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martes, 26 de enero de 2021

Galletitas caseras

Llevaba tiempo con la idea de hacer galletas con Baby A. algún fin de semana para que estuviera entretenido un rato con, literalmente, las manos en la masa. No sé, en las películas americanas a los niños siempre les gusta hacer galletas, ¿no? Yo no había hecho en mi vida, así que busqué una receta fácil y encontré esta. Apta para niños pequeños y madres inexpertas, porque sale decente aunque pongas los ingredientes a ojo de buen cubero, como yo. Creo que puse menos azúcar y harina de la que debería, y no tenía limones así que en vez de ralladura puse un poquito de esencia de vainilla. Y, oye, las galletas están comestibles. 

Primero tuvimos que mezclar todos los ingredientes, previo calentado de la mantequilla en el microondas porque en nuestra casa "temperatura ambiente" se parece sospechosamente a "más frío que pescando focas". Cuando la masa ya estuvo hecha y endurecida, le dimos al rodillo. Bueno, le di yo más que nada, que la masa hay que dejarla finita y uniforme.


Después cortamos las galletas con unos moldes que me regalaron al comprar la batidora y que por fin se han usado para la misión a la que estaba destinados. Aunque son de plástico, las galletas se separaban bien.


Luego solo había que ponerlas en la bandeja y meterlas en el horno. Baby A. las colocó en la primera tanda, cuando la bandeja no estaba caliente.

Él estaba encantado de poder hacerlo.

Yo pensaba que las galletas crecían hacia los lados, pero prácticamente solo crecieron hacia arriba. Hicimos tres bandejas y ahora tenemos galletas pa los restos.

No están todas las que son...


Pues muy entretenido esto de hacer galletas, lo volveremos a hacer. Justo hace un par de días vi en Instagram una receta de galletas tipo digestive que quiere probar a hacer. Eso sí, tengo que comprarme ya con una báscula de cocina para dejar de hacer las cosas a ojo.

 

miércoles, 11 de noviembre de 2020

La fiesta de Halloween

 A buenas horas, mangas verdes, para escribir de Halloween ahora. ¡Es que se me pasan los días y no sé ni cómo! El trabajo me tiene ocupadísima y no encuentro ni un momento para actualizar el blog. Pero nos lo pasamos tan bien en la fiesta de Halloween a la que fuimos que quiero dejarlo para la posteridad.

Yo creo que de pequeña nunca celebré Halloween, en los 90 en España no se llevaba, ¿no? Ahora no sé. Aquí en China no es que sea una fiesta reconocida, pero en las guarderías siempre les dicen a los niños que se disfracen y se organizan bastantes eventos. Hace un par de años había un grupo de niños en mi urbanización yendo de un bloque a otro pidiendo caramelos y seguramente lo organizaron sus madres. Baby A. es muy pequeño para ir de puerta en puerta y comer caramelos, pero un restaurante al que vamos a veces organizó una fiesta de Halloween para niños y nos apuntamos con nuestros amigos chinos, que tienen dos hijos de 5 y 7 años o así.

Baby A. ya tenía disfraz porque una madre me había dado una bolsa con ropa y entre otras cosas había un disfraz de oruga. Los mayores no sabíamos si nos teníamos que disfrazar o no, pero de perdidos al río, ¿no? Si vamos a una fiesta de Halloween hay que ir a tope. No sé cómo, de repente se me ocurrió el disfraz perfecto para C. y para mí: dos personajes de cómic para los que apenas tendríamos que comprar unos accesorios, porque simplemente van vestidos de negro. Y mi amiga es una fanática del maquillaje (es de esas que no deja que ni su marido la vea sin chapa y pintura) y se ofreció a peinarnos y maquillarnos.

C. maquillándose. Nos pusimos la cara muy blanca.


Nos lo pasamos muy bien en la fiesta, los niños los que más, claro. Había una chica pintando las caritas (pero, como siempre, llegamos tarde y esto no lo pudimos hacer), un payaso que repartía globos y luego hizo un espectáculo , premios y un bufet. No todos los adultos iban disfrazados y a mi amiga le daba un poco de cosa con su traje de Yasmín, pero yo creo que iba muy bien, se compró hasta el pelucón y todo. Al final hasta ganamos un premio a mejor disfraz de familia, aunque puede que fuera simplemente porque íbamos todos disfrazados, jajaja.



Por cierto, ¿sabéis de qué íbamos C. y yo? De Morfeo y Muerte, del cómic The Sandman.



Baby A. era de los niños más pequeños y estaba un poco acojonado con el payaso, pero no se movió del sitio durante todo el espectáculo. Le acabo de preguntar ahora mismo si le gustó el payaso y ha dicho muy rápido que no, que le daba miedo. Pero bueno, también le da miedo Papá Noel...



 

Pues eso, que nos lo pasamos muy bien y el año que viene nos apuntaremos otra vez, pero esta vez los tres iremos de algo relacionado... tengo que pensar el qué.





miércoles, 27 de mayo de 2020

Niño dentro vs niño fuera

Hay una cosa que me sorprende mucho de China y es la diferencia de actitud y creencias respecto a los niños no nacidos y los que ya están fuera de la barriga. Me explico: aquí cuando una mujer está embarazada, tiene un montón de limitaciones sobre lo que puede hacer y comer. ¡Muchísimas más que en Occidente! Quizás recordaréis una entrada que escribí hace un par de años sobre las creencias chinas durante el embarazo, y si no aquí hago un resumen rápido de los puntos más relevantes o que a mí me sorprenden más: no se puede hacer ejercicio; no se pueden tener mascotas; hay que cortarse el pelo para que no le robe nutrientes al feto; no se pueden comer, entre otros, almendras, piña, sandía, cosas de color oscuro, cangrejos, conejo, helados, mango, gambas... Todo esto son cosas que, supuestamente, pueden perjudicar al bebé.

Hasta aquí todo bien. Un poco exagerado y con bastante poca base científica, pero bueno. Lo curioso llega después, cuando el niño ya ha nacido. Al principio todo es con mucho cuidado y entre algodones, pero cuando ha pasado un poco de tiempo... ¡viva la Pepa, que los niños son indestructibles! ¿En qué sentido? En estos que detallo a continuación:

- Niños en coche sin sillita. Ver a abuelas sujetando al bebé en brazos en el coche ya no es tan frecuente como antes, al menos en Suzhou, pero cuando los niños son un poco más mayores ya no suelen usar la sillita. Vamos, es que creo que no he visto a ningún niño mayor de 2 años usando su sillita correspondiente dentro del coche. Ni el cinturón de seguridad, ya que nos ponemos. Y niños menores de 6-8 años sentados en el asiento delantero, dando saltos o sacando la cabeza por la ventana del techo también se ven normalmente.


- Niños en moto sin casco. En China mucha gente no tiene coche y se mueven en moto eléctrica por la ciudad. Muchos abuelos van así a recoger a los niños a la guardería o colegio. ¿Dónde los ponen? Pues, muchas veces, de pie delante del conductor. ¿Llevan casco? No, señora. ¿Pa qué, si los niños tienen la cabeza muy dura?
Cuatro en una moto. La niña de delante con sillita y todo, seguro que homologada.
¡Cinco en una moto! Esta foto la he sacado de un manual que alguien ha creado en Baidu explicando 6 cosas que hay que tener en cuenta al llevar niños en moto. ¿Menciona el casco en algún momento? Por supuesto que no. ¿Casco? ¿Eso qué es? El comentario que acompaña a esta foto no es "no lleves 3 niños y a la vecina en una moto", sino simplemente "no vayas muy rápido y no frenes de repente". Grandes consejos.


- Niños paseando con 250 de contaminación. Sí, ya sé que los niños tienen que salir de casa cada día dos horas como mínimo, pero si hace un aire espeso que no se ve el edificio de enfrente... mejor déjalo en casa. Aunque bueno, si no tienes purificador de aire es casi lo mismo. Cuando yo tenía que salir cada día varias veces para sacar a la perra no dejaba de sorprenderme la típica abuela sacando al bebé a "airearse" con una contaminación asquerosa.
Un día del año pasado. Normalmente tenemos pocos días con la contaminación tan alta como este, pero 3-4 veces el límite recomendado es normal.


- Niños a los que hacen la permanente. No sé qué sustancias llevan los productos para hacer la permanente, pero he oído que no te la puedes hacer si estás embarazada, así que no debe ser 100% seguro. ¿Para qué hacérsela a un niño? ¿En serio, para qué? Pues aquí es algo normal.
Se lo hacen tanto a niñas como a niños.


- Niños que se inflan a galletas y chucherías. Esto lamentablemente es algo que pasa en todo el mundo. Cuando el niño ya es mayorcito y ve que los demás niños comen esas cosas es más difícil conseguir que las evite, pero es que aquí venden cosas específicas para bebés que están empezando a comer y que están llenas de azúcar. Y, si tú no se las das, el niño ni sabe que existen. En China se me ocurre el ejemplo de las galletas, pero en España se me ocurren productos del tipo "Mi primer yogur". ¿Es que acaso los niños necesitan un yogur especial para ellos? Pues el mío se zampa los yogures naturales que hago yo, que no tienen azúcar, y le encantan. Si los niños solo quieren comer dulce es porque se les ha acostumbrado a ello. Como dato, según este artículo, en 1995 el 5% de los niños chinos tenían sobrepeso; ahora es ya el 20%.
"Leche de crecimiento para niños" que se anuncia un montón por estos lares. Segundo ingrediente de la lista: azúcar. Un aplauso, por favor.


Resumiendo: cuando el niño está todavía en la barriga, ay tenemos que tener mucho cuidado. Cuando el niño ya está fuera... ¡adiós precauciones y sentido común!

jueves, 12 de diciembre de 2019

El restaurante familiar

El sábado pasado fuimos de cena con varias chicas españolas que conozco de un grupo de WeChat y sus familias. Como todas tenemos niños pequeños, la organizadora eligió un restaurante familiar, también llamado "restaurante de padres e hijos" en chino (亲子餐厅). Y se llama así porque permite mantener la paz familiar... ¿Cómo? Pues permitiendo que los padres se tomen un respiro mientras sus hijos corretean alegremente en una zona preparada para ellos. Me explico: aparte de tener mesas y sillas y servir comida, este restaurante tiene un montón de juguetes y áreas de juego diferentes y todo está acolchado para evitar chichones (bueno, menos las mesas de mármol...).

Yo no estaba segura de si Baby A. iba a jugar mucho porque en casa no le hace ni puñetero caso a sus juguetes la mayoría del tiempo pero pensé que, como íbamos a estar con españoles, C. podía encargarse de él mientras yo charlaba. O turnarnos o algo. Pero al final... ¡sí que jugó él solito! ¡Milagro! ¡Durante 3 o 4 horas ni se acordó de mi presencia! ¿Cómo puede ser? Veamos unas fotos del sitio, a ver si así se explica:

El comedor, vamos, lo que es un restaurante normal.

¡Hala, qué chulo! ¡Un supermercado para jugar! ¡Y un puesto de helados!

Detalle del puesto de helados. Por supuesto no estaba tan ordenadito cuando fuimos.

Supercocina con todo lo necesario. Tenía hasta cosas como microondas, horno de pizzas o batidora de juguete. ¿Y no es monísima esa barbacoa?

Esto no era arena, sino cubos del tamaño de dados.

Piscina de bolas a la izquierda y laberinto a la derecha. Baby A. se metió solito en el laberinto y se puso a trepar.
También había libros.


Baby A. jugó un poco en todas partes y la cocinita le flipó porque siempre le ha gustado ver cómo se hace la comida.


El hecho de que mantenga a los niños tan entretenidos es un GRAN punto a favor de este restaurante, a pesar de que la comida no sea muy allá y los precios sean bastante caretes. ¡Pero poder comer y charlar tranquila durante más de 10 minutos seguidos no tiene precio!

¿Hay sitios así en España? Cuando yo era pequeña desde luego no, ahora no sé. Claro que allí tampoco hace tanta falta porque se puede llevar a los niños al parque. Aquí en el residencial también hay zonas con algunos columpios pero son bastante pequeñas y cuando hay mucha contaminación no se puede ir...