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martes, 12 de marzo de 2019

Un paseíto por Luzhi

El sábado hicimos una visita relámpago a Luzhi (pueblito de canales en las afueras de Suzhou) porque C. tenía que hacer acto de presencia en una actividad de su empresa. Dimos un paseíto, hicimos unas cuantas fotos, nos comimos una torta típica y un bol de tallarines y poco más. En una tienda donde vendían encurtidos locales, las dependientas se preguntaban en voz alta si C. sería japonés. Hablaban en dialecto de Suzhou y lo entendí hasta yo. Qué poca discreción.

El agua de los canales no tiene un color muy saludable que digamos.

Cuando me dio tiempo a hacer la foto, el gato ya se estaba pirando...
Estaba nublado y la previsión había dicho que iba a llover, así que no había casi nadie.

Esquina con encanto.


En estas barquitas te dan una vuelta por el pueblo.

Atención a la tabla de precios: en chino pone 150 por barca y en inglés 150 por persona... pero no sé si lo cobrarán así de verdad.
Ciruelo o similar (¿albaricoquero? No sé, no sé).

Espejo para ahuyentar malos espíritus.

Hasta otra, Luzhi.



lunes, 6 de noviembre de 2017

La pagoda Beisi

El sábado pasado hizo un día buenísimo. ¡¡Cielo azul!! Y el pobre C. en una reunión que duraba el día entero. Los días de cielo azul no se pueden desaprovechar, así que me fui solita a dar una vuelta por Suzhou. Mi objetivo era la pagoda Beisi, a la que no había ido nunca. Una vez lo intenté, pero cuando llegué ya estaba cerrada. Luego se pusieron a hacer obras. En fin, que hasta ahora no había surgido la oportunidad.

La pagoda Beisi es uno de los edificios más altos de la ciudad antigua y se ve desde muchos sitios. Por ejemplo, desde la estación de tren. Además ahora han abierto una línea nueva de metro y te deja en la misma puerta de la pagoda. Que, por cierto, está dentro de un templo budista que se llama Bao'en y que es el más antiguo de Suzhou, según ponía allí. Construido originalmente en el siglo III d. C., aunque después se habrá renovado un porrón de veces. Aparte de la pagoda hay varios pabellones/templos y un jardín clásico al fondo con su lago y su montaña de roca.
La entrada.

Un buda con sobrepeso.

Desde la ventana de la planta baja de la pagoda.

Puerta redonda (¿será para el buda?).

Uno de los pabellones. Me gustó porque no estaba restaurado.

El lago y la montaña de roca.

Todo el mundo mirando los peces. Hasta un gato blanco que hay en la esquina izquierda, aunque no se vea casi.

Decoraciones Instrumentos de percusión del templo.

Antes se podía subir a la pagoda pero ya no.
Un bonsai.



¡La entrada es GRATIS! ¡Lo nunca visto en Suzhou! Y, a pesar de esto, había muy poca gente. ¡Bieeen! Una visita muy agradable.

miércoles, 4 de enero de 2017

Primer paseo del año

En lo que a contaminación atmosférica se refiere, 2016 acabó un poco mal. Qué lastima, con el buen año que habíamos tenido. Pero ya se sabe que llega el invierno, encienden las calefacciones de carbón en el norte y el cielo azul se va a tomar por saco. 2017 ha empezado mal. Teníamos un fin de semana largo el 31, 1 y 2 y los tres días estuvieron por encima de 150 PM2.5.

Pero algo había que hacer aparte de estar encerrados en casa. El domingo parecía que mejoraba un poco la cosa así que fuimos a dar un paseo a la zona pintoresca de Panmen. Me la habían recomendado varias personas y yo todavía no había ido (¡glups!).

La zona pintoresca de Panmen está en la esquina suroeste de la ciudad antigua de Suzhou y consta de un parque con lago y varios pabellones, una pagoda muy fotogénica y un trozo de la muralla de la ciudad. La entrada vale 40 RMB, pero una ya está acostumbrada a estas cosas. Por lo menos el sitio estaba limpio y bien cuidado.

La pagoda es la estrella del parque y lo primero que se ve si entras por la puerta principal. Parece que antes se podía subir pero ahora ya no porque la están renovando por dentro. Pregunté a un señor guardia cuándo iban a terminar las renovaciones y me dijo que ni idea.
Admirando la pagoda desde la distancia.

El parque con lago incluía las míticas zamburguesas y había cola para cruzarlas.

Haciéndole una foto a un monje de piedra.
En el lago había muchos peces rojos.

La parte de la muralla era parecida a la que visitamos en septiembre. Aunque esta no sé si es renovada hace 3 años o no.


Saliendo del recinto por la puerta de la muralla había un parque en el había una reunión de perros. Había 6 o 7 golden retrievers, dos Alaskan gigantescos, un samoyedo, dos corgis y algunos más. Pensamos en llevar a Nico otro día pero se nos quitaron las ganas cuando dos golden empezaron a pelearse a mordiscos. Nico ya no está para esos trotes, en dos meses cumple 9 años.

martes, 20 de septiembre de 2016

Descubriendo sitios nuevos

En la entrada anterior ya comenté que el fin de semana pasado teníamos puente y que había tifón. Bienvenidos sean los tifones, oigan, arrastran la contaminación y nos traen aire limpio. El viernes parecía que no llovía demasiado y fuimos a un sitio que nunca habíamos visitado: la puerta Xiangmen de la muralla de Suzhou. Suzhou tuvo murallas en algún momento de su historia, pero ahora solo quedan unos trozos desperdigados y algunas puertas bastante renovadas. Esta en concreto la terminaron en 2012. Siempre la veíamos desde el coche cuando íbamos al centro, pero nunca nos habíamos parado allí.
El descampado es ahora el parking de la muralla, pero antes había una cárcel.

En la planta baja hay un pequeño museo (gratuito) que explica la historia de las murallas de Suzhou y las diferentes puertas. La construcción de la parte de arriba es una casa de té, no es cara, tiene mesas en la parte de fuera donde la gente se sienta a jugar a las cartas, buenas vistas y corre el aire. Me gustó el sitio.


Las casitas blancas que se ven a la izquierda en la primera foto son tiendas y restaurantes. Hay una "calle típica" en plan Pingjiang Lu allí, pero nueva. Andando por esa calle se llega hasta uno de los jardines de Suzhou: 耦园 Ouyuan o Couple's Garden. ¡No tenía ni idea de que allí había un jardín! La entrada solo vale 25 yuanes así que iré la próxima vez que alguien venga de visita.
La parte de atrás del jardín por fuera.


Siguiendo hacia delante se llega a un parque muy chulo llamado 东园 Dongyuan. Hay barquitos y cañas de pescar para alquilar, un montón de gatos, un jardín de rosas, un lago lleno de lotos... ¡y un mini parque de atracciones!



Me quería montar en los caballitos pero llegué a la taquilla un minuto después de que cerraran. No hubo tu tía.

C. recordó que él venía a este parque cuando era pequeño. Las atracciones son las mismas que hace 25 años.

Detalle del muñeco diabólico. C. confirmó que llevaba allí 25 años como mínimo.

 Al final aclaró el día y todo...


¡Un paseo muy interesante! Volveré.

martes, 27 de octubre de 2015

Turisteando por Shanghai

La semana pasada vino mi amiga Julia a Shanghai. Julia es una chica alemana que conocí en 2007 cuando estudiaba en Beijing. Estuvimos allí juntas un año y luego volvimos a coincidir durante la expo de Shanghai en 2010 (yo trabajaba en el pabellón de España y ella en el de Alemania). También vino a visitarme cuando yo vivía en Valencia y ahora, aprovechando que estaba de viaje por medio mundo antes de comenzar su nuevo trabajo, se ha pasado por Shanghai. Ni siquiera tuvo que pedir visado porque varias ciudades chinas permiten que los ciudadanos de ciertos países puedan quedarse durante 72 horas. Fue una visita relámpago y al no tener visado no podía salir de Shanghai, así que busqué un youth hostel y estuvimos dos días turisteando por Shanghai.

Hacía mucho, mucho tiempo que yo no hacía el guiri por Shanghai. Aunque este año he estado viviendo allí, todos los fines de semana me volvía a Suzhou y entre semana solo iba del apartamento a la oficina.

El hostel estaba cerca de Zhongshan Park, zona que yo había pisado poco. Al coger el metro sobre las 11 de la mañana me sorprendió lo vacío que estaba. ¡Como yo normalmente siempre voy en hora punta!

La primera parada fue Tianzifang, una manzana de casas viejas y callejuelas estrechas que desde hace varios años se ha convertido en una trampa para turistas. Pero hay que ir. Me sorprende que sigue habiendo viejecitas que viven allí, pobrecillas, con la cantidad de gente que hay siempre andando por allí, comprando tonterías y comiendo postres o aperitivos 5 veces más caros de lo normal.

¿No os encantan las bragas colgando?
A la hora de comer encontramos un sitio muy curioso que a Julia le encantó: servían desayuno chino todo el día. Era un restaurante muy nuevo y limpio, al lado de la salida 1 del metro Dapuqiao, y creo que era taiwanés.
Toma piscina de leche de soja y rollito de arroz con cosas dentro. La verdad es que estaba bueno.

Familia tomando el brunch. Los youtiao chinos son como nuestras porras.
Por la tarde fuimos hasta el Bund, previa parada en la librería de Fuzhou Lu. Julia es terrible cuando vamos de compras, siempre se tira mil horas y al final no compra nada. Esta vez se compró dos libros, menos mal.

Los carteles que tienen en la librería están hechos con rotuladores cutres, pero me gustan.

El bund estaba bastante tranquilo, qué alegría. Los más escandalosos eran un grupo de turistas italianos. A nuestro lado había dos chinas haciéndose selfies. Les propuse ayudarnos mutuamente y les hice una foto genial, se veían todos los rascacielos de fondo. Bueno, pues atención a la que nos hicieron ellas.

Un poco más de barandilla, por favor, que no hay suficiente.
Luego cogimos el ferry a Pudong (es mi manera favorita para cruzar el río, así no tienes que andar de vuelta a Nanjing East) para encontrarnos con C. Julia quería comer xiaolongbao así que acabamos yendo al iapm, al mismo restaurante donde fuimos con miss Y. una vez.

Xiaolongbao de colorines.

Al día siguiente, sin levantarnos muy temprano ni nada de eso, fuimos al 1933, el edificio del antiguo matadero. Han cerrado la azotea y ha perdido la mitad de la gracia, que eran las vistas.



Luego fuimos andando por Hongkou hasta llegar al norte del bund. Nunca había estado allí. Se ven los rascacielos igual y no había nadie, solo algunos viejos sentados en los bancos del parque.

Andando hacia el río.

No se puede llegar hasta el "paseo marítimo", está cerrado.

Verja electrificada, o eso ponía. Pasaban un montón de barcos y se estaba tan ricamente en ese parque.
Casa muy mona en Hongkou.
Y así pasaron mis dos días de vacaciones. Ale, ahora hasta año nuevo nada de nada.

martes, 7 de julio de 2015

Las callejuelas de Suzhou

Estamos teniendo un verano que no nos lo creemos. ¡Un frescor! Solo ha hecho calor asqueroso un día. Hoy hasta he tenido que rescatar los vaqueros largos del armario porque ayer pasé frío. ¡¡Frío!! ¡¡En julio!! ¡¡En Shanghai!! ¡¡Esto es inaudito!!

Lo único malo es que este frescor se debe probablemente a que lleva un mes lloviendo sin parar. Con tanta agua no apetece mucho salir de casa a encharcarse los pies, así que llevo varios fines de semana encerrada en casa con mi maravilloso sofá y la lentitud exasperante del internet chino, especialmente irritante por las noches y los fines de semana. Bueno, solo va lento con las páginas web alojadas en servidores en el extranjero, las páginas chinas cargan perfectamente. Parece que estuviéramos en Corea del Norte, leches.

El domingo pasado no llovía mucho y por fin nos decidimos a asomar el morro. La empresa de C. le había regalado dos cajas de melocotones (por haber tenido que ir a una reunión en sábado) y fuimos a llevarle una a sus padres. Sus padres (y la abuela) viven en el centro, en una zona de callejuelas que me recuerda un poco a los hutong de Beijing, pero con menos fama. Bueno, su calle en particular la han invadido los recicladores y está todo lleno de mierda, cartones y piezas metálicas, pero por los alrededores hay algunas calles monas. ¡Y super tranquilas! Y eso que están en pleno centro de Suzhou, muy cerquita de Renmin Lu y Guanqian Jie. 

En estas callejuelas las casas son bajas, como mucho tienen dos pisos, y no son muy grandes. A muchas de ellas se entra desde una puerta principal que da a la calle y que se divide en varios pasillos/calles. Una tranquilidad, oigan. No había ni un ruido en algunos callejones; en otros solo se oía a las abuelas charlando. Delante de una casa había un water viejo haciendo de portamacetas pero me dio vergüenza hacerle una foto porque había una abuela mirándome. Tendré que volver.

Entrada a una "comuna".

En esta zona todavía quedan muchos pozos antiguos que la gente que vive allí sigue usando para lavar la ropa y las verduras.


La mayoría de los habitantes son abuelos/as que han vivido aquí toda la vida e inmigrantes que buscan una habitación céntrica y barata, aunque no tenga muchas comodidades.

La "calle principal".
También vimos varios ejemplos de habitación con ventanas por ambos lados y haciendo una especie de túnel en la calle.
Así como esta.
También vimos a un pariente de Nico que se acababa de dar un baño:

Gordo como un rulo.

Y una colada muy blanca, muy larga y muy pública:



Hay que salir de paseo de vez en cuando para ver cosas interesantes.