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miércoles, 23 de noviembre de 2016

Los abuelos marchosos

Una de las cosas que más me sorprenden de China es lo activas que son las personas mayores. ¡Nada de sentarse en el parque tranquilamente a tomar el sol, aquí los viejitos hacen taichi, gimnasia y bailan en la calle! También es verdad que aquí la edad es jubilación es menor que en España: 60 años para los hombres y 50-55 para las mujeres. (La edad de jubilación de las mujeres debe ser de las más bajas del mundo. La esperanza de vida de las mujeres en China es de 77 años).

El "deporte" más popular entre las mujeres es el baile en calles y plazas. Esta actividad se llama 广场舞 guangchang wu en chino y se ha convertido en todo un fenómeno de masas. Si estás en China y pasas por una zona residencial sobre las 7-8 de la tarde, vas a ver a grupos de señoras meneando el esqueleto al son bien de canciones tradicionales chinas o bien de temas discotequeros que no desmerecerían como banda sonora de los coches de choque de la feria. Y recuerda: ¡no nos mires, únete! En el vídeo se ve que alguna no se acuerda bien de la coreografía pero da igual, lo importante es participar.


(Por cierto, atención a este otro vídeo que me ha saltado en el Youtube: 20.000 personas bailando Xiao Pingguo. Da MUCHO miedo).

En Suzhou no recuerdo ahora si los he visto, pero en Beijing y en Shanghai hay gimnasios callejeros: máquinas y aparatos de metal donde se pueden ejercitar diversas partes del cuerpo. Muy populares entre los jubilados y también entre los estudiantes pobres que no quieren pagar la suscripción del gimnasio. Es muy normal ver a abuelas subiendo la pierna hasta la altura del hombro o a señores flipándose en las barras paralelas como si estuvieran en Montreal'76.


Yo me conformo con la máquina de andar.

En Beijing también era de lo más normal ver a gente nadando en lagos y canales. No parecían preocupados por la limpieza (o no) del agua, ni por el frío... ¡porque nadaban en invierno también! ¡Al menos hasta que se congelaban los lagos y cambiaban el bañador por los patines de hielo!
En los detalles de esta foto pone que era 27 de noviembre... ¡¡dudo que hiciera mucho calor!!

martes, 8 de diciembre de 2015

Gimnasio nunca mais

Hace unos meses se me ocurrió la maravillosa idea de apuntarme a un gimnasio. Nunca me había apuntado a uno, ni en España ni en China. Lo que finalmente me animó fue que mi empresa pagaba el 50% de la suscripción y que al lado de mi apartamento en Shanghai había un gimnasio con piscina. Y me apetecía ir a nadar. Así que me apunté.

Había oído mil veces que la mayoría de la gente se apunta al gimnasio y luego no va. Pero, ay, amigos, yo si pago algo, lo aprovecho. Mi madre dice que soy una agarrá. Así que allí estaba yo haciendo largos en la piscina dos veces a la semana como mínimo.

A los dos meses mi empresa soltó el bombazo: iban a cerrar la oficina de Shanghai y transladarse a Shenzhen.

El contrato de mi piso en Shanghai terminaba en septiembre. La oficina de Shanghai se cerraría a finales de diciembre. Como pasaba de buscar piso en Shanghai solo para tres meses, decidí mudarme de vuelta a Suzhou e ir a Shanghai a trabajar cada día. Pero eso implicaba que ya no podía ir al gimnasio. Así que decidí vender mi suscripción al gimnasio.

Hoy, un comprador interesado me ha preguntado cuánto era el coste de transferencia de la suscripción. Yo, ilusa de mí, pensaba que iba a ser algo como 100 yuanes. No sé, por las molestias de hacer una nueva tarjeta y firmar un nuevo contrato, ¿no?

JA.

Para transferir tu membresía a otra persona hay que pagar el 15% de lo que costó originalmente tu suscripción. En mi caso, eso son 570 yuanes.

¿Es un atraco a mano armada o no?

Conclusión: no os apuntéis nunca a un gimnasio. A correr a la calle y a hacer yoga en casa con vídeos de youtube. Y a nadar al estanque de la urbanización.

PD. Prefiero no vender mi suscripción y que esos ladrones no ganen 570 yuanes más a mi costa.

PD2. Para los que estéis en Shanghai, los estafadores son Wills Gym. Aunque me temo que todas las cadenas harán algo parecido.


miércoles, 3 de junio de 2015

Conversaciones de vestuario

He empezado a ir al gimnasio (¡horror!). Nunca en mi vida había ido, pero hace unos tres meses me entró un ataque de lumbago y me acojoné un poco. Si con 30 años no puedo atarme los zapatos apaga y vámonos... Otro de los factores determinantes que han influido en mi decisión es que uno de los beneficios aparte del sueldo que me dan en el trabajo es que la empresa paga la mitad de lo que cueste la suscripción del gimnasio, con lo que me ha salido por menos de 2000 yuanes un año entero.

Empecé a ir el lunes. De momento solo he probado la piscina, no me veo yo mucho en las máquinas de correr. Hay clases de yoga, spinning y otras cosas; yoga quizás lo pruebe, spinning no creo porque me moriría, básicamente.

Lo más fascinante del gimnasio son las conversaciones de los vestuarios, sin duda. El lunes, en mi estreno gimnasiero, fui testigo de la siguiente, entre varias señoras de mediana edad:

- Mi hija y su marido están todo el día de cachondeo, que si ahora salimos por la noche, que si ahora nos vamos de viaje... Dicen que no quieren tener hijos, quieren divertirse.
- Pues la mía igual. Yo le he dicho que si no se queda embarazada ya, ¡tendré yo otro hijo!

Inquietante, ¿verdad? Si es que es un reflejo de la vida misma. El mayor deseo de las señoras chinas es tener un nieto. Si es niño y está gordito, mejor.

Otro día, hace unos meses, cuando iba a una piscina pública al lado de un colegio, oí esta otra conversación entre varias niñas de unos 10 años:

- Mirad este vestido rosa qué bien me sienta con mi color de cara.
- Yo nunca llevo ropa blanca porque entonces parece que estoy muy morena. [En China estar morena es el colmo de la fealdad].
- Pues yo nunca llevo ropa negra porque soy muy pálida y parece que estoy muerta.

Otra cosa curiosa de los vestuarios es que las mujeres chinas no tienen ningún tipo de pudor. Van de la ducha a la zona de taquillas en pelota picada (yo intento envolverme con la toalla) y se ponen a secarse el pelo como dios las trajo al mundo.

Dentro de las duchas hay unos carteles (impermeables) de publicidad de una clínica de cirugía estética. Por si los resultados que consigues en el gimnasio no te acaban de convencer.

Este no es el anuncio de las duchas, de ese no tengo foto. Este está en el ascensor. C. dice que la cara de la chica después de operarse da miedo.


¿Seré constante con esto del gimnasio? Espero que sí, porque a mí me duele físicamente pagar por algo y no usarlo, jajaja.