He empezado a ir al gimnasio (¡horror!). Nunca en mi vida había ido, pero hace unos tres meses me entró un ataque de lumbago y me acojoné un poco. Si con 30 años no puedo atarme los zapatos apaga y vámonos... Otro de los factores determinantes que han influido en mi decisión es que uno de los beneficios aparte del sueldo que me dan en el trabajo es que la empresa paga la mitad de lo que cueste la suscripción del gimnasio, con lo que me ha salido por menos de 2000 yuanes un año entero.
Empecé a ir el lunes. De momento solo he probado la piscina, no me veo yo mucho en las máquinas de correr. Hay clases de yoga, spinning y otras cosas; yoga quizás lo pruebe, spinning no creo porque me moriría, básicamente.
Lo más fascinante del gimnasio son las conversaciones de los vestuarios, sin duda. El lunes, en mi estreno gimnasiero, fui testigo de la siguiente, entre varias señoras de mediana edad:
- Mi hija y su marido están todo el día de cachondeo, que si ahora salimos por la noche, que si ahora nos vamos de viaje... Dicen que no quieren tener hijos, quieren divertirse.
- Pues la mía igual. Yo le he dicho que si no se queda embarazada ya, ¡tendré yo otro hijo!
Inquietante, ¿verdad? Si es que es un reflejo de la vida misma. El mayor deseo de las señoras chinas es tener un nieto. Si es niño y está gordito, mejor.
Otro día, hace unos meses, cuando iba a una piscina pública al lado de un colegio, oí esta otra conversación entre varias niñas de unos 10 años:
- Mirad este vestido rosa qué bien me sienta con mi color de cara.
- Yo nunca llevo ropa blanca porque entonces parece que estoy muy morena. [En China estar morena es el colmo de la fealdad].
- Pues yo nunca llevo ropa negra porque soy muy pálida y parece que estoy muerta.
Otra cosa curiosa de los vestuarios es que las mujeres chinas no tienen ningún tipo de pudor. Van de la ducha a la zona de taquillas en pelota picada (yo intento envolverme con la toalla) y se ponen a secarse el pelo como dios las trajo al mundo.
Dentro de las duchas hay unos carteles (impermeables) de publicidad de una clínica de cirugía estética. Por si los resultados que consigues en el gimnasio no te acaban de convencer.
¿Seré constante con esto del gimnasio? Espero que sí, porque a mí me duele físicamente pagar por algo y no usarlo, jajaja.
Empecé a ir el lunes. De momento solo he probado la piscina, no me veo yo mucho en las máquinas de correr. Hay clases de yoga, spinning y otras cosas; yoga quizás lo pruebe, spinning no creo porque me moriría, básicamente.
Lo más fascinante del gimnasio son las conversaciones de los vestuarios, sin duda. El lunes, en mi estreno gimnasiero, fui testigo de la siguiente, entre varias señoras de mediana edad:
- Mi hija y su marido están todo el día de cachondeo, que si ahora salimos por la noche, que si ahora nos vamos de viaje... Dicen que no quieren tener hijos, quieren divertirse.
- Pues la mía igual. Yo le he dicho que si no se queda embarazada ya, ¡tendré yo otro hijo!
Inquietante, ¿verdad? Si es que es un reflejo de la vida misma. El mayor deseo de las señoras chinas es tener un nieto. Si es niño y está gordito, mejor.
Otro día, hace unos meses, cuando iba a una piscina pública al lado de un colegio, oí esta otra conversación entre varias niñas de unos 10 años:
- Mirad este vestido rosa qué bien me sienta con mi color de cara.
- Yo nunca llevo ropa blanca porque entonces parece que estoy muy morena. [En China estar morena es el colmo de la fealdad].
- Pues yo nunca llevo ropa negra porque soy muy pálida y parece que estoy muerta.
Otra cosa curiosa de los vestuarios es que las mujeres chinas no tienen ningún tipo de pudor. Van de la ducha a la zona de taquillas en pelota picada (yo intento envolverme con la toalla) y se ponen a secarse el pelo como dios las trajo al mundo.
Dentro de las duchas hay unos carteles (impermeables) de publicidad de una clínica de cirugía estética. Por si los resultados que consigues en el gimnasio no te acaban de convencer.
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| Este no es el anuncio de las duchas, de ese no tengo foto. Este está en el ascensor. C. dice que la cara de la chica después de operarse da miedo. |
¿Seré constante con esto del gimnasio? Espero que sí, porque a mí me duele físicamente pagar por algo y no usarlo, jajaja.
