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martes, 13 de junio de 2017

Visita familiar V: Shanghai

La última parada de nuestra tournée antes de ir a Suzhou para el bodorrio fue Shanghai. Yo siempre digo que en Shanghai no hay mucho que ver para un turista, pero dos días sí que los llenas. Lo primero que visitamos fue una calle llamada Duolun Cultural Street, que yo no conocía pero que sale en la Lonely Planet. Está en Hongkou (lo que antes era la Concesión Internacional) y allí vivieron muchos escritores y celebridades de la época. Ahora es una calle peatonal bastante tranquila, donde se pueden ver las casas en las que vivieron los escritores, y también hay algunas librerías de viejo.
Aquí el amigo Lu Xun charlando con sus colegas. Lu Xun es probablemente el escritor chino más conocido de principios del siglo XX.
Desde esa calle dimos un paseíto por Hongkou hasta que llegamos al antiguo matadero, el edificio 1933. Ahora es una especie de centro comercial moderno con cafés y tiendecitas, y también hay oficinas de diseño y arquitectura. En la parte central hay una escape room de esas, pero antes eso estaba todo abierto y se podía curiosear. Tampoco se puede subir ya a la azotea. Antes molaba más, pero sigue siendo un sitio peculiar.


Luego fuimos al Bund a echar las típicas fotos con los rascacielos y cruzamos a Pudong en ferry, que es mi forma favorita (¡y la más barata!). Tiramos la casa por la ventana y comimos en Ding Tai Fung. Cómo cambian las percepciones, ahora ya no me parece tan caro, sobre todo cuando se compara con los restaurantes para extranjeros que salen como setas en Shanghai. Después de comer subimos a la torre de la perla. ¡Yo no había subido nunca! Es que, atención, la entrada vale 180 yuanes. ¡Mamma mía! Y esa es la entrada más básica para ir al observatorio normal, si quieres subir más arriba, tienes que pagar más. El observatorio normal tiene la mitad del suelo de cristal y da bastante cosica.
La orilla del río que nunca sale en las fotos.

La torre de la perla.

"Shanghai le da la bienvenida". Este eslogan lo han copiado de los juegos olímpicos de Beijing...

Parece un lanzacohetes pero es el ascensor de la torre de la perla.

Desde arriba.

El suelo de cristal.

Estos xiaolongbaos no son del Ding Tai Fung sino de un restaurante enfrente de Tianzifang al que fuimos por la noche. Muy buena idea la de las cestitas individuales.

El día siguiente, hasta que salió el tren para Suzhou por la tarde, lo pasamos en el bazar Yuyuan, el templo que hay al lado y la Concesión Francesa. Digo el bazar Yuyuan y no el jardín porque al jardín no entramos... total, es igual que los jardines de Suzhou. Hacía un montón de tiempo que no iba por allí, siempre me da miedito porque está petado de gente. Pero un día entre semana por la mañana... debe ser el momento con menos gente, ¿no?


Estatua de un santo chino...


martes, 27 de octubre de 2015

Turisteando por Shanghai

La semana pasada vino mi amiga Julia a Shanghai. Julia es una chica alemana que conocí en 2007 cuando estudiaba en Beijing. Estuvimos allí juntas un año y luego volvimos a coincidir durante la expo de Shanghai en 2010 (yo trabajaba en el pabellón de España y ella en el de Alemania). También vino a visitarme cuando yo vivía en Valencia y ahora, aprovechando que estaba de viaje por medio mundo antes de comenzar su nuevo trabajo, se ha pasado por Shanghai. Ni siquiera tuvo que pedir visado porque varias ciudades chinas permiten que los ciudadanos de ciertos países puedan quedarse durante 72 horas. Fue una visita relámpago y al no tener visado no podía salir de Shanghai, así que busqué un youth hostel y estuvimos dos días turisteando por Shanghai.

Hacía mucho, mucho tiempo que yo no hacía el guiri por Shanghai. Aunque este año he estado viviendo allí, todos los fines de semana me volvía a Suzhou y entre semana solo iba del apartamento a la oficina.

El hostel estaba cerca de Zhongshan Park, zona que yo había pisado poco. Al coger el metro sobre las 11 de la mañana me sorprendió lo vacío que estaba. ¡Como yo normalmente siempre voy en hora punta!

La primera parada fue Tianzifang, una manzana de casas viejas y callejuelas estrechas que desde hace varios años se ha convertido en una trampa para turistas. Pero hay que ir. Me sorprende que sigue habiendo viejecitas que viven allí, pobrecillas, con la cantidad de gente que hay siempre andando por allí, comprando tonterías y comiendo postres o aperitivos 5 veces más caros de lo normal.

¿No os encantan las bragas colgando?
A la hora de comer encontramos un sitio muy curioso que a Julia le encantó: servían desayuno chino todo el día. Era un restaurante muy nuevo y limpio, al lado de la salida 1 del metro Dapuqiao, y creo que era taiwanés.
Toma piscina de leche de soja y rollito de arroz con cosas dentro. La verdad es que estaba bueno.

Familia tomando el brunch. Los youtiao chinos son como nuestras porras.
Por la tarde fuimos hasta el Bund, previa parada en la librería de Fuzhou Lu. Julia es terrible cuando vamos de compras, siempre se tira mil horas y al final no compra nada. Esta vez se compró dos libros, menos mal.

Los carteles que tienen en la librería están hechos con rotuladores cutres, pero me gustan.

El bund estaba bastante tranquilo, qué alegría. Los más escandalosos eran un grupo de turistas italianos. A nuestro lado había dos chinas haciéndose selfies. Les propuse ayudarnos mutuamente y les hice una foto genial, se veían todos los rascacielos de fondo. Bueno, pues atención a la que nos hicieron ellas.

Un poco más de barandilla, por favor, que no hay suficiente.
Luego cogimos el ferry a Pudong (es mi manera favorita para cruzar el río, así no tienes que andar de vuelta a Nanjing East) para encontrarnos con C. Julia quería comer xiaolongbao así que acabamos yendo al iapm, al mismo restaurante donde fuimos con miss Y. una vez.

Xiaolongbao de colorines.

Al día siguiente, sin levantarnos muy temprano ni nada de eso, fuimos al 1933, el edificio del antiguo matadero. Han cerrado la azotea y ha perdido la mitad de la gracia, que eran las vistas.



Luego fuimos andando por Hongkou hasta llegar al norte del bund. Nunca había estado allí. Se ven los rascacielos igual y no había nadie, solo algunos viejos sentados en los bancos del parque.

Andando hacia el río.

No se puede llegar hasta el "paseo marítimo", está cerrado.

Verja electrificada, o eso ponía. Pasaban un montón de barcos y se estaba tan ricamente en ese parque.
Casa muy mona en Hongkou.
Y así pasaron mis dos días de vacaciones. Ale, ahora hasta año nuevo nada de nada.