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martes, 5 de diciembre de 2017

Parque otoñal

Hace un par de fines de semana se me ocurrió la maravillosa idea de ir a un parque/montaña que hay a las afueras de Suzhou. Últimamente no doy una (como cuando se me antojó ir al centro comercial nuevo). Resulta que estamos en pleno otoño y una de las actividades otoñales favoritas de los chinos es ir a ver las hojas amarillas y rojas de los árboles de hoja caduca. Cuando estudiaba en Beijing, en el libro siempre había algún texto que iba sobre ir a la Montaña Perfumada (香山 xiang shan) a ver las hojas rojas (红叶 hong ye). Pues en Suzhou se va a la Montaña de la Balanza (天平山 tian ping shan) y a las hojas rojas aquí no las llaman hong ye sino feng ye (枫叶), que literalmente son hojas de arce, que se ponen rojas en otoño.

Como iba diciendo, últimamente no doy una. Cuando ya nos estabámos acercando al parque (en coche, porque está al otro lado de Suzhou), de repente un atasco morrocotudo en una calle. Al llegar al final de la calle, donde ya se entraba al parque, resulta que estaba la carretera cortada y había que dar la vuelta y meterse en otra calle y hacer cola con 5 millones de coches. Ahí ya dije "Vámonos pa casa" porque veía el percal, pero acabamos aparcando en un centro comercial de los alrededores y yendo a pata hasta el parque.

Aquí la entrada del parque:
¡El horror!

El parque era precioso, eso sí. Pero había millones y millones de personas. Este país da miedito.

Tendré que ir en verano para ver los lotos del lago en flor.

Conseguí hacer alguna foto en la que salieran menos de 300 personas:




Antes aquí vivía no se qué familia de postín. ¡Vaya finca de veraneo!





Como llegamos bastante tarde no nos dio tiempo a subir la montaña así que tendremos que volver cuando no sea temporada alta.

sábado, 4 de febrero de 2017

Vacaciones en Hong Kong

Pues ya se acabaron las vacaciones de Año Nuevo Chino. Qué cortas, ¿no? En teoría ayer y hoy eran laborables pero en mi empresa no empezamos a trabajar hasta mañana. Sí, mañana domingo. Qué cruz.

La visita a Hong Kong fue bien. Los padres de C. nunca habían montado en avión pero no se pusieron nerviosos. Tuvimos la gran suerte de que los vuelos no se retrasaran, algo bastante inusual en China. Volamos a Shenzhen (al ser vuelo nacional es más barato) y fuimos hasta Hong Kong en autobús. No había tráfico ni colas en la frontera y fue bastante rápido e indoloro. Los chinos ahora tienen una tarjeta para cruzar la frontera con Hong Kong (antes era una especie de pasaporte) y pueden utilizar las barreras automáticas en vez de hacer cola. ¡Y vaya si se nota! El tiempo de viaje desde el aeropuerto de Shenzhen hasta Kowloon se ha reducido prácticamente a la mitad.

Hong Kong no se veía más lleno de gente que de costumbre, pero algunos sitios turísticos estaban hasta la bandera. Por ejemplo, el Pico Victoria. Llegamos a la parada del tranvía que sube la montaña y había una cola kilométrica. Es un tranvía muy mono, pero no tanto como para hacer tres horas de cola. Cogimos un taxi para subir (para eso no había cola) y nos costó solamente 50 HKD. Comimos arriba e hicimos el camino que rodea la montaña que hay a la izquierda. Y a la hora de bajar... ay omá, dos millones de personas esperando para el tranvía, los buses y los taxis. Decidimos bajar andando. Agujetas en las pantorrillas para el resto del viaje.
A la izquierda se vislumbra la cantidad de gente que había esperando para el tranvía. De la muchedumbre que iba a cruzar la calle, la mayoría eran filipinas camino de la iglesia.

Mierda de niebla...

Bajando de la montaña. Como fueras deprisa acababas rodando cuesta abajo...

Otro sitio que también estaba a reventar era la oficina donde se compran los billetes del ferry a Macao. A mí ni se me había pasado por la cabeza comprar los billetes con antelación, ¡si sale un ferry cada 10 minutos! Mal. Nos quedamos sin ir a Macao porque ya no había billetes y al día siguiente solo quedaban vueltas para las 23:30. Es que los chinos cuando están de vacaciones son terroríficos.

Fuimos también a Lantau y a Lamma, dos islas que pertenecen a Hong Kong. En Lantau hay un buda gigante en lo alto de una montaña y un monasterio budista. También hay muchos caminos por los que la gente hace rutas por la montaña. Vimos varios camiones de bomberos, ambulancias y policía. Un hombre se había despeñado por un barranco y salió al día siguiente en las noticias. Glups. En Lamma vimos a mi amiga G., que vive allí, y andamos por la ruta que va entre los dos pueblos principales de la isla.
Menuda humareda de incienso había en el monasterio.

El buda gigante.

El puerto en Lamma.

Tuvimos bastante mala suerte con el tiempo. Había niebla y llovió varias veces, una de ella cuando estábamos en medio del camino andando por la montaña. Vimos los fuegos artificiales del año nuevo chino, pero la mitad se perdían entre las nubes bajas.
Tol rato nublao...

Las masas viendo los fuegos artificiales.

El hotel estaba en Mong Kok, que debe ser una de la zonas con más gente por metro cuadrado del planeta. Qué de gente, por dios. Había varias calles cortadas al tráfico y en una de ellas se ponían puestos ambulantes y artistas callejeros. Uno de nuestro favoritos era un señor mayor que bailaba a lo Michael Jackson y saltaba un aro como si fuera un tigre del circo.




No faltó la obligatoria visita al Sasa para comprar cremas, claro. ¡Ya estamos abastecidos para todo el año! Y por supuesto me puse púa de comer.

Decoración de año nuevo chino.

martes, 14 de octubre de 2014

Vacaciones en Taiwan II: Taipei

Cuando compramos los billetes de avión hace meses no teníamos pensado subir a Taipei, sino hacer ruta por el sur. Pero tenemos unos amigos que viven en Taipei y acaban de tener un bebé, y fuimos a visitarles. Total, desde Kaohsiung hasta Taipei son solo dos horas en tren rápido! Y qué tren! Vacío! Puedes ir a la estación, comprar el billete y montarte en el tren en el mismo momento. ¡Eso es impensable en China!

¿Alguna vez habéis visto una estación de tren tan vacía en China? No, porque en China todas las horas son horas punta en la estación de tren.

En Taipei fuimos a cenar a un sitio que en inglés tiene el estúpido nombre de Addiction Aquatic Development. Es una especie de mercado fashion donde tienen los cangrejos, ostras y demás cosas en tanques de agua, eliges el que quieras y te lo llevas o te lo cocinan allí. También ponen sushi y sashimi. Es muy popular entre los taiwaneses y siempre está petado (cuando fuimos a Taipei en diciembre también nos llevaron a cenar allí). No es barato pero está todo fresquísimo y muy bueno.

Cangrejos monstruosos de casi 4 kg. A unos 250 euros el ejemplar deben salir.

Qué bandeja más bien prepará.

El sábado nos llevaron a la montaña Yangming (阳明山). Se supone que es parte de la ciudad de Taipei pero está en medio del campo. Había vacas salvajes y todo. También había parejas haciéndose las fotos de preboda y mucha gente de paseo.

Vaquita, pajarito y montaña.

Después de comer fuimos a la playa. Tampoco era nada especial. De todas formas no hacía tiempo para bañarse. Pero encontramos cositas interesantes en la arena:



Le pedimos a una chica que nos hiciera una foto. No he visto un horizonte más torcido en mi vida.



Para cenar tocó ir a uno de los famosos mercados nocturnos taiwaneses. No sé si lo he dicho ya, pero en Taiwan te pasas el día comiendo. Fuimos al mercado de Shilin y estaba a reventar de gente.


El juego de pescar la gamba y luego ponerla en la plancha que tiene detrás el señor.

Antes de volver al hotel nos montamos en una noria que había en la azotea de un centro comercial. Era la primera vez en mi vida que me montaba en una noria. Da miedo.

Era muy alta.

Vista de Taipei desde la noria.

Al día siguiente fuimos a ver el monumento a Chiang Kai-shek antes de coger el tren a Tainan.

Es un poco mazacote.

Por lo menos es una estatua y no el cadáver...

En el próximo episodio: Tainan! La ciudad más antigua de Taiwan. O eso dicen.