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martes, 29 de noviembre de 2016

Cómo sobrevivir al invierno en Suzhou

Ahora que lo pienso... qué rápido se ha pasado el verano, ¿no? Ya ha empezado el frío otra vez. ¡Todos los años igual! A mí siempre me había gustado el invierno... hasta que llegué a Suzhou.
En realidad empecé a sospechar cuando me mudé a Shanghai un mes de marzo de hace ya varios años. Vivía en un apartamento muy mono con unos compañeros muy simpáticos, pero no era normal el frío que yo pasaba por las noches en aquella habitación. Hasta bien entrado abril sufrí el síndrome de los pies permanentemente congelados. Y ahora que llevo ya varios inviernos a mis espaldas en Suzhou, puedo dar consejos por si alguien los necesita.

1. Piso con calefacción
Se rumorea que hay pisos con calefacción, pero yo nunca he tenido la suerte de encontrar uno. Normalmente es calefacción con suelo radiante y la factura de la electricidad sube un pico, pero... ¿y la felicidad sin igual de llegar a casa y que esté templadita? En las casas normales, las que no tienen calefacción, quizás haga 10 grados más de temperatura que en la calle. Y cuando fuera hace -2 (temperatura relativamente normal por la noche en invierno en Suzhou)... en tu salón hace 8. Yo cuando hace menos de 16 y estoy sentada ya me quedo pajarito.

Por cierto,  hace poco hemos descubierto que es posible instalar calefacción (con radiadores de pared) sin necesidad de tirar paredes ni suelos, en solo uno o dos días y por el módico precio de unos 10.000 yuanes. Lo estamos considerando, pero a mí hacer obras me da pánico, teniendo en cuenta que trabajo desde casa y que tengo experiencia con los albañiles chinos, que son bastante descuidados y sucios.

Si no se encuentra un piso con calefacción y no se puede/quiere instalar, pasamos a continuación a los remedios tradicionales.

2. Aire acondicionado a tope
En esta zona de China los aires acondicionados también tienen función calor. Hay muchos chinos (sobre todo la gente mayor, que es muy ahorradora) que prefieren no encender el aire y estar con bufanda, gorro y abrigo de plumas en su casa. Para mí eso no es una opción, y además con manoplas no puedo teclear. El aire acondicionado no es el mejor método para calentar una casa, pero algo hace.

3. Pijama chino de invierno
Qué gran descubrimiento, los pijamas de invierno. No sé de qué están hechos pero abrigan bastante. Además está completamente aceptado bajar a la calle con ellos. Nadie te mirará raro si bajas al supermercado en pijama y pantuflas.
Imprescindible acompañar el pijama de invierno con este peinado de señorona. A la mierda la capa de ozono, viva la laca.

4. Ropa interior larga
A partir de finales de octubre todos los chinos empiezan a usar ropa interior larga. Yo en España jamás había llevado esta especie de leggings debajo de los pantalones, pero aquí es imprescindible. También hay conjuntos de dos piezas, camiseta y leggings, tanto para hombre como para mujer. Para los meses más duros hay que hacerse con los que tienen pelito por dentro, esos son los más calentitos.
Me ha encantado el eslogan de estos. "A fire in winter".

5. Zapatillas con calefacción
¡Algún día las probaré!


6. Demás accesorios
Bolsas de agua caliente de las de toda la vida, bolsas de agua caliente que se enchufan, tiritas gigantes que te pegas en el cuerpo y dan calor, plantillas que dan calor, unos paquetitos con un gel extraño dentro que al presionarlo se pone caliente... En Taobao se pueden encontrar cosas increíbles.
Esto también lo tengo que probar.

Y aparte de estos consejos están los típicos como ponerse varios pares de calcetines, tomar bebidas calientes (que además con la taza también te calientas las manos), levantarse y pegar saltitos durante un minuto para entrar en calor... ¡todo vale para sobrevivir en este duro invierno!

martes, 21 de julio de 2015

Horrores estilísticos chinos

Una de las cosas que me gustan de China es la alegría con la que los chinos se ponen cualquier cosa para salir a la calle y nadie les mira mal ni les dice nada. Yo una vez cuando tenía 16 años me teñí el pelo de rojo y un viejo por la calle, en Cáceres, me dijo que qué feo era mi pelo. En China nadie hubiera ni pestañeado, desde luego. Me mirarían por ser extranjera, pero si fuera china y llevara el pelo rojo a nadie le sorprendería. De hecho, últimamente se han puesto de moda (al menos en Shanghai y Suzhou) los pelos azules y morados, no en jóvenes de estética punk, sino hasta en señoras de mediana edad. Melena completa, media, o solo las puntas. He visto de todo.

Quizás este post debería llamarse más bien "curiosidades estilísticas chinas", pero horrores llama más la atención y vende más, ¿verdad? Vamos pues con la lista que he elaborado. Ya sé que este post sin fotos no vale nada, así que he sacado unas cuantas de Baidu (el google chino), porque la verdad es que propias no tengo. Siempre he querido sacar una foto al señor en pijama en plena calle o a la señora con el peinado de Marge Simpson, pero me da vergüenza.

- Gente en pijama por la calle
El clásico de los clásicos, especialmente en Shanghai y zonas circundantes. ¿Que tienes que sacar al perro? Uf, qué pereza cambiarse, ¿no? Ale, en pijama. Ay, si solo fuera eso... yo he llegado a ver parejas en pijama pasear por el centro comercial (esa foto si debería haberla hecho). Hay dos tipos de pijama: el modelo de verano y el de invierno.

Pijama de verano.

Pijama de invierno. 
He de reconocer que yo he paseado a la perra y he ido al supermercado de abajo en pijama. No es el pijama que uso para dormir, ¿eh? Es el de estar en casa.

- Estampados imposibles y brilli brilli
Ir a una tienda china a comprarse ropa puede ser una auténtica misión imposible. Huy, esa blusa parece que es mona... hasta que le das la vuelta y tiene más chorreras que una telenovela colombiana de los 80, o un pegote de diamantes falsos formando un corazón. La ropa de estilo chino siempre, siempre, tiene algo que falla.

Del mismo modo, a veces por la calle puedes ver a señoras con unas combinaciones que gritan "cómprese un espejo" a voces. Flores con cuadros, colores inimaginables, ¡todo es posible! ¡Que no coarten tu creatividad!

- Gafas sin cristales
Esta moda comenzó en Asia hace ya años y luego se extendió a Occidente. Buscando fotos para ilustrar este punto he encontrado muchas webs en las que critican a los que llevan gafas sin cristales. A ver, he de reconocer que a mí también me pareció la gilipollez máxima la primera vez que lo vi, pero oye... a mí me gustan las gafas. Si no las necesitara a lo mejor también me las pondría solo como accesorio. Sobre todo si son tan monas como estas.


Mientras buscaba esta foto de las gafas he encontrado esto:

Lentillas de Hello Kitty. Esto sí que es terrorífico.
No las he visto nunca en directo y de hecho no sabía de su existencia hasta ahora mismo. Lo que sí llevan muchas chinas jovencitas son unas lentillas negras que hacen que el ojo les parezca más grande y dan miedo, mucho miedo. En la foto también se pueden apreciar las pestañas postizas, complemento indispensable para las noches de fiesta.

- Chándal y tacones
Este es difícil de encontrar, pero juro que yo lo he visto. Chica o señora con chándal de felpa, de esos de Juicy, bolso copia de Chanel y tacones. No puedo decir más que: ¡olé!

- Pantalones de chándal y camisa
Esta es la versión masculina del chándal y tacones. Camisa o jersey de lana con pantalones de chándal y zapatillas de deporte. El horror máximo. Yo en Beijing tenía un pretendiente que solía ir con este look. La otra versión masculina del horror supremo son los pantalones de pinzas con el típico zapato de piel horroroso que llevan los hombres chinos de pueblo, calcetines blancos y una parte de arriba de chándal. ARGH. Esto se ve mucho en el campo.

- Pantalón sobaquero
Esto también se ve mucho entre los hombres chinos de cierta edad. El líder indiscutible de este movimiento es el ex presidente Jiang Zemin, al que reconoceréis en la foto sin que os señale cuál es.



- Sandalias con calcetines media
Parece que a muchas chinas les diera miedo ponerse unas sandalias a pelo, sin nada más. ¡Ay, a ver si se les va a resfriar el pie! ¿O será para evitar las rozaduras? El caso es que los calcetines de media color carne combinados con sandalias feas o bonitas, en mujeres de todas las edades, son una imagen normal en las calles chinas.

- Facekini
Este llama mucho la atención en internet, pero la verdad es que yo nunca lo he visto en vivo y en directo. Lo que sí se ve mucho son señoras en moto con una especie de visera de soldador que les cubre toda la cara y guantes largos hasta el hombro, que aquí ponerse morena es una desgracia sin igual.
El bañador también es precioso.


Bonus track: moda infantil
Con lo monísima que puede ser la ropita de niño, en China se las han ingeniado para llevar a sus retoños horrorosos. La ropa en las tiendas de niños es fea, fea. Volantes y gasas a más no poder para las niñas. La prenda estrella en invierno es un mono-abrigo muy grueso con el que el niño parece una estrella de mar. Por supuesto, debajo lleva 28 capas más, a ver si va a pasar frío. Los chinos llevan a rajatabla lo de "más vale sudar que estornudar" y los niños chinos podrían criar pollos entre sus capas de ropa.
Parece una bola. Y atención, que está dentro de casa, no en la calle.

martes, 23 de septiembre de 2014

Cosas a las que terminas acostumbrándote en China

¡Pues ya estoy de vuelta en Suzhou! Creo que ya se me ha pasado el jet lag y ahora tengo que ir mentalizándome para empezar a buscar trabajo, aunque no creo que empiece en serio hasta que no vuelva de Taiwan (nos vamos allí del 1 al 7 de octubre). Y llevo unos días pensando en cosas a las que terminas acostumbrándote cuando vives en China. Como por ejemplo...

- Comer arroz todos los días. 
Cada vez que vuelvo a España mucha gente me pregunta: "¿No te aburres de comer arroz todos los días?". La verdad es que ni lo pienso. Simplemente, si comes comida china tiene que estar acompañada de un bol de arroz, de lo contrario te sientes raro. Yo no llego al extremo de algunos chinos, que dicen que si no comen arroz es como si no hubieran comido, pero para acompañar está bien, sobre todo cuando te ponen muchos platos con salsas aceitosas.
También es cierto que en muchos restaurantes medio finos el arroz ya se ve como algo vulgar; en ese tipo de sitios se come sin arroz y tampoco pasa nada (aunque seguro que muchos chinos tradicionales dicen que se quedan con hambre y piden un bol de arroz para rematar la faena).

- La comida picante.
Recuerdo la primera vez que compré un pinchito de carne en un puesto callejero, en mi primera semana en Beijing. Estaba cubierto de un polvillo rojo muy curioso y cuando le di el primer mordisco me salió fuego por la boca. ¿Pero cómo se podían comer eso tan tranquilos? ¡Si picaba como un demonio! Con la ayuda del pollo Gongbao y de la comida coreana fui acostumbrando el paladar a la comida picante y ahora ya puedo con casi todo. Me sigue dando respeto cuando te traen el típico plato de Sichuan en el que solo se ve rojo y sudo por las patillas mientras me lo como, pero me gusta.

El hot pot picante y el no picante.

- Beber agua caliente o del tiempo.
Los españoles están acostumbrados a beber agua de la nevera y se quedan ojipláticos cuando van a un restaurante en China y les ponen un vaso de agua humeante (sin té ni nada). Al principio a mí también me daba fatiga, beber agua caliente a palo seco es demasiado raro, pero después de un tiempo me acostumbré. Ahora soy incapaz de beber agua de la nevera, me duelen los dientes y todo. La prefiero del tiempo, aunque sea verano.

- Las preguntas personales.
La primera vez que un taxista pekinés te pregunta cuánto gana tu padre (la pregunta original era cuánto ganaba yo, pero en aquel momento yo no trabajaba) la situación te parece un poco violenta. Pero será cotilla este hombre, ¿a él qué le importa? Ocho años después, cuando el vigilante de tu residencial te pregunta que cuándo te vas a casar y a comprar un piso, que ya tienes una edad, sonríes y dices "Ya veremos". Qué vas a hacer, ellos son así y así seguirán, nunca cambiarán.

Estos niños se acaban de enterar de que todavía no me he casado.


- Salir a la calle en pijama.
Esto no lo vi apenas en Beijing, así que cuando me mudé a Shanghai me sorprendió ver a tanta gente por la calle en pijama. ¿Pero estos no eran los más glamourosos de China? ¡Pues vaya timo! ¿Cómo se atreven a salir así? He de confesar que en la actualidad paseo a Nico en pijama todas las noches (en mi defensa he de decir que no es un pijama que use para dormir, es solo el pijama de estar por casa).

- Los baños públicos.
Bueno, no creo que nunca nadie pueda acostumbrarse al olor de un baño público chino. Es difícil de explicar si nunca se ha estado en uno, pero huele como pises fosilizados de la prehistoria en un lugar que nunca ha conocido lo que es el desinfectante o la lejía. Simplemente aprendes a soportarlo durante unos segundos y salir corriendo de allí lo antes que puedas!


¿Se os ocurre alguna otra cosa? Seguro que me he dejado un montón en el tintero.