gratuito) que explica la historia de las murallas de Suzhou y las diferentes puertas. La construcción de la parte de arriba es una casa de té, no es cara, tiene mesas en la parte de fuera donde la gente se sienta a jugar a las cartas, buenas vistas y corre el aire. Me gustó el sitio.


Las casitas blancas que se ven a la izquierda en la primera foto son tiendas y restaurantes. Hay una "calle típica" en plan Pingjiang Lu allí, pero nueva. Andando por esa calle se llega hasta uno de los jardines de Suzhou: 耦园 Ouyuan o Couple's Garden. ¡No tenía ni idea de que allí había un jardín! La entrada solo vale 25 yuanes así que iré la próxima vez que alguien venga de visita.
La parte de atrás del jardín por fuera.


Siguiendo hacia delante se llega a un parque muy chulo llamado 东园 Dongyuan. Hay barquitos y cañas de pescar para alquilar, un montón de gatos, un jardín de rosas, un lago lleno de lotos... ¡y un mini parque de atracciones!



Me quería montar en los caballitos pero llegué a la taquilla un minuto después de que cerraran. No hubo tu tía.

C. recordó que él venía a este parque cuando era pequeño. Las atracciones son las mismas que hace 25 años.

Detalle del muñeco diabólico. C. confirmó que llevaba allí 25 años como mínimo.

 Al final aclaró el día y todo...


¡Un paseo muy interesante! Volveré.

miércoles, 15 de junio de 2016

Resumen del puente

El domingo fue día laborable. Qué larga se hace la semana cuando hay que trabajar un día extra. Teníamos que currar porque la semana pasada fue fiesta el jueves y el viernes, y ya se sabe que en China no se puede descansar mucho, que la gente se malacostumbra. Era la festividad de los barcos dragón (端午节), de la que ya he hablado en alguna ocasión en el blog. El jueves volvimos a ir a ver las carreras, como el año pasado, pero llegamos bastante tarde. Es que aquí lo hacen todo muy temprano, y ya saben ustedes lo que opino yo de levantarse temprano los días de fiesta. Total, que solo vimos una carrera y de refilón, porque para variar estaba hasta la bandera.
La verdad es que la cabeza de dragón es enana...

No falla. Es llegar la fiesta de los barcos dragón y empezar el calorazo. Nos tuvimos que refugiar en una cafetería bastante mona en la que en vez de un número te daban un peluche para que el camarero te trajera el pedido.


Al día siguiente fuimos de excursión. Yo quería ir a Wuxi, que es la ciudad que está al lado de Suzhou y a la que nunca he ido (menos al Ikea). Está visto que si no organizo yo los planes todo es un desastre. C. dijo que fuéramos a un parque cerca del lago Tai, donde hay una especie de decorado de pueblo japonés. Y que nos lleváramos a la perra. "¿Pero pueden entrar perros en ese sitio?". "Que sí que sí, que unos amigos míos fueron el otro día y se llevaron al perro". Bueno, pues más de una hora de viaje, al llegar un montón de coches, aparcamos en el quinto carajo, un calor de la leche, y al llegar a la taquilla (porque había que sacar entradas, en este país no hay nada gratis): que no pueden entrar perros.

Lo mato.

Total que fuimos a Wuxi y no vimos nada. Comimos en un restaurante en un pueblillo cerca del lago.
Costillas dulces típicas de Wuxi.

Xiaolongbao dulce típico de Wuxi.
Por lo menos en el restaurante sí que dejaron entrar a la perra. Se tumbó debajo de la mesa (estaba asfixiada) y ni se movió. Se zampó todos los huesos de las costillas. Se los íbamos dando por debajo de la mesa.

Así que en Wuxi lo único interesante que vi fueron unas flores amarillas y la orilla del lago Tai, en el lado de Wuxi (el lago Tai llega hasta Suzhou por el otro lado, y esa orilla sí que la tengo muy vista).



El último día de fiesta a C. le tocó ir a casa de su tía a hacer de intérprete para la suegra de su primo. Es una situación absurda. El primo (a cuya boda fuimos en enero) se casó con una chica indonesia. Él tiene 27 o 28 años, ella 21 o 22. La chica estudiaba medicina en Suzhou. Se casaron porque ella estaba embarazada, pero esto su madre (la suegra del primo) no lo sabía cuando vino a la boda. Parió hace un par de semanas. Total que imagínense el percal. La chica que ha dejado de estudiar (dice que temporalmente, pero ya veremos). El primo es un pedazo de vago que no da palo al agua. Viven en casa de los padres de él. La madre de ella viene a conocer al nieto y se ve el panorama. Total, que quiere tener una conversación con el primo para que espabile, se ponga a currar y alquilen un piso para vivir ellos solos. El primo no habla inglés. Su mujer traduce lo que le apetece. A la madre no se le ocurre otra cosa mejor que pedirle a C. que haga de intérprete... y a mí me dan ganas de abofetear al primo y a la chavala indonesia. A ver cómo sigue esta historia porque encima, para más recochineo, el primo no tiene una profesión normal. El primo es bailarín, nada más y nada menos. Y ella... extranjera en China y sin carrera universitaria. No puede trabajar en nada legalmente. Menuda cruz le ha caído encima a esa pobre madre. Y a C., que sin comerlo ni beberlo se ve en el medio del drama... ¡Menos mal que yo me he ido a juntar con la parte "normal" de la familia!
A Nico también le parece que de donde no hay, no se puede sacar.