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martes, 24 de octubre de 2017

Nuestra boda española

Como lo prometido es deuda, aquí vengo a contaros la crónica de nuestra boda española, la tercera y espero que la última, jaja. ¿Cómo que la tercera? Pues porque la primera (la firma de los papeles, vaya) fue el año pasado en Nanjing y la segunda fue la boda china en mayo. Bueno, podría hasta contar la convalidación de los papeles en el consulado de Shanghai para que nos dieran el libro de familia y entonces serían cuatro. Vamos, que como pa arrepentirse ahora, jajaja.

Con la boda española también tuvimos mucha suerte y salió un día muy bueno. Vamos, demasiado, es que pasamos calor y todo. Yo le había dicho al decorador que no hacía falta que pusiera abanicos para los invitados, que seguro que un 7 de octubre no haría tanto calor, pos toma. Menos mal que el buen hombre los puso de todas formas (si alguien se va a casar próximamente en Cáceres o alrededores que me escriba, tengo muchas recomendaciones).

La boda fue en el Castillo de las Seguras, un sitio muy bonito a 10 kilómetros de Cáceres. Se llama castillo pero en verdad es más como una casa señorial construida en forma de castillo, tampoco os penséis que aquello era Camelot. En la primera foto de la entrada anterior se ve. Elegí este sitio porque tiene jardín (no quería estar todo el rato dentro de un salón) y porque podíamos hacer allí la ceremonia.
El castillito.


Me peiné, maquillé y vestí en casa de mis padres y C. también. Bueno, él no se maquilló ni tampoco se peinó mucho. Hay fotos de todo este proceso pero las hizo el fotógrafo oficial y no creo que las reciba antes de que acabe el año (es que es un fotógrafo muy solicitado). Acabamos bastante rapidito y al final tuve que estar un rato sentada esperando que pasara el tiempo. C. se fue para el castillo con mi hermano sobre las 12.30 y yo salí un poco después en el coche de mi padre. Al llegar hicimos el teatrillo de que C. abriera la puerta del coche y tal y enseguida empezó la ceremonia.
El ramo.


La maestra de ceremonias era mi tieta N. y esto lo habíamos llevado en el más absoluto secreto. Pena que como yo entré la última no pude ver la cara que puso el resto de la familia, espero que se vea en alguna de las fotos del fotógrafo. Habíamos preparado el guión con antelación pero ella añadió bastantes cosas que fueron sorpresa para mí. Aparte, tuvimos las intervenciones de mi tieta I., que leyó un texto que había escrito; la novia de mi hermano, que leyó un fragmento del Principito (el de cuidar a tu rosa); y tres de mis primas, que leyeron un poema en chino, catalán y español. No hicimos lo típico de responder a "Fulanito, ¿quieres a Menganita como esposa blablabla?" sino la modernez de los votos, jaja. C. dijo unas cosas super bonitas que hasta una amiga mía que no habla inglés lloró y yo canté una parte de una canción de Death Cab for Cutie, que es un grupo que nos gusta mucho. Aparte, toda la ceremonia estuvo amenizada por un dueto de piano, flauta y voz y quedó todo super bonito y emotivo. Vamos, que no quedó ni un ojo seco.
Durante la ceremonia.

Con los testigos.
La lluvia de arroz.


Después de la ceremonia hubo el típico lanzamiento de arroz (con el que se me cayó del pelo al quitarme el moño por la noche podría haber hecho una paella) y pasamos al tema de la manduca. Primero había un cóctel en el jardín, también con música del dueto de fondo. Había un señor cortando una pata de jamón ibérico, una mesa con distintas variedades de queso, erizos de mar rellenos, chupitos de melón, saquitos de boletus, mini croquetas, tartaletas de rabo de todo y no sé cuántos bocaditos más. Yo quería probarlos todos pero como estaba hablando con todo el mundo los erizos ni los olí, por lo menos me dijeron que estaban buenos.
Por lo menos el jamón sí lo probé.


Aunque ya solo con el aperitivo comimos bastante, todavía quedaba la comida oficial, que era en una carpa al lado del castillo y con las murallas de fondo. Entramos al salón rockeando con Dime que me quieres (la versión de Los Piratas) y con el flipamiento nos olvidamos de que supuestamente íbamos a brindar al entrar, así que brindamos ya en la mesa. De primero había ensalada de langostinos con vinagreta de mango, luego un sorbete de manzana, de segundo pintada (un pájaro parecido al pollo, yo al principio no sabía lo que era) rellena de setas y castañas, y de postre tarta helada de mandarina. Del postre solo pude tomar un par de cucharadas porque me fui por las mesas repartiendo unas chapas que había comprado. Cada una tenía un mensaje graciosillo y yo me reí mucho intentando encontrar una adecuada para cada persona (los mensajes eran en plan "Me muevo menos que el barco de Chanquete", "Yo por el ramo mato", "Antes muerta que sencilla", "Soy la tía más guapa de la novia", etc).
La mesa presidencial.

Y luego ya empezó el bailoteo. C. y yo habíamos preparado una coreografía de cachondeo al ritmo de Canned Heat de Jamiroquai. Cuando hace meses le dije a C. que teníamos que bailar, pensó que era cachondeo y ensayaba a regañadientes porque decía que no había bailado en su vida (en China los jóvenes no suelen ir de discotecas). Pero luego en el momento se vino arriba y lo hizo súper bien. Yo, como todo el mundo sabe, he sido un pato mareao toda mi vida. Aún así, me lo pasé muy bien bailando con todo el mundo en la barra libre, hasta cuando mi pobre amigo J. intentó enseñarme a bailar sevillanas, jajaja. ¡Y los invitados catalanes hasta nos hicieron un castell!
Foto chorra con algunos invitados.

Mis amigos de Sevilla hicieron una camiseta conmemorativa de nuestros veranos de juventud en Chipiona.

El primer autobús de vuelta a la civilización salía a las 9, pero no se fue casi nadie. Y menos mal, porque sobre las 10 sacaron la recena. Yo pensaba que no íbamos a comer mucho, pero la nueva pata de jamón, los montaditos de lomo y queso, el caldito y los pasteles portugueses entraban que daba gloria. Ah, y también había un candy bar con un montón de golosinas. La mayoría de la gente se fue a las 11, y varios nos quedamos charlando en el jardín, con los camareros todavía viniendo a traer más comida, jaja. Si es que salimos rodando de allí.

Pues eso, lo pasamos muy bien. O al menos yo, y mucha gente me dijo lo mismo. Fue todo muy bonito, muy divertido, todos los invitados se llevaron bien entre ellos e hicieron pandilla... yo creo que la cosa estuvo bastante bien. ¡Tendremos que casarnos por cuarta vez para montar otra fiestaca!
Con la maestra de ceremonias.

Posando para el fotógrafo. Cuando me envíe las fotos tendré que publicarlas aquí también.

martes, 17 de octubre de 2017

De vuelta en Suzhou

Pues ya se acabó mi mesecito en España, ya se acabaron las vacaciones y ya estamos de vuelta en Suzhou.

Esta vez me ha costado volver porque me lo he pasado muy bien en España. He visto a amigas a las que hacía años que no veía, fui a la boda de una de ellas, vino todo el mundo a verme a mí a nuestra boda, me bañé en la piscina... muy bien todo. Al llegar a China, nada más pisar el aeropuerto de Chengdu, ya me puse de mala leche porque la aerolínea (china) montó un follón que te cagas para dar las tarjetas de embarque del vuelo de enlace de Chengdu a Hangzhou (las dieron en mano al bajarnos del avión, leyendo los nombres a gritos, las típicas señoras de mediana edad empujando para ponerse las primeras, etc). Después al llegar a Hangzhou estaba lloviendo y hacía frío. Ya sé que no es ni bueno ni normal que a mediados de octubre en España hiciera más de 30 grados, pero es que el cambio fue demasiado brusco.

Escribiré detenidamente sobre la boda y sobre los viajecitos que hemos hecho por España y Portugal, pero ya si eso otro día, que ahora tengo sueño. Os dejo con unas fotillos de la decoración de la boda para ir abriendo boca.






martes, 27 de junio de 2017

Nuestra boda china

¡Por fin llegó el momento de hablar sobre nuestra boda china! Ya era hora, que fue hace más de un mes.

La boda fue el 13 de mayo y tuvimos un montón de suerte porque salió un día muy bueno. Esto era importante porque tanto la ceremonia como el banquete eran al aire libre. Yo no tenía muy claro cómo quería mi boda, pero que fuera exterior era uno de mis requisitos básicos. Las bodas chinas siempre son en salones de restaurantes u hoteles y a mí no me gustan porque tapan las ventanas con cortinas y no sabes si hace sol, llueve, es de día o de noche. En Suzhou no hay muchos sitios donde hagan bodas en exteriores, y la mayoría de los que hay te hacen la ceremonia en un jardín y el banquete tiene que ser dentro del salón, así que estás en las mismas. Menos mal que, totalmente por accidente porque C. en realidad estaba buscando otro sitio donde había ido una vez, encontramos un hotel monísimo a la orilla del lago Jinji en el que el banquete también se podía hacer fuera. Este hotel además tenía dos ventajas: es pequeñito, así que no nos podíamos desmadrar con el número de invitados, y su restaurante es tailandés así que el menú de bodas es diferente de lo que te encuentras normalmente. En serio, en las bodas en Suzhou, antes de llegar al restaurante ya sabes lo que vas a comer... ¡siempre ponen lo mismo!

Otra cosa que tenía clara es que no quería que hubiera presentador. En la ceremonia obviamente tiene que haber alguien hablando y dirigiendo el cotarro, pero últimamente en todas las bodas chinas a las que he ido ponen a un presentador que, durante la cena, está todo el rato contando historias y chistes, cantando, haciendo juegos con los invitados, hasta dando regalos... Y, me vais a perdonar, pero yo quería que mi boda fuera una boda, no una tómbola de pueblo. Así que nada de presentador.

No hicimos ninguna de las típicas tradiciones que hacen aquí. Nada de cortejo de coches decorados con flores (me parece una horterada), nada de tirar cohetes (creo que los han prohibido), nada de ir a "secuestrar" a la novia y sobornar a sus amigas (hubiera sido muy falso que viniera a secuestrarme a su propia casa, jajaja. Además, a mí no se me tiene que llevar nadie, estas tradiciones son un poco medievales, ¿no?).

Pero vamos ya con el relato del evento. A las 12 o así empezó la sesión de maquillaje y peluquería, y a las 3 y pico era la ceremonia.
Peinándome.



La ceremonia era en una plataforma de madera al lado del lago y el wedding planner puso una decoración súper bonita. Yo lo dejé todo en sus manos y solamente elegí el color temático, naranja. El sitio era precioso, la verdad, pero en las fotos salimos con los ojos achinados (algunos más que de costumbre) porque nos daba el sol en la cara todo el rato. Yo estaba sudando la gota gorda debajo del vestido. Menos mal que la ceremonia no fue muy larga. C. se mosqueó con el "cura" porque en el ensayo (es decir, 10 minutos antes de que empezara la ceremonia real, jajaja) nos dijo que  al final los invitados soltarían globos pero se le olvidó decirlo y no se soltaron los globos. Tampoco pasa nada, así no ensuciamos porque los globos luego tendrían que caer en algún sitio.
C. con el capo de la maf... digooo, su padre.


El "cura" era un cani de cuidado, jajaja.


Foto con el contingente extranjero.

Con los padres de C., mi hermano y Bárbara.


Después de la ceremonia (a la que no asistieron todos los invitados, solo unos pocos) había un té con pastas mientras llegaba la hora de cenar. No recuerdo si probé los pastelitos o no, pero por lo menos se veían bien bonitos. No tengo muchas fotos, qué pena.


En este rato a mí me cambiaron el peinado y me hicieron un moño que sirviera luego para cuando me pusiera el qipao. Viendo las fotos me parece que me quedaba mejor el pelo recogido, pero esta segunda coronita que me pusieron se me clavaba y me dio dolor de cabeza y todo. Nada de coronitas en la boda española.
En la entrada del hotel, listos para recibir a los invitados que venían al banquete.

Con mis ex compis de piso de Shanghai 2010.

El banquete era en el patio del hotel, también al lado de lago. Contratamos a un grupo de versiones para que tocara un rato antes de la cena.

La cena era buffet y me sorprendió para bien porque no las tenía yo todas conmigo. Lo que probé estaba todo muy bueno. Lamentablemente no tengo fotos, y supongo que nadie hiciera fotos es algo positivo porque estaban todos demasiado ocupados poniéndose las botas. Después de la cena tocaba la tradición de brindar con todos los invitados.

Como veis, en ese momento ya llevaba yo el vestido rojo. Es buena idea lo de cambiarse de vestido, porque con la falda de magdalena que llevaba yo no me podía sentar muy bien.

Cuando se terminó el banquete fuimos a seguir la fiesta en un karaoke con unos 20 invitados o así. ¡Y esta es la crónica de la boda! Ahora, a preparar la de España...

lunes, 27 de marzo de 2017

La prueba de maquillaje

¡Creo que ya lo tengo todo preparado para la boda china! Los vestidos, los zapatos, los complementos... ¡¡la mayoría de las cosas compradas en Taobao!! Cuando pase el evento escribiré un post sobre los aciertos y las decepciones de las cosas que compré en Taobao (la mayoría son aciertos, ¡bieeeen!). Si comparo con lo que me hubiera gastado en España, todo me ha salido baratísimo. ¡Y sin ni siquiera tener que regatear!

El otro día fui a hacerme las pruebas de maquillaje y peinado. La maquilladora era una chica muy maja (todo el mundo parece muy majo hasta que los añades a WeChat y ves sus publicaciones sobre boicotear a Corea del Sur y otras tonterías). Se rió bastante de mí porque cada vez que me acercaba el rizador de pestañas yo me echaba para atrás. C. me tuvo que agarrar. Cómo se nota que no te maquillas, dijo la chica.

En la boda voy a llevar dos vestidos: el típico blanco de novia y un qipao rojo. Cada vestido lleva un peinado diferente. El maquillaje será ligeramente más pronunciado con el vestido rojo, pero poco más.

Para el vestido blanco tengo que elegir entre uno de los siguientes peinados. No sé todavía cuál elegiré, según me dé en el momento, probablemente.
Pelo suelto.

Recogido con tiara adorno de Navidad, jajaja.

Los adornos del pelo son de la maquilladora. ¡No hace falta que tú compres nada! Hasta me ofreció pendientes y collares, pero de eso ya tengo (además los suyos eran demasiado voluminosos y brillantes para mí). En realidad yo ya me había comprado una tiara en Taobao; en la foto parecía monísima, una corona dorada como de hojas de olivo. Pero cuando llegó... ay omá. Qué horror, jajaja. Me la puedo poner en carnavales.

Para el qipao no me dio opciones: tengo que llevar un moño super chino sí o sí. Pero vamos, que me parece bien.
Moño chino por aquí...

... moño chino por allá. ¡¡Qué cantidad de pelo!!

Las fotos anteriores las hizo C. y son normales. Pero la maquilladora también hizo algunas con su cámara con filtro incluido (la aplicación que usan las chinas para hacerse selfies y que las hace parecer androides):
Foto con filtro "embellecedor". Encuentre las siete diferencias con la realidad...

viernes, 5 de febrero de 2016

La boda del primo

El domingo pasado fuimos de boda familiar. Se casaba el primo de C. con su novia indonesia así que por la mañana nos fuimos a la casa de los padres de él para ver todos los preparativos y tradiciones.

Llegamos sobre las 10 de la mañana y el novio y el padrino ya estaban de punta en blanco y el cámara los perseguía por toda la casa. El carácter de felicidad doble estaba pegado en la puerta y las ventanas, la mesa llena de frutas, té y frutos secos para las visitas, y la habitación de los novios con muebles nuevos y una colcha roja. Después de un rato de dar vueltas por la casa y de que me ofrecieran 20 veces té y cacahuetes salimos a la calle a tirar petardos. En China, cuando te casas o abres un negocio nuevo hay que tirar petardos y hacer mucho ruido para espantar a los espíritus malvados y tener buena suerte.
Carácter de felicidad doble pegado en la puerta.

Picoteo.

Habitación.

Antes de tirar los petardos.

Petardos en acción.

A mediodía nos llevaron a un restaurante cercano para comer (el banquete de boda no era hasta por la noche). Conocí a una amiga de la tía de C. que era peluquera y maquilladora y me ofreció sus servicios. Dado que llevaba el pelo teñido de rubio y con unas raíces negras de 3 centímetros, no sé si nuestros gustos encajarían. Durante la comida me enteré de que me iba a tocar hacer de intérprete para la familia de la chica indonesia, ya que nadie más habla inglés. Así que me llevaron en coche al hotel donde estaban la novia y su familia y primero vi cómo el novio, el padrino y otro amigo cumplían con las tradiciones pertinentes. Primero fueron a la habitación donde estaba la novia, pero las amigas de ésta no les dejaban entrar a menos que las sobornaran con hongbao (sobres rojos con dinero dentro). 20 hongbao después por fin abrieron la puerta, pero ahí no terminaba la cosa: el novio tuvo que realizar varias pruebas: escribir el nombre de la novia a mordiscos en varias manzanas, encontrar los zapatos que habían escondido y bailar Xiao Pingguo y ballet. Luego toda la comitiva fue a la habitación donde estaban la madre y la tía de la novia y ahí fue cuando tuve que hacer de intérprete.
Bailando.

 Después me quedé un rato charlando con la madre y la tía en el hotel mientras la pareja iba a hacerse fotos. Más tarde fuimos al restaurante donde se celebraba el banquete y los novios ya estaban en la puerta saludando a los invitados que iban llegando, haciéndose fotos con todo el mundo y recibiendo hongbao. Cuando comenzó la ceremonia en sí me quedé con las ganas de matar a las damas de honor, que llevaban vestidos de dama de honor (feos, pero vestidos al fin y al cabo) y unos botines horribles que no pegaban ni con cola. Soy yo y las echo de mi boda. Lástima, tenía que haberles hecho una foto para que veáis que no exagero.

Como en la mayoría de las bodas chinas a las que he ido, había un presentador hablando todo el rato, diciendo moñadas y explicando lo que se iba haciendo. Las bodas chinas son ruidosas y caóticas, no esperéis una velada tranquila con música clásica de fondo. El presentador también se encarga normalmente de hacer juegos con los invitados y hasta darles premios. Últimamente se está poniendo de moda que los novios preparen regalos (peluches y sobres con dinero para los niños, teléfonos u otros aparatos para los adultos) para los ganadores de los juegos.
Por lo menos en esta boda la tarta era de verdad.
 

lunes, 2 de noviembre de 2015

¿Cuánto cuesta casarse en China?

Spoiler alert: si eres hombre, un riñón y parte del otro.

Hace un par de semanas C. me contó la historia del cortejo de un compañero suyo de trabajo. Este chico, llamémosle Larry, es chino y debe tener unos 25 o 26 años. Estudió en Australia y volvió a China hace poco. Su familia no es especialmente rica.

Hará cosa de medio año, Larry empezó a salir con una chica. "¿Tenemos 25 años y llevamos saliendo 6 meses? Pues ya es hora de que nos casemos, ¿no?". Así son los chinos. (Los urbanitas, los del campo a los 25 ya tienen dos críos). Pero en China, la pareja no es la única que tiene que decidir sobre su matrimonio. ¡Los padres tienen mucho que decir! Muchas parejas han roto, y romperán, porque los padres no aprobaban la relación. Se dice que aquí un matrimonio no es la unión de dos personas, sino de dos familias.

Todos sabemos que en China hay muchos más hombres que mujeres (como 20 o 30 millones más, para ser exactos), gracias a la política del hijo único y a la preferencia por los hijos varones. Esto ha provocado que las chicas casaderas y sus familias pidan la luna y los anillos de Saturno a cambio de pasar por la vicaría y fabricar un heredero. Normalmente los requisitos son tener un piso y un coche en propiedad.

Pero vamos con la historia de la familia de la novia de Larry. Parece que se trata de una familia muy rica, con varios negocios y fábricas. Y la gente rica tiene aún más requisitos para casarse. Aunque naden en billetes, quieren más. Así que le mandaron a Larry una lista con lo que tenía que dar a la familia de la novia a cambio de casarse con ella. Nada de camellos y vacas, señores. Aquí estamos hablando de pasta.

Esta es la lista:

Y esta es la traducción, con equivalencias en euros. Hay algunas cosas que ni C. sabía lo que eran.

1. Un coche valorado en 900.000 RMB (128.500 euros). No está escrito, pero se supone que es un Mercedes.
2. Comida, tabaco, alcohol y una tarta grande para la ceremonia de petición de mano: de 10.000 a 30.000 RMB (1.430-4.285 euros).
3. Dos anillos de diamantes y un reloj de pulsera, precio total 150.000 RMB (21.400 euros).
4. Una pulsera de oro: 18.000 RMB (2.500 euros).
5. Un lingote de oro: 150.000 RMB (21.400 euros).
6. Este no sabemos lo que es. Creemos que es la dote que se le da a los padres de la novia: 188.000 RMB (26.800 euros).
7. Dinero para gastos del día a día (no sé de qué día a día exactamente, incluye la palabra pañales): 80.000 RMB (11.400 euros).
8. Dinero para comida. No está claro cuándo se consumiría esta comida: 100.000 RMB (14.300 euros).
9. Precio de poder empezar a llamar a tus suegros "papá" y "mamá": el novio le da a la familia de la novia 80.000 RMB (11.400 euros), la novia le da a la familia del novio 100.000 RMB (14.300 euros).
10. El banquete de la boda (los padres de la novia exigen 70 mesas, eso son 700 invitados): 500.000 RMB (71.400 euros).
11. Sobres rojos con dinero para dar a los niños durante la boda: 30.000 RMB (4.300 euros).
12. Pago a la gente que presentó a la pareja: 280 RMB por persona, 8 personas en total: 2.240 RMB (320 euros).

Total: casarse con esta chica le costaría a Larry más de dos millones de RMB (285.000 euros). Que es lo que cuesta un piso bastante bueno en Suzhou. Ah, en la lista no está incluido el piso que normalmente aporta el novio, supongo que porque la familia tiene ya pisos para dar y regalar.

La lista es una joyita, ¿verdad? Un lingote de oro, qué clase, qué elegancia. ¿Y pagar por llamar a tus suegros papá y mamá? Tendrían que pagarme ellos a mí... ¿Y 30.000 yuanes para los sobres rojos para los niños? Pero si con 10 o 20 yuanes cada uno van que chutan...

¿Sabéis lo que dijo el padre de Larry cuando su hijo le enseñó la lista? Aparte de montar el pollo al pensar la que le iba a caer (porque los padres siempre ponen dinero para que sus hijos se puedan casar, por ejemplo pagando parte del piso, a ver un pimpollo de 25 años de dónde va a sacar el dineral que cuesta una entrada), dijo: "Hijo, ¿y no puedes buscarte otra novia?". Una más barata, estaría pensando el buen hombre. Porque, seamos claros, entre esta lista e irse a un pueblo de Vietnam a comprar una esposa... no veo muchas diferencias, aparte del precio. ¿Y a las chicas les parece bien que las vendan así?

No os penséis que esta lista es muy común, esto son cosas de ricos que con todo tienen que hacer negocio, hasta con sus hijas. Y por supuesto tienen que mantener su "cara" (de ahí lo de tener 700 invitados y dar 30.000 RMB en hongbaos a los niños).  La gente normal "solo" pide lo que he dicho antes, casa y coche (que ya es bastante, considerando el precio de esas dos cosas y la edad de los contrayentes).

¿Qué pasará con Larry y su novia tuhao? De momento Larry está intentando regatear y ya ha conseguido una rebaja sustancial: el coche ha sido eliminado de la lista (porque la familia de la novia ya lo ha comprado) y ha conseguido un 50% de descuento en el resto de las cosas porque parece que la chica sí que quiere casarse con él. Si finalmente se casan y voy a la boda de los 700 invitados ya os contaré.


jueves, 14 de mayo de 2015

Mi primera boda china

Hoy voy a hablar de la primera boda a la que asistí en China. También fue la más interesante de todas a las que he ido, por cierto.

Corría noviembre de 2007 y yo era una feliz estudiante extranjera en mi segundo semestre en Beijing. Un día, una chica china-boliviana que era la compañera de habitación de mi amiga nos dijo que su primo se casaba en Qingdao y que tenía que ir a la boda, pero no le apetecía ir sola. Total, que su primo le dijo que podía traerse a algún amigo para no ir sola. Y en vez de a uno, se llevó a siete.
Y así fue como una pareja de Qingdao acabó teniendo en su boda a 7 extranjeros a los que no había visto nunca.

En China las bodas no son tan formales como en España, eso se ve en la foto. Los invitados a las bodas van vestidos con ropa de diario. Solo los novios, los padres y si acaso los padrinos van arreglados. Por cierto, con "padrinos" me refiero a la mejor amiga de la novia y al mejor amigo del novio, cuya función principal en la boda es la de emborracharse. En las bodas es requisito indispensable que la pareja brinde con todos y cada uno de los invitados, pero como está feo que el novio acabe potando en su propio banquete se lleva a un amigo para que beba por él. Ser padrino en una boda china es la putada del siglo.

Esta boda fue bastante interesante porque pudimos presenciar algunos de los ritos típicos chinos. Por ejemplo, cuando el novio va a casa de la novia a llevársela para siempre. Las amigas de la novia se encierran con ella en su habitación y no dejan pasar al novio. Este se tira un buen rato fuera llamando a la puerta, gritando tonterías que le hacen decir las amigas y pasándoles sobres rojos con dinero por las rendijas para sobornarlas y que abran. Cuando las amigas deciden que ya está bien abren la puerta y el novio entra.

Cuando por fin le abrieron la puerta. Obsérvese el sobre rojo con el soborno correspondiente.

Entrar en la habitación no solucionó todos los problemas del novio: las amigas habían escondido los zapatos de la novia y hasta que no los encontrara no se podían ir. Busca que te busca, más bromas, más sobornos, y al final encontró los zapatos, la novia se los puso, y bajamos a la calle.

En la calle había un grupo de jubiladas vestidas de rojo metiendo un ruido impresionante con los tambores. Después vino la danza de los leones, que fue la primera vez que la vi.

Las abuelas escandalosas.

Posando con los leones.

Después fuimos al restaurante a ponernos púos. La novia se cambió de ropa y se puso un vestido rojo para hacer la ceremonia de reverencias a los padres. Luego hubo los consabidos brindis. En algún momento del banquete yo lloré literalmente de risa porque en la mesa de al lado una niña pequeña echó la pota. ¿Que no tiene gracia? Tendríais que haberla visto: estaba subida a una silla y desde allí lanzaba el chorro en plan fuente. Luego una camarera vino con una escoba y lo barrió. El suelo no era azulejos sino moqueta. Yo ya no podía más, casi me ahogo. Creo que es la vez que más me he reído en mi vida.

Luego vino el karaoke. Una señora mayor deleitó a todos con esta maravillosa canción que inmortalicé y subí a youtube para que quede constancia por los siglos de los siglos. Mi amiga Lupe cantó la de "My heart will go on" y le aplaudieron a rabiar. 

Por cierto, en las bodas chinas no se come tarta. En el escenario/al lado de la mesa principal siempre hay una tarta de esas típicas con muchos pisos, y los novios hacen el paripé de cortarla con la espada, pero los invitados no la catan. De hecho no sé si alguien se la come. Creo que solo un trozo es de verdad, para poder cortarlo, y lo demás es de porexpán. Qué desilusión. Yo en mi boda tendré una tarta de verdad y le daré a todo el mundo.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Por partida doble

Parece que este es el año en el que los viajes van a pares: he ido dos veces a Beijing, dos veces a Hong Kong, dos veces a Filipinas... y los dos viajes a Filis han sido por bodas!

Esta vez los que se casaban eran Rex y Kathy, mis ex compañeros de piso de cuando vivía en Shanghai.

Yo repetí traje, aunque con un color ligeramente diferente (el vestido de seda que se cargaron en la tintorería y luego me volvieron a teñir).
Noooo, no se sale!!

Esta vez no era parte del "entourage" así que no tuve sesión de maquillaje con la novia, por lo que Kris, Jen y yo reservamos en un salón de belleza para que nos pusieran guapetonas. Por supuesto, los maquilladores y peluqueros eran todos gays, pero esta vez no había ningún ladyboy.
Kris en plena operación retoque.

La boda por supuesto fue por la iglesia (en Filipinas no podía ser de otra manera) y tuvo todos los componentes típicamente filipinos, junto con algunos detalles chinos porque tanto el novio como la novia son de ascendencia china: había wedding planners y presentador, discursos de parientes y amigos, juegos de preguntas sobre los novios, 红包 (hongbao o sobre rojo en el que se mete dinero), lechón (ninguna fiesta filipina es tal si no se come lechón, que es un cerdito entero al grill), juego del periódico...

Voy a explicar el juego del periódico porque parece ser que es muy típico en las bodas filipinas. Consiste en que salen a la pista todos los invitados que todavía no se hayan casado y se ponen por parejas chico-chica. Cada pareja tiene una hoja de periódico. Suena la música y cuando se para (al estilo juego de las sillas) cada pareja tiene que ponerse encima de su hoja del periódico, sin que los pies sobresalgan. Fácil, no? El problema es que en cada ronda se va doblando la hoja, por lo que cada vez es más pequeña. Gana la pareja que aguante más rondas.
Al principio no hay problema...
...pero luego la cosa se complica!
Como yo ya tenía experiencia en el juego me quité los zapatos porque así es un poco más fácil. Además mi pareja llevaba zapatos de punta! El truco dio resultado y ganamos!
De premio nos dieron un hongbao con 500 pesos!
Pero claro, ganar el juego también implica que te van a tener un rato en el escenario haciendo el tonto para el disfrute y regocijo del resto de los invitados... Yo me lo pasé bien porque estoy acostumbrada a los escenarios desde mi paso por las universidades chinas (siempre me enganchaban para las fiestas de fin de semestre) pero mi pareja de baile pasó bastante vergüenza.
Mi pareja de baile escandalizada porque me tenía que dar un beso.
Fue una boda muy bonita y muy personal, aunque hubiera wedding planners. Y fue un bonito reencuentro de los compañeros de piso de Shanghai 2010.
Roomies reunited!