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jueves, 4 de abril de 2019

Resumen del principio de la primavera

¡¡Por fin es primavera!! Esta es una fecha clave en China porque, aparte de marcar el comienzo de la llegada del calorcito, normalmente también conlleva algo mucho más importante... ¡¡¡menos contaminación!!! En invierno la contaminación siempre es mucho peor y este año me ha parecido más chungo que los anteriores. No sé si porque realmente el aire ha estado más sucio (probablemente porque China pase de sus compromisos medioambientales dado que la economía se está ralentizando) o porque al tener el bebé me doy más cuenta cuando la cosa pasa de castaño oscuro ya que no puedo salir con él (los niños no pueden llevar mascarilla hasta los dos años). C. también opina que este invierno ha sido peor que los dos anteriores. A principios de año se me ocurrió marcar cada día del calendario con el color de la calidad del aire de ese día, y os puedo contar que, desde el 7 de enero (cuando empecé a contar) hasta hoy, que han pasado casi 3 meses, hemos tenido exactamente 7 medios días en los que la calidad del aire se consideraba buena. Medios días, ¿eh? O sea, que si los juntamos para formar días enteros, son 3,5 días en tres meses. Poco más de un día al mes. Un aplauso para China. A ver si va mejorando la cosa ahora que ya se ha acabado el invierno. ¡Crucemos los dedos!

Hace un par de fines de semana fuimos a la fiesta de los 100 días del bebé de nuestros amigos/exvecinos de enfrente. Su bebé se lleva tres meses y medio con Baby A. y ya pesa lo mismo que él. Yo no sé qué les dan a los bebés chinos (otro vecino, el de abajo, nació dos días antes que Baby A. y pesa TRES KILOS más. Impresionante). En la fiesta había unos dulces muy monos:





Otro día fuimos a enterrar las cenizas de Nico, que ya era hora. Las enterramos al pie de un árbol en un parquecito en el que seguro que no se va a construir nada porque hay una torre de alta tensión. De vecino tiene al perro de un amigo taiwanés, que también está enterrado allí.
Cavando la tumba. Menos mal que era una bolsita de cenizas y no el cuerpo entero, porque el suelo estaba durísimo.


El domingo pasado hizo cielo azul y esos días hay que aprovecharlos a tope porque son escasitos. Me di cuenta de que el barrio está lleno de cerezos. Yo creo que los han puesto nuevos porque no me suena que otros años hubiera tantos. Lo habrán hecho para que los chinos no tengan que ir a Japón de vacaciones, ja ja ja.





Mañana es fiesta porque es el día de los difuntos. Baby A. y yo no iremos al pueblo porque los viajes largos en coche no los lleva muy bien (largos = más de media hora). De todas formas, según la superstición china, los niños que todavía no hablan pueden ver a los espíritus, así que no pueden ir al cementerio.




jueves, 22 de marzo de 2018

La primavera que viene y va

A principios de mes tuvimos unos días buenísimos (lo que yo defino como: días en los que no necesito la botella de agua caliente). Yo llegué a pensar si, por una vez, el calendario chino había acertado y ya había empezado la primavera (según el calendario chino empezó el 16 de febrero). No hacía frío, había cielo azul y florecitas... pero nada. La semana pasada empezó a hacer un frío que pela otra vez.


El domingo fuimos a cenar al Suzhou Center por estirar un poco las patas, porque estaba lloviendo y no habíamos salido en todo el día. Había muchísima menos gente de la que esperaba. A lo mejor ya se ha pasado el furor por este centro comercial. Cenamos en un restaurante que se llama Grandma's Kitchen y que siempre está petado hasta la bandera, pero esta vez había sitio. En la mesa de enfrente había una chica joven (pero ya con bebé) y me fijé que llevaba medias y zapatitos. Aunque no pisara la calle y solo estuviera en el coche y en el centro comercial, yo no me atrevo a llevar medias y zapatitos en invierno. Si con botas forradas de pelo y dos pares de calcetines ya voy con los pies congelados... También vi en Instagram la foto de una amiga que estaba en Tokyo y se veían en la calle un par de chicas de instituto con mini mini falda y sin medias (o medias transparentes). Y digo yo, en Tokyo en marzo tiene que hacer bastante más frío que aquí. La gente está pirada o tienen un superpoder en forma de radiador interno.
Así en este plan iba la muchacha del restaurante. Yo tengo unos zapatos parecidos pero no me los pongo casi nunca porque en invierno hace demasiado frío y en verano demasiado calor. La primavera y el otoño duran una semana.

El sábado hizo sol, pero frío que pela. Llevo leggings con pelito por dentro.
En enero me compré estas botas de estar por casa a ver si me calentaban más los pies que las pantuflas normales. Y la verdad es que se nota la diferencia (pero sigo teniendo que llevar dos pares de calcetines).

Ya sé que solo estamos en marzo y tampoco es plan de ir en manga corta ya, pero no sé... yo me conformo con no tener que seguir siendo esclava de la botella de agua caliente.

miércoles, 15 de junio de 2016

Resumen del puente

El domingo fue día laborable. Qué larga se hace la semana cuando hay que trabajar un día extra. Teníamos que currar porque la semana pasada fue fiesta el jueves y el viernes, y ya se sabe que en China no se puede descansar mucho, que la gente se malacostumbra. Era la festividad de los barcos dragón (端午节), de la que ya he hablado en alguna ocasión en el blog. El jueves volvimos a ir a ver las carreras, como el año pasado, pero llegamos bastante tarde. Es que aquí lo hacen todo muy temprano, y ya saben ustedes lo que opino yo de levantarse temprano los días de fiesta. Total, que solo vimos una carrera y de refilón, porque para variar estaba hasta la bandera.
La verdad es que la cabeza de dragón es enana...

No falla. Es llegar la fiesta de los barcos dragón y empezar el calorazo. Nos tuvimos que refugiar en una cafetería bastante mona en la que en vez de un número te daban un peluche para que el camarero te trajera el pedido.


Al día siguiente fuimos de excursión. Yo quería ir a Wuxi, que es la ciudad que está al lado de Suzhou y a la que nunca he ido (menos al Ikea). Está visto que si no organizo yo los planes todo es un desastre. C. dijo que fuéramos a un parque cerca del lago Tai, donde hay una especie de decorado de pueblo japonés. Y que nos lleváramos a la perra. "¿Pero pueden entrar perros en ese sitio?". "Que sí que sí, que unos amigos míos fueron el otro día y se llevaron al perro". Bueno, pues más de una hora de viaje, al llegar un montón de coches, aparcamos en el quinto carajo, un calor de la leche, y al llegar a la taquilla (porque había que sacar entradas, en este país no hay nada gratis): que no pueden entrar perros.

Lo mato.

Total que fuimos a Wuxi y no vimos nada. Comimos en un restaurante en un pueblillo cerca del lago.
Costillas dulces típicas de Wuxi.

Xiaolongbao dulce típico de Wuxi.
Por lo menos en el restaurante sí que dejaron entrar a la perra. Se tumbó debajo de la mesa (estaba asfixiada) y ni se movió. Se zampó todos los huesos de las costillas. Se los íbamos dando por debajo de la mesa.

Así que en Wuxi lo único interesante que vi fueron unas flores amarillas y la orilla del lago Tai, en el lado de Wuxi (el lago Tai llega hasta Suzhou por el otro lado, y esa orilla sí que la tengo muy vista).



El último día de fiesta a C. le tocó ir a casa de su tía a hacer de intérprete para la suegra de su primo. Es una situación absurda. El primo (a cuya boda fuimos en enero) se casó con una chica indonesia. Él tiene 27 o 28 años, ella 21 o 22. La chica estudiaba medicina en Suzhou. Se casaron porque ella estaba embarazada, pero esto su madre (la suegra del primo) no lo sabía cuando vino a la boda. Parió hace un par de semanas. Total que imagínense el percal. La chica que ha dejado de estudiar (dice que temporalmente, pero ya veremos). El primo es un pedazo de vago que no da palo al agua. Viven en casa de los padres de él. La madre de ella viene a conocer al nieto y se ve el panorama. Total, que quiere tener una conversación con el primo para que espabile, se ponga a currar y alquilen un piso para vivir ellos solos. El primo no habla inglés. Su mujer traduce lo que le apetece. A la madre no se le ocurre otra cosa mejor que pedirle a C. que haga de intérprete... y a mí me dan ganas de abofetear al primo y a la chavala indonesia. A ver cómo sigue esta historia porque encima, para más recochineo, el primo no tiene una profesión normal. El primo es bailarín, nada más y nada menos. Y ella... extranjera en China y sin carrera universitaria. No puede trabajar en nada legalmente. Menuda cruz le ha caído encima a esa pobre madre. Y a C., que sin comerlo ni beberlo se ve en el medio del drama... ¡Menos mal que yo me he ido a juntar con la parte "normal" de la familia!
A Nico también le parece que de donde no hay, no se puede sacar.