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jueves, 25 de agosto de 2022

Ruinas romanas a pie de playa

Como el año pasado, otra vez estamos pasando todo el verano en Chipiona, aprovechando que aquí al lado del mar se está fresquito. Apenas hemos notado las olas de calor, solo un par de días el mes pasado, y ya estamos en modo rebequita para salir por la noche y arropados para dormir. Antes de venir para acá dije que este año teníamos que hacer más excursiones, pero ya se ha acabado prácticamente el verano y solo hemos salido de aquí un par de veces...

El domingo pasado sí que nos animamos a movernos y fuimos a visitar unas ruinas romanas llamadas Baelo Claudia, al lado de la famosa playa de Bolonia, cerca de Tarifa. Era una ciudad portuaria bastante importante al estar tan cerca de África, pero después fue cayendo en decadencia y quedó destruida tras un tsunami, segun las investigaciones. ¡Para que luego se rían de los carteles de dirección hacia la que correr en caso de tsunami que han puesto en Chipiona!

Las ruinas romanas son algo relativamente común en España, pero estas de Baelo Claudia son muy resultonas porque están justo al lado de una playa muy bonita. 

La entrada al conjunto arqueológico.

Lo que se ve al fondo a la derecha es la duna de Bolonia.

Vista desde la entrada del museo de las ruinas.

Acueducto.


Templo de Isis.

Aquí tenían unas fábricas de salazones.

No eligieron mal el sitio los romanos, no.

Guiris totales.

Después de hacer la visita, fuimos a comer a una venta que había cerca de Vejer y de la que salimos rodando (yo me quedé tan llena que ese día ni cené, y al día siguiente desayuné porque era la hora de desayunar, no porque tuviera mucha hambre), y luego estuvimos por la tarde en la playa del Palmar. Es una playa muy grande y muy bonita, pero estaba petadísima. Menos mal que como es tan amplia, no se te ponen encima los de la sombrilla de al lado, como pasa en Chipiona. Me pareció que el agua estaba bastante más fría que aquí también.

lunes, 11 de abril de 2022

Visita al Valle del Jerte

 Ayer fuimos a pasar el día a El Torno, un pueblo del Valle del Jerte, aprovechando que una mamá del cole es de allí. Está muy cerca, apenas una hora de coche. A ver si vamos más.







Los bancos tenían inscripciones en estremeñu.


jueves, 28 de octubre de 2021

Excursión a Aracena

A mediados de octubre hicimos una excursión a Aracena con unos amigos de Sevilla. Yo nunca había ido, pero parece que entre los sevillanos es un sitio popular para ir de retiro y disfrutar de la naturaleza, ya que lo tienen a solamente una hora de coche. Aracena está al norte de Huelva, pegando ya con la provincia de Badajoz, y es una zona de mucho campo y montañas no muy altas (la zona se llama Sierra de Aracena y Picos de Aroche). 

En total visitamos tres pueblos: Valdezufre, donde teníamos el hotel, Aracena y Zufre. Valdezufre es un pueblo chiquitísimo (para que os hagáis una idea, solo tiene un bar) y según Google solo tiene 380 habitantes. Aracena es la capital de la comarcay le da nombre. Lo más famoso de allí es una cueva llamada Cueva de las Maravillas, pero no se nos ocurrió comprar la entrada por anticipado hasta dos días antes y ya no quedaban. Bueno, tampoco es un plan para ir con niños pequeños y que se despeñen por ahí. Así que visitamos el castillo, que es unas cuantas ruinas con una iglesia pero con muy buena vista, y el parque del pueblo. También fuimos a unos cuantos restaurantes y nos montamos en el tren turístico, que está muy gracioso, sobre todo para los niños. 


La vista desde la entrada al recinto del castillo.

Para subir había una buena cuesta.

Del castillo no queda prácticamente nada.


Parque con columpios, parada obligada.

El castillo visto desde abajo.

Plan guiri total.

Al anochecer.


En Zufre paramos a comer cuando ya volvíamos el último día. Es un pueblo muy cuqui porque está en lo alto de una montaña.






martes, 12 de octubre de 2021

Fin de semana en Madrid

Como vamos a estar en España una temporada, quiero aprovechar para ir a muchos sitios, que luego siempre me quedo apalancada y no hacemos nada. C. ahora tiene todo el tiempo del mundo, pero yo trabajo según el calendario chino y el niño va al cole, así que solo podemos viajar los fines de semana. Bueno, menos da una piedra, hay muchos sitios a los que podemos llegar en tres horas de coche (para un fin de semana, más ya es demasiado palizón).

Con esa idea en mente, el primer fin de semana nos plantamos en Madrid para ver el piso nuevo de mi hermano y mi cuñada y a unas amigas que no veía prácticamente desde mi boda española. También aprovechamos para ponernos como el quico, con desayunos con donuts, bizcochos y cruasanes, y en restaurantes que no tenemos en Cáceres (fuimos a un indio, un coreano y un chino chino). También nos pasamos por un supermercado asiático, pero esto no era tan urgente porque al fin y al cabo siempre podemos comprar por internet.

Turisteo no hicimos mucho, aunque pasear por el centro de Madrid ya es hacer el turista, supongo. Yo quería ir a la exposición de Magritte en el Thyssen pero obviamente con el niño hubiera sido un coñazo, así que deseché la idea. Estuvimos paseando, en parques y en columpios, como los nativos. El sábado nos hizo un día de lujo y el domingo por la mañana cayó la del pulpo.

El Retiro estaba hasta los topes, aunque en la foto no lo parezca mucho.

No hice foto, pero en el Palacio Real llegamos justo a ver el cambio de guardia.

Cerveza coreana.

De postre, helado en taiyaki (el pastelito ese con forma de pez).

Taba rico, pero era demasiado... Nos lo comimos entre los dos.

El domingo, ya después de llover.

Le flipó la estatua esta.

Con la prima Frida.

 



jueves, 11 de marzo de 2021

Domingo al sol

 Hace un par de fines de semana hizo un tiempo totalmente primaveral y aprovechamos para hacer una excursioncita a un pueblo que hay en los alrededores de Suzhou. Yo había oído hablar de ese pueblo pero nunca había ido. Bueno, o eso pensaba yo, porque al llegar vi que es el pueblo donde está el cementerio en el que está enterrado el abuelo paterno de C. Así que yo había pasado mil veces por allí y una vez comimos en una fonda al lado pero yo no me había enterado de que era ese pueblo.

Total, que ese pueblo se llama Wangshan y parece que están intentando atraer a turistas. Para ello han preparado una zona muy cuqui con restaurantes modernos en casitas típicas (blancas con las tejas negras) y la han llamado "Wangshan rencontre le Louvre". Lo de Louvre creo que es porque han puesto unas copias de estatuas clásicas desperdigadas aquí y allá. También había un montón de puestos en food trucks. ¿Y van los turistas? Sí que van. El día que fuimos estaba petado.

Comiendo al aire libre, algo no muy común aquí.


Detrás de la fila de restaurantes había una plantación de té y las montañas al fondo. Los ciruelos estaban en flor. Muy idílico todo. Había un montón de familias con tiendas de campaña haciendo el dominguero. A los chinos les encanta plantar la tienda de campaña en un parque cuando hace bueno y pasarse allí el día entero.




También había allí un café de gatos en el que alquilaban unas "habitaciones" que eran como un iglú hinchable y transparente. Dentro de cada iglú había una mesita, sillones y un gato. Creo que costaba 200 RMB (unos 25 euros) la hora y había lista de espera. A nosotros no nos hizo falta ir porque nos encontramos con una familia que había sacado a su gato de paseo.



Como veis en las fotos, ese día hacía bastante calor, 25 grados. Hasta nos tomamos el primer helado de la temporada. También hicimos pompas de jabón.



Al lado del café de gatos vivía una bandada de palomas en unas casitas colgadas de los árboles. Había un hombre que las cuidaba y les echaba maíz para comer y parecía encantado de lucirlas delante de los turistas.

Foto de familia delante de los palomares.

 

A ver si volvemos a tener buen tiempo, que últimamente no para de llover, y podemos ir a algún sitio el fin de semana. Los centros comerciales ya los tenemos más vistos que el tebeo...

 


miércoles, 23 de septiembre de 2020

El zoo de Suzhou

El domingo pasado fuimos al zoo de Suzhou. Yo no pisaba un zoo chino desde 2006, cuando visité el de Beijing y salí bastante deprimida. Afortunadamente, el de Suzhou es nuevo y no tiene nada que ver. Está a las afueras de Suzhou y es así:

Lago donde se puede alquilar una barquita y congeniar con los ¿pelícanos?

 

Aunque parece que está donde Napoleón perdió el gorro, en realidad solo se tarda 30 minutos en llegar en coche. Bueno, a eso hay que añadirle el atasco del último kilómetro, cuando todo el mundo está buscando sitio para aparcar.

El zoo de Suzhou antes estaba en el centro de la ciudad, dentro de un parque, y debía ser bastante pequeño. Ahora por lo menos los animales están en un entorno bonito y tienen jaulas grandes... 

Flamencos.

El zoo tiene varias zonas: la de los pájaros, la de los herbívoros, la de los "animales feroces"... No lo vimos todo porque era bastante grande, hacía calor y teníamos hambre. No había muchas opciones para comer, así que la próxima vez prepararé unos bocatas para ir ya en plan dominguero total. Vimos muchos pájaros y monos, dos jirafas, un elefante, canguros, zebras, llamas, camellos, antílopes, ciervos, un león durmiendo en la lejanía y varios tigres. Nos perdimos los osos, los lobos y todos los bichos acuáticos, así que tendremos que volver otro día. Baby A. se lo pasó como los indios, obviamente.




En medio del zoo había una feria con cacharritos para los niños. Menos mal que Baby A. dijo: "Hay mucha gente, luego si eso volvemos" y se le olvidó...

Ahí al fondo se ve la feria...


Había otra zona de "animales adorables". Qué discriminatorio, ¿no? Bueno, quizás era simplemente una mala traducción. Había cabras, conejos y cosas así para que los niños los vieran más de cerca o incluso tocaran.



Me pareció un buen sitio para ir con niños. Como es tan grande, no había aglomeraciones aunque hubiera bastante gente. El nombre oficial del zoo es 上方山森林动物世界, Shangfangshan Forest Animal World y la entrada de adulto vale 60 yuanes.


martes, 28 de abril de 2020

"¿Esos rizos son naturales?"

El sábado pasado fuimos a un parque que hay en el centro de Suzhou. Hablé de este parque hace eones en el blog y creo que no iba desde entonces. Se me ocurrió revisitarlo porque en un grupo de WeChat alguien mencionó una visita a un templo que hay por allí cerca y me acordé de este parque. El nombre oficial es Suzhou Park 苏州公园 pero los locales lo llaman 大公园, parque grande, para diferenciarlo de otro que debe haber por allí cerca. Según C., para los niños suzhouneses este parque parecía muy grande en los años 80.

El parque no ha cambiado nada, aunque había una parte cerrada, no sé si por el virus o porque estaban haciendo reformas. Como fuimos por la mañana no vimos a la tercera edad cantando y bailando; suelen ir por la tarde. Pero a las 12:30, cuando ya nos íbamos a ir, estaban llegando y alguna jubilada incluso empezó a calentar, así que deben haber retomado ya la actividad tras el parón de la epidemia. Lo que sí había era bastante gente pescando, y Baby A. fue inspeccionando todos los cubos a ver qué había pescado cada uno. Por cierto, lo que se pesca son carpines y luego te los llevas para ponerlos en la pecera de tu casa, es como una atracción para los niños.

Esta no había pescado nada.

A ver qué hay aquí...


En otra parte del parque hay unos cuantos cacharritos para los niños y a Baby A. se le antojó montarse en los caballitos. C. dice que estuvo acojonado durante todo el viaje. Ha salido a mí en lo cagueta, espero que se le pase con la edad.


También había una zona con columpios.

Luego nos sentamos un rato en un banco y un señor vino a preguntarme si los rizos del niño eran naturales. ¿Os parece una pregunta rara? Pues no lo es tanto, porque aquí mucha gente le hace la permanente a los niños. Mi amiga se la hizo a su hijo de 3-4 años. Más que rizos eran las ondas esas que te dejan el pelo frito, al estilo coreano, creo. A C. también le hizo la permanente su tía la peluquera cuando era pequeño.

Está comiendo pasas, le encantan. Y los dátiles también.

Mirando las flores y las abejas.

El aire estaba bastante bien ese día, crucemos los dedos para que siga así.