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lunes, 31 de enero de 2022

"Ya no voy a comer caramelos nunca más"

Hace unos días, mi madre desenterró de algún armario el viejo reproductor de VSH que teníamos hace, no sé, 25 o 30 años. ¡¡Seguía funcionando!!, si es que ya no hacen cosas como las de antes. 

Total, que teníamos una cinta de "La vida es así", esa mítica serie de dibujos, y Baby A. quiso verla. Luego, en la biblioteca municipal, a la que vamos una vez a la semana, descubrimos que tienen la colección completa de libros y DVDs y sacamos el libro que va sobre la boca y los dientes. Lo leímos dos veces allí y le encantó, así que lo sacamos prestado, junto con el DVD de ese capítulo. Al llegar a casa, estaba todo emocionado explicándole a todo el mundo que las caries comen azúcar y que te hacen agujeros en los dientes.

Imagen del libro.

Hasta que, por la noche, le empezó a dar vueltas a la cabeza. Al ver la cena (arroz y huevo frito), preguntó: "¿Esto tiene azúcar?". Porque, atención, el que hasta la semana pasada era supergoloso y cada día pedía "una chuche", ahora dice que no quiere comer chuches, chocolate ni nada que lleve azúcar nunca más. Ya llevamos así una semana y sigue en sus trece, además de no poner ya excusas para lavarse los dientes.

A mí me parece muy bien (incluso admirable que un niño tan pequeño siga firme después de varios días), pero no quiero tener que ser yo la que se coma los dos yogues con lacasitos que se empeñó en comprar el otro día, ni las galletas Tosta Rica con chocolate y dibujitos de los Minions que le compró su padre, ni el medio kilo de caramelos que queda de la cabalgata de Reyes.


martes, 28 de abril de 2020

"¿Esos rizos son naturales?"

El sábado pasado fuimos a un parque que hay en el centro de Suzhou. Hablé de este parque hace eones en el blog y creo que no iba desde entonces. Se me ocurrió revisitarlo porque en un grupo de WeChat alguien mencionó una visita a un templo que hay por allí cerca y me acordé de este parque. El nombre oficial es Suzhou Park 苏州公园 pero los locales lo llaman 大公园, parque grande, para diferenciarlo de otro que debe haber por allí cerca. Según C., para los niños suzhouneses este parque parecía muy grande en los años 80.

El parque no ha cambiado nada, aunque había una parte cerrada, no sé si por el virus o porque estaban haciendo reformas. Como fuimos por la mañana no vimos a la tercera edad cantando y bailando; suelen ir por la tarde. Pero a las 12:30, cuando ya nos íbamos a ir, estaban llegando y alguna jubilada incluso empezó a calentar, así que deben haber retomado ya la actividad tras el parón de la epidemia. Lo que sí había era bastante gente pescando, y Baby A. fue inspeccionando todos los cubos a ver qué había pescado cada uno. Por cierto, lo que se pesca son carpines y luego te los llevas para ponerlos en la pecera de tu casa, es como una atracción para los niños.

Esta no había pescado nada.

A ver qué hay aquí...


En otra parte del parque hay unos cuantos cacharritos para los niños y a Baby A. se le antojó montarse en los caballitos. C. dice que estuvo acojonado durante todo el viaje. Ha salido a mí en lo cagueta, espero que se le pase con la edad.


También había una zona con columpios.

Luego nos sentamos un rato en un banco y un señor vino a preguntarme si los rizos del niño eran naturales. ¿Os parece una pregunta rara? Pues no lo es tanto, porque aquí mucha gente le hace la permanente a los niños. Mi amiga se la hizo a su hijo de 3-4 años. Más que rizos eran las ondas esas que te dejan el pelo frito, al estilo coreano, creo. A C. también le hizo la permanente su tía la peluquera cuando era pequeño.

Está comiendo pasas, le encantan. Y los dátiles también.

Mirando las flores y las abejas.

El aire estaba bastante bien ese día, crucemos los dedos para que siga así.



viernes, 20 de diciembre de 2019

La Navidad en China

¡Madre mía, que ya es 20 de diciembre y yo con estos pelos! (Literalmente; últimamente paso hasta de peinarme). Las navidades ya casi están aquí. Durante mis primeros años en China ni las celebraba porque, total, si no es fiesta y hay que ir a clase/a trabajar. Pero hace dos o tres años me dio por intentar preparar algo especial e invitar a los padres de C. Son bastante abiertos y les hace gracia probar comida occidental aunque no para todos los días, claro, ellos sin su arroz y sus tallarines no pueden vivir. ¡Pero una vez al año no hace daño!

Este año no haré cena de Nochebuena porque C. ha reservado una cena en un hotel, así que a ver si para Nochevieja me animo y preparo algo. Tengo ganas de volver a hacer el pastel de langostinos y las magdalenas de espinacas y champiñones que hice otros años.

Lo que peor llevo es lo de comprar los regalos. Es imposible comprarle nada a C. porque siempre se lo compra todo él. El año pasado le compré un juego de la Play y dos días antes de Navidad se presenta en casa con el mismo juego en la mano... ¿es pa matarlo o no? Así que este año le he comprado una cosa bastante rara que no sé ni siquiera si le gustará. Pero sorpresa será seguro, jajaja. A mí no me gusta comprar regalos por obligación, porque es determinada fecha; prefiero comprar cuando veo que la otra persona necesita o quiere una cosa específica. Pero bueno, ahora con el niño hace gracia hacer lo de los regalos.

En China el día de Navidad no es fiesta, como ya he dicho, y nunca ha sido una fiesta que se celebre aquí porque no hay una mayoría cristiana. Pero ahora con la globalización y todo esto, los jóvenes se han hinchado a ver películas americanas y ahora la Navidad también se "celebra" aquí. Debe ser un poco como Halloween en España. Pero mucha gente no tiene claro de qué va la Navidad en el fondo. Una vez le pregunté a la madre de C. y dijo que era el cumpleaños de Papá Noel, ¿no? (Probablemente yo pensaría lo mismo, si ya la parte religiosa ni se menciona apenas).

La Navidad en China tiene algunas características especiales (podemos llamarla "Navidad con características chinas", como el "socialismo con características chinas"). La más llamativa es que en Nochebuena se regalan manzanas. Sí. Es porque Nochebuena en chino es 平安夜 (ping an ye) y manzana es 苹果 (ping guo). Esos dos ping se pronuncian igual y a los chinos les encanta relacionar dos conceptos según su pronunciación (el 4 es el número de la mala suerte porque se pronuncia igual que "muerte"). Estas manzanas navideñas son bastante grandes y bastante caras también, he llegado a ver precios como 60 yuanes (8 euros) por una manzana. Las empaquetan en una caja o bolsa muy bonita, eso sí.
Y a veces llevan tatuajes también.

Otra cosa que es distinta es que aquí la Navidad se considera una fiesta romántica, no familiar. Debe ser por todas las comedias románticas navideñas. La cosa es que en Nochebuena todos los restaurantes están petados de parejitas jóvenes.

Lo que es igual es el aspecto consumista. Aquí no hay costumbre de intercambiar regalos ni creo que Papá Noel visite a muchos niños chinos, pero la Navidad se ha convertido en otra excusa para gastar dinero. Pero, al contrario que en España, aquí hay rebajas antes de Navidad. El otro día fui a un centro comercial y tenían rebajas en todas las tiendas de ropa, y en Taobao he visto que tienen una promoción también estos días.

El año pasado (o el otro, ya no me acuerdo) hubo una especie de campaña para que no se celebrara la Navidad y los centros comerciales no pusieron ninguna decoración. El motivo oficial era que se tenía que dar más importancia (en el aspecto decorativo) al Año Nuevo Chino, que es la fiesta de aquí de toda la vida. Pero parece que ya se ha olvidado esa campaña (igual que la de liderar la transición ecológica mundial, je) y este año los centros comerciales sí han podido poner árboles de Navidad. Aquí van unas fotillos de los centros comerciales a los que he ido.





Pues nada, ¡felices fiestas y eso!


jueves, 12 de diciembre de 2019

El restaurante familiar

El sábado pasado fuimos de cena con varias chicas españolas que conozco de un grupo de WeChat y sus familias. Como todas tenemos niños pequeños, la organizadora eligió un restaurante familiar, también llamado "restaurante de padres e hijos" en chino (亲子餐厅). Y se llama así porque permite mantener la paz familiar... ¿Cómo? Pues permitiendo que los padres se tomen un respiro mientras sus hijos corretean alegremente en una zona preparada para ellos. Me explico: aparte de tener mesas y sillas y servir comida, este restaurante tiene un montón de juguetes y áreas de juego diferentes y todo está acolchado para evitar chichones (bueno, menos las mesas de mármol...).

Yo no estaba segura de si Baby A. iba a jugar mucho porque en casa no le hace ni puñetero caso a sus juguetes la mayoría del tiempo pero pensé que, como íbamos a estar con españoles, C. podía encargarse de él mientras yo charlaba. O turnarnos o algo. Pero al final... ¡sí que jugó él solito! ¡Milagro! ¡Durante 3 o 4 horas ni se acordó de mi presencia! ¿Cómo puede ser? Veamos unas fotos del sitio, a ver si así se explica:

El comedor, vamos, lo que es un restaurante normal.

¡Hala, qué chulo! ¡Un supermercado para jugar! ¡Y un puesto de helados!

Detalle del puesto de helados. Por supuesto no estaba tan ordenadito cuando fuimos.

Supercocina con todo lo necesario. Tenía hasta cosas como microondas, horno de pizzas o batidora de juguete. ¿Y no es monísima esa barbacoa?

Esto no era arena, sino cubos del tamaño de dados.

Piscina de bolas a la izquierda y laberinto a la derecha. Baby A. se metió solito en el laberinto y se puso a trepar.
También había libros.


Baby A. jugó un poco en todas partes y la cocinita le flipó porque siempre le ha gustado ver cómo se hace la comida.


El hecho de que mantenga a los niños tan entretenidos es un GRAN punto a favor de este restaurante, a pesar de que la comida no sea muy allá y los precios sean bastante caretes. ¡Pero poder comer y charlar tranquila durante más de 10 minutos seguidos no tiene precio!

¿Hay sitios así en España? Cuando yo era pequeña desde luego no, ahora no sé. Claro que allí tampoco hace tanta falta porque se puede llevar a los niños al parque. Aquí en el residencial también hay zonas con algunos columpios pero son bastante pequeñas y cuando hay mucha contaminación no se puede ir...


martes, 15 de octubre de 2019

Viaje a Cataluña

Al final, entre unas cosas y otras, no tuve mucho tiempo para actualizar el blog en España. Ahora que estoy de vuelta a la rutina, ya tengo tiempo para ponerme al día y contaros qué más hice en mis vacaciones. Vamos pues con la crónica de nuestro viaje a Cataluña, donde viven aproximadamente la mitad de los 10 lectores de este blog.

Normalmente vamos allí en coche, pero con el niño eso podía ser la muerte a pellizcos así que fuimos en avión desde Badajoz, que solo se tarda una hora y poco. El aeropuerto de Badajoz tiene dos vuelos al día y en la cafetería se desayuna muy bueno y barato, lo que no se puede decir de prácticamente ningún otro aeropuerto.



En Cataluña estuvimos de visitas familiares y también hicimos turismo gracias a la magnífica guía y chófera que es Tita N. Un día hicimos una comilona familiar y nos juntamos 30.
Superpaellas.

Supermesa.

Estuvimos en Valls, Tarragona, Cambrils y Reus. Visitamos una bodega de la zona, fuimos a las fiestas de Santa Tecla, vimos castells, nos cayeron dos tormentas y vimos el arcoíris dos veces, probé los calçots por primera vez en mi vida y fuimos a un manicomio. Vamos, una visita bien completita.
Abuelas en pleno paseo.

Con esta casa C. se empezó a hacer paranoias mentales de montar un hotel y traer chinos.

Calçotsde Valls, aunque sean fuera de temporada. Por lo menos los he probado.

Castellers petrificados en Tarragona.

Después de la tormenta en Cambrils.

Manicomio donde ya quisiera estar más de uno en Reus.



viernes, 2 de noviembre de 2018

Dos meses de mamá

¡Baby A. cumplió dos meses el miércoles! (Y hoy cumple 8 semanas). Para "celebrar" su cumplemes le pusimos la vacuna de la tuberculosis, pobrecito. En España esta vacuna hace mil que no se pone pero en China es obligatoria. Da mucho miedo porque tienen que meter el líquido muy despacio y se va formando una mancha blanca alrededor del pinchazo. Y después queda una cicatriz...


Estos dos meses se me han hecho bastante largos, debe ser porque no he hecho prácticamente nada aparte de dar la teta, tener al niño en brazos y enredar con el móvil. Tengo que desengancharme del puto móvil a la de ya y leer más en el kindle. Ahora estoy leyendo Harry Potter (no lo había leído nunca) y voy ya por el quinto libro. El primer mes me daba cosita salir de casa con el niño tan pequeño y cuando me decidía a salir se cogía unos cabreos impresionantes (supongo que elegiría yo mal el momento y tendría hambre o algo). Ahora ya le gusta salir en su carricoche, a veces se duerme y otras va mirándolo todo.

Su primera salida importante fue cuando tenía 24 días y tuvimos que ir al consulado en Shanghai. Fuimos en tren (y tuvimos que comprar billetes de primera clase porque si no no había espacio para el carricoche) y luego en metro. En el metro solo tuvimos que cambiar de línea una vez, pero tiene huevos que en la estación principal de Shanghai (People's Square) no haya ascensor para hacer el cambio de la línea 1 a la 2. O, si lo hay, lo tienen bien escondido para que nadie lo encuentre. Otra cosa muy graciosa es que, según la estación (de la misma línea), el ascensor para ir del andén al piso de arriba está en un extremo o en otro del andén. Vamos, que entras por un extremo, te montas en el metro, te bajas y tienes que andar tooooooda la longitud del andén hasta el otro extremo para coger el ascensor. Una planificación genial. La gente que vaya en silla de ruedas, si ya de por sí se mueven más despacio, pierden más tiempo todavía con tanta vuelta.
El carricoche se conduce muy bien pero pesa bastante.

A finales de septiembre vinieron mis señores padres, mi hermano y su novia. No hicimos mucho turismo, pero dimos paseítos por el barrio y comimos en muchos restaurantes.
Fuimos a un templo budista recién construido.

Mi suegra está aquí de lunes a viernes para que no esté yo sola. Y menos mal, porque si no no sé qué comería yo (probablemente tendría que andar pidiendo comida a domicilio casi todos los días) y el piso estaría hecho una mierda. Además es que no podría yo sola con el bebé y con la perra, que ahora es oficialmente minusválida. Tiene displasia de cadera y las articulaciones desgastadas, no se puede levantar sin ayuda y anda con mucha dificultad. Encima tiene también problemas intestinales y no quiere comer...
Nico ha estado varias veces ingresada y con gotero...

En estos dos meses hemos tenido dos sesiones fotográficas (sí, me he enganchado desde que nos hicimos las fotos de maternidad): la sesión de recién nacido, cuando Baby A. tenía dos semanas, y otra sesión con toda la familia en la que nos vistieron como en las telenovelas de la época precomunista.
La sesión de recién nacido fue en casa.

Me encanta mi peinado. El vestido también era chulo pero obviamente tuve que encoger barriga para las fotos.

A mediados de octubre fuimos al hospital para la revisión de los 42 días. En ese momento, Baby A. pesaba 4,6 kg y medía 58,4 cm. ¡¡Ya casi no cabe en el carricoche!! Pues le quedan dos meses más por lo menos, así que tendrá que doblar las rodillas. ¡¡No haber crecido tan rápido!! El médico dijo que estaba muy delgado pero es que para los chinos los bebés tienen que ser obesos (menudas foquitas vi el otro dia en la clínica de vacunación). La que sí tiene kilitos de más soy yo, y no pongo foto de mi barriga porque me da vergüenza. Pero bueno, tardé 9 meses en hornear el bollito así que ahora me daré otros 9 meses de plazo para volver al peso que tenía antes.

¡Y hasta aquí el resumen de estos dos primeros meses!


jueves, 4 de enero de 2018

¡Feliz 2018!

¿Que ya es 2018? ¿Pero no fue ayer mismo cuando Ramón García por fin dijo "feliz 2005" después de estar toda la noche evitándolo y España al completo gritó "por el **** te la hinco"?

No hicimos mucho en Nochevieja, pero al menos organizamos una cena un poco especial (tampoco mucho). Yo hice una lasaña de salmón y espinacas (la primera lasaña que hacía en mi vida, he de decir que no quedó nada mal), C. hizo costillas dulces (su plato favorito), su madre hizo unas verduras y teníamos un pato laqueado que C. compró la última vez que fue a Beijing (envasado al vacío, la piel se reblandece cuando debería estar crujiente... no mola). Reciclamos el mantel navideño del año pasado.


Yo había comprado uvas para todos pero los padres de C. se fueron después de la cena, así que nos pusimos a ver una película de Andy Lau (ese hombre sale en absolutamente todas las películas hongkonesas desde hace años y no envejece nada. Es la versión asiática de Jordi Hurtado). Como nunca vemos la tele (yo no sé ni dónde están los canales, es un sistema de televisión por internet, como una aplicación y solo vemos series o películas), no conseguimos encontrar un programa donde estuvieran retransmitiendo la cuenta atrás a las 12. Qué desastre. Nos comimos las uvas al tuntún.

El año acabó con la peor contaminación que habíamos tenido en muchísimo tiempo (más de 300 de PM2.5) y, para compensar, hace un par de días empezó a llover y ahora tenemos un aire que pasaría hasta los estándares de la Unión Europea. Esta mañana ha nevado en algunos sitios un poco más al norte, no sé si nos llegará a nosotros próximamente.

Y eso. Que hemos cambiado el numerito en el calendario, pero poco más.

¡Feliz año nuevo!

martes, 24 de octubre de 2017

Nuestra boda española

Como lo prometido es deuda, aquí vengo a contaros la crónica de nuestra boda española, la tercera y espero que la última, jaja. ¿Cómo que la tercera? Pues porque la primera (la firma de los papeles, vaya) fue el año pasado en Nanjing y la segunda fue la boda china en mayo. Bueno, podría hasta contar la convalidación de los papeles en el consulado de Shanghai para que nos dieran el libro de familia y entonces serían cuatro. Vamos, que como pa arrepentirse ahora, jajaja.

Con la boda española también tuvimos mucha suerte y salió un día muy bueno. Vamos, demasiado, es que pasamos calor y todo. Yo le había dicho al decorador que no hacía falta que pusiera abanicos para los invitados, que seguro que un 7 de octubre no haría tanto calor, pos toma. Menos mal que el buen hombre los puso de todas formas (si alguien se va a casar próximamente en Cáceres o alrededores que me escriba, tengo muchas recomendaciones).

La boda fue en el Castillo de las Seguras, un sitio muy bonito a 10 kilómetros de Cáceres. Se llama castillo pero en verdad es más como una casa señorial construida en forma de castillo, tampoco os penséis que aquello era Camelot. En la primera foto de la entrada anterior se ve. Elegí este sitio porque tiene jardín (no quería estar todo el rato dentro de un salón) y porque podíamos hacer allí la ceremonia.
El castillito.


Me peiné, maquillé y vestí en casa de mis padres y C. también. Bueno, él no se maquilló ni tampoco se peinó mucho. Hay fotos de todo este proceso pero las hizo el fotógrafo oficial y no creo que las reciba antes de que acabe el año (es que es un fotógrafo muy solicitado). Acabamos bastante rapidito y al final tuve que estar un rato sentada esperando que pasara el tiempo. C. se fue para el castillo con mi hermano sobre las 12.30 y yo salí un poco después en el coche de mi padre. Al llegar hicimos el teatrillo de que C. abriera la puerta del coche y tal y enseguida empezó la ceremonia.
El ramo.


La maestra de ceremonias era mi tieta N. y esto lo habíamos llevado en el más absoluto secreto. Pena que como yo entré la última no pude ver la cara que puso el resto de la familia, espero que se vea en alguna de las fotos del fotógrafo. Habíamos preparado el guión con antelación pero ella añadió bastantes cosas que fueron sorpresa para mí. Aparte, tuvimos las intervenciones de mi tieta I., que leyó un texto que había escrito; la novia de mi hermano, que leyó un fragmento del Principito (el de cuidar a tu rosa); y tres de mis primas, que leyeron un poema en chino, catalán y español. No hicimos lo típico de responder a "Fulanito, ¿quieres a Menganita como esposa blablabla?" sino la modernez de los votos, jaja. C. dijo unas cosas super bonitas que hasta una amiga mía que no habla inglés lloró y yo canté una parte de una canción de Death Cab for Cutie, que es un grupo que nos gusta mucho. Aparte, toda la ceremonia estuvo amenizada por un dueto de piano, flauta y voz y quedó todo super bonito y emotivo. Vamos, que no quedó ni un ojo seco.
Durante la ceremonia.

Con los testigos.
La lluvia de arroz.


Después de la ceremonia hubo el típico lanzamiento de arroz (con el que se me cayó del pelo al quitarme el moño por la noche podría haber hecho una paella) y pasamos al tema de la manduca. Primero había un cóctel en el jardín, también con música del dueto de fondo. Había un señor cortando una pata de jamón ibérico, una mesa con distintas variedades de queso, erizos de mar rellenos, chupitos de melón, saquitos de boletus, mini croquetas, tartaletas de rabo de todo y no sé cuántos bocaditos más. Yo quería probarlos todos pero como estaba hablando con todo el mundo los erizos ni los olí, por lo menos me dijeron que estaban buenos.
Por lo menos el jamón sí lo probé.


Aunque ya solo con el aperitivo comimos bastante, todavía quedaba la comida oficial, que era en una carpa al lado del castillo y con las murallas de fondo. Entramos al salón rockeando con Dime que me quieres (la versión de Los Piratas) y con el flipamiento nos olvidamos de que supuestamente íbamos a brindar al entrar, así que brindamos ya en la mesa. De primero había ensalada de langostinos con vinagreta de mango, luego un sorbete de manzana, de segundo pintada (un pájaro parecido al pollo, yo al principio no sabía lo que era) rellena de setas y castañas, y de postre tarta helada de mandarina. Del postre solo pude tomar un par de cucharadas porque me fui por las mesas repartiendo unas chapas que había comprado. Cada una tenía un mensaje graciosillo y yo me reí mucho intentando encontrar una adecuada para cada persona (los mensajes eran en plan "Me muevo menos que el barco de Chanquete", "Yo por el ramo mato", "Antes muerta que sencilla", "Soy la tía más guapa de la novia", etc).
La mesa presidencial.

Y luego ya empezó el bailoteo. C. y yo habíamos preparado una coreografía de cachondeo al ritmo de Canned Heat de Jamiroquai. Cuando hace meses le dije a C. que teníamos que bailar, pensó que era cachondeo y ensayaba a regañadientes porque decía que no había bailado en su vida (en China los jóvenes no suelen ir de discotecas). Pero luego en el momento se vino arriba y lo hizo súper bien. Yo, como todo el mundo sabe, he sido un pato mareao toda mi vida. Aún así, me lo pasé muy bien bailando con todo el mundo en la barra libre, hasta cuando mi pobre amigo J. intentó enseñarme a bailar sevillanas, jajaja. ¡Y los invitados catalanes hasta nos hicieron un castell!
Foto chorra con algunos invitados.

Mis amigos de Sevilla hicieron una camiseta conmemorativa de nuestros veranos de juventud en Chipiona.

El primer autobús de vuelta a la civilización salía a las 9, pero no se fue casi nadie. Y menos mal, porque sobre las 10 sacaron la recena. Yo pensaba que no íbamos a comer mucho, pero la nueva pata de jamón, los montaditos de lomo y queso, el caldito y los pasteles portugueses entraban que daba gloria. Ah, y también había un candy bar con un montón de golosinas. La mayoría de la gente se fue a las 11, y varios nos quedamos charlando en el jardín, con los camareros todavía viniendo a traer más comida, jaja. Si es que salimos rodando de allí.

Pues eso, lo pasamos muy bien. O al menos yo, y mucha gente me dijo lo mismo. Fue todo muy bonito, muy divertido, todos los invitados se llevaron bien entre ellos e hicieron pandilla... yo creo que la cosa estuvo bastante bien. ¡Tendremos que casarnos por cuarta vez para montar otra fiestaca!
Con la maestra de ceremonias.

Posando para el fotógrafo. Cuando me envíe las fotos tendré que publicarlas aquí también.

martes, 18 de octubre de 2016

Pueblitos cerca de Amsterdam

Amsterdam es una ciudad de tamaño manejable, no como las ciudades chinas. Tiene la ventaja de que te subes a un autobús y en un santiamén estás en el campo. Queríamos hacer una excursión para ver principalmente molinos, y aunque al final no vimos ninguno la excursión mereció la pena. Hay varios pueblos muy cerca de Amsterdam y llegar a ellos es súper fácil con los autobuses que salen desde la estación central (más información aquí).

El primer pueblo del día fue Edam. ¡Sí, como el queso! Se supone que los miércoles es el mercado de quesos, pero nosotros fuimos un lunes. Es un pueblo monísimo y solo está a 20 minutos en autobús de Amsterdam. C. tarda 45 en llegar en coche a su oficina en otro barrio de Suzhou...
Un pueblo muy tranquilito.


Chica sexy anunciando quesos.

Señor chino vendiendo quesos de bola. Si es que no respetan nada...

La segunda parada fue Volendam, que está a cinco minutos de Edam. Podríamos haber ido andando si supiéramos el camino. Volendam es un pueblo costero muy turístico y bastante más animado que Edam.
¿No es clavadito al pueblo de Sé lo que hicisteis el último verano?
 

Gofres holandeses con muy poquitas calorías.

Zuecos. Supongo que serán de adorno para los turistas, porque meterse en el barro con estos zuecos tan decorados...

Desde Volendam hay un pequeño ferry que te lleva a Marken. Antes era una isla pero ahora hay un puente, así que también se puede llegar en autobús. Marken es diminuto.
Zarpando desde Volendam.

Marken


Las ovejas estaban ceporronas.

El último pueblo de la ruta fue Monnickendam, que era donde vivía la gente con dinero antiguamente. Aquí encontramos la prueba visual definitiva del torcimiento general de los edificios holandeses.
Ni la torre de Pisa, oigan.


Estatua de señor poniendo pescados a secar en el puerto de Monnickendam.

¡Una excursión muy recomendable!