martes, 13 de septiembre de 2022

Veinte años aprendiendo chino

Este año se cumplen dos décadas desde que empecé a estudiar chino, o sea que ya he pasado más tiempo de mi vida sabiendo chino que sin saberlo (no sé por qué se me ha ocurrido esa reflexión).

No sé si he contado por aquí alguna vez que empecé a estudiar chino por casualidad. Nada del típico "es que el chino es el futuro" o "es que me fascina la cultura china desde que era chiquitita". Yo no tenía ningún tipo de interés previo en China o en estudiar chino, y lo elegí como tercer idioma extranjero en la universidad porque, cuando estaba allí rellenando la matrícula, la mujer de la secretaría me dijo que el profesor de chino era muy simpático y que todo el mundo aprobaba los exámenes. Qué historia tan poco épica, ¿verdad? Lo demás ya es historia. Una cosa llevó a la otra, al final me tiré trece años en China, y el idioma es lo que me da trabajo.

Al parecer, cuando empecé a estudiar chino, no había muchos sitios en España donde se pudiera aprender y mi universidad era una de las tres donde se impartía. Tampoco había muchos materiales de enseñanza, y desde luego ninguno en español. Nosotros usábamos un libro editado en China y con los enunciados en inglés, y como en esa época tampoco se acostumbraba a comprar muchas cosas del otro lado del mundo, en vez de tener el libro original lo teníamos fotocopiado y unido con una espiral, como un cuaderno.

"Yo no quería, señor policía de derechos de autor, me obligaron a fotocopiar el libro en la facultad".

De esta gramática ni me acordaba, la he encontrado en el armario de casa.

 

El profesor del primer año sí que era muy simpático, como me habían dicho. Era un señor chino, de Xi'An, que tocaba el violín y a veces se lo llevaba a clase. Creo que intentaba hacer las clases amenas y gastar bromas para que la gente continuara con el idioma. Luego, en el segundo año, tuvimos un semestre a una profesora que venía de China de intercambio y el otro semestre a un profesor español que hablaba en chino todo el rato durante la clase (que duraba dos horas). Recuerdo salir de allí con la cabeza como un bombo...

En el primer año estábamos en clase de chino unas 60 personas; en cuarto éramos 7 u 8. Cada año iba disminuyendo la cantidad de alumnos hasta que quedamos cuatro gatos, jaja. En los dos últimos cursos ya no dábamos lengua china propiamente dicha, sino que traducíamos. Recuerdo que muchos de los textos que hacíamos eran las historias de las que vienen los chengyu (especie de refranes). Por ejemplo, el de "dibujarle patas a una serpiente".

Hace poco alguien me preguntó cómo se busca un carácter chino en el diccionario, y la verdad es que es una buenísima pregunta. En aquellos tiempos (parezco el abuelo Cebolleta), no había diccionarios en línea (o no estábamos permanentemente conectados a internet) y teníamos diccionarios en papel. En el caso del diccionario de chino, era un pedazo de tochaco. Recuerdo que dedicamos un par de clases a aprender cómo se buscaba en el diccionario, porque tiene tela marinera. Primero hay que ver cuál es el radical del carácter, luego contar cuántos trazos tiene, luego ir a la lista donde están los caracteres ordenados según el número de trazos del radical, y luego ir a la página que se indica en esa lista y buscar la palabra que necesitas según el orden alfabético del pinyin. Vamos, un follón de narices. ¡Mucho más rápido con los diccionarios en línea!

Este era el diccionario que usaba yo, de chino-inglés.



5 comentarios:

  1. qué interesante. yo hice en la universidad una asignatura 'introducción al pensamiento chino' que me fascinó. tiempo después me matriculé en la uoc en una especie de segundo grado sobre China, cometí el error de matricularme de muchas asignaturas, me ofusqué y lo dejé.
    muchas veces me pregunto qué hubiera sido de mí si hubiera sido más constante.

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    1. ¡Anda! Pues a lo mejor hubieras acabado también en China, jaja. A lo mejor en alguna realidad paralela hay ahora mismo un Gélido Tolya triscando por Pekín.

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    2. calla, calla, imagina que ahora hago un viaje a China y me lo encuentro. me encuentro.

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  2. Uf, qué complicado. El otro día me acordaba de tu hijo ¿se le ha pasado ya lo de no querer comer chuches? Seguro que sí

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    1. Sí, le duró un par de meses, jajaja. Pero ahora tampoco es que coma demasiadas, se sigue tomando en serio lo de las caries.

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