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miércoles, 15 de junio de 2016

Resumen del puente

El domingo fue día laborable. Qué larga se hace la semana cuando hay que trabajar un día extra. Teníamos que currar porque la semana pasada fue fiesta el jueves y el viernes, y ya se sabe que en China no se puede descansar mucho, que la gente se malacostumbra. Era la festividad de los barcos dragón (端午节), de la que ya he hablado en alguna ocasión en el blog. El jueves volvimos a ir a ver las carreras, como el año pasado, pero llegamos bastante tarde. Es que aquí lo hacen todo muy temprano, y ya saben ustedes lo que opino yo de levantarse temprano los días de fiesta. Total, que solo vimos una carrera y de refilón, porque para variar estaba hasta la bandera.
La verdad es que la cabeza de dragón es enana...

No falla. Es llegar la fiesta de los barcos dragón y empezar el calorazo. Nos tuvimos que refugiar en una cafetería bastante mona en la que en vez de un número te daban un peluche para que el camarero te trajera el pedido.


Al día siguiente fuimos de excursión. Yo quería ir a Wuxi, que es la ciudad que está al lado de Suzhou y a la que nunca he ido (menos al Ikea). Está visto que si no organizo yo los planes todo es un desastre. C. dijo que fuéramos a un parque cerca del lago Tai, donde hay una especie de decorado de pueblo japonés. Y que nos lleváramos a la perra. "¿Pero pueden entrar perros en ese sitio?". "Que sí que sí, que unos amigos míos fueron el otro día y se llevaron al perro". Bueno, pues más de una hora de viaje, al llegar un montón de coches, aparcamos en el quinto carajo, un calor de la leche, y al llegar a la taquilla (porque había que sacar entradas, en este país no hay nada gratis): que no pueden entrar perros.

Lo mato.

Total que fuimos a Wuxi y no vimos nada. Comimos en un restaurante en un pueblillo cerca del lago.
Costillas dulces típicas de Wuxi.

Xiaolongbao dulce típico de Wuxi.
Por lo menos en el restaurante sí que dejaron entrar a la perra. Se tumbó debajo de la mesa (estaba asfixiada) y ni se movió. Se zampó todos los huesos de las costillas. Se los íbamos dando por debajo de la mesa.

Así que en Wuxi lo único interesante que vi fueron unas flores amarillas y la orilla del lago Tai, en el lado de Wuxi (el lago Tai llega hasta Suzhou por el otro lado, y esa orilla sí que la tengo muy vista).



El último día de fiesta a C. le tocó ir a casa de su tía a hacer de intérprete para la suegra de su primo. Es una situación absurda. El primo (a cuya boda fuimos en enero) se casó con una chica indonesia. Él tiene 27 o 28 años, ella 21 o 22. La chica estudiaba medicina en Suzhou. Se casaron porque ella estaba embarazada, pero esto su madre (la suegra del primo) no lo sabía cuando vino a la boda. Parió hace un par de semanas. Total que imagínense el percal. La chica que ha dejado de estudiar (dice que temporalmente, pero ya veremos). El primo es un pedazo de vago que no da palo al agua. Viven en casa de los padres de él. La madre de ella viene a conocer al nieto y se ve el panorama. Total, que quiere tener una conversación con el primo para que espabile, se ponga a currar y alquilen un piso para vivir ellos solos. El primo no habla inglés. Su mujer traduce lo que le apetece. A la madre no se le ocurre otra cosa mejor que pedirle a C. que haga de intérprete... y a mí me dan ganas de abofetear al primo y a la chavala indonesia. A ver cómo sigue esta historia porque encima, para más recochineo, el primo no tiene una profesión normal. El primo es bailarín, nada más y nada menos. Y ella... extranjera en China y sin carrera universitaria. No puede trabajar en nada legalmente. Menuda cruz le ha caído encima a esa pobre madre. Y a C., que sin comerlo ni beberlo se ve en el medio del drama... ¡Menos mal que yo me he ido a juntar con la parte "normal" de la familia!
A Nico también le parece que de donde no hay, no se puede sacar.

miércoles, 24 de junio de 2015

El festival Duanwu

El fin de semana pasado se celebró el festival Duanwu, que es una fiesta tradicional en China en la que se hacen carreras de barcos dragón y se comen zongzis. De esta fiesta ya he hablado anteriormente aquí y aquí. Pero aunque todos los años me harto de comer zongzis (qué ricos están), hasta ahora nunca había presenciado la segunda parte de la fiesta: las carreras de los barcos dragón.
Me dije que de este año no pasaba y efectivamente el sábado hice el enorme esfuerzo de levantarme a las 8 de la mañana para ir a ver las carreras. Es que los chinos lo organizan todo muy temprano. Se deben levantar cuando amanece, lo que en esta época de año y en estas latitudes ocurre sobre las 4.30 de la madrugada.

Pues eso, que el sábado por la mañana fuimos a ver las carreras de los barcos dragón. En Suzhou las hacen en el lago del Pollo Dorado (金鸡湖), que está al ladito mismo de mi casa. Bueno, a media hora andando, porque en mi barrio las avenidas son muy anchas. A C. se le ocurrió que fuéramos en coche y para qué. Evidentemente todos los aparcamientos cerca del lago estaban petados. Yo ya pensaba que tendríamos que volver a casa a aparcar, pero C. tenía un pase de espectador que le habían dado en la oficina (su empresa patrocina las carreras), se lo enseñó a un policía con cara de poco espabilado y nos dejó aparcar en el sitio "vip".

El "paseo marítimo" al lado del lago estaba hasta la bandera, como es de esperar en China.




C. fue a pedir prestado otro pase a sus compañeros de trabajo y pudimos entrar en la zona donde los equipos participantes esperaban su turno y veían las carreras. Desde allí no se veía mucho así que fuimos dando la vuelta al lago hasta llegar a la zona de la meta.

El punto de salida.


La meta.
Los barcos son muy estrechitos y los que reman se sientan de dos en dos y cada uno rema por un lado. También hay un tambor muy grande y un chico que lo aporrea para marcar el ritmo y que todos remen a la vez.



Por las fotos que he visto en internet, en Taiwan los barcos tienen una pedazo de cabeza de dragón, no como los de Suzhou que parecen serpiente más que dragón. Las tradiciones chinas se han conservado mejor en Taiwan.

Qué calor hacía el día de las carreras, dios santo. Estuvimos una hora y nos fuimos, y el resto del día estuve con dolor de cabeza.