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jueves, 21 de noviembre de 2019

La feria internacional de libros infantiles de Shanghai

El finde pasado fuimos a Shanghai para visitar la feria internacional del libro infantil. Yo no sabía que esta feria existía hasta hace dos semanas, así que no estaba muy segura de qué me iba a encontrar. Compartí el evento en un grupo de madres de Suzhou y un par de ellas dijeron que creían que era más que nada una feria para profesionales del sector, pero para allá que nos fuimos de todas maneras. Yo iba con la esperanza de poder comprar algún libro para Baby A. (le voy a tener que cambiar el nombre porque ya de bebé tiene poco). En la web de la feria había visto que incluso había un stand con editoriales españolas y ya me emocioné, porque en China solamente puedo conseguir libros en español de algunos vendedores de Taobao que revenden excesos de pedidos o ejemplares un poco dañados de libros impresos en China.


Según la web de la feria, es la más grande de este tipo en toda Asia. ¡Y era supergrande de verdad! No me dio tiempo a ver todas las casetas porque estuvimos poco tiempo y con el niño tampoco era plan. No todos los stands eran de libros, también vi algunos de manualidades, programas de estudio (que para eso estamos en China) y cosas así. También había charlas con autores y actividades para niños. Pero la mayoría eran de editoriales y había muchos libros a la venta, la mayoría en chino e inglés, aunque también vi en alemán y neerlandés. El stand de España estaba en la parte reservada a los profesionales del sector pero pude entrar porque a última hora abrieron esa parte al público. Los del stand de España ya se habían pirado y lo único que pude encontrar fue un catálogo de los libros que habían estado promocionando. Otros stands de la parte profesional, como los de Australia, Francia o Polonia sí seguían abiertos. Vamos, que los de España picaron espuela antes de tiempo. Siempre dando buen ejemplo...
El stand de Alemania era bonito y profesional. Y siguió abierto hasta el final.

Había bastante gente pero como la feria era muy grande no estábamos muy apretujados. Bueno, por los pasillos, dentro de los stands donde hacían descuentos gordos ya era otro cantar. Como era ya el final de la feria, los expositores querían venden todo lo que fuera posible y hacían descuentos finales de más del 50% anunciándolos con un megáfono. Aquello parecía el Black Friday o el primer día de las rebajas de El Corte Inglés.
Una caseta mona.

En esta foto parece que estaba la feria vacía, ja.

Actividad de pintura en un stand.


Aunque estuvimos poco tiempo pude comprar algunas cosillas. A Baby A. le ha encantado el libro del grupo musical, le flipan los libros con música. Para conseguir libros nuevos en español tendré que seguir dependiendo de Taobao...


viernes, 5 de julio de 2019

"¿Qué clase de basura eres tú?"

El pasado 1 de julio, Shanghai se convirtió en la primera ciudad china que ha implementado un sistema obligatorio de separación de la basura. Antes ya había contenedores y papeleras para desperdicios reciclables y no reciclables, pero nadie se lo tomaba muy en serio y la gente tiraba las cosas al contenedor al tuntún. Aparte, los barrenderos y basureros volcaban la basura de ambos tipos de contenedores en el mismo sitio, así que la cosa no tenía mucho sentido (más allá de facilitarles el trabajo a los jubilados que van recogiendo botellas de plástico para vendérselas al camión de reciclaje). Ahora, con la nueva regulación, las cosas por fin van a cambiar: si no separas la basura te forma correcta, te caerá una multa. Además, ahora la basura solo se puede tirar a unas horas determinadas.

Los internautas chinos empezaron a publicar comentarios sobre las nuevas normas hace un par de semanas, cuando la cosa ya se les iba a venir encima. Muchos shanghaineses se quejaban de que el sistema era demasiado complicado y de que los horarios les venían fatal a muchos jóvenes que viven solos (sobre todo a los que trabajan 72 horas a la semana... aunque esos poca basura tendrán en casa, si prácticamente viven en la oficina). El sistema shanghainés divide las basuras en cuatro categorías: reciclable, peligrosa, doméstica y residuos. La reciclable y la peligrosa están clarísimas para todo el mundo; el problema viene con la doméstica y los residuos porque en chino se llaman "basura húmeda" y "basura seca" pero no tiene nada que ver con la humedad o sequedad del desperdicio en cuestión (las toallitas húmedas son "basura seca" y el pienso para mascotas es "basura húmeda"). Para rematar la faena, algunas de las guías que se publicaron (sí, hay guías, apps que te dicen qué categoría es cada cosa y hasta empresas que se ofrecen a separarte la basura por un módico precio) contenían información errónea y provocaron que todo el mundo se hiciera aún más la picha un lío. Así que los internautas medio bromeaban, medio se quejaban de que separar la basura requería demasiado tiempo porque hasta tenías que separar la carne de las cáscaras de las gambas que no te hubieras comido.
Pone que las cáscaras y la cabeza son "basura seca" y lo demás es "basura húmeda", pero en realidad todo es "basura húmeda".

Si hubieran elegido unos nombres más claros, en vez de "basura seca" y "basura húmeda", no hubiera habido tantos problemas. La "basura húmeda" son todos los restos de comida y la "seca" cosas como servilletas de papel, papel higiénico, pañales, colillas, bolsas de plástico sucias, etc. Las podrían haber llamado, no sé, "restos de comida" y "residuos domésticos", o algo así. Pero no hay que preocuparse, porque a alguien ya se le ha ocurrido una manera de que todo el mundo recuerde los tipos de basura y los clasifique correctamente: la analogía con un cerdo. Si es algo que un cerdo se puede comer, es "basura húmeda"; si es algo que un cerdo no se comería, es "basura seca"; si es algo que puede matar al cerdo que se lo coma, es "basura peligrosa"; y si es algo que puedes vender y sacar dinero para comprarte un cerdo, es "basura reciclable". Así está todo mucho más claro, ¿verdad? Además, viene con gráfico de Peppa Pig incorporado:


Otro meme que se ha compartido mucho es esta foto de un hombre buscando algo en su portátil encima de una papelera:
"Vamos a ver qué clase de basura eres..."



Este otro es una captura de pantalla de una conversación en WeChat en la que alguien asegura que su amigo/a se ha mudado de vuelta a Jiangsu para no tener que separar la basura:


"¿Qué clase de basura eres tú? (你是什么垃圾?)" es la frase estrella del sistema de separación de basura. Supuestamente es lo que te preguntan cuando vas a tirar la basura. Como la cosa acaba de empezar y mucha gente no tiene claro cómo hay que hacerlo, los residenciales han organizado turnos de voluntarios (en su mayoría, señoras jubiladas que no tienen nada mejor que hacer) para que hagan guardia al lado de los cubos de basura y se encarguen de garantizar que la gente tira cada cosa donde debe.
Las abuelas que te llaman basura a la cara.


Algunas personas se han tomado muy en serio lo de separar la basura y están tan orgullosos de sus proezas que las cuelgan en internet para que las vea todo el mundo:
Si de verdad hubiera que separarlo todo así, entonces sí que no daba tiempo a hacer nada más en todo el día.


A mí me parece muy bien que por fin en China se hayan puesto serios con el tema de la separación de la basura, aunque haya sido con décadas de retraso respecto a otros países. Sin embargo, creo que sería aún más urgente regular la cantidad de embalajes y envoltorios que usan aquí para todos los productos, porque es una locura. Creo que alguna vez ya he comentado el caso de las galletas que vienen envueltas individualmente, sobre una bandeja de plástico y dentro de un paquete de plástico. Un despropósito total. El otro día compré algunas cosas en un supermercado de Taobao (quiero comprar más en los supermercados físicos para evitar los envoltorios de los paquetes, pero es que algunas cosas valen la mitad o menos en los supermercados en línea) y habían separado el pedido en dos cajas grandes. Una de ellas solo contenía un paquete de detergente y lo demás eran esas bolsas rellenas de aire que ponen para que no se dañen los productos (no sé yo cómo se puede dañar un paquete de detergente). Me dio tanto por saco que me quejé al servicio de atención al cliente. Debieron pensar que estaba loca, porque aquí no hay conciencia ninguna sobre este problema y se piensa que a más envoltorio, mejor calidad. El otro día, en la frutería de debajo de casa, vi plátanos envueltos en film transparente. Es que es de locos... Si por mí fuera, habría que empezar ya a multar esos excesos.

En Suzhou todavía no tenemos el sistema obligatorio de separación de basuras, pero parece que va a empezar dentro de poco. Por lo menos, después de leer las desventuras de los shanghaineses, la gente ya estará mentalizada.


martes, 13 de junio de 2017

Visita familiar V: Shanghai

La última parada de nuestra tournée antes de ir a Suzhou para el bodorrio fue Shanghai. Yo siempre digo que en Shanghai no hay mucho que ver para un turista, pero dos días sí que los llenas. Lo primero que visitamos fue una calle llamada Duolun Cultural Street, que yo no conocía pero que sale en la Lonely Planet. Está en Hongkou (lo que antes era la Concesión Internacional) y allí vivieron muchos escritores y celebridades de la época. Ahora es una calle peatonal bastante tranquila, donde se pueden ver las casas en las que vivieron los escritores, y también hay algunas librerías de viejo.
Aquí el amigo Lu Xun charlando con sus colegas. Lu Xun es probablemente el escritor chino más conocido de principios del siglo XX.
Desde esa calle dimos un paseíto por Hongkou hasta que llegamos al antiguo matadero, el edificio 1933. Ahora es una especie de centro comercial moderno con cafés y tiendecitas, y también hay oficinas de diseño y arquitectura. En la parte central hay una escape room de esas, pero antes eso estaba todo abierto y se podía curiosear. Tampoco se puede subir ya a la azotea. Antes molaba más, pero sigue siendo un sitio peculiar.


Luego fuimos al Bund a echar las típicas fotos con los rascacielos y cruzamos a Pudong en ferry, que es mi forma favorita (¡y la más barata!). Tiramos la casa por la ventana y comimos en Ding Tai Fung. Cómo cambian las percepciones, ahora ya no me parece tan caro, sobre todo cuando se compara con los restaurantes para extranjeros que salen como setas en Shanghai. Después de comer subimos a la torre de la perla. ¡Yo no había subido nunca! Es que, atención, la entrada vale 180 yuanes. ¡Mamma mía! Y esa es la entrada más básica para ir al observatorio normal, si quieres subir más arriba, tienes que pagar más. El observatorio normal tiene la mitad del suelo de cristal y da bastante cosica.
La orilla del río que nunca sale en las fotos.

La torre de la perla.

"Shanghai le da la bienvenida". Este eslogan lo han copiado de los juegos olímpicos de Beijing...

Parece un lanzacohetes pero es el ascensor de la torre de la perla.

Desde arriba.

El suelo de cristal.

Estos xiaolongbaos no son del Ding Tai Fung sino de un restaurante enfrente de Tianzifang al que fuimos por la noche. Muy buena idea la de las cestitas individuales.

El día siguiente, hasta que salió el tren para Suzhou por la tarde, lo pasamos en el bazar Yuyuan, el templo que hay al lado y la Concesión Francesa. Digo el bazar Yuyuan y no el jardín porque al jardín no entramos... total, es igual que los jardines de Suzhou. Hacía un montón de tiempo que no iba por allí, siempre me da miedito porque está petado de gente. Pero un día entre semana por la mañana... debe ser el momento con menos gente, ¿no?


Estatua de un santo chino...


miércoles, 22 de marzo de 2017

La realidad virtual

Últimamente me da la sensación de que voy mucho a Shanghai. Debe ser porque el año pasado no fui prácticamente nada, y ahora en menos de un mes he ido dos veces. ¡¡Dos!! Jajaja. Y el viernes tengo que volver a ir debido a compromisos sociales...

Ir a Shanghai es muy cómodo con el tren rápido, pero aun así me da bastante pereza porque supone echar todo el día. Esta vez fuimos el domingo para comer con mi amigo Jorge, que vive en Estados Unidos y va a Shanghai por trabajo una vez al año o así. También vinieron mis ex compis de piso Kathy y Rex.

Cada vez que vamos a Shanghai nos ponemos hasta arriba de comer. Como si en Suzhou no hubiera restaurantes o algo... Fuimos al súper centro comercial iapm, que es muy grande y muy lujoso, porque tiene 2 de mis restaurantes favoritos (Bellaggio y Grandma's) y la pastelería Awfully Chocolate. Comimos en el Bellaggio, un restaurante taiwanés en el que parece que obligan a las camareras a cortarse el pelo a lo chico si quieren trabajar allí. No nos llenamos demasiado para dejar hueco para el postre: Awfully Chocolate. Con ese nombre ya se puede uno imaginar de qué va la cosa.
Muerte por chocolate. Una o dos veces al año no hace daño.
Estaba lloviendo y hacía mucho viento, de estas veces que te entra la lluvia por debajo del paraguas. Qué rollo, no poder pasear. A C. se le ocurrió que fuéramos a la tienda de Sony en Huaihai Rd para probar la maquinita de realidad virtual.
C. también probó el simulador de F1, con la silla esta que vas prácticamente tumbado.

Después fuimos al centro comercial subterráneo que hay debajo de People's Square. Es flipante lo que hay allí abajo, kilómetros y kilómetros de túneles con tiendas y restaurantes. Cuando llegue la tercera guerra mundial probablemente lo usarán como refugio antiaéreo.

Había un centro de juegos donde tenían la play station con realidad virtual (otra vez) y C. quiso que jugara a un juego de miedo para reírse de mis reacciones. Para su total decepción, mis reacciones fueron más bien nulas. La realidad virtual está en una fase muy patatera todavía y no me daba miedo el zombi que me atacaba porque se veía que era de mentirijilla. Además no había auriculares, y si estás oyendo todo el barullo del centro comercial pues no te crees que estás en una casa chunga con un zombi. A mí no me la dan con queso. Esta obsesión de C. por la realidad virtual viene porque el otro día vimos un vídeo de un chino jovencito que jugaba al Resident Evil y se asustaba mucho y pegaba botes sentado en su taburete. C. se pensaba que yo iba a hacer algo parecido (porque además los extranjeros normalmente tienen reacciones físicas bastante más exageradas que los chinos: cuando nos cuentan una desgracia ponemos cara de pena, cuando nos asustan damos un salto, etc). Pobre, se quedó con las ganas.
El juego de los zombis.

También probamos la última moda en China... ¡las cabinas de karaoke! Son para dos personas pero nos apretujamos 3. Tienen muy pocas canciones, buuuuh. La gracia (o no) es que graba un audio de tu actuación estelar... pero le dimos al botón equivocado y la borramos, así que no sé si la cabina envía el archivo a tu móvil o cómo va la cosa.
Jorge dándolo todo.

martes, 28 de febrero de 2017

La bienal de Shanghai

Pues otra vez es la época de la bienal de arte moderno de Shanghai y el sábado cogimos el tren a ver qué se cocía por allí. La bienal siempre es en un museo que se llama Power Station of Art y que está muy cerca de donde vivía yo en 2010. Al salir del metro en Xizang Nan Lu siempre me gusta inspeccionar el barrio, a ver si han cambiado muchas cosas. Mi antiguo residencial sigue estando en pie, y el cibercafé al que tuve que ir cuando se me derritió mi antiguo portátil, pero muchos restaurantes y tiendas han cambiado.

La bienal de este año no me ha parecido tan interesante como la de 2013, pero había algunas cosas curiosas. Como una monstruosidad enorme que era una especie de laberinto donde te podías subir, por arriba parecía la superficie de la luna y luego bajaba y había varios recovecos con distintos ambientes por dentro.
La superficie lunar

Cosas raras en uno de los recovecos.

Yo no entiendo el arte moderno, pero me hace gracia verlo, es entretenido. En una de las salas había una performance que era como el ensayo de una serie o película: varias personas sentadas en sillas con un cartel colgado en el respaldo en el que ponia su papel leían sus diálogos en un guión. No había explicación, ni aviso, ni nada, pero supongo que era una performance y no que estaban ensayando de verdad. ¿Qué significaba? Pues ni idea.

Otra parte que me gustó fue una en la que había una reconstrucción de una casita, varios aparejos y objetos rurales y un vídeo en el que un viejito contaba una historia/superstición de su pueblo: las tierras de ese sitio tienen mucho yin (¿o era yang?) y cuando entierran a los muertos, al poco tiempo resucitan y les sale por todo el cuerpo un pelo rojo porque van desnudos y no les roza la ropa y les crecen los pelos. Era una historia súper interesante. De esta obra no tengo fotos (¡mecachis!).
Performance de señor haciendo formas barriendo granos de trigo con una escoba.

Normalmente los vídeos me dan pereza, pero en esta bienal vi varios que estaban bien. Había otro sobre una chica que contaba cómo estaba grabando a unos viejitos bailando para un documental o algo y el cámara empezó a decir que por qué los grababan, que eran unos cutres y bailaban mal. Todo esto narrado por la chica mientras se veía a los viejitos bailar, el hombre vestido de marinero y la mujer con un vestido rosa.

También me llamó la atención un vídeo proyectado en dos pantallas grandes en el que operarios de una fábrica trabajaban a cámara lenta con unas máscaras blancas en la cara. ¿Por qué dan tanto miedo las máscaras blancas?
Te cruzas de noche con alguien llevando una máscara así y te haces caquita. Por cierto, cada máscara tenía los rasgos de la persona que la llevaba, eran todas diferentes.

Una de las cosas más chulas de la Power Station of Art es la terraza en la azotea, sin duda. Pero el sábado había contaminación y no se veía mucho. Meh.
La terraza.

Otras cosas que me gustaron:
Pared llena de collages. Muchos tenían bastante gracia.

Estas alfombras me encantaron. Las quiero todas. También había una como si fuera una piel de oso panda estirada.

En la Power Station of Art son supersticiosos, no tienen piso 4. (Ni 6).

lunes, 12 de diciembre de 2016

El mercadillo navideño de Shanghai

El mismo día que visitamos el museo de historia natural de Shanghai fuimos también a un mercadillo navideño. Lo había visto anunciado en Time Out o alguna de esas revistas y sonaba muy bien: "En los puestos bellamente decorados podrás comprar artesanía y regalos, dulces navideños, vino especiado y otras bebidas calientes, así como platos típicos de Alemania y otros países. Podrás ver un corralito con animales, actuaciones de coros y a Papá Noel". Yo nunca había ido a un mercadillo navideño alemán pero había oído hablar mucho de ellos. Compré las entradas en WeChat porque hacían descuento y además te daban una bebida gratis. Así que después del museo fuimos en taxi hasta el mercadillo navideño, que no estaba muy lejos.

Nada más llegar me di cuenta de que me tendría que haber quedado en el parque de esculturas. El mercadillo navideño era enano. Los "puestos bellamente decorados" eran menos de 15. Vamos, que parecía un evento familiar organizado en un patio trasero.


Pero como ya había comprado las entradas pues entramos a ver qué había. La bebida incluida no era vino especiado, como yo esperaba. Había truco, claro. Tenías que seguir la cuenta de WeChat de un tipo y entonces te daba un cocktail. Un cocktail a las 4 de la tarde. Yo no soy de beber. Me pedí un chocolate caliente con Olmeca. Qué dolor de cabeza. Por cierto, la cuenta de WeChat del tipo era un servicio en el que le podías mandar preguntas del tipo "¿Qué bar tiene buen ambiente en este momento?" o "¿Qué cocktail me recomiendas?". ¿Cómo se gana dinero con eso? ¿Con comisiones de los bares a los que mandas a la gente?

Tras hacerme con mi cocktail me puse a buscar las cosas que anunciaban en la revista. Ni rastro del coro, ni de Papá Noel, ni del corralito con animales. El timo de la estampita. Publicidad engañosa en toda regla. Los platos típicos de Alemania eran una salchicha con un bollo de pan que te vendían por 40 yuanes en un puesto. Los platos típicos de los demás países eran una caseta vendiendo platos de pasta y otra haciendo gofres. Y para de contar.

T.I.M.O.

Me recordó a la Semana de España en Shanghai de 2014. Yo no vuelvo a pisar un evento organizado por extranjeros en el que cobren entrada. Y a Time Out tendría que denunciarlos por publicidad engañosa.
Lo único típico alemán que había en el mercadillo navideño eran los cascanueces.

martes, 6 de diciembre de 2016

El museo de historia natural de Shanghai

El sábado fuimos de excursión a Shanghai. ¡Hacía un montón que no iba! Yo tenía ganas de ir al museo de historia natural. Lo reabrieron el año pasado después de trasladarlo a un edificio nuevo y más grande y hasta tiene su propia parada de metro en la línea 12. Llegamos sobre las nueve y media y no había nadie en la cola para comprar los tickets. ¿Hola? ¿De verdad estamos en China? Para rematar la jugada, las entradas solo valen 30 yuanes. ¡Planazo!


El museo es enorme, tiene cuatro pisos y un montón de animales disecados, esqueletos, modelos y fósiles. Está pensado para que vayan familias con niños. También hay una zona con acuarios y animalitos pequeños en plan arañas, mariposas y lagartos. Ahí se apelotona la gente pero en general no hay muchas apreturas en el museo.

Animales disecados y reproducciones.

Algunos de los animales disecados tenían expresiones... interesantes.
Mis partes favoritas fueron los fósiles y una exposición sobre técnicas de supervivencia. ¿Sabíais que hay una mantis que es igualita que una flor de orquídea? ¿Y que la peste de la mofeta se puede oler a 800 metros?
Yo esto lo pondría en mi salón.

Estuvimos en el museo como cinco horas porque hay un montón de cosas para ver. También había talleres y proyecciones pero cuando llegamos ya no quedaban entradas (creo que las reparten gratis según se las van pidiendo, así que para conseguirlas hay que llegar temprano). Dentro del museo también hay un par de restaurantes y una cafetería. Nosotros comimos en el restaurante más cutre, estilo cantina con muy pocos platos para elegir, porque estaba estratégicamente colocado en el sitio por el que pasamos cuando dieron las 12 y C. dijo que se estaba desmayando de hambre. En la cafetería hay sandwiches y pizzas que quizás sean más comestibles que lo que yo comí.
El museo por fuera.

El museo está dentro del parque de esculturas de Jing'an, que es chulísimo. Bueno, a mí es que me gustan las estatuas raras en los parques. Además tuvimos suerte y hacía muy buen día.



martes, 29 de noviembre de 2016

Cómo sobrevivir al invierno en Suzhou

Ahora que lo pienso... qué rápido se ha pasado el verano, ¿no? Ya ha empezado el frío otra vez. ¡Todos los años igual! A mí siempre me había gustado el invierno... hasta que llegué a Suzhou.
En realidad empecé a sospechar cuando me mudé a Shanghai un mes de marzo de hace ya varios años. Vivía en un apartamento muy mono con unos compañeros muy simpáticos, pero no era normal el frío que yo pasaba por las noches en aquella habitación. Hasta bien entrado abril sufrí el síndrome de los pies permanentemente congelados. Y ahora que llevo ya varios inviernos a mis espaldas en Suzhou, puedo dar consejos por si alguien los necesita.

1. Piso con calefacción
Se rumorea que hay pisos con calefacción, pero yo nunca he tenido la suerte de encontrar uno. Normalmente es calefacción con suelo radiante y la factura de la electricidad sube un pico, pero... ¿y la felicidad sin igual de llegar a casa y que esté templadita? En las casas normales, las que no tienen calefacción, quizás haga 10 grados más de temperatura que en la calle. Y cuando fuera hace -2 (temperatura relativamente normal por la noche en invierno en Suzhou)... en tu salón hace 8. Yo cuando hace menos de 16 y estoy sentada ya me quedo pajarito.

Por cierto,  hace poco hemos descubierto que es posible instalar calefacción (con radiadores de pared) sin necesidad de tirar paredes ni suelos, en solo uno o dos días y por el módico precio de unos 10.000 yuanes. Lo estamos considerando, pero a mí hacer obras me da pánico, teniendo en cuenta que trabajo desde casa y que tengo experiencia con los albañiles chinos, que son bastante descuidados y sucios.

Si no se encuentra un piso con calefacción y no se puede/quiere instalar, pasamos a continuación a los remedios tradicionales.

2. Aire acondicionado a tope
En esta zona de China los aires acondicionados también tienen función calor. Hay muchos chinos (sobre todo la gente mayor, que es muy ahorradora) que prefieren no encender el aire y estar con bufanda, gorro y abrigo de plumas en su casa. Para mí eso no es una opción, y además con manoplas no puedo teclear. El aire acondicionado no es el mejor método para calentar una casa, pero algo hace.

3. Pijama chino de invierno
Qué gran descubrimiento, los pijamas de invierno. No sé de qué están hechos pero abrigan bastante. Además está completamente aceptado bajar a la calle con ellos. Nadie te mirará raro si bajas al supermercado en pijama y pantuflas.
Imprescindible acompañar el pijama de invierno con este peinado de señorona. A la mierda la capa de ozono, viva la laca.

4. Ropa interior larga
A partir de finales de octubre todos los chinos empiezan a usar ropa interior larga. Yo en España jamás había llevado esta especie de leggings debajo de los pantalones, pero aquí es imprescindible. También hay conjuntos de dos piezas, camiseta y leggings, tanto para hombre como para mujer. Para los meses más duros hay que hacerse con los que tienen pelito por dentro, esos son los más calentitos.
Me ha encantado el eslogan de estos. "A fire in winter".

5. Zapatillas con calefacción
¡Algún día las probaré!


6. Demás accesorios
Bolsas de agua caliente de las de toda la vida, bolsas de agua caliente que se enchufan, tiritas gigantes que te pegas en el cuerpo y dan calor, plantillas que dan calor, unos paquetitos con un gel extraño dentro que al presionarlo se pone caliente... En Taobao se pueden encontrar cosas increíbles.
Esto también lo tengo que probar.

Y aparte de estos consejos están los típicos como ponerse varios pares de calcetines, tomar bebidas calientes (que además con la taza también te calientas las manos), levantarse y pegar saltitos durante un minuto para entrar en calor... ¡todo vale para sobrevivir en este duro invierno!