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lunes, 24 de julio de 2017

Estereotipos sobre los europeos

El otro día un amigo de C. me dijo:

- "Los europeos salen de trabajar a las 3 de la tarde y el resto del día no hacen nada, ¿verdad? Llevan una vida muy relajada".

A lo que yo le respondí que depende del trabajo, que yo cuando estaba en Valencia salía de trabajar a las seis y media o siete de la tarde. Se quedó muy sorprendido. "Pero, hacéis huelga muy a menudo, ¿no? Y hay mucha gente que vive de la seguridad social y no trabaja ni hace nada".

¿Esta es la idea principal que sacan de leer las noticias, o qué?

También me dijo que si era verdad que las comidas duran 5 o 6 horas. Esto me suena a película italiana. Pero claro, si sales de trabajar a las 3 y ya no haces nada más en todo el día, pues te puedes tirar comiendo y de sobremesa hasta las 9 de la noche.

Ayer la madre de C. sacó una bolsa que tenía con todos los boletines de notas de cuando C. iba al colegio. Mientras yo me reía de él por sacar un 3,4 en historia en secundaria, la madre me dijo que en España en el colegio no había notas, ¿verdad? Yo le dije que sí y se quedó muy sorprendida.

Vamos, que en Europa no trabajamos y vamos al colegio a hacer el tonto porque no hay exámenes ni nada. Eso es lo que piensan los chinos de nosotros. ¿Cómo se os ha quedado el cuerpo, señoras? xD

La cartilla de notas de C. del curso 1996-1997. En China también se llevaba el pelo a tazón.

viernes, 2 de junio de 2017

"Qué delgada está tu perra"

Interrumpo la narración del viaje familiar del mes pasado para dejar constancia escrita de uno de los hechos más importantes en la vida de Nico: ayer, por primera vez en la historia (o al menos desde que yo tengo a Nico), alguien comentó sobre su figura y no fue para llamarla gorda.

Todo ocurrió durante el paseo vespertino. En la puerta del residencial me encontré con una mujer mayor que llevaba un carrito de la compra. "Tu perro es un Golden Retriever, ¿verdad? ¡Qué delgado está!".
"Te tengo dicho que no me hagas fotos, PESADA".

Resulta que la mujer también tenía un Golden Retriever y debe estar como una vaca, para que considere que Nico está delgada. A ver, antes pesaba 40 kilos y ahora solamente 26, pero tampoco es que sea una sílfide; es de anchura normal. El perro de esa señora se llama Hanbao (Hamburguesa) y espero que no lo llamaran así por tener forma esférica...

La señora me cayó bien porque, como pasa a menudo con la gente mayor de mi barrio, me empezó a hablar en chino sin pararse a pensar si yo la iba a entender o no. Qué queréis que le haga, lo que me da coraje es lo contrario, cuando me hablan directamente en inglés. La buena mujer me preguntó qué marca de pienso comía Nico y cuánta cantidad. Que su Hamburguesa comía solo un bol, y una manzana, y algo de col. Que tenía que adelgazar, que estaba muy gordo. Pero que tenía un pelo precioso porque su padre es un famoso actor canino de Shanghai que sale en todas las series de televisión.

Pero el momento en el que se ganó mi corazón fue cuando me preguntó si era francesa. Normalmente, para la gente mayor, eres o rusa o americana. Francesa se acerca bastante a la realidad y además todas las chicas francesas que conozco son muy guapas, ja ja.

lunes, 20 de febrero de 2017

La "auténtica China"

La última vez que fui a Shenzhen a la fiesta de empresa salí un día a cenar con varios compañeros. En el taxi de camino al restaurante se sentó a mi lado un alemán de otro departamento al que solo conocía de vista. Me contó que había vivido algunos años en Shanghai y me preguntó que dónde vivía yo en Suzhou. "En el Industrial Park, ¿lo conoces?". Me dijo que sí, que había estado por aquí de visita. Y entonces soltó la fatídica frase: "Pero esa zona no es la auténtica China".

Pensé qué tipo de lugares serían la "China auténtica de verdad de la buena" para este alemán, pero enseguida me sacó de dudas. "La concesión francesa en Shanghai, eso sí que es más auténtico".

Eeeeeh... ¿hola? ¿Concesión francesa? ¿Francesa? ¿Te da alguna pista la palabra "francesa"? Si me hubiera dicho, no sé, Shijiazhuang o un pueblo en el medio de Anhui... pero no. Se le ocurrió decir la concesión francesa, que, como su propio nombre indica, es probablemente el lugar menos típicamente chino de toda China, jaja.

La "auténtica China" es un lugar elusivo que nadie sabe muy bien dónde está. La frase se oye muy a menudo, eso sí. ¿Que quieres ir a Beijing a estudiar? Esa no es la auténtica China, hay muchos extranjeros y está muy occidentalizado. ¿Shanghai? Uff, si ahí solo hay extranjeros. Parece que uno de los requisitos imprescindibles para que un sitio entre en la categoría de la China auténtica es que no haya ningún extranjero.

No sé muy bien qué quería decir con que el Industrial Park de Suzhou no es la verdadera China. ¿Quizás es porque este barrio está limpio, las calles son anchas, hay zonas verdes y no hay apelotonamientos? ¿La China real solo es la que está sucia, descuidada y llena de gente? ¡Pobres chinos! Tendré que comunicarles a los aproximadamente 2 millones de personas (99% chinos) que viven en este barrio que, sintiéndolo mucho, no viven en la auténtica China.

¿Esto pasa en otros países? ¿Los extranjeros que viven en Estados Unidos, por ejemplo, dicen que Nueva York no es auténticamente americana? ¿Es más auténticamente español uno que vive en un pueblo de Zamora que alguien que vive en Madrid? ¿París no es la Francia de verdad? (Entonces, ¿qué es?).

China es tan enorme y hay tantas diferencias entre unas zonas y otras que definir lo que es "auténtico" y lo que no parece una tarea bastante difícil. Además, si no es auténtico, ¿qué es? ¿Falso? ¿Vivimos en una realidad paralela? ¿Un parque temático? ¿El show de Truman?

Espero que al menos el resto de Suzhou sea auténtico de verdad de la buena.

miércoles, 18 de enero de 2017

"Mi madre también es extranjera"

La mayoría de los niños (y adultos) de mi residencial tienen miedo de Nico, pero hay un par de niñas que se atreven a tocarla. El sábado por la mañana bajé a hacer el pipí matutino y una niña de 5 o 6 años me preguntó:
- Tía, ¿tu perro muerde?
(Tía en el sentido de pariente, no el "tía" que decimos en España a los amigos. Los chinos llaman hermano mayor a las personas un poco mayores que ellos, tío a las personas de la edad de sus padres y abuelo a las personas de la edad de sus abuelos. El momento en el que pasan de llamarte hermana mayor a llamarte tía es un gran trauma).
- No, claro que no.
- Quiero tocarla pero me da un poco de miedo.

La niña se acercaba un poco y cuando Nico se movía hacia ella se asustaba. Agarré a la perra, le enganché la cabeza entre mis piernas y le ofrecí el lomo a la niña para que la tocara. La niña encantada de la vida.

Me mira (yo llevaba la mascarilla anti contaminación puesta) y me pregunta:
- Tía, tú eres extranjera, ¿no?
- Sí.
- ¿De dónde eres?
- De España.
- Mi madre también es extranjera, ¿sabes?
- ¿Ah sí? ¿De dónde es?

La niña sale corriendo y chillando: "¡¡MAMÁAAAA!! ¿Tú de dónde eres?" y vuelve a los 5 segundos:
- De Ningxia (una provincia en el noroeste de China).

Cuando se lo conté a C. se partía el culo. Supongo que la niña confundió las palabras 外国人 waiguoren (extranjero) con 外地人 waidiren (chino de otra provincia).

Al volver a casa pasé al lado de la niña y su madre. La niña estaba diciendo: "¡¡MAMÁAAAAA quiero un perro!!".

La madre me miró con cara de odio.

lunes, 1 de febrero de 2016

La vecina cotilla

El otro día bajé a sacar a la perra nada más levantarme, como de costumbre. Estaba lloviendo así que fuimos al parking, que es el lugar oficial de pasear a los perros y los niños en los días de lluvia. Iba yo toda adormilada con el pijama de oso peludo, los pelos de loca recién levantá y las legañas de no me he lavado la cara todavía. Y hete aquí que nada más llegar, una señora de mediana edad con un caniche marrón viene hacia mí y señala la hoja de periódico que llevaba en la mano.
"¿Sabes leer chino?", me pregunta.
"Sí", le digo. Tampoco era plan de ponerme a explicar que aunque leo chino, el periódico solo lo quiero para recoger las cacas de la perra. Ay, madre. Menudas ganas de charrar tenía la señora. Empezó a hacerme el tercer grado habitual: ¿De dónde eres? ¿Trabajas aquí? ¿Estás casada? ¿Cuántos años tienes?

Cuando le dije 31 se puso muy contenta. "¡Anda, como mi hija! ¡Es tigre!". "Err, no, si es tigre es del 86 así que es dos años más joven que yo, yo soy rata". "Ah, es verdad, que los occidentales contáis los años de la otra manera". (La manera correcta, diría yo, jaja. Qué es eso de sumar dos años por toda la cara...). "¡Eres toda una experta en China! ¿Y tu novio es chino? Claro, por eso hablas tan bien". No daba una, la pobre.

Luego me preguntó qué país era mejor, China o España. Esta es una pregunta que los chinos plantean muy a menudo y probablemente no haya una buena respuesta. Yo normalmente digo que "los dos sitios están bien". Pero esta señora dijo que no, no, seguro que España estaba muchísimo mejor y que a ver si su hija conseguía emigrar a algún país extranjero.

Después de un buen rato de charla en la que me preguntó mi vida y me alabó en todos los aspectos posibles, le dije que tenía que irme. Me acompañó hasta el ascensor. Le pregunté si vivía en mi bloque y me dijo que no. ¿Entonces para qué se había ido conmigo hasta el ascensor? En ese momento pensé si no sería un miembro de uno de esos grupos de jubilados chinos que hacen dinero extra denunciando sospechas de comportamientos ilegales (en Beijing la policía detuvo a varios actores por consumir drogas gracias a estas señoras espías, y en Zhejiang denunciaron a varios extranjeros por trabajar de forma ilegal). No sé si esta vecina se quedó abajo esperando a ver en qué piso me bajaba, pero si espera ganar dinero conmigo va lista. Yo soy 100% legal. O quizás solo era una señora aburrida con ganas de conversación.

martes, 9 de junio de 2015

La vecina gilipollas

El otro día en Suzhou volvíamos de pasear a la perra y cuando estábamos entrando en el ascensor para subir a casa apareció una vecina con su hijo y entró también.

En China los vecinos no se saludan. Si alguien que no conocen les dice hola se quedan como extrañados. "Qué querrá de mí esta persona", deben pensar. A mí me da más apuro cruzarme con alguien en la escalera y no decir nada, así que en Shanghai saludo a todos los viejitos de mi bloque. La mayoría me devuelven el saludo. "Qué raros son estos extranjeros", dirán para sus adentros. En Suzhou casi nunca me cruzo con nadie porque hay pocos apartamentos en el edificio y además solo estoy los fines de semana.

Bueno, pues la vecina. Nos ve con la perra y suelta de sopetón: "¿Sois los del undécimo?". Yo pensé que quería conocernos, ya iba a sonreír y todo, cuando sigue diciendo: "No escuchéis música después de las once de la noche". Y a continuación espeta: "Y vuestro perro ladra por la noche". A lo que C. ya cabreado, responde: "Nuestro perro no ladra". "¿Ah, no? ¿Entonces qué perro es?", "Y yo qué sé, hay muchos más perros en el edificio".

Pero, a ver, ¿qué modales son esos? Señora, ¿usted se cree que hablando así se consigue algo? C. quería ponerse a arrastrar muebles a medianoche para joderla. Yo no le dejé, no vamos a empezar una guerra por una tontería.

C. dice que los chinos cuando tienen que resolver un problema con otra persona van así, avasallando. Que si vas de buenas no te hacen ni puto caso. Pues yo creo que es lo contrario, si te vienen chuleando te van a entrar ganas de hacer todo lo posible por fastidiar (exactamente lo que C. quería hacer).

A mí me entraron ganas de echarle una perorata a la señora. "Señora, ¿pero qué manera de hablar es esa? ¿No hubiera sido mejor, aquí delante de su niño, hablar con educación? Por ejemplo diciendo algo en plan: Mirad, es que tengo un hijo pequeño, se tiene que acostar temprano, si podéis evitar poner música alta por las noches, bla bla bla". Vamos, así seguro que todos hubiéramos acabado contentos, en paz, y yo hasta le hubiera bajado un bol de natillas a su hijo.

Nico solo ladra si le provocan.

miércoles, 3 de junio de 2015

Conversaciones de vestuario

He empezado a ir al gimnasio (¡horror!). Nunca en mi vida había ido, pero hace unos tres meses me entró un ataque de lumbago y me acojoné un poco. Si con 30 años no puedo atarme los zapatos apaga y vámonos... Otro de los factores determinantes que han influido en mi decisión es que uno de los beneficios aparte del sueldo que me dan en el trabajo es que la empresa paga la mitad de lo que cueste la suscripción del gimnasio, con lo que me ha salido por menos de 2000 yuanes un año entero.

Empecé a ir el lunes. De momento solo he probado la piscina, no me veo yo mucho en las máquinas de correr. Hay clases de yoga, spinning y otras cosas; yoga quizás lo pruebe, spinning no creo porque me moriría, básicamente.

Lo más fascinante del gimnasio son las conversaciones de los vestuarios, sin duda. El lunes, en mi estreno gimnasiero, fui testigo de la siguiente, entre varias señoras de mediana edad:

- Mi hija y su marido están todo el día de cachondeo, que si ahora salimos por la noche, que si ahora nos vamos de viaje... Dicen que no quieren tener hijos, quieren divertirse.
- Pues la mía igual. Yo le he dicho que si no se queda embarazada ya, ¡tendré yo otro hijo!

Inquietante, ¿verdad? Si es que es un reflejo de la vida misma. El mayor deseo de las señoras chinas es tener un nieto. Si es niño y está gordito, mejor.

Otro día, hace unos meses, cuando iba a una piscina pública al lado de un colegio, oí esta otra conversación entre varias niñas de unos 10 años:

- Mirad este vestido rosa qué bien me sienta con mi color de cara.
- Yo nunca llevo ropa blanca porque entonces parece que estoy muy morena. [En China estar morena es el colmo de la fealdad].
- Pues yo nunca llevo ropa negra porque soy muy pálida y parece que estoy muerta.

Otra cosa curiosa de los vestuarios es que las mujeres chinas no tienen ningún tipo de pudor. Van de la ducha a la zona de taquillas en pelota picada (yo intento envolverme con la toalla) y se ponen a secarse el pelo como dios las trajo al mundo.

Dentro de las duchas hay unos carteles (impermeables) de publicidad de una clínica de cirugía estética. Por si los resultados que consigues en el gimnasio no te acaban de convencer.

Este no es el anuncio de las duchas, de ese no tengo foto. Este está en el ascensor. C. dice que la cara de la chica después de operarse da miedo.


¿Seré constante con esto del gimnasio? Espero que sí, porque a mí me duele físicamente pagar por algo y no usarlo, jajaja.

domingo, 12 de abril de 2015

Tu media naranja china

¿Cómo se llamaba el programa ese de citas que presentaba Jesús Puente en los 90? ¿Era "Mi media naranja" o "Tu media naranja"? Bueno, algo así. Yo era bastante pequeña y no recuerdo haber visto ningún episodio entero, pero me suena que había una caravana (chan chan!).

Dice Google, que nunca se equivoca, que era "Su media naranja". Qué educados éramos en los 90, tratándonos de usted. Ah, y lo de la caravana era en "Lo que necesitas es amor", me he colado.

Hace un par de semanas me propusieron ir a un famoso programa de citas chino. Tampoco he visto nunca un episodio entero, pero sé más o menos cómo es: el concursante que busca pareja sale al plató y enfrente tiene como 20 o 30 aspirantes. Nada más salir, el concursante tiene que escribir en una pizarra el número del aspirante que más le entra por el ojo (este número no se revela hasta el final). Venga, un poquito más de superficialidad. Luego el concursante se describe un poco y los aspirantes le pueden hacer preguntas durante el programa. Cada aspirante tiene una mesa-atril con un pulsador y si en cualquier momento deciden que el concursante no les gusta, pueden pulsarlo para indicar que renuncian a encontrar el amor en ese concursante.

Qué agobio, con tanta gente ahí mirándote.

Pues ahí me propuso ir uno de mi oficina hace un par de semanas. Este chico ya ha ido varias veces a concursar al programa. La conversación (por wechat) fue tal que así:

Él: Marta, tengo un amigo que trabaja en la tele y está buscando para su programa a una chica española que hable chino. ¿Te interesa ir?
Yo (un poco cortada porque este chico es mi superior directo y estaría feo mandarle a la mierda sin rodeos): Pues, la verdad, no tengo mucho interés en ir a la tele, odio cuando me veo grabada en vídeo.
Él: Venga, es muy divertido, piénsatelo. Y puedes ganar premios. Y te llevan gratis a Guangzhou. [Lo de Guangzhou no sé si era para la grabación o qué].
Yo (cagándome en sus muertos para mis adentros): Uf, de verdad que no. ¿Pero qué tipo de programa es?
Él: No estoy seguro, creo que es un concurso de responder preguntas sobre cultura china. Le voy a preguntar a mi amigo.

Al rato...

Él: Es para Fei cheng wu rao (nombre del programa de citas).
Yo (viendo la excusa perfecta): Pero a qué voy a ir yo a ese programa, si ya tengo novio.
Él: No importa, si todo lo que sale está preparado. ¡Puedes ganar un viaje gratis a las Maldivas!
Yo: Errr... que no.
Él: Venga, piénsatelo. Mira, a lo mejor tu novio también puede ir. [¿De aspirante? ¿De público? ¿De acompañante?]. ¿Habla chino?
Yo: ... Es chino.
Él: Oh.
Él: Bueno, mira, ¿por qué no añades a mi amigo al wechat y que te explique él? ¿Y así te terminas de decidir?
Yo (cagándome en sus muertos otra vez, porque mandar a la mierda a tu jefe no suena muy inteligente): Vale...

Y luego siguió la conversación, o más bien monólogo, del amigo, que trabajaba haciendo los castings para el programa. Que qué maravillosos premios iba a ganar. Que estaban desesperados buscando a una chica española que hablara chino. Que últimamente no encontraban casi a españoles para participar. [A esto yo pensé, a) ¿por qué quieren a extranjeros? ¿es que no hay chinos en China?; b) si todo lo que sale en el programa está preparado y todos son actores, pueden sacar perfectamente a un americano diciendo que es español, ¿no? Total, los chinos no lo van a distinguir]. Que si le podía llamar para ver mi nivel de chino.
Yo en ese momento estaba en Beijing, en el cumpleaños de una amiga. "Mira, no, no me viene bien que me llames, estoy en Beijing con unos amigos". Bueno, para qué. Que al día siguiente tenían audiciones en Xizhimen (zona de Beijing), que fuera. Sí, venga, no tengo nada mejor que hacer. QUE NO QUIERO IR AL PUTO PROGRAMA DE CITAS. Que apoyara su trabajo, decía. Pero, a ver, ¡si no te conozco de nada!

Y por ser tan pesado, monologuista y no aceptar un no por respuesta, pasé de ayudarle en lo más mínimo (al principio había pensado escribir en el grupo de facebook de españoles en Shanghai para ver si había alguna interesada).

Nunca he salido en la tele en China (al menos conscientemente) y pretendo seguir así.

martes, 24 de marzo de 2015

El Día

Al lado de mi piso en Shanghai hay un supermercado Día. ¡En España nunca voy y tengo que venir a China para ir al Día!



En Shanghai el Día es un supermercado normal, no como en España que está todo revuelto y da miedo. Bueno, al menos era así antes, hace años que no voy. Creo que desde mi época de estudiante en Granada. Eso sí, el de Shanghai es más barato que el otro supermercado que hay en mi calle, así que me he hecho la tarjeta de socia y todo y siempre voy allí. Tienen galletas digestive, barquillos, chocolate y mermelada made in Spain. ¡La perdición!

Mira que he ido veces, pues el cajero todavía no me conoce. Ese no serviría para trabajar en el Mercado de la Seda de Beijing, al que vas una vez y al año siguiente las chicas todavía se acuerdan de ti y de lo que compraste. El cajero este cada vez que voy a pagar se pone a hacerme lenguaje de signos. "Que hablo chino", le digo en chino. Y entonces me dice: "De esta leche de soja hay oferta 3x2, ve a coger otro brick".

Hoy, antes de que me dijera nada, le he dicho: "Espérate, que tengo aquí la tarjeta de socia". Entonces me ha preguntado que de dónde era. "De España", le digo. "Este supermercado antes era español, ¿no? ¿Lo sigue siendo?". (Algo había oído yo de que lo había comprado Carrefour). "Ahora es español y francés", me dice. "¿Y os llevan allí de viaje de trabajo?", le he preguntado. "No, tendré que ir por mi cuenta", ha respondido.

A ver si la próxima vez que vaya se acuerda de mi.

lunes, 21 de julio de 2014

"No le digas a nadie que los has comprado aquí"

Cerca de mi casa hay un mercado de frutas y verduras donde las señoras mayores del barrio van a hacer la compra. Yo a veces también voy; la fruta de los supermercados suele estar bastante mala.

Este mercado tiene dos plantas; en la planta baja están las verduras, las hortalizas y la carne, en el primer piso está la fruta. También hay pequeños puestos con huevos, condimentos, frutos secos...

En mi última visita al mercado fui primero al piso de arriba a comprar fruta: 香蕉 xiangjiao (plátanos), 苹果 pingguo (manzanas, para Nico) y 油桃 youtao (nectarinas). Total: 29 yuanes (3,5 euros). La fruta no es barata en China.

Después fui al piso de abajo y compré 土豆 tudou (patatas) y 四季豆 sijidou (judías verdes). Luego me acordé de que tenía lechuga en la nevera y le pregunté a la verdulera si tenía tomates cherry (en chino los llamo 小番茄 xiao fanqie, tomatitos, no sé si tienen un nombre más oficial). La verdulera me mira con cara suspicaz.

Verdulera: ¿Cuántos quieres?
Yo: No sé, déjame verlos primero.

Los tomates cherry no están expuestos en el mostrador con las demás verduras. Están en una caja de porexpán en un rincón. Los miro y parecen en buen estado.

Verdulera: Es que, en realidad los tomatitos se tienen que comprar en el piso de arriba, donde las frutas. ¿Vas a ir ahora al piso de arriba?
Yo: No, vengo de allí. En mi país los tomatitos se consideran hortalizas y se venden en las verdulerías, no en las fruterías.
Verdulera: Venga, te pongo unos cuantos. Pero no le digas a nadie que te los he vendido yo. Los del piso de arriba se podrían enfadar.

Cuando me tiende mis compras, después de pagar, me dice: "Mete los tomatitos en la bolsa con las otras frutas, para que nadie se entere de que los has comprado aquí".

Foto de la verdulería de un pueblo en Wuyuan.


En China los tomates cherry se consideran una fruta y en muchos restaurantes los ponen como postre, junto con naranjas y sandía.

lunes, 19 de mayo de 2014

Una más en la familia

Desde hace una semana somos tres en casa. Esta es nuestra nueva compañera de piso. Se llama Nico (de Nicole).


Nico es un Golden Retriever de 6 años y pico y está como una vaca. Antes era de Charley, luego se la dio a un amigo, ahora el amigo está enfermo y no la puede cuidar. Así que nos la hemos traído al piso.

Yo siempre he pensado que un piso no es el mejor sitio para un perro grande, pero Nico es totalmente un perro casero. Durante el día, cuando estamos trabajando, está tranquilamente tumbada y no hace nada, ni muerde cables, ni muebles, ni rompe nada. El único pero que tengo es que mi suelo siempre está sucio, de pelos rubios, restos de babas y huellas cuando venimos de la calle.

A Nico no le gusta hacer ejercicio (de ahí su sobrepeso) y cuando salimos a la calle enseguida quiere volver a casa. Pero como tiene que perder 8 kilos la obligamos a andar. A veces se pone tozuda, estira hacia atrás y no quiere moverse. En esos casos hay que sobornarla con un huesito de pienso prensado. Y es que si algo le pierde es la comida. Esta tarde se acababa de comer un huesito y su bol de pienso; yo me estaba comiendo una zanahoria y ha venido a ponerme la cabeza en la pierna y a mirarme con cara de penita. Le he dado la mitad de la zanahoria. Soy una blanda.

Dame argoooo

Cuando llueve es un rollo porque se pone pingando y luego me deja el suelo hecho un cristo, así que C. compró en Taobao un impermeable y unos zapatos perrunos. Ayer fuimos a la tienda de mascotas a bañarla y al ir a recogerla aprovechamos para probarle las cositas nuevas.

El impermeable, con pantaloncitos y todo.

Ponerle los zapatos fue un show, y no me he reído más en mi vida. Si nunca habéis visto a un perro andar con zapatos podéis ver este vídeo (yo había visto a perros con zapatos por la calle en China, pero ya estaban acostumbrados, andaban bien y no eran graciosos).

El proceso de ponerle los zapatos
Señora que pasaba por allí y que también se estaba partiendo

Tras andar un rato por la tienda y acostumbrarse salimos a la calle con los zapatos, pero son un rollo, es muy difícil ponerlos bien y se van saliendo poco a poco.



Desde que tenemos perro me he vuelto famosa en el vecindario. La gente se para a hablar conmigo, me comentan que qué gorda está (lo sabemos, 40 kg de pura grasa) y de paso la soban un poco. Bueno, hay gente que le tiene miedo. Hay chinos que le tienen respeto a los perros grandes. Pero tenerle miedo a un golden retriever es como tenerle miedo a un oso de peluche gigante.

Todos los guardias de seguridad de la urbanización me deben conocer como "la laowai con el perro gordo". El sábado por la tarde se pusieron varios a hablar conmigo y aprovecharon para hacerme el típico interrogatorio: de dónde eres, cuánto tiempo llevas en China, qué bien hablas chino, etc; por la noche me crucé con un guardia distinto que me dijo: Te conozco, tú eres de España. Los cotilleos vuelan. Y si siendo extranjera te señalan con el dedo y te gritan hallo, con perro no te quiero ni contar.

domingo, 2 de marzo de 2014

"Mi mujer cree que tengo una amante"

Unos días antes del año nuevo chino llamamos al fontanero de la comunidad para que viniera a arreglar un grifo que goteaba. Tras ver el problema nos dijo que teníamos que cambiar el grifo entero, que compráramos uno y le volviéramos a llamar cuando lo tuviéramos para que viniera a instalarlo. Se fue y a los 30 segundos volvió a llamar a la puerta. C. abrió y la conversación que tuvo lugar a continuación fue más o menos así:

Fontanero: Tengo un problema personal y me gustaría comentarlo contigo, si es posible.
C. (un poco alucinado porque no conocemos de nada al fontanero): Dime...
Fontanero: Mi mujer cree que tengo una amante.
C: ...
Fontanero: Hace unos días mi mujer me llamó por teléfono, mientras estábamos hablando oyó la voz de una chica y ahora cree que tengo una amante. Desde ese día se pelea conmigo constantemente.
C: ¿Pero tienes una amante o no?
Fontanero: ¡No! ¡Era una amiga!
C: Entonces explícaselo a tu mujer y ya está.
Fontanero: ¡Ya lo he intentado! ¡Pero no me escucha! ¡Ya se ha convencido de que tengo a otra!
C: Cuando las mujeres están enfadadas no atienden a razones, espérate unos días para que se calme y luego intenta hablarlo con ella.
Fontanero: Sí, creo que voy a hacer eso. Es que yo trabajo aquí en Suzhou pero mi mujer vive en nuestro pueblo natal. Estos últimos días han sido un follón, todo el rato discutiendo por teléfono y dándole vueltas a la cabeza.
C: Si vivís separados probablemente ella se imaginará siempre la peor opción. Es mejor que se lo expliques cuanto antes.
Fontanero: Ya...
C: Vete ya a tu pueblo [las vacaciones de año nuevo chino estaban a punto de empezar] e intenta arreglarlo lo mejor que puedas. ¡Es año nuevo! No podéis pasar las fiestas enfadados.
Fontanero: Tienes razón. Muchas gracias.


Hoy el fontanero ha vuelto para cambiar el grifo. No ha mencionado el tema ni ha hecho amago de querer matar a C, así que suponemos que arregló las cosas con su mujer.

¿Alguna vez habéis tenido una conversación de un tema privado con un desconocido? A C. era la primera vez que le pasaba.