Mostrando entradas con la etiqueta portugal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta portugal. Mostrar todas las entradas

jueves, 20 de octubre de 2022

Viaje a Lisboa

A principios de octubre tuve unos días libres porque eran vacaciones nacionales en China (yo trabajo según el calendario laboral chino), así que nos fuimos a Lisboa. ¡Lo tenemos "al lado" (a la misma distancia que Madrid) pero no vamos nunca! Yo solo había ido una vez en mi vida, cuando tenía 10 años. Lisboa está de moda desde hace un tiempo, ¿no? Había bastantes turistas, sobre todo el lunes y martes, y eso que eran días laborables en todas partes. Nos hizo bastante calor, como si fuera verano todavía. Aparte de Lisboa, también fuimos a Sintra, que está cerquilla, y ahí fue donde nos encontramos con más hordas de gente.

Lisboa tiene unas calles muy monas, y unas "poquitas" cuestas.




Por eso tiene los tranvías, y hasta ascensores para ir de una calle a otra.

Menuda cola había para montarse en el ascensor este. Pasamos.

Los tranvías de subida siempre van llenos. Nosotros cogimos el autobús para subir y el tranvía para bajar, así íbamos sin apreturas.


Lo más típico que hay para ver en Lisboa son... ¡las vistas! Hay muchos miradores y los más famosos suelen estar petados.

Vista desde el castillo de San Jorge.

Vista desde un parque cerca del castillo de San Jorge.


El primer día paseamos por la Plaza del Comercio, subimos a un arco que hay allí (no había apenas gente, dato importante) y fuimos al castillo de San Jorge, que está en lo alto de una colina. Nosotros subimos en autobús, también se puede subir en tranvía o a pata (para los que estén en buena forma y no lleven niños). Hay algo curioso en Lisboa: en todos los sitios turísticos se puede comprar la entrada por internet una vez estás allí, en vez de hacer cola, pero curiosamente la página o internet nunca funcionan. Eso nos pasó en el castillo, y le pregunté a un guardia que por qué no funcionaba. Me dijo que ni idea, pero que dentro había una máquina para comprar la entrada. "¿Y por qué está toda esta gente haciendo cola?". El tipo se encogió de hombros. Total, que al lado de donde se pone todo el mundo a hacer cola para comprar la entrada a la taquillera, hay dos máquinas donde se puede comprar la entrada sin hacer cola.

El castillo no tiene nada especial, pero los jardines son muy tranquilos y hay pavos reales.


Otro día fuimos al Pavilhão do Conhecimento, que es el museo de la ciencia, y al oceanario. El museo de la ciencia lo tienen muy bien montado para los niños, hay una sala decorada como un circo con un montón de cosas para probar. Había hasta una cama de faquir, te tumbabas y salían unos pinchos. La probé y la verdad es que daba impresión, jajaja.



Los niños se quedan alucinados con la parte esta de construir una casa.


El oceanario está chulísimo. Entre el oceanario y el museo de la ciencia, ya se te va un día entero. También nos montamos en el teleférico ese que hicieron cuando la Expo de Lisboa. ¿Sabéis que es lo que más llama la atención cuando te montas? ¡La cantidad de medusas que hay abajo en el agua!




Otro día fuimos a Sintra, que es un pueblo cerca de Lisboa donde hay palacios y fincas de los antiguos ricachones. Estaba también hasta la bandera. Se nos ocurrió ir en coche, y muy mala idea. Son carreteras de montaña muy estrechas, sin sitio para aparcar y con carteles engañosos. Visitamos la Quinta da Regaleira.

Torres para arriba.

Torres para abajo.

El palacete.


El último día, antes de irnos, pasamos la mañana por la zona de Belem. La idea era entrar en el monasterio de los Jerónimos, y habíamos comprado ya las entradas y todo, pero había una cola a todo lo largo del monasterio, y eso que las entradas iban por hora. Nos fuimos sin entrar. Dimos un paseo por la torre de Belem y los alrededores y comimos los pasteles de nata, que no pueden faltar. Casi que fue la única comida típica portuguesa que probamos, porque aprovechamos para comer lo que no tenemos por aquí. Fuimos a un tibetano, a un chino, a un japonés, a un libanés... y mira que la comida portuguesa está buenísima, pero al fin y al cabo tenemos la frontera a una hora y podemos ir a jartarnos de platos típicos de allí cualquier fin de semana.


La torre de Belem. Al lado había un parque lleno de guiris bebiendo en piñas (?).

Este monumento podría estar en China perfectamente, es muy estilo "el pueblo resistiendo al enemigo". De hecho, en la plaza de Tiananmen hay uno igual.


Pero lo más sorprendente que vimos en Lisboa fue, sin duda, esto:

¡Un halcón para ahuyentar a las palomas!



miércoles, 13 de diciembre de 2017

Viajecito ibérico IV: Portugal

Vamos ya con el último episodio del viaje que hicimos en octubre por España y Portugal, que esto se está haciendo más largo que un día sin pan. Nuestro viaje por el centro de Portugal continuó por las localidades de Alcobaça, São Martinho do Porto, Óbidos and Santarém.

Alcobaça es famosa por su monasterio medieval patrimonio de la humanidad:

Como se puede ver en la foto, el sitio es grandecito. La entrada creo que eran 6 euros y se podía visitar la iglesia y el monasterio. Dentro de la iglesia están las tumbas ricamente esculpidas del rey Pedro I y su amante Inés de Castro, los "Romeo y Julieta" portugueses (bueno, ella en verdad era española). Pedro, cuando era príncipe, estaba casado con otra pero se lió con la Inés esta, que era la dama de compañía de su esposa. Su padre, el rey, no aceptaba la relación (supongo que más que nada porque ella era española y a ver si iba a acabar un bastardillo medio español en el trono de Portugal) y, aunque la esposa legítima de Pedro murió joven, no le dejó casarse con Inés y además ordenó asesinarla. Cuando Pedro llegó a rey mandó buscar a los asesinos de Inés y les arrancó el corazón, y ordenó que a ella le hicieran una tumba de reina en el monasterio de Alcobaça. Hasta aquí la parte real de la historia. Aparte, la leyenda dice que vistió al cadáver, lo sentó en el trono e hizo que los nobles le besaran la mano y le rindieran pleitesía.

En el monasterio se pueden ver claustros, distintas estancias de los monjes y un montón de los afamados azulejos portugueses.


En la plaza de delante del monasterio hay algunas cafeterías y probamos los dulces de las monjas en una de ellas. También había tiendas de cerámicas (ahora me arrepiento de no haber comprado el azucarero en forma de tomate, era muy de los años 70) y bolsos y monederos de corcho. Según la vendedora (qué va a decir, la mujer) es un material resistente al agua y muy duradero. Bueno, por lo menos es una alternativa al plástico y al cuero. Yo no me compré nada pero varias del grupo sí se animaron.
El gallo de Barcelos, un símbolo de Portugal.



La siguiente parada fue São Martinho do Porto, un pueblecito costero que en verano tiene que estar muy concurrido. El día que nosotros fuimos hacía un frío que pelaba y un vientecillo helador en la playa, así que la visita fue rápida y luego fuimos a probar la gastronomía del lugar.

Cataplana de salmón y langostinos.

Por la tarde llegamos a Óbidos. Yo no lo sabía, pero este pueblo es súper famoso. La calle principal está llena de tiendas y restaurantes y hay un montón de turistas. Me recordó a los pueblos de agua de los alrededores de Suzhou, excepto que para entrar en Óbidos no hay que comprar entrada. El pueblo es muy bonito, eso sí, y si sales de la calle principal no hay prácticamente nadie.




En lo alto del pueblo hay un castillo, que ahora es un hotel de 5 estrellas, y una muralla por la que puedes andar.




El último día, ya de vuelta hacia Cáceres, paramos en Santarém a dar una vuelta y comer. Qué pequeñitas son las ciudades portuguesas. Bueno, y las españolas.
Grafiti en Santarém.

El Tajo.

Casa con azulejos.

martes, 28 de noviembre de 2017

Viajecito ibérico III: Portugal

Sigamos con la crónica del viaje por España y Portugal que nos pegamos en octubre. Después de Madrid, Toledo y la boda nos quedaban unos días en los que decidimos ir a Portugal, por eso de que los invitados vieran otro país. Además Portugal a mí me gusta mucho y cae muy cerca de Cáceres. Los taiwaneses sugirieron ir a sitios no muy conocidos para los turistas extranjeros (no sé si les daba miedo encontrarse con aglomeraciones tipo las que hay en China) así que organicé una ruta por el centro de Portugal. Éramos 12 en total, con mis padres y mis tíos, y fuimos en tres coches. Visitamos Marvão, Belver, Tomar, las grutas de Mira de Aire, Alcobaça, São Martinho do Porto, Óbidos y Santarém.

En Marvão ya estuvimos hace un par de años. Es un pueblo muy bonito al lado de la frontera y se está súper tranquilo. Vamos, que no hay ni el tato. En lo más alto del pueblo hay un castillo pero esta vez no se veía mucho porque había muchos incendios y el cielo estaba que parecía Shanghai en un día de contaminación (a los peores niveles del norte de China no llegaba).
Marvão.

Después de pasear por el pueblo y comer salimos hacia Tomar. Por el camino paramos en un pueblo llamado Belver. También había un castillo en lo alto de una colina pero estaba cerrado. Desde allí se apreciaban las huellas de incendios pasados y se notaban los presentes en el cielo.


La principal atracción turística de Tomar es el Convento de Cristo, un convento de los caballeros templarios construido entre los siglos XII y XVI que ahora es patrimonio de la humanidad. La entrada vale 6 euros y se pueden ver varios claustros, una capilla manuelina con frescos, las habitaciones y el comedor de los monjes y hasta parte de un acueducto en el jardín.
Entrando al convento.

Un claustro.


Otro claustro de un estilo totalmente diferente. Supongo que es lo que pasa cuando tardas 400 años en acabar un edificio: las modas van cambiando.

Nos quedamos a dormir en un sitio chulísimo: una antigua mansión que debía tener más de 100 años. Había habitaciones renovadas y otras antiguas. La mía era de las antiguas y los muebles eran como de señora marquesa. El baño estaba reformado, menos mal. En un cajón encontré un montón de documentos escritos a mano con caligrafía de abuela. Algunos estaban fechados; había una postal de 1927. Después de cotillear todo, lo volví a dejar donde estaba.
La llave de la habitación. Como para ir con un bolso pequeño...

La plaza de Tomar.

Después de comer volvimos a la carretera y la siguiente parada fueron las cuevas de Mira de Aire, que descubrí por casualidad enredando en Google Maps. Resulta que son las cuevas más grandes de Portugal y quedaban más o menos de camino entre Tomar y Alcobaça. Tienen 11 kilómetros de largo pero solo se visitan 600 metros y hay que bajar más de 600 escalones. Para volver a la superficie hay un ascensor... Estuvo muy bien y estábamos casi solos, solo había una pareja más en nuestro grupo. El guía va explicando en portugués y en inglés.


Como se está haciendo muy largo esto, voy a dejar el resto (Alcobaça, São Martinho do Porto, Óbidos y Santarém) para la próxima entrada.

jueves, 22 de octubre de 2015

Vacaciones en España II

Tras una semana zascandileando por Cataluña llegó la hora de volver a casa, y eso significaba conducir durante un día entero. Así que un día entero de nuestras vacaciones lo pasamos cruzando España de este a oeste.

En Cáceres tocó hacer la consabida visita a amigas y familiares. Un año tras otro, y allí no cambia nada. Bueno, esta vez si he notado algún cambio: tiendas que llevaban toda la vida han cerrado.

Un día fuimos a Portugal. ¡Está solo a 100 km! Así que allí nos plantamos con el coche y visitamos los dos pueblos que están más cerca de la frontera, y a los que yo nunca había ido, no sé por qué. Debe ser de estas cosas que dices, "huy, si está muy cerca, ya iré", y acabas yendo al culo del mundo pero allí no.

Los pueblos se llamaban Marvão y Castelo de Vide. Marvão es muy bonito, está en lo alto de una montaña y hay una muralla y las ruinas de un castillo. Estaba todo tan vacío... creo que nos cruzamos con 10 personas en todo el pueblo.

Síp, había nubarrones. Pero no llovió.

Esto era en Castelo de Vide.

Desde el ventanuco donde los soldados dispararían flechas, digo yo.

El castillo de Marvão.
Comimos bacalao, claro. Cocinado de dos maneras diferentes. Y C. probó el calimocho, jaja (pero con vino tinto de botella de cristal, nada de Don Simón).

En Cáceres no hicimos mucho turisteo, ya que C. ya lo vio todo el año pasado. Sí fuimos al museo Vostell en Malpartida, un sitio muy curioso en el que las obras de arte están hechas con motos, coches y otras cosas de gran tamaño... Dentro no se puede hacer fotos, pero fuera sí.

Como para ponerlo en tu jardín. Al lado de esto hay tres cruces de madera que son obra de Yoko Ono.

Este lago está detrás del edificio del museo.
El museo es un antiguo lavadero de lanas, donde los pastores lavaban después de esquilar, y está dentro de una especie de parque natural llamado los Barruecos. Si vais por Cáceres podéis ir a visitarlo. Decid que vais de mi parte y a ver si me dan una comisión, jaja. Esta es la página del museo en la web de turismo de Extremadura.

Y ya está. El último día completo en España lo pasamos yendo a Madrid y paseando por allí antes de coger el avión por la mañana.

A ver si me pongo al día con el blog. Desde este mes ya no vivo en Shanghai, ahora voy y vengo desde Suzhou cada día y apenas tengo tiempo para hacer nada.


domingo, 14 de septiembre de 2014

Ruta por el Algarve

¡Mis vacaciones en España han supuesto también vacaciones del blog! Es lo que pasa cuando no tienes acceso a internet en el apartamento de la playa y tampoco te apetece ir cargando con el portátil por ahí.

Después de dos semanas en Chipiona pasé unos días en Portugal con mis padres y mi amiga Claire. Concretamente en el Algarve, que es la provincia más al sur de Portugal y donde muchos portugueses y extranjeros van a pasar sus vacaciones. Nos quedábamos en un hotel muy mono en un pueblo llamado Loulé y cada día íbamos con el coche a diferentes sitios.



Es un destino básicamente de playa, así que por las mañanas íbamos a la playa y por la tarde/noche a cenar a algún pueblo. En el mapa están marcados los sitios que visitamos: Loulé (campamento base), Faro, Quarteira, Vilamoura, Albufeira y Lagos.

La característica de toda playa portuguesa que se precie es que el agua está congelada. ¡Muchísimo más fría que en Andalucía! Todas las playas que visitamos estaban muy limpias y tenían bandera azul. (Y por supuesto había menos gente que en Chipiona, jaja).

Praia da Falésia, entre Vilamoura y Albufeira.

La ciudad de Faro estaba bastante vacía, debe ser que todo el mundo estaba en la playa. El aeropuerto está justo al lado del mar y de la ciudad y tiene bastante tráfico.


El puerto deportivo de Faro.


Albufeira es un sitio horrible lleno de restaurantes y pubs para guiris que van de vacaciones al extranjero pero quieren comer. beber y escuchar lo mismo que en su casa. El pueblo en sí no es feo y si vas de fiesta supongo que es la mejor opción.



Cerca de Lagos hay un sitio chulísimo: Ponta da Piedade.




Después de hartarse a hacer fotos en Ponta da Piedade se puede ir a pasar un rato a las calas cercanas. Nosotros fuimos a Praia Camilo.

Había que bajar un millón de escaleras para llegar a la playa.


También hicimos una breve visita al hipermercado Continente de Loulé para comprar paté de sardina y otras cositas. ¿Lo más raro que vimos? Fanta de sabores extraños. ¡Están locos estos portugueses!