sábado, 13 de agosto de 2022

Viaje a Londres

 Madre mía, ¡han pasado cuatro meses desde la última vez que actualicé! No sé qué ha pasado, nunca había tenido el blog abandonado durante tanto tiempo. Bueno, en realidad sí sé qué ha pasado. Ha sido una mezcla de locura en el trabajo desde más o menos abril (cuando se descubrió el pastel de que el proyecto "pequeñito" del que me estaba encargando yo sola necesitaba al menos 3 o 4 personas para poder llevarse al día) y también la sensación de que no tiene mucho sentido seguir escribiendo si este blog supuestamente va sobre China y ahora llevo mucho tiempo fuera de allí. El primer problema se está solucionando, el segundo ahí sigue, pero bueno, escribiré de lo que me apetezca cuando tenga tiempo y ya está.

Total, que ahora tengo un montón de cosas atrasadas por contar. Empezaré por el único viaje internacional que hemos hecho este año (porque ir a comer a Portugal no cuenta, ¿no? xD). En Semana Santa nos fuimos unos días a Londres, aprovechando que C. tenía que ir allí a unas reuniones. Yo pensaba que no podríamos ir, porque los chinos necesitan visado para ir al Reino Unido (aunque tengan tarjeta de residencia en Europa, como es el caso de C.). Piden un buen tocho de papeles, hay que ir a Madrid en persona a solicitarlo y encima cuesta un riñón y parte del otro (si además lo necesitas con urgencia, tienes que sumar una córnea). Para acabar de rematar la faena, ponían la excusa de que ahora el procesamiento era más lento debido a los refugiados de Ucrania (cuando en ese momento en el Reino Unido habían acogido como a 50 refugiados, hay que tener jeta). Pero, contra todo (mi) pronóstico, C. lo consiguió y para allá que nos fuimos a pasar unos diítas. 

Lo primero que se nota al llegar a Reino Unido es el Brexit de las narices. Ahora hay que llevarse el pasaporte y si no vas con ningún niño no hay problema porque puedes escanear el pasaporte en las entradas automáticas y pasar rápido. Pero, ay, amiga, como vayas con niños o con pasaportes de fuera de la Unión Europea la has cagao, hablando mal y pronto. A nosotros nos metieron en una cola "especial para familias". Como era en Semana Santa, había un montón de gente pero solo 2 o 3 agentes de fronteras revisando pasaportes. Muy family friendly todo. 




Hicimos un turisteo un poco light porque íbamos con el niño y obviamente no lo voy a poner a patearse todos los museos (aunque sí lo hemos llevado a algunos, y si la visita no es muy larga y le explicas las cosas para que le resulte interesante, lo lleva muy bien). Fuimos a ver las vistas típicas del centro, al museo de ciencias, a un barco de la Segunda Guerra Mundial que hay atracado en el Támesis y que se puede visitar por dentro, a Hyde Park, a Chinatown y las icónicas tiendas de Lego y de M&M's (compramos un paquetón de 800 gr que nos ha durado hasta hace un par de semanas). También fuimos a ver un teatro de marionetas que hacen en un barquito amarrado en un canal, pero era a las 3 de a tarde y A. se quedó frito en cuanto que apagaron las luces. Nos hizo un tiempo increíble, no llovió nada y hasta pasamos calor.



El HMS Belfast, barco de la Segunda Guerra Mundial.

El barco estaba muy bien conservado y se podían visitar las cabinas, la sala de máquinas, la sala de los torpedos, el puente de mando, etc. Lo que más le gustó a A. fue la cocina porque había unas pantallas con juegos.

 
El Chinatown de Londres, lo más cerca que vamos a estar de China este año.

En Hyde Park.


Hasta los parques infantiles están petados en Londres. Pensándolo bien, también era un poco como estar en China.

El precio de los naicha (té con leche y perlas de tapioca) en Europa es para caerse de culo, cuestan el triple que en China, menos mal que los dejé hace tiempo.

Montar en autobús de dos pisos es una atracción muy entretenida y barata.

El primer polo de la temporada.


También aprovechamos para comer comidas "exóticas" que en Cáceres no hay, así que fuimos a un restaurante chino de verdad, a un tailandés, a un georgiano y a Haidilao, que es una cadena de hot pot superfamosa en China. En Londres también es muy popular, había que coger número por anticipado.

En el restaurante tailandés.

Hot pot. Estar en este restaurante era como estar en China, salvo por el precio, claro.

 


lunes, 11 de abril de 2022

Visita al Valle del Jerte

 Ayer fuimos a pasar el día a El Torno, un pueblo del Valle del Jerte, aprovechando que una mamá del cole es de allí. Está muy cerca, apenas una hora de coche. A ver si vamos más.







Los bancos tenían inscripciones en estremeñu.


viernes, 18 de febrero de 2022

Brote de covid en Suzhou

Ya llevamos más de dos años con la mierda esta del covid y en Suzhou todavía no había habido ningún brote. Ahora con ómicron era cuestión de tiempo y por fin ha sucedido...

La semana pasada, una trabajadora de una empresa de Suzhou Industrial Park (SIP), nuestro barrio, dio positivo en un test rutinario. Después le hicieron tests a toda su familia, compañeros de trabajo y demás contactos. En este punto, algunos colegios ya empezaron a decir que iban a retrasar el comienzo del semestre (los niños seguían de vacaciones de año nuevo chino y tenían que empezar las clases el lunes 14). Durante el fin de semana se encontraron unos cuantos positivos más, y el lunes 14 por la mañana Suzhou se despertó con la noticia de que todos los habitantes de dos distritos (Wuzhong y SIP) tenían que hacerse el test y que no podrían salir de sus residenciales hasta que se lo hicieran. Así quedó oficialmente cancelado el día de San Valentín.

Haciendo cola para el test.

 Todos los residenciales se cerraron a cal y canto (algunos incluso pusieron vallas en las puertas) y montaron los tenderetes para hacer los tests. Creo que empezaban a testear a las 6 de la mañana y cuando ya tenían tu muestra (por vía oral, no nasal, menos mal) te daban un papelito con el que podías salir del residencial. Al menos ese día mis amigos fueron a trabajar, sin saber todavía el resultado, lo que a mí me parece raro tratándose de China.

Este sitio está cerca de donde vive la abuela de C.

En estos tests masivos se encontraron más casos, así que el miércoles hubo una segunda ronda de tests y hoy viernes una tercera. Ahora mismo hay cerca de 70 casos, la mayoría con síntomas y algunos asintomáticos, lo que para China supone un brote bastante grave.

De momento la gente puede salir de casa siempre que su código QR sea verde, pero si te has cruzado en algún sitio con alguien que después dé positivo, tu código se pone amarillo y ya no puedes salir (esto le ha pasado a una amiga). También se han cerrado la mayoría de las entradas/salidas de las autopistas, se han cancelado los autobuses interurbanos y para montar en tren se necesita una PCR negativa con un máximo de 48 horas.

La cola para hacerse el test en Mudu. El tipo que grabó el vídeo estuvo 3 horas y media haciendo cola. Esta mañana mis suegros han tenido que esperar 2 horas con todo el frío.

Las imágenes las saqué de un vídeo de YouTube en el que varias personas de Suzhou hablaban sobre el brote pero acabo de ver que lo han borrado...

lunes, 31 de enero de 2022

"Ya no voy a comer caramelos nunca más"

Hace unos días, mi madre desenterró de algún armario el viejo reproductor de VSH que teníamos hace, no sé, 25 o 30 años. ¡¡Seguía funcionando!!, si es que ya no hacen cosas como las de antes. 

Total, que teníamos una cinta de "La vida es así", esa mítica serie de dibujos, y Baby A. quiso verla. Luego, en la biblioteca municipal, a la que vamos una vez a la semana, descubrimos que tienen la colección completa de libros y DVDs y sacamos el libro que va sobre la boca y los dientes. Lo leímos dos veces allí y le encantó, así que lo sacamos prestado, junto con el DVD de ese capítulo. Al llegar a casa, estaba todo emocionado explicándole a todo el mundo que las caries comen azúcar y que te hacen agujeros en los dientes.

Imagen del libro.

Hasta que, por la noche, le empezó a dar vueltas a la cabeza. Al ver la cena (arroz y huevo frito), preguntó: "¿Esto tiene azúcar?". Porque, atención, el que hasta la semana pasada era supergoloso y cada día pedía "una chuche", ahora dice que no quiere comer chuches, chocolate ni nada que lleve azúcar nunca más. Ya llevamos así una semana y sigue en sus trece, además de no poner ya excusas para lavarse los dientes.

A mí me parece muy bien (incluso admirable que un niño tan pequeño siga firme después de varios días), pero no quiero tener que ser yo la que se coma los dos yogues con lacasitos que se empeñó en comprar el otro día, ni las galletas Tosta Rica con chocolate y dibujitos de los Minions que le compró su padre, ni el medio kilo de caramelos que queda de la cabalgata de Reyes.


miércoles, 12 de enero de 2022

Mis libros sobre China de 2021

Qué importante es mantener las tradiciones, ¿verdad? Desde hace varios años siempre publico la lista de los libros relacionados con China que leí el año anterior. Aquí están las listas de 2016, 2017, 2018, 2019 y 2020.


Por algún motivo, en 2021 leí un 20% menos que en 2020. Debió ser por la mudanza internacional, un trabajo cada vez más estresante y un niño que es una lapa. Además, me puse a leer Los Hermanos Karamazov y no debía estar muy en ello, porque tardé dos meses en terminarlo. Pero bueno, me dio tiempo a leer algunos libros relacionados con China que comparto a continuación.

 

 

- A Daughter of Han, de Ning lao taitai y Ida Pruitt

Creo que este libro no está traducido al español. Es la historia de una mujer china corriente y moliente (o sea, pobretona) desde el final del siglo XIX a mediados del XX, contada por ella misma a una señora americana que luego la puso por escrito.

- Peonía, de Pearl S. Buck

Este me lo recomendó C, lectora de este blog. No puede pasar un año sin que yo no lea algo de Pearl S. Buck, jaja. Este va de una familia de judíos que viven en Kaifeng (una ciudad china donde realmente hay o había una comunidad judía desde hace siglos) y de cómo la madre quiere mantener sus tradiciones a toda costa. La historia la cuenta Peonía, que es la sirvienta china de la familia.

- 妈妈的每一天 (La vida diaria de una mamá), de Naoko Takagi

Este lo meto porque lo leí en chino, pero la autora es japonesa. Un cómic muy ligerito sobre las andanzas diarias de la autora con su bebé, que tuvo a los 40 años. Pues lo típico con lo que nos podemos identificar todas las madres, jajaja.

- Chaos and All That, de Liu Sola

Una novela corta sobre una joven china que está estudiando en Londres y mezcla sus vivencias allí con sus recuerdos de la infancia en China durante la Revolución Cultural. Por ejemplo, cuando era niña quería unirse a los Guardias rojos porque pensaba que molaban, y creía que el requisito para entrar era estar todo el día  diciendo tacos e insultando a la gente (probablemente eso es lo que hacían los Guardias rojos, jajaja).

 


 

- La larga revolución, de Edgar Snow

De este libro tendría que haber escrito una entrada especial cuando lo leí, porque dice cosas sin desperdicio. Me recordó un poco a los YouTubers de hoy en día que juran y perjuran que en Xinjiang no está ocurriendo absolutamente nada (¿cómo pueden estar seguros de lo que pasa o no en un sitio tan grande?). Edgar Snow era un señor americano que pasó mucho tiempo en China e hizo mucho por dar a conocer el país en occidente a mediados del siglo XX. Este libro trata sobre unas visitas que hizo a China a finales de los 60 y donde le dijeron/enseñaron unas cosas muy raras. Por ejemplo, para mostrarle lo adelantada que estaba la medicina, le contaron que tenían un método para practicar abortos sin anestesia que no dolía nada y en el que la mujer salía de allí por su propio pie a los 10 minutos tan contenta. Según Edgar Snow, él estuvo en una de esas operaciones. Es una pena que esa técnica tan vanguardista y casi milagrosa se haya perdido, porque desde luego eso no existe en China hoy en día. También afirma el buen señor en el libro que las píldoras anticonceptivas las usaban prácticamente todas las mujeres chinas. Pues no sé qué ha pasado a día de hoy, pero el caso es que la píldora no la toma ni el tato en China, tiene muy mala fama y el método anticonceptivo más usado es el DIU. Estos son solo un par de ejemplos que me llamaron la atención del libro porque estaba 100% segura de que no eran verdad. Menudo paseo le dieron al bueno de Edgar, y él se lo tragó todo sin rechistar.

- Gazpacho agridulce / Andaluchinas por el mundo, de Quan Zhou

Qué pena me da decir lo que voy a decir, pero no me gustaron. Llevo mucho tiempo siguiendo a Quan Zhou, desde que empezó a publicar viñetas en internet, y me hacía mucha gracia, pero en formato libro entero la cosa pierde mucho fuelle. No están muy bien hilvanados, ni bien dibujados, y la verdad es que tras leerlos me entró la duda de cómo los había publicado una editorial como Astiberri, si son bastante amateur. Tal vez esto lo digo como cierta conocedora de cómics y a alguien que nunca haya leído uno le harían gracia, pero no sé, qué decepción.

- A la orilla del agua, de Shi Nai'an

Uno de los cuatro clásicos de la literatura china, ya solo me faltan la mitad (Romance de los tres reinos y Sueño en el pabellón rojo). Este va de nada más y nada menos que 108 bandidos que forman una banda para luchar contra la corrupción de los oficiales. Va contando los antecedentes de todos ellos (muchos eran "personas normales" y se convirtieron en bandidos por alguna injusticia cometida por los oficiales corruptos) y al principio es entretenido, pero es que 108 son muchos y al final no sabes ya quién es quién. En China es muy conocido, pero la mayoría de la gente lo que tiene en mente es la serie de TV, no sé cuántos habrán leído el libro entero. Debe ser un poco como el Quijote aquí... Una cosa muy interesante es ver cómo eran la ética y los principios de la época. Por ejemplo, se consideraba justo matar a toda la familia e incluso a los sirvientes de un oficial corrupto, no solo a él; y en el libro solo salen unas cuantas mujeres decentes, las demás son todas unas zorras adúlteras a las que hay que abrir en canal y sacar el corazón.

- Tecnonacionalismo, guerra digital y videojuegos en China, de Antonio César Moreno Cantano

Un ensayo publicado por la Universidad Complutense de Madrid que encontré cuando estaba buscando otra cosa. Me llamó tanto la atención que tuve que comprarlo. Está bien, pero no dice muchas cosas que yo no supiera ya, teniendo en cuenta que trabajo en el sector... Me causó un poquito de dentera que el autor no sepa que en los nombres chinos el apellido va delante, y que si dice "el gobierno de Jinping" es como si estuviera diciendo "el gobierno de Pedro". Tal vez tendría que escribir a la editorial para que lo corrijan en la segunda edición, si es que la hay...


¡Y esos fueron los libros relacionados con China que leí en 2021! ¿Habéis leído alguno? ¿Tenéis alguna recomendación para este año? ¡Os leo!

martes, 21 de diciembre de 2021

De dejar tener solo un hijo a obligar a tener tres

Parece que aún hay gente que sigue pensando que en China perdura la política del hijo único (o al menos a mí todavía me lo preguntan), pero la verdad es que eso se canceló a finales de 2015. Después pusieron la política de dos hijos, y este año aprobaron que se puedan tener tres hijos... y dudo que pusieran pegas si alguien quisiera tener más.

Siempre se dice (y es verdad) que en China las cosas cambian muy rápido, y este tema es buena muestra de ello: en seis años han pasado de poner multas por tener más de un hijo a intentar convencer a las familias de que tengan más criaturas. También se ha pasado de los abortos forzados (y de ir a interrumpir un embarazo como quien va a comprar el pan) a poner todos los medios posibles para evitar los abortos y las vasectomías. Y, digo yo, a todos esos que pagaron multas por tener más hijos de lo permitido, ahora deberían devolverles el dinero, ¿no?

¿Y cuál ha sido la reacción de los chinos ante esta llamada a tener más hijos? Pues, básicamente... un gran corte de mangas. En esta encuesta informal que se hizo en mayo y que respondieron unas 30 000 personas, 1443 contestaron que estaban deseando tener un tercer hijo, 213 dijeron que se lo apuntaban en la agenda, 828 respondieron que se lo estaban pensando porque tenían muchas dudas, y 28 000 dijeron que ni de coña.

Una zas en toda la boca al gobierno, que ya cuando puso lo de los dos hijos se creyó que iba a haber un gran incremento de la natalidad y se comió un mojón.

¿Y por qué los chinos no quieren tener más hijos? La mayoría responde que porque no se lo puede permitir. Aparte de lo que normalmente cuesta criar a un niño, en China los padres se gastan millonadas en clases particulares para que su retoño tenga más opciones de poder ir a una buena universidad, tener una buena carrera y ganar mucho dinero. "Si todos los demás lo hacen, yo no me puedo quedar atrás". Los que van a colegios privados o internacionales para luego asistir a una universidad internacional pagan un ojo de la cara también. El verano pasado el gobierno prohibió todas las clases particulares que no fueran de simples aficiones (pintura, deporte, etc.), pero como los requisitos para entrar a la universidad y los límites de plazas siguen siendo los mismos, lo único que han conseguido es que ahora los padres paguen cuatro o cinco veces más por un profesor particular que tiene que dar clases a escondidas.

Unos padres soportando el coste económico, el coste de tiempo y el coste social de su hijo mientras dicen un pareado que traduciré libremente como "El coste de la educación es muy caro, no quiero un segundo hijo ni regalado".

 

Por no hablar del tiempo que hay que dedicarles a los niños, más aún si estás obsesionado con su educación y tienes que controlarlos en todo momento, y esto suele recaer en las mujeres, que ven cómo tienen que dejar sus carreras y perder poder adquisitivo. Así muchas dicen que tenga hijos Rita la cantaora. Como en todas partes, vaya.


 

¿Y qué está haciendo el gobierno para fomentar la natalidad, aparte de prohibir las clases particulares? ¿Están dando ayudas económicas? Jaja, qué gracia. De eso no han dicho nada todavía. Se quedan en lo de siempre, regular que las empresas no puedan despedir a empleadas por quedarse embarazadas, etc. Pero si es que directamente no te contratan por ser mujer joven, ¿de qué sirve eso? Ya han salido artículos con declaraciones de empresas diciendo que se lo pensarán muchísimo al contratar mujeres. No sé, a lo mejor esto acaba como el cuento de la criada pero en versión más doméstica, se prohíbe el trabajo de la mujer y todas a casa a parir.

De momento, hace unos días salió una directiva muy graciosa del Partido Comunista Chino en la que se dice que los miembros del partido tienen que dar ejemplo y tener tres hijos.

En el texto subrayado pone: "Los miembros del partido no pueden, por tal o cual motivo subjetivo, no casarse o no tener hijos, ni tampoco pueden, por tal o cual motivo subjetivo, tener solamente un hijo o dos". ¡Toma, morena! ¡Aparte de pagar las cuotas y asistir a las reuniones, ahora también les pedirán el carnet de familia numerosa! A Xi Jingping y su mujer (y a la mayoría de mandamases, qué curioso) ya se les ha pasado el arroz, pero tienen una hija de 29 años que espero que pronto se ponga a dar ejemplo y levantar el país (por cierto, esa misma hija estudió en Harvard, y ahora los padres que envían a sus hijos a estudiar al extranjero son considerados antipatrióticos, vaya, vaya). En este artículo que alguien publicó en WeChat y que ya han borrado por "infringir las leyes" (se puede leer porque lo colgaron en una página extranjera que se dedica a recopilar noticias de China) ya pone que quienes se regocijan pensando que esto solo va a afectar a los miembros del partido ya pueden irse preparando, porque después se extenderá a toda la sociedad. Veremos si en otros seis años no obligan a las mujeres chinas a tener tres hijos por la fuerza... Desde luego, de un extremo al otro a velocidad de vértigo.


martes, 30 de noviembre de 2021

El mercado medieval de Cáceres

 Hace un par de fines de semana fue el mercado medieval de Cáceres, que oficialmente se llama "mercado de las tres culturas" (la cristina, la judía y la musulmana, que convivieron aquí en algún momento de la historia). Este mercado lleva ya haciéndose veinte años, pero a mí solo me suena haber ido un ratillo una vez. Ahora ya debe haberse convertido en un evento de categoría porque estaba muy animado y todos los aparcamientos cercanos estaban completos cuando fuimos.

El mercado lo hacen en la parte antigua de la ciudad, que es el escenario perfecto. Aparte de un montón de puestos de artesanía, había muchos puestos de comida. Lo bueno es que, aunque había mucha gente, como había tantos puestos no tuvimos que hacer cola para comer. Fuimos dos días, el primero comimos un "bocata cristiano" y el segundo falafel, cuscús y kebab. Aparte de cosas para comprar y para comer, también había actores vestidos acorde a la época y varias actuaciones. Nosotros vimos dos de combates. Ademas, pusieron algunas atracciones para los niños y eran muy chulas porque no tenían motor, funcionaban con tracción humana...

Puestos del mercadillo.

Los cacharritos para los niños.

Juegos medievales, sin pantallas ni pilas.

 

Grupo de caballeros.

Los puestos de yantar.

El campamento judío.

 

Pastelitos morunos.

Barco pirata también a tracción humana.

Exhibición de combate.


Falafel y cuscús.

"Caballero patatero, aquesta es la mejor papa del reino entero".

Otros que hicieron una exhibición de lucha.