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jueves, 10 de septiembre de 2020

Nuevos comienzos

Ay, madre, qué rápido se me pasa el tiempo, ¡si ya estamos en septiembre! ¿A vosotros os da la sensación de que el año empieza en septiembre y no en enero? A mí de pequeña sí, porque era cuando empezaba el cole y un curso nuevo, ahora ya no tanto. Estaría bien que el año empezara en septiembre, así podríamos dejar atrás este 2020 del demonio, jajaja. 

Este último mes he estado muy liada porque ¡chan chan! he cambiado de curro. A finales de julio me comunicaron que me daban la patada en mi antiguo trabajo, y parecían tener mucha prisa en largarme. Que me echaran no me extrañó, porque nuestro departamento llevaba años sin tener mucho que hacer, pero sí me resultó rara la prisa de última hora, cuando estábamos ultimando un proyecto. En fin, serafín, a otra cosa y no pasa nada. Total, que el mismo día que me dieron la patada, contactaron conmigo desde otra empresa del mismo sector que está en Shanghai. Tras pasar un test de traducción y una entrevista, me contrataton. Querían que empezase lo antes posible pero yo quería descansar unos días, así que me tomé tres semanas (una la pasamos en la playa de la entrada anterior). El resto del tiempo estuve ocupadísima sacando de paseo a Baby A. y viendo a amigas a las que hacía mucho tiempo que no veía. Hasta me entraron ganas de quedarme de mantenida, en vez de ponerme a trabajar otra vez tan rápido...

En la piscina.

Haciendo la maleta para la playa.


Pero tenía ganas de currar en esta empresa porque están haciendo juegos muy chulos y les va muy bien. Además, por primera vez estoy en un equipo con más traductores, en vez de ser yo la única de español. Y nada, como acabo de empezar pues estoy liadísima, como es normal, y no tengo mucho tiempo para el blog... 

Yo, dándole a la tecla.

No sé si será defecto profesional, pero al ver la traducción de este menú en un restaurante de Sanya le tuve que hacer una foto...



martes, 6 de febrero de 2018

La nueva tradición del Año Nuevo chino

Cuando yo era una jóvena estudiante de chino en Beijing, en el libro de texto de cada clase siempre había algún tema que hablaba del Año Nuevo chino. Aprendimos que durante esta fiesta se junta toda la familia, se limpia la casa a fondo el último día del año (el día de Año Nuevo no se puede porque echarías fuera a la buena suerte), se hacen empanadillas caseras, se cena todos juntos, se ve la gala especial en la tele, se tiran petardos, se dan sobres rojos con dinero a los niños...
Hacer las empanadillas desde cero es un currazo. Y yo nunca consigo que la masa se quede bien cerrada. Bueno, lo intenté dos veces, hace muchos años.

Cuando empecé a trabajar en China, descubrí que había otra cosa que se hace por Año Nuevo chino: la fiesta anual de la empresa. Suele ser una cena con actuaciones (que preparan los propios empleados), hay premios a las mejores actuaciones, sorteo de regalos y discursos aburridos de los jefes. He escrito un montón de entradas sobre estas fiestas, pero para no dar mucho la vara enlazaré solamente dos: una de mi empresa actual y otra de mi trabajo anterior.
La legendaria fiesta de empresa de 2015 en la que gané un iPhone.

La nueva tradición a la que me refiero en el título es la de enviar sobres rojos por WeChat. Bueno, no es nueva nueva, lleva ya unos años, pero se ha convertido en una parte esencial de toda celebración que se precie. Ya sabéis que WeChat es una aplicación de mensajería que tiene un montón de funciones más, entre ellas la de pagar en tiendas o transferir dinero a tus amigos. Y, siendo una aplicación china, por supuesto también se puede mandar dinero en forma de un sobre rojo que tienes que abrir. Cuando mandas un sobre rojo dentro de un grupo, puedes elegir cuántas personas pueden abrirlo y si la cantidad total se repartirá a partes iguales entre todos o cada uno recibirá una cantidad aleatoria. Y así ha nacido el nuevo deporte nacional: la caza del sobre rojo. Como normalmente hay más personas dentro del grupo que sobres rojos disponibles, hay que estar muy atento al teléfono y ser el más rápido al darle al icono del sobre.

Así que ahora, en las fiestas de empresa, cuando llega el momento de que los jefes envíen sobres rojos en WeChat, la gente deja de comer y de hablar, sacan los teléfonos y se quedan embobados mirando a que aparezca el rectangulito naranja. La verdad es que se lo pasan pipa, y cuando se envía un sobre se oyen grititos alborozados de los que han pillado algo y exclamaciones de enfado de los que han pulsado demasiado tarde. El jueves pasado fue nuestra fiesta de empresa y no fui porque ir a Shenzhen es una paliza impresionante y además el viernes y el sábado había que trabajar. Pero por la noche, cuando empezaron a enviar los sobres rojos en el grupo, me metí un rato y pesqué casi 500 yuanes, con la tontería. Esa noche se debieron mandar en el grupo más de 10 000 mensajes, porque después de cada sobre rojo la gente empieza a mandar gifs como este:
Gracias, jefe.

¿No os parece súper humillante el gif este de la reverencia? Yo lo odio. Me imagino al jefe vestido como un rey medieval, subido a algún sitio y tirando monedas de oro al barro para que los campesinos se peguen por ellas. Preferiría que nos dieran un sobre rojo individual a cada uno como felicitación del año y ya está, pero a los chinos les encanta jugar a la caza del sobre rojo.


martes, 22 de agosto de 2017

El señor don Más O Menos

El señor don Más O Menos
por Hu Shi

¿Sabes quién es la persona más famosa de China?

Nada más mentarlo, todo el mundo lo sabe, es célebre en cualquier lugar. Se llama Más, se apellida O Menos, es oriundo de toda provincia, de toda ciudad y de todo pueblo. Lo has visto sin duda, sin duda has oído a otros hablar de él. El nombre del señor don Más O Menos anda en boca de todos todos los días, porque él representa a todos y cada uno de los habitantes de China entera.

La apariencia del señor don Más O Menos es más o menos como la tuya. Tiene un par de ojos, pero no ve del todo claro; tiene dos orejas, pero no oye del todo bien; tiene nariz y boca, pero no presta particular atención a olores ni sabores. Tampoco es que su cerebro sea pequeño, pero su memoria no es flamante, ni su raciocinio meticuloso.

A menudo dice: «Con que todo esté más o menos, vale. ¿Y qué necesidad hay de ser tan atinado?»

De pequeño, su madre le mandó a comprar azúcar moreno, y él compró azúcar blanco. Su madre le reprendió, y él meneando la cabeza dijo: «¿Y no es el azúcar blanco más o menos como el moreno?»

En la escuela, el maestro le preguntó: «¿Qué provincia linda con Zhili[1]al oeste?» Él contestó que Shaanxi. El maestro repuso «Error. Es Shanxi, no Shaanxi», a lo que dijo: «Shaanxi suena como Shanxi, ¿y no es más o menos lo mismo?» [2]

Luego, se hizo empleado de banca; podía escribir caracteres, podía también sumar, pero sencillamente no era meticuloso. Muchas veces escribía 10 en lugar de 1000, y 1000 en lugar de 10. El encargado se enfurecía con él, y lo insultaba a menudo. Él sencillamente reía ja ja ja y se disculpaba: «Entre 10 y 1000 tan sólo distan dos pequeños ceros, ¿y no es más o menos lo mismo?» [3]

Un día, por un asunto urgente, tenía que coger un tren hasta Shanghái. Con toda parsimonia se llegó a la estación, con dos minutos de retraso, y el tren ya había partido. Estupefacto, miró el humo del tren a lo lejos, y meneando la cabeza pensó: «Mejor será que parta mañana, total, partir hoy o mañana, es más o menos lo mismo. Pero ¡hay que ver qué concienzudos son los oficinistas del tren! Partir a las 8:30 o a las 8:32, ¿no es más o menos lo mismo?», se decía mientras regresaba a casa, sin comprender todavía en su corazón por qué el tren no había querido esperarlo dos minutos.

Un día, contrajo una grave enfermedad, y a toda prisa mandó a un pariente a buscar al doctor Wang de la Calle Oeste. El pariente corrió apresurado, pero pasó un rato y no pudo encontrar al susodicho, con lo que le pidió al veterinario doctor Wang de la Calle Este que viniese. El señor don Más O Menos, convaleciente en cama, supo que habían traído al doctor equivocado; pero su enfermedad empeoraba, le dolía el cuerpo entero, su corazón ansiaba, e impaciente, se dijo a sí mismo: «Por suerte el doctor Wang es más o menos como el veterinario doctor Wang. Dejemos que pruebe a ver». Y entonces el veterinario doctor Wang se acercó a su lecho, y usando la fórmula de los bueyes, trató al señor don Más O Menos. Apenas una hora después, el Señor don Más O Menos lanzaba su postrero ¡ay de mí!

Muriéndose, el señor don Más O Menos tomó aliento y siguió diciendo: «Los vivos y los muertos son… más… más… o menos lo mismo, con que todo esté más… más… o menos… vale, y qué… qué necesidad hay… de ser… tan… tan concienzudo?» Y al terminar de decir esta máxima, justamente expiró.

Cuando murió, todos alabaron la visión ruinosa que en todos los sentidos tenía el señor don Más O Menos, su pensar incisivo; todos decían que nunca en su vida quiso ser concienzudo, ni quiso ganancias, ni quiso minucias, verdaderamente fue un hombre de conducta intachable. Y así le otorgaron un título póstumo, nombrándole el Gran Maestro Omnipresente.

Su fama fue extendiéndose cada vez más lejos, cada vez más añeja y grande. Innumerables gentes emularon su modelo. Todos se convirtieron entonces en el señor Don Más O Menos. Y así es cómo el país del centro se transformó en adelante en el país de los vagos.

Publicado originalmente en la revista Shenbao el 28 de junio de 1924.

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NOTAS

[1] Denominación de la provincia que hoy corresponde más o menos a Hebei desde los tiempos de la dinastía Ming (1368-1644).

[2] En chino, la pronunciación entre Shānxī (山西) y Shǎnxī (陕西), sólo varía en los tonos. En la romanización se ha añadido una «a» a la segunda para evitar confusiones.

[3] En el original, el juego no es con los ceros sino con la escritura de ambos caracteres; 1000 千 tiene en la parte superior un trazo más que 10 十. Así, el señor don Más O Menos dice literalmente: «entre uno y otro sólo hay un pequeño trazo de diferencia…».


Traducción de Tyra Díez en la revista China Traducida.


Si a alguien que trabaje en China no le ha venido nunca este relato a la cabeza, que venga y me lo cuente.

martes, 5 de mayo de 2015

Trabajo en equipo

En las empresas en China es habitual organizar una jornada de "team building" o trabajo en equipo en la que toda la oficina se va a algún sitio a hacer cosas diferentes de las que hacen normalmente. Por ejemplo, trepar paredes, tirar de la cuerda en equipos o dispararse unos a otros. Si la empresa es china, china, la jornada de trabajo en equipo será durante el fin de semana y te robarán un día de descanso por todo el morro; si la empresa es extranjera o medio decente, lo organizarán en un día de diario. Es trabajo, al fin y al cabo.

En mi primer año en la empresa en la que trabajaba antes en Suzhou organizaron la jornada de trabajo en equipo durante un fin de semana y además incluía quedarse a dormir en un pueblo. Los mandé a tomar por donde amargan los pepinos y no fui. El segundo año también lo hicieron en sábado pero era solo una mañana y la actividad era laser tag, así que fui y también me llevé a C. El laser tag es bastante mierda (te disparas con pistolas láser a una especie de armaduras, pero falla más que una escopeta de feria y aparte yo nunca me enteraba si me habían dado o no) y aquel día hizo un calor horrible. Acabamos todos sudando como cerdos.

Este año, el primero en mi nueva empresa en Shanghai, organizaron el team building en un día de diario. ¡Bieeen! La cosa consistía en ir al Century Park, un parque enorme que hay en Pudong, comer allí el picnic que había preparado la empresa y luego hacer las pruebas, que básicamente eran encontrar cosas escondidas por el parque.

Bueno, la primera prueba era una carrera de relevos empujando un limón con una tubería de plástico.

La parte de buscar cosas escondidas por el parque salió un poco rana. Estábamos divididos en grupos de 3 y cada grupo tenía que encontrar una cosa siguiendo las coordenadas que nos mandaba el organizador. También nos enviaba una foto del lugar donde había que buscar el objeto.

Mientras andábamos por el parque buscando las cosas teníamos que llevar globos atados a la cintura; los de otros equipos podían atacarte y reventar tus globos para restarte puntos.

Mi equipo terminó la primera tarea bastante rápido porque en la foto se veía un edificio y gracias a eso localizamos rápidamente el lugar correcto. Al terminar la tarea tenías que volver al punto de partida a hacer una miniprueba y a que te dieran las instrucciones de la siguiente tarea. Nuestra primera miniprueba fue contestar preguntas sobre la oficina, del tipo: "¿ Cuántas sillas hay en la sala de reuniones?" y "¿Cuál es la suma de los años de nacimiento de todas las personas de la oficina?".

Pero la segunda tarea nos llevó más de una hora; en la foto solo se veían árboles y encontrar un sitio siguiendo las coordenadas de latitud y longitud es bastante jodido (las aplicaciones de brújula en el móvil no se actualizan en tiempo real). Aparte, cuando por fin conseguimos encontrar el lugar correcto, resulta que el objeto que teníamos que localizar había desaparecido: era un periódico y probablemente se lo había llevado el barrendero.

Nuestra pose de "después de más de una hora dando vueltas por el parque hemos encontrado el sitio y el puñetero periódico no está". Nótese que ya no nos quedaba ningún globo. Sufrimos un par de emboscadas.

En total cada equipo tenía que finalizar 15 tareas; cuando ya había pasado más de la mitad del tiempo y cada equipo solo había terminado 1 o 2 tareas se vio que la cosa no iba bien. Así que el organizador decidió que hiciéramos solo las minipruebas.

Una de ellas era sacar calcetines (nuevos) de una palangana usando pajitas. De las del té con bolas, que son más gordas.

Y así pasamos el día. Si no fuera por el calor, mucho mejor que estar en la oficina.
Se supone que había premios para los tres mejores equipos pero ya ha pasado una semana y todavía no sabemos quiénes son los ganadores.

jueves, 5 de marzo de 2015

La fiesta de Año Nuevo Chino de la empresa

Aquí está la entrada que todos estabais esperando, que lo sé yo que os gusta verme haciendo el canelo. Han tardado pero por fin las fotos de la fiesta de Año Nuevo Chino de la empresa están en mi poder. Procedo a contar cómo fue la cosa:

La fiesta de la empresa era en Shenzhen porque allí es donde está la sede y la mayoría de los empleados. A los de Shanghai nos pagaron el vuelo y el hotel y para allá que nos fuimos. Como es costumbre en China el vuelo salió con retraso y levantarnos a las 5 de la mañana no sirvió de mucho porque igual llegamos cuando el evento ya estaba empezando.

Ya sabéis que yo no puedo decir no cuando me proponen subirme a un escenario, así que por supuesto acepté cuando mi colega brasileño me propuso preparar un baile para la fiesta de empresa. La inspiración fue este vídeo de un programa americano en plan Mira quién baila. Como nuestra empresa es de juegos de ordenador nos pareció muy acertado hacer un baile de Super Mario. En principio habíamos pensado que al final del baile hubiera una lucha entre Super Mario y los personajes de nuestros juegos y Super Mario perdiera pero iba a ser mucho follón y al final nada.

Entre seis de la oficina de Shanghai preparamos el baile. Teníamos un Mario, una princesa y 4 Luigis porque los disfraces del champiñón y otros personajes eran muy caros. Nos tiramos un mes ensayando casi todos los días antes de salir. Parecía que íbamos a hacer el ridículo pero al final conseguimos aprendernos los pasos y hacerlos más o menos a la vez. Bueno, no penséis que nuestro baile era tan espectacular como el del vídeo del programa americano, ¿eh? Nada que ver. Lo nuestro era mucho más sencillito.

La empresa tiró la casa por la ventana con la fiesta. Teníamos hasta un director de evento al que le teníamos que ir mandando vídeos con los progresos que hacíamos con la coreografía. Al llegar al hotel donde se celebraba el magno evento también vimos que era un sitio con pinta de carete. Mucho más peripuesto que los restaurantes donde celebraba la fiesta de fin de año mi empresa anterior, dónde va a parar. Había hasta un fotógrafo y un camarógrafo profesional.

Como llegamos bastante tarde a la fiesta nuestro baile lo pusieron el último. Voy a poner primero algunas fotos de las demás actuaciones para que veáis que no fuimos los únicos que hicimos el tonto:

Esta actuación me la perdí porque me estaba cambiando pero tiene pinta de ser divertida.

No podía faltar el cansino baile de Xiao Pingguo. Absolutamente todas las fiestas de empresa de este año lo han tenido que sufrir. Los chinos no son muy originales, ya se sabe. Si no conocéis la canción podéis ver el vídeo oficial aquí. Desde hace varios meses es imposible dar un paso en China sin oírla.

Hubo también un pase de modelos con los guapos oficiales. Estos son todos de la oficina de Shanghai.

Estas iban de sexis pero la verdad es que tenían cero gracia. De todas maneras al verlas enseñando el culo yo pensé que iban a ganar el primer premio (hay que tener en cuenta que en nuestra empresa la mayoría son tíos). ¡Pero no!

Y ahora las fotos de nuestra sublime actuación. Bueno, no fue tan sublime. No sé qué cagada hicieron con la música que estaba mucho más lenta de lo normal. Creo que cada uno fuimos a nuestra bola. ¡Pero nos llevamos el segundo premio, 3.000 RMB!




Al terminar el baile sacamos un dragón para pelotear a los jefes chinos. Yo soy el culo del dragón.

A los pocos minutos de terminar el baile y bajarme del escenario tuve que volverme a subir porque... ¡tachán!, gané uno de los primeros premios del sorteo. ¡Un iPhone 6! Lo he vendido y me he sacado 5.000 RMB. Y aparte nos dieron un hongbao (sobre rojo con dinero) con 800 RMB a cada uno. ¡Vamos, que económicamente hablando para mí la fiesta de empresa fue un triunfo total!

Posando con la de RRHH. Nos falta un Luigi que no sé dónde se metió.

Foto de grupo.

Y estaréis diciendo, ¿dónde está el vídeo? Pues todavía no ha aparecido. Haberlo haylo porque había un cámara grabándolo todo, pero todavía no nos lo han pasado. ¡Prometo subirlo a youtube y avisar!
Editado: vídeo aquí.

martes, 25 de noviembre de 2014

Semana de locura

Bueno, bueno, vengo cargadita de novedades. ¡Menuda semana llevo! El jueves pasado fui a la segunda entrevista en una empresa de Shanghai y el mismo día por la noche me dijeron que estaba contratada. ¡Bieeen! Es una empresa de juegos de ordenador, esos que se juegan en el navegador y son gratis pero si quieres avanzar más rápido puedes comprar cosas dentro del juego pagando con dinero de verdad. No sabía que este tipo de cosas eran un buen negocio pero parece ser que lo son, viendo la pedazo de oficina que tiene mi futura empresa en un rascacielos nuevo en el centro mismo de Shanghai. Empiezo el lunes que viene y mi puesto es Localization Specialist (vamos, que traduzco los textos de los juegos de inglés a español).

Quizás si otro día estoy inspirada escriba una entrada sobre buscar trabajo en China por si alguien está interesado. De momento diré que mi trabajo lo encontré en LinkedIn (la empresa también estaba en una feria de empleo a la que fui dos días después de enviar el cv). Y, basándome en el mes y pico que he estado buscando trabajo en China, puedo decir que trabajo hay, pero muchas veces te ofrecerán trabajar sin permiso de trabajo. Y una ya está mayor para esas emociones fuertes.

Así que llevo unos días de locura, preparando papeleos para el cambio de permiso de trabajo (en China el permiso de trabajo está ligado a la empresa que te contrata y cuando cambias de trabajo tienes que cancelar el permiso y hacerte uno nuevo) y más papeleos para el permiso de trabajo nuevo. Que si certificado de haber estado trabajando en la empresa anterior, que si certificado de que ya no trabajas en la empresa anterior, venga a rellenar todos los huecos que haya en tu cv (¿que qué estaba haciendo en febrero de 2010? Pues mire, creo que me fui a España de vacaciones entre que acabé de estudiar en Beijing y empecé a trabajar en Shanghai, ¿eso también tengo que ponerlo?), y venga a hacer fotocopias de todo. Ya tengo toda la documentación preparada y acabo de ir al departamento relevante en Suzhou a cancelar mi permiso de trabajo, con el papelito sellado que me han dado ya puedo ir a Shanghai a hacer el permiso nuevo. Yo pensaba que este trámite iba a ser un horror, me iban a poner un millón de problemas y no me iban a dar el papelito hasta dentro de varios días, pero ha sido todo bastante indoloro. Espero que la parte chunga no venga en Shanghai. Por lo menos la chica de recursos humanos de mi nueva empresa está siendo de mucha ayuda.

También estaba el fastidioso asunto de buscar alojamiento en Shanghai. Ir y venir todos los días desde Suzhou ni me lo planteo, sería matador, supondría casi cuatro horas al día (el tren en sí solamente son 40 minutos, lo peor es ir y venir de la estación a casa/ la oficina). Así que he buscado habitación en un piso compartido en Shanghai, y volveré a Suzhou el viernes por la noche. El domingo estuve mirando pisos. Qué pisos patera, dios santo. A los chiquillos extranjeros que van a Shanghai de intercambio de estudios o a hacer prácticas los meten en pisos manejados por agencias que ponen tabiques de plástico y sacan cinco habitaciones donde antes había dos o tres. ¿El resultado? Pisos sin salón, o con un salón enano, habitaciones sin ventana a la calle, etc. Por no hablar de que con esos tabiques se oye todo lo que esté haciendo el de al lado y tienes que compartir el cuarto de baño con tres o cuatro más. ¿Y el precio? Pues unos tres mil yuanes, casi 400 euros, y se quedan tan a gusto, ¿eh? Vuelvo a decir, yo ya estoy mayor para estas cosas. Así que he buscado un pisito pequeño pero acogedor, en un edificio de estos típicos de Shanghai, y comparto con una chica china. Es un cuarto sin ascensor pero mi habitación es grande y estoy a 10 minutos andando de la oficina.

Qué bien me está saliendo todo, ¿no? Es casi sospechoso, jajaja.

Este fin de semana vamos a Luoyang con miss Y. y su amiga I. así que tendré que hacer la mini mudanza a Shanghai el jueves. Imaginadme en el tren como los chinos que van a la ciudad a buscar trabajo, con maleta, edredón y almohada, jajaja. Tendré que comprarme la típica bolsa que llevan ellos.

Los de Louis Vuiton copiaron el estampado y forma de estas bolsas en una colección hace un par de años, miss Y. sabrá más de esto que yo.

lunes, 11 de marzo de 2013

Encuentro con la mafia china

Hoy han aparecido por la oficina unos caballeros con pinta de pueblerinos brutotes que preguntaban por “el jefe de esto”. La de la recepción les ha dicho que no vendría hasta por la tarde; la de compras les ha dicho que estaba fuera del país. Al final ha llegado al rato (menos mal que luego no han ido a pedirle explicaciones a la de compras).

Han venido 4 mafiosos, de los que uno era claramente el jefecillo, el que llevaba el peso de la conversacion. Otro era el “malote”, con cadenas de oro y tatuajes al mas puro estilo mafioso de Hong Kong.

No sé si llamarlos mafia es lo mas acertado. Son la versión china del cobrador del frac, pero un poco más agresivos. Debido a ciertos problemas con un proveedor le estábamos reteniendo el pago de unas facturas y teníamos intención de ir a juicio, pero el proveedor ha decidido que era mejor resolver el asunto con la mediación de los “cobradores”. Así que han venido a discutir una solución para cobrar sin tener que pasar por el juzgado.

La conversación ha sido totalmente típica de película, con frases en plan “si volvemos a venir ya no vamos a ser tan amigables”. Pero al final hemos “llegado a un acuerdo”, y hasta nos han dado su teléfono por si en el futuro necesitamos de sus "servicios".

No era este señor pero del estilo. Este es uno que perdió el móvil y sus fotos aparecieron en internet: que si en el salón de su casa con una montaña de billetes, que si con un porsche, que si pegándole una paliza a un tío... ahora es un mafioso famoso.