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martes, 18 de octubre de 2016

Pueblitos cerca de Amsterdam

Amsterdam es una ciudad de tamaño manejable, no como las ciudades chinas. Tiene la ventaja de que te subes a un autobús y en un santiamén estás en el campo. Queríamos hacer una excursión para ver principalmente molinos, y aunque al final no vimos ninguno la excursión mereció la pena. Hay varios pueblos muy cerca de Amsterdam y llegar a ellos es súper fácil con los autobuses que salen desde la estación central (más información aquí).

El primer pueblo del día fue Edam. ¡Sí, como el queso! Se supone que los miércoles es el mercado de quesos, pero nosotros fuimos un lunes. Es un pueblo monísimo y solo está a 20 minutos en autobús de Amsterdam. C. tarda 45 en llegar en coche a su oficina en otro barrio de Suzhou...
Un pueblo muy tranquilito.


Chica sexy anunciando quesos.

Señor chino vendiendo quesos de bola. Si es que no respetan nada...

La segunda parada fue Volendam, que está a cinco minutos de Edam. Podríamos haber ido andando si supiéramos el camino. Volendam es un pueblo costero muy turístico y bastante más animado que Edam.
¿No es clavadito al pueblo de Sé lo que hicisteis el último verano?
 

Gofres holandeses con muy poquitas calorías.

Zuecos. Supongo que serán de adorno para los turistas, porque meterse en el barro con estos zuecos tan decorados...

Desde Volendam hay un pequeño ferry que te lleva a Marken. Antes era una isla pero ahora hay un puente, así que también se puede llegar en autobús. Marken es diminuto.
Zarpando desde Volendam.

Marken


Las ovejas estaban ceporronas.

El último pueblo de la ruta fue Monnickendam, que era donde vivía la gente con dinero antiguamente. Aquí encontramos la prueba visual definitiva del torcimiento general de los edificios holandeses.
Ni la torre de Pisa, oigan.


Estatua de señor poniendo pescados a secar en el puerto de Monnickendam.

¡Una excursión muy recomendable!

jueves, 13 de octubre de 2016

Vacaciones en Amsterdam

¡Ya estoy de vuelta! ¡Qué larga ha sido mi ausencia! He estado de vacaciones hasta la semana pasada, fuimos a Amsterdam y luego a España. Quería haber actualizado antes pero el lío al volver al curro ha sido morrocotudo.

Pues eso. El 25 de septiembre por la mañana aterrizamos en Amsterdam, donde nos estaban esperando mis padres, mi hermano y su novia. ¡La familia al completo! Estuvimos hasta el día 29 y vimos todo lo que hay que ver de Amsterdam, o casi todo. Qué pequeñita es la ciudad, comparada con las ciudades chinas, claro. ¡Se puede ir a todos sitios andando! Ni siquiera probamos el tranvía, no hizo falta.

Me gustó bastante la ciudad, exceptuando el barrio rojo, que está lleno de gente hasta la bandera y "turistizado" a más no poder. Los demás barrios son bonitos y tranquilos. Las casas, aunque todas están torcidas, eran chulísimas por fuera y por dentro. Sí, como no tienen persianas ni echan las cortinas yo iba mirando el interior de las casas. Parecían todas de revista de decoración. Yo no tengo prácticamente objetos de decoración en el piso, porque lo único que hacen es acumular polvo, pero me gusta verlos en otras casas.

El hotel estaba cerca de aquí. Lo del fondo es la estación de tren.

¡Tiendas de quesos para turistas por todas partes! Supermercados no vi muchos. ¿Dónde comprará la gente que vive allí?

No solo las casas estaban torcidas, también esta farola...

¡Cielo azulísimo! Solo llovió el último día. Al fondo, el Rijksmuseum, donde pasamos casi un día entero.
Mi objeto favorito del museo. ¿Sabéis lo que es? ¡¡Un jarrón!! En cada agujerito se pone una flor. A esto se le llama complicarse la vida...

Esta casa tan estrechita me recordó a las de Vietnam.

Mercado de la calle Albert Cuyp.



Hay más bicis en Amsterdam que en Beijing.
Y hablando de Beijing, en el barrio chino de Amsterdam los nombres de las calles también tienen nombre chino.

Nos hizo mucha gracia una cadena que se llama Febo y que venden comida en casilleros. Echas el dinero, seleccionas lo que quieres y se abre la puertecita.

Toma croquetona holandesa. Qué rica.

Un canal típico.

La gente en la terraza de un café. En vez de sentarse uno frente a otro se ponen a ver pasar la gente.


¡En la próxima actualización contaré la excursión que hicimos a unos pueblos cerca de Amsterdam!