Mostrando entradas con la etiqueta Hong Kong. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hong Kong. Mostrar todas las entradas

sábado, 4 de febrero de 2017

Vacaciones en Hong Kong

Pues ya se acabaron las vacaciones de Año Nuevo Chino. Qué cortas, ¿no? En teoría ayer y hoy eran laborables pero en mi empresa no empezamos a trabajar hasta mañana. Sí, mañana domingo. Qué cruz.

La visita a Hong Kong fue bien. Los padres de C. nunca habían montado en avión pero no se pusieron nerviosos. Tuvimos la gran suerte de que los vuelos no se retrasaran, algo bastante inusual en China. Volamos a Shenzhen (al ser vuelo nacional es más barato) y fuimos hasta Hong Kong en autobús. No había tráfico ni colas en la frontera y fue bastante rápido e indoloro. Los chinos ahora tienen una tarjeta para cruzar la frontera con Hong Kong (antes era una especie de pasaporte) y pueden utilizar las barreras automáticas en vez de hacer cola. ¡Y vaya si se nota! El tiempo de viaje desde el aeropuerto de Shenzhen hasta Kowloon se ha reducido prácticamente a la mitad.

Hong Kong no se veía más lleno de gente que de costumbre, pero algunos sitios turísticos estaban hasta la bandera. Por ejemplo, el Pico Victoria. Llegamos a la parada del tranvía que sube la montaña y había una cola kilométrica. Es un tranvía muy mono, pero no tanto como para hacer tres horas de cola. Cogimos un taxi para subir (para eso no había cola) y nos costó solamente 50 HKD. Comimos arriba e hicimos el camino que rodea la montaña que hay a la izquierda. Y a la hora de bajar... ay omá, dos millones de personas esperando para el tranvía, los buses y los taxis. Decidimos bajar andando. Agujetas en las pantorrillas para el resto del viaje.
A la izquierda se vislumbra la cantidad de gente que había esperando para el tranvía. De la muchedumbre que iba a cruzar la calle, la mayoría eran filipinas camino de la iglesia.

Mierda de niebla...

Bajando de la montaña. Como fueras deprisa acababas rodando cuesta abajo...

Otro sitio que también estaba a reventar era la oficina donde se compran los billetes del ferry a Macao. A mí ni se me había pasado por la cabeza comprar los billetes con antelación, ¡si sale un ferry cada 10 minutos! Mal. Nos quedamos sin ir a Macao porque ya no había billetes y al día siguiente solo quedaban vueltas para las 23:30. Es que los chinos cuando están de vacaciones son terroríficos.

Fuimos también a Lantau y a Lamma, dos islas que pertenecen a Hong Kong. En Lantau hay un buda gigante en lo alto de una montaña y un monasterio budista. También hay muchos caminos por los que la gente hace rutas por la montaña. Vimos varios camiones de bomberos, ambulancias y policía. Un hombre se había despeñado por un barranco y salió al día siguiente en las noticias. Glups. En Lamma vimos a mi amiga G., que vive allí, y andamos por la ruta que va entre los dos pueblos principales de la isla.
Menuda humareda de incienso había en el monasterio.

El buda gigante.

El puerto en Lamma.

Tuvimos bastante mala suerte con el tiempo. Había niebla y llovió varias veces, una de ella cuando estábamos en medio del camino andando por la montaña. Vimos los fuegos artificiales del año nuevo chino, pero la mitad se perdían entre las nubes bajas.
Tol rato nublao...

Las masas viendo los fuegos artificiales.

El hotel estaba en Mong Kok, que debe ser una de la zonas con más gente por metro cuadrado del planeta. Qué de gente, por dios. Había varias calles cortadas al tráfico y en una de ellas se ponían puestos ambulantes y artistas callejeros. Uno de nuestro favoritos era un señor mayor que bailaba a lo Michael Jackson y saltaba un aro como si fuera un tigre del circo.




No faltó la obligatoria visita al Sasa para comprar cremas, claro. ¡Ya estamos abastecidos para todo el año! Y por supuesto me puse púa de comer.

Decoración de año nuevo chino.

miércoles, 27 de julio de 2016

Fin de semana en Hong Kong

¡Ay, lo que me gusta Hong Kong! ¡Es una ciudad tan chula! Además, las últimas tres veces que he ido ha sido gratis, cortesía de mi empresa. Como nuestra oficina está en Shenzhen, cada vez que tengo que ir a algún evento luego aprovecho para quedarme el fin de semana en Hong Kong. Pero normalmente solo tengo que ir a Shenzhen una vez al año, para la fiesta de Año Nuevo Chino. Esta vez la ocasión era una reunión de nuestro departamento, y para ello volamos a Shenzhen dos compis que viven en Shanghai y yo. El viernes teníamos una reunión y el sábado se supone que íbamos a hacer team building en Hong Kong, pero en realidad solo fuimos a la playa todos juntos. No se me ocurre un mejor team building, jaja.

Para cruzar la frontera el sábado habían contratado cuatro furgonetas. ¡Resulta que puedes cruzar la frontera sin bajarte del coche! Pero los fines de semana va bastante despacio la cola, lo mejor es bajarse, cruzar a pie y volver a subirse al coche (los coches solo con el chófer pueden cruzar muy rápido). Nos dijeron que no nos bajáramos y estuvimos más de dos horas haciendo cola... bien. Pero al final conseguimos llegar. Después de comer fuimos a la playa.
Esperando el bus para ir a la playa.


¡¡La playa!! Hacía dos años que no la pisaba. Fuimos a una que hay en la parte sur de la isla. Repulse Bay se llama, y no es nada repulsiva. Los apartamentos que hay allí valen un ojo de la cara. En la playa había menos gente de la que esperaba y el agua estaba más o menos limpia. Nos lo pasamos bomba.
La playa de Repulse Bay


Los apartamentos caros (aunque, bueno, no creo que ningún apartamento en Hong Kong pueda considerarse barato).
A esta playa se puede llegar fácilmente en cualquier autobús que vaya a Stanley desde Kowloon, Central o Causeway Bay. Hay una ruta que va bordeando la costa y otra que ataja por la montaña. En las dos se ven paisajes interesantes. La playa en sí tiene vigilantes, un recinto grande con duchas, vestuarios y lavabos medianamente limpio y la arena no es muy fina pero tampoco es de piedras. Vamos, que es una playa decente.

Por la noche cenamos en un restaurante típico (tenemos un compi de HK) y yo no me acosté muy tarde porque al día siguiente tenía planeado levantarme temprano para subir al Victoria Peak. ¡No subía desde 2009! Una compañera se apuntó y a las 8 ya estábamos en el tranvía que sube la montaña (es la manera más rápida de llegar)
La vista por un lado...

... y por el otro.

A las 10, cuando bajamos de la montaña, la cola para subir al tranvía era kilométrica. Briconsejo: ¡levantaos temprano si no queréis hacer dos horas de cola bajo un sol de justicia! O subid en autobús o taxi. Pero el tranvía es muy pintoresco, y se llega súper rápido.

Y aquí se acabó mi visita relámpago. ¡No me dio tiempo ni a ir de compras!, que es el pasatiempo favorito de los chinos que van a Hong Kong. En fin, la próxima vez será.

martes, 26 de enero de 2016

Más frío que pescando focas

Sí, amigas y amigos, ¡hace un frío que pela! Los periódicos ya lo anunciaban desde hacía días, pero no nos lo queríamos creer.
¿Va a hacer 10 grados bajo cero en Suzhou?
No ha llegado a tanto, pero sí hemos tenido -7. Aunque, la verdad, yo me lo he perdido casi todo porque estaba en Shenzhen y Hong Kong. Allí tambien hacía un frío que pelaba. 5 grados en Hong Kong es mucho frío, y las casas no tienen ni aire acondicionado caliente.

A Shenzhen fui cortesía de mi empresa porque era la fiesta de Año Nuevo Chino. Organizaron el fastuoso evento en una sala muy grande, con un escenario y una pantalla muy profesionales, como el año pasado. La comida, como el año pasado, ni estaba buena ni era abundante. Debe ser normal en las fiestas de año nuevo chino de Shenzhen. Esta vez no gané ningún premio en el sorteo. ¡Ooooh!
La sala.
Un baile que hicieron los de algún departamento. Moló un huevo.

El fin de semana lo pasé en Hong Kong con mi amiga G., que vive allí. Como hacía frío no hicimos mucho aparte de comer y pasear por centros comerciales.
Venga gente.

¿Qué compré? Pues potingues en el Sasa, porque lo demás estaba todo carísimo. Los botines con descuento a 1500 HKD. ¡Están locos!
También compré estos hongbaos tan monos. Son unos sobres donde se mete dinero y se da en las bodas o en el año nuevo.

En China se dice que la gente del norte no podría aguantar un invierno en el sur. En el norte puede hacer 20 grados bajo cero, sí, pero llegas a tu casa y se está calentito porque hay calefacción. En el sur, más o menos de Nanjing hacia abajo, no hay calefacción y nos pelamos el culo de frío en casa. Si hace 10 grados fuera, en tu casa hace los mismos, o incluso menos si hay humedad y no da el sol.
En Beijing recuerdo estar en la habitación de la resi con una manga, y a veces tenía que abrir la ventana porque hacía demasiado calor (y en la calle hacía -10). Aquí estoy envuelta en chaquetas y siempre tengo las manos y los pies congelados. Por mucho que me ponga capas y capas, me quedo pajarito si hace menos de 14-15 grados en la habitación. Y bueno, aquí por lo menos tenemos el aire acondicionado caliente, que en Shenzhen y Hong Kong no tienen ni eso. Pero claro, allí el invierno frío dura dos semanas y aquí cuatro o cinco meses...

Invierno en el norte vs. invierno en el sur.

Mi pobre aloe se ha congelado en la terraza y se ha quedado blandurrio.

Estamos como el snow doge, con el moquillo congelado.

Se supone que esta semana subirán las temperaturas. A ver...

sábado, 27 de abril de 2013

El cementerio chino

A principios de mes ya escribí una entrada sobre el equivalente chino del día de todos los santos, pero por si no ha quedado claro que en China también hay cementerios, contrariamente a lo que dicen las malas lenguas en España, aquí van más fotos.

Un cementerio de Hong Kong: todos apretujados, igualito que cuando estaban vivos.
Arrejuntados en el más acá y en el más allá.
Esos apartamentos de ahí atrás con vistas al cementerio... uhm.
Todo camposanto que se precie tiene que tener al menos un árbol terrorífico, ya sea por la copa o por las raíces. Este se ve que está bien alimentado.
Muchos portugueses en el cementerio de Hong Kong. Pobre Maritonhi, murió joven.

Y para terminar, un cementerio chino (el de Suzhou). Es costumbre, como en muchos sitios, supongo, enterrar juntos a los matrimonios. Se compra la parcela, el primero que se muere la estrena y el siguiente llegará cuando llegue pero ya tiene el sitio reservado. Lo que es tétrico en los cementerios chinos es que en la lápida pone el nombre tanto del marido como de la mujer, aunque no se hayan muerto todavía. El nombre del muerto se pone en negro y el del vivo en rojo. Y cuando se muere y ocupa su lugar, se pinta su nombre en negro.
Por cierto, en la lápida también pone el nombre de los hijos, nietos y demás familia, pero más pequeñito, a un lado.
Y luego hay cosas como estas: un marido y tres mujeres!! Y todos en la misma tumba!! Eso es llevarse bien y lo demás son tonterías. La de más a la izquierda sigue viva porque su nombre está en rojo.

miércoles, 17 de abril de 2013

Exilio en Hong Kong III: las carreras de caballos

Había leído por ahí que en Hong Kong las carreras de caballos son muy típicas y hay mucha afición, así que decidí ir a echar un vistazo (arrastrando conmigo a dos hongkoneses -uno de nacimiento y otro de adopción- que nunca habían ido).


Las carreras se celebran todos los miércoles y sábados y para entrar hay que pagar una entrada de 10 HKD  (un euro). Yo pensaba que aquello iba a estar de hongkoneses refinados aficionados a las carreras, pero no, amigos. Aquello parecía una feria y estaba lleno de guiris (también había gente local pero la mayoría eran extranjeros). Y es que los expats enseguida se apuntan a las fiestas. Intuyo que las carreras de caballos son una cita semanal para los expats jóvenes de Hong Kong, como son las ladies nights de Shanghai.

Los puestos de cerveza
La pista
Esto es lo más cerca que se ve a los caballos.

Esta noche había en total 8 carreras (supongo que siempre es así), una cada media hora. Por supuesto se pueden hacer apuestas. A la entrada te dan una revista con la información de cada carrera y las estadísticas de los caballos. Yo he apostado en dos carreras y he perdido 4 euros (moraleja: no se puede hacer caso de las estadísticas de la revista, un caballo que la revista dice que es malo puede ganar de repente).

Los caballos vienen...

Los caballos se van...
La gente que aplana la pista (yo al principio pensé que recogían cacas)
fum! los caballos otra vez.

También había actuaciones de magos y mini conciertos entre carrera y carrera.
El pobre batería ahí marginado.

También hay palcos pero para eso hay que pagar entrada aparte.
Una experiencia muy recomendable, muy entretenidas las carreras de caballos de Hong Kong.

lunes, 15 de abril de 2013

Exilio en Hong Kong II

En Kowloon Park hay muchos animalitos.
Tortugas tomando el sol.

Flamenquines.
De las arañas (pequeñas) y hormigas que me correteaban por encima no tengo fotos.

Siempre hay gente por todas partes.
Mong Kok

Nathan Rd

Anoche fui a un restaurante que parecía totalmente el típico restaurante con las mesas y sillas puestas en la calle. Pero como en Hong Kong el espacio a pie de calle va a precio de oro, este restaurante estaba en un subterráneo.

Con fotos a tamaño real de la calle para una experiencia más verosímil.


Mi hotel tiene piscina en la azotea pero no me he traído bañador.

Las vistas desde la piscina.