jueves, 6 de febrero de 2020

Aquí seguimos con el coronavirus

Ya llevamos 15 días de arresto domiciliario autoimpuesto y no hay muchas novedades. Ayer nos enteramos de que hubo un infectado en nuestro residencial el 26 de enero, pero hasta ahora no hay más casos. El virus sigue campando aparentemente a sus anchas (ya hay más de 50.000 casos entre confirmados y sospechosos) pero el número de personas que se han recuperado ya duplica a las que han muerto. Vamos, que pillar el virus no es una sentencia de muerte, como parece ser que están haciendo creer los medios internacionales. En un periódico sensacionalista británico leí un artículo en el que pintaban al virus como poco más o menos el apocalipsis zombie y decían que la gente se caía muerta por las calles. Incluso en periódicos serios mencionan el número de muertes en todos sitios, pero el de recuperados es muy difícil encontrarlo (las cifras oficiales en este momento son 564 muertos y 1188 recuperados). Parece que las noticias en España están diciendo también que los supermercados están vacíos en China, porque varias amigas me han preguntado si necesitaba que me mandaran cosas. Yo agradezco la preocupación, pero al menos en Suzhou tenemos de todo. Hasta encontramos mascarillas en la farmacia de nuestra calle.
Las cifras oficiales esta mañana: 28060 infectados confirmados, 24702 sospechosos, 3859 en estado grave, 564 muertes y 1188 recuperados.

En Suzhou de momento ha habido 60 casos, de los cuales 4 ya se han recuperado. No se ha confirmado ninguna muerte. El comienzo del curso escolar se ha retrasado de momento hasta el 2 de marzo. El lunes que viene se supone que todo el mundo tiene que empezar a trabajar, pero es probable que vuelvan a retrasarlo. Ya se han anunciado subsidios para las pequeñas empresas. El domingo fuimos al Alcampo a comprar provisiones y conseguimos casi de todo. No había de todas las verduras, pero de otras sí (también es verdad que fuimos por la tarde; la gente mayor suele arrasar con las verduras por la mañana). En otras ciudades parece ser que están prohibiendo a la gente que salga de casa y solo puede salir una persona cada dos días para comprar comida, pero en Suzhou de momento no. Nosotros podemos salir si queremos, pero casi todo el mundo está en casa. Desde la ventana de la cocina veo el edificio de enfrente y todo el mundo está en pijama y mirando por la ventana. La comida a domicilio y una empresa de mensajería siguen funcionando, pero no pueden entrar al residencial y tienes que salir a la puerta principal a recoger tu pedido.

Yo casi que me he acostumbrado ya a estar en casa (más ahora que estoy trabajando; en nuestra empresa empezamos el lunes a trabajar todos desde casa). Lo peor es Baby A. Desde que empezó toda esta movida le cuesta mucho dormirse, supongo que porque no está lo suficientemente cansado, al no pisar la calle. Cada día intento pensar en algún juego nuevo para que se entretenga. De momento lo que más le gusta hacer es "cocinar" espaguetis de mentira y dárselos de comer a sus muñecos. También me ha llenado las paredes de rayajos de cera y lápiz. Me da bastante igual, la verdad. Ahí se van a quedar para la posteridad, jajaja. Muchos días ve la tele, pero solamente 10 minutos. Son unos dibujos sobre un bebé y cuando quiere verlos hace el gesto de lavarse los dientes, porque en uno de los primeros episodios que vio el bebé se lavaba los dientes.
El trajecito de año nuevo chino que solo ha podido lucir en casa, con lo presumido que es.


Nosotros pasamos mucho tiempo leyendo noticias en el teléfono, aunque yo cada vez estoy leyendo menos porque el tema cansa ya. Sobre todo la insistencia en pintarlo peor de lo que es en los medios internacionales. Que sí, que Wuhan es un puto caos y no dan abasto en los hospitales, pero el resto de sitios no. Lo peor que estamos pasando es el aburrimiento. Hace unos días hubo un escándalo porque la Cruz Roja china no estaba enviando las mascarillas y trajes protectores a los hospitales que tratan a los infectados, sino que tenía las cosas acumulando polvo en su almacén o las mandaba a otros hospitales. También se está hablando mucho de que el gobierno local de Wuhan tardó mucho en reaccionar y que muchos infectados allí no consiguen sitio en ningún hospital. La gente está bastante cabreada. Muchas aerolíneas han suspendido sus vuelos a China. De todas formas, a menos que se esté en Wuhan, me parece que es más probable pillar el virus estando encerrado en un avión durante más de 10 horas con 300 personas más que no quedándote aquí en tu casa. La cosa es que no sabemos cuándo tiempo vamos a tener que estar así en cuarentena. En teoría si todo el mundo lleva dos semanas en casa y el virus se manifiesta en máximo 14 días, ahora tendría que ralentizarse el número de contagios, ¿no? Menos la gente de Wuhan que no ha conseguido ingresar en el hospital y se lo está pegando a toda su familia...

Pues nada, a ver cómo está la situación la semana que viene. Seguiremos informando...
¡Todo el mundo a ponerse la mascarilla!

¡Y si se te han acabado las mascarillas, puedes ponerte una garrafa de agua como escafandra! 

miércoles, 29 de enero de 2020

El coronavirus en Suzhou

Como ya sabéis porque está en todos los noticieros, hay un virus nuevo rondando por China. Los primeros casos aparecieron en Wuhan a principios de diciembre, pero hasta el 31 de ese mes no se anunció oficialmente que se trataba de un virus nuevo. Durante las tres primeras semanas de enero no se oyó mucho del tema, hasta que la cosa explotó el jueves pasado cuando se decretó el cierre de Wuhan. Hasta este momento (29 de enero a las 16:00, hora de China) hay 6043 casos confirmados y 9239 sospechosos. Han muerto 132 personas y 114 se han recuperado. En Suzhou de momento hay 20 casos confirmados.


El virus apareció en el peor momento, justo antes del año nuevo chino. Durante estas fechas, millones de chinos que trabajan fuera vuelven a sus pueblos o ciudades para celebrar las fiestas. Se dice que antes de que cerraran Wuhan habían salido ya 5 millones de personas; normal que el virus ya se haya extendido por todo el país y parte del extranjero. Supuestamente el virus se contagió a humanos en un mercado de Wuhan del que primero se dijo simplemente que era un mercado de marisco pero luego se supo que vendía toda clase de cochinadas. Menudo cabreo me pillé yo cuando vi las fotos del mercado, allí tenían animales salvajes vivos y te los mataban en el momento para que te los llevaras calentitos. Un cartel de uno de los puestos anunciaba desde marmotas hasta camellos, pasando por zorros o serpientes. ¿¿Quién quiere comer estas cosas?? La mayoría de los chinos también fliparon al saberlo y por las redes sociales empezaron a circular mensajes en plan "Cierra la puta boca y deja de comer cerdadas" (traducción libre, pero el sentido era ese más o menos). Una amiga que es de Hubei, la provincia donde está Wuhan, pero vive en Chengdu, iba a ir a pasar las fiestas con sus padres pero tuvo que cancelar el viaje. 19 días de vacaciones, probablemente todos los que tiene al año, desperdiciados.

Yo empecé las vacaciones el jueves, justo el día que la cosa se salió de madre. Por la mañana había quedado con una amiga para llevar a los niños a jugar y poco antes de salir de casa me escribió para decir que su marido no quería que salieran de casa. Creo que ese fue el día que se confirmó el primer caso en Suzhou. Nosotros no teníamos planeado viajar a ningún sitio, si acaso un día a Wuxi, aquí al lado, pero yo quería ir al Ikea, al centro comercial, estar fuera de casa simplemente... ¡que como curro desde casa siempre estoy aquí encerrada! Pero, aunque aquí no nos han puesto en cuarentena, la recomendación oficial es evitar salir si no es absolutamente necesario. Así que prácticamente no hemos salido de casa desde que empezó esta movida. Un día fuimos a cenar con unos amigos que habían venido de Taiwan y otro fuimos a visitar a la abuela de C. Ambas veces nos desplazamos en coche y llevamos mascarilla.
Calles vacías. Normalmente en año nuevo chino están vacías aunque no haya virus, pero ahora da más yuyu.

¿Y qué hacemos todo el rato en casa? Buena pregunta... nos levantamos tarde (porque, total, no tenemos nada que hacer), intentamos entretener al niño, vemos series, leemos... y poco más. Por lo menos no tenemos problemas de falta de comida ya que habíamos hecho acopio para las vacaciones y además nuestras respectivas empresas nos mandaron un montón de "cestas de año nuevo chino" con frutos secos, golosinas, fruta, carne... así que de momento no hemos tenido ni que ir al supermercado. Pero hay gente que había planeado ir de viaje y no ha podido y que están pasando las fiestas a base de tallarines instantáneos. Según se dice, en muchas ciudades es difícil encontrar fruta y verdura fresca. En este vídeo que grabó alguien de Wuhan después de que se impusiera la cuarentena se ven colas enormes para entrar en un supermercado. En Suzhou, por lo que he oído, no hay problemas de abastecimiento. Otra cosa que no hay es mascarillas, alcohol (del de desinfectar, no del de beber) y termómetros. El otro día C. fue a una farmacia y nada más entrar el dependiente le dijo que no había ninguna de esas tres cosas. Parece que estos días la gente no compra otra cosa en la farmacia. Nosotros mascarillas y termómetros tenemos, el alcohol se nos ha acabado y tenemos una botella pequeñita de desinfectante de manos para las emergencias. En el transporte público no te dejan entrar si no llevas mascarilla. Bueno, eso en las ciudades en las que no lo han cortado.
Pastelitos bastante apañados que le mandaron a C. desde Beijing. Me recuerdan un poco a los polvorones españoles.

En los últimos días los casos han aumentado bastante porque ahora están apareciendo los casos que se contagiaron hace una semana. Para intentar frenar los contagios, muchas ciudades han cerrado todos los lugares de esparcimiento público y prohibido las reuniones en restaurantes. Suzhou hoy ha anunciado el cierre temporal de algunos centros comerciales. No sé si mucha gente estaba saliendo de casa, mi impresión es que todo el mundo está encerrado. En las redes sociales chinas se han compartido vídeos de lo que está haciendo la gente para matar el aburrimiento, hay algunas muy graciosas como una familia que montó su propio baile del león con una manta y un cubo como cabeza. También se ha decretado la extensión de las vacaciones hasta el lunes que viene y algunas ciudades lo han extendido una semana más, hasta el 9 de febrero. Estas medidas son temporales y no sé si las volverán a alargar cuando llegue el momento. ¡Pero es que la movida esta podría durar perfectamente hasta el verano! Quizás nos pongan a todos a trabajar desde casa, y las fábricas no sé cómo lo harán. Pero la extensión de las vacaciones es algo nunca visto en China, donde normalmente tenemos que trabajar el fin de semana cuando hay una semana libre para recuperar algunos días. Y hoy varias aerolíneas han anunciado que dejan de volar a China temporalmente, a ver si va a ser más grave la cosa de lo que nos están contando. Yo ya no sé qué creer, porque WeChat está lleno de rumores y contrarrumores.

Pues eso, que menudas vacaciones nos han dado y vaya la que han liado los subnormales a los que les da por comer murciélago y cosas parecidas (y los que las venden). Que los cuelguen a todos del palo mayor.


domingo, 19 de enero de 2020

Aventuras panaderas

Hace un par de meses publiqué una entrada sobre mis intenciones de hacer pan en casa. Como dije en ese post, en China encontrar pan decente que no se venda a precio de sangre de unicornio no es tarea fácil, así que intenté hacerlo yo a ver qué me salía. Preferiblemente sin tener que hacer cosas complicadas, como amasar, o comprar otro trasto más para mi cocina en la que ya no cabe ni un alfiler. Busqué recetas de pan sin amasado, compré harina de fuerza y levadura y con todas mis ganas me puse a hacer mi pan. El pan sin amasar se hace mezclando los ingredientes la noche anterior y horneando el pan a la mañana siguiente.

El primer pan.

En el primer intento algo falló. Yo no veía que la masa hubiera crecido, pero como no entiendo de estas cosas y había seguido la receta al pie de la letra, tiré palante y la metí en el horno. Resultado: una piedra. Aquel pan olía bien pero estaba durísimo. Casi se me rompe el cuchillo al cortarlo. ¿Qué había salido mal? En aquel momento yo no lo sabía, luego ya lo averigüé. La receta que seguí decía que había que dejar la masa en la nevera por la noche. MAL. La masa hay que dejarla a temperatura ambiente, por lo menos ahora en invierno.

Para los intentos posteriores cambié a otra receta que me pasó alguien con experiencia en el tema panadero. Si os interesa, es esta receta. Es a prueba de torpes como yo y me salió al primer intento. 

¿A que es bonito?

La receta dice que hay que cocerlo dentro de una cazuela de hierro fundido, pero esas son muy caras. La misma persona que me recomendó esta receta (una chica alemana) me dijo que ella utilizaba una cazuela de barro de Taobao. Son las típicas cazuelas que usan los chinos para hacer sopa y tienen un agujerito en la tapa que se puede tapar con un poco de papel de aluminio. ¡Voila! Ya tenemos una cazuela barata para cocer el pan. La mía costó 30 yuanes, me parece (menos de 5 euros).

La cazuela barata.


No he vuelto a comprar pan, ahora siempre lo hago yo. Como prácticamente me lo como yo sola, hago solamente uno a la semana. Preparo la masa el jueves por la noche y lo horneo el viernes para tener tostadas el fin de semana. También le doy algunos mordisquitos al pan el viernes, cuando está todavía calentito, claro.

El pan de otro día. Cuando me queda la masa más húmeda, el pan sale más aplanado porque se desparrama por todo el fondo de la cazuela. Todavía no le he pillado el punto a la cantidad de agua.


Estoy contentísima con mis panes. Y los ingredientes se encuentran fácilmente en China y son baratos. Vamos, que las panaderías que están vendiendo esos panes a más de 20 y más de 30 yuanes están haciendo el negocio del siglo. Mi próximo paso será probar otras harinas y quizás semillas. De momento he usado solamente harina de trigo blanca e integral, pero ya he comprado también de centeno para probar. Y, ya que estaba, una semana hice magdalenas de calabaza y chocolate negro. En vez de azúcar usé dátiles, que así parecen más sanas aunque engorden igual, jajaja.



¡Hay que aprovechar el invierno para usar el horno, que luego en verano no apetece nada!

viernes, 10 de enero de 2020

Mis libros sobre China de 2019


Qué importantes son las tradiciones anuales, ¿verdad? Esta vez os vais a librar de las lista de películas chinas porque el año pasado vi exactamente cero películas, chinas o no, pero para la de libros sí tengo algo de material. En 2019 leí menos de lo normal: 12 libros de solo letras y 6 cómics o libros con dibujitos. Uno de los libros con dibujitos era este sobre el año nuevo chino del que ya hablé en una entrada, así que aquí voy a hablar de los 5 libros restantes relacionados con China. También podéis ver las listas de 2016, 2017 y 2018.

- Muerte de una heroína roja, de Qiu Xiaolong
Una novela policíaca en el Shanghái de los años 90. Ya solo con esa descripción me parece superinteresante, jajaja. Una chica que es una trabajadora modelo (un concepto muy comunista) y una figura pública aparece muerta y el inspector Chen Cao se encarga de la investigación. Tirando del hilo, se acaba topando con altos cargos del Partido... Me pareció muy entretenido. Es el primero de toda una serie protagonizada por este inspector de policía. El autor es un chino que vive en Estados Unidos desde finales de los 80 y que escribe en inglés.




- Viento del este, viento del oeste, de Pearl S. Buck
El año pasado me pegué un atracón de Pearl S. Buck. Bueno, no exageremos, solo me leí tres de sus libros (tiene un porrón). Esta señora fue premio Nobel de literatura en los años 30 pero parece que ha caído en el olvido. Este libro va sobre una joven china de familia tradicional (bueno, pa mí que todas las familias chinas eran tradicionales a principios del siglo XX) a la que casan con un médico que ha estudiado en el extranjero. Toda la novela es en forma de cartas en las que esta joven le cuenta a una amiga a la que llama hermana lo que le pasa, sobre todo relacionado con su matrimonio y las excentricidades de su marido, que quiere obligarla a quitarse las vendas de los pies y a ser su igual, entre otras lindezas que ella no entiende en absoluto porque son contrarias a todo lo que conoce. Al final se va "occidentalizando".




- Carta de Pekín, de Pearl S. Buck
Esta otra novela de Pearl S. Buck va sobre una mujer americana casada con un hombre que es medio chino (de padre americano y madre china). Tienen un hijo y viven en China, pero con todos los conflictos y violencia de los años 40, deciden que la mujer y el hijo se vayan por una temporada a Estados Unidos. El marido se queda en China porque es rector en la universidad y no quiere abandonar a sus alumnos; además está convencido de que la situación va a mejorar rápidamente y su esposa y su hijo volverán pronto. El título hace referencia a las cartas que la mujer recibe del marido. Creo que muchos hechos de la historia reflejan partes de la vida de la autora.
Por cierto, ¿qué me decís de las portadas de estas ediciones viejillas de los libros de Pearl S. Buck? Son una joya, ¿eh?




- Tres vidas chinas, de Dai Sijie
Dai Sijie es el autor de Balzac y la joven costurera china, que tuvo mucho éxito y leí hace un par de años. Este libro es un poco distinto porque contiene tres historias bastante más dramáticas aunque, al estilo chino, contado de una manera que hace que el argumento no parezca tan dramático. Los protagonistas de cada historia son un enano, una chica que cree que su padre ha matado a su madre y un chico que tiene un hermano atado con cadenas porque está loco. Los tres viven en una isla ficticia donde se tira toda la basura electrónica de China y que se llama, para más recochineo, Nobleza.



- La estirpe del dragón, de Pearl S. Buck
El último libro de Pearl S. Buck que leí. Este va sobre una familia campesina que vive en una aldea cerca de una ciudad. Es la época de la invasión japonesa y los ejércitos nipones cada vez están más cerca, pero a los de la aldea les da igual porque creen que a ellos no les afecta quien gobierne; total, si ellos solo se ocupan de sus tierras. Hasta que llegan los japoneses y empiezan a pasar cosas feas...




jueves, 2 de enero de 2020

El festival Laba

¡Feliz año nuevo y feliz festival Laba! Hoy, 2 de enero, es una festividad tradicional china que se llama Laba (腊八节). La palabra Laba no tiene ningún significado especial, simplemente es el octavo día (ba) del duodécimo mes (la) del calendario lunar chino. Según Wikipedia, el festival Laba no se celebraba en una fecha fija y era una fiesta para desear una buena cosecha hasta que el budismo se extendió por China allá por el siglo I y de alguna forma este festival se asoció con esta religión. Desde entonces se celebra el día 8 del mes 12, que es también el día en el que los budistas celebran la iluminación de Buda. Según mi suegra, es simplemente una celebración que marca el comienzo del invierno de verdad, cuando hace frío frío. A ver si a partir de ahora me deja encender el aire acondicionado caliente durante el día.
Doodle de hoy de Baidu (hasta en los doodles ha copiado descaradamente Baidu a Google).

Papel recortado con motivos del festival Laba.


Como la mayoría de las fiestas tradicionales chinas, hoy no es día de asueto oficial pero se siguen algunas tradiciones. La principal es comer una sopa de arroz con un montón de ingredientes como alubia roja, bayas de goji, dátiles chinos, cacahuetes y un montón de cositas más. Le deben echar mogollón de azúcar porque está muy dulce. Esta sopa de arroz no se hace en casa sino que la dan gratis en los templos. La hermana de mi suegra es voluntaria en el templo Xiyuan y ayer fuimos pallá a recoger nuestras raciones. Había un tráfico de cuidado alrededor del templo y eso que no era el día de reparto oficial, era solo para los enchufados. Para los no enchufados, el día de ir a recoger la sopa gratis era hoy.
Mi comida de hoy. Taba rico.
El templo Xiyuan.


En un periódico de Suzhou he encontrado algunas fotos sobre el proceso de elaboración de la sopa. Según la noticia, unos 800 voluntarios han participado en las tareas de cocina, empaquetamiento y distribución.
Los ingredientes.
Una de las superperolas.

Empaquetando.


El festival Laba también es la última fiesta tradicional antes del Año Nuevo Chino... ¡la cuenta atrás ya ha comenzado! El Año de la Rata (o ratón, que no está clara la cosa) empezará el 25 de enero.


viernes, 20 de diciembre de 2019

La Navidad en China

¡Madre mía, que ya es 20 de diciembre y yo con estos pelos! (Literalmente; últimamente paso hasta de peinarme). Las navidades ya casi están aquí. Durante mis primeros años en China ni las celebraba porque, total, si no es fiesta y hay que ir a clase/a trabajar. Pero hace dos o tres años me dio por intentar preparar algo especial e invitar a los padres de C. Son bastante abiertos y les hace gracia probar comida occidental aunque no para todos los días, claro, ellos sin su arroz y sus tallarines no pueden vivir. ¡Pero una vez al año no hace daño!

Este año no haré cena de Nochebuena porque C. ha reservado una cena en un hotel, así que a ver si para Nochevieja me animo y preparo algo. Tengo ganas de volver a hacer el pastel de langostinos y las magdalenas de espinacas y champiñones que hice otros años.

Lo que peor llevo es lo de comprar los regalos. Es imposible comprarle nada a C. porque siempre se lo compra todo él. El año pasado le compré un juego de la Play y dos días antes de Navidad se presenta en casa con el mismo juego en la mano... ¿es pa matarlo o no? Así que este año le he comprado una cosa bastante rara que no sé ni siquiera si le gustará. Pero sorpresa será seguro, jajaja. A mí no me gusta comprar regalos por obligación, porque es determinada fecha; prefiero comprar cuando veo que la otra persona necesita o quiere una cosa específica. Pero bueno, ahora con el niño hace gracia hacer lo de los regalos.

En China el día de Navidad no es fiesta, como ya he dicho, y nunca ha sido una fiesta que se celebre aquí porque no hay una mayoría cristiana. Pero ahora con la globalización y todo esto, los jóvenes se han hinchado a ver películas americanas y ahora la Navidad también se "celebra" aquí. Debe ser un poco como Halloween en España. Pero mucha gente no tiene claro de qué va la Navidad en el fondo. Una vez le pregunté a la madre de C. y dijo que era el cumpleaños de Papá Noel, ¿no? (Probablemente yo pensaría lo mismo, si ya la parte religiosa ni se menciona apenas).

La Navidad en China tiene algunas características especiales (podemos llamarla "Navidad con características chinas", como el "socialismo con características chinas"). La más llamativa es que en Nochebuena se regalan manzanas. Sí. Es porque Nochebuena en chino es 平安夜 (ping an ye) y manzana es 苹果 (ping guo). Esos dos ping se pronuncian igual y a los chinos les encanta relacionar dos conceptos según su pronunciación (el 4 es el número de la mala suerte porque se pronuncia igual que "muerte"). Estas manzanas navideñas son bastante grandes y bastante caras también, he llegado a ver precios como 60 yuanes (8 euros) por una manzana. Las empaquetan en una caja o bolsa muy bonita, eso sí.
Y a veces llevan tatuajes también.

Otra cosa que es distinta es que aquí la Navidad se considera una fiesta romántica, no familiar. Debe ser por todas las comedias románticas navideñas. La cosa es que en Nochebuena todos los restaurantes están petados de parejitas jóvenes.

Lo que es igual es el aspecto consumista. Aquí no hay costumbre de intercambiar regalos ni creo que Papá Noel visite a muchos niños chinos, pero la Navidad se ha convertido en otra excusa para gastar dinero. Pero, al contrario que en España, aquí hay rebajas antes de Navidad. El otro día fui a un centro comercial y tenían rebajas en todas las tiendas de ropa, y en Taobao he visto que tienen una promoción también estos días.

El año pasado (o el otro, ya no me acuerdo) hubo una especie de campaña para que no se celebrara la Navidad y los centros comerciales no pusieron ninguna decoración. El motivo oficial era que se tenía que dar más importancia (en el aspecto decorativo) al Año Nuevo Chino, que es la fiesta de aquí de toda la vida. Pero parece que ya se ha olvidado esa campaña (igual que la de liderar la transición ecológica mundial, je) y este año los centros comerciales sí han podido poner árboles de Navidad. Aquí van unas fotillos de los centros comerciales a los que he ido.





Pues nada, ¡felices fiestas y eso!


jueves, 12 de diciembre de 2019

El restaurante familiar

El sábado pasado fuimos de cena con varias chicas españolas que conozco de un grupo de WeChat y sus familias. Como todas tenemos niños pequeños, la organizadora eligió un restaurante familiar, también llamado "restaurante de padres e hijos" en chino (亲子餐厅). Y se llama así porque permite mantener la paz familiar... ¿Cómo? Pues permitiendo que los padres se tomen un respiro mientras sus hijos corretean alegremente en una zona preparada para ellos. Me explico: aparte de tener mesas y sillas y servir comida, este restaurante tiene un montón de juguetes y áreas de juego diferentes y todo está acolchado para evitar chichones (bueno, menos las mesas de mármol...).

Yo no estaba segura de si Baby A. iba a jugar mucho porque en casa no le hace ni puñetero caso a sus juguetes la mayoría del tiempo pero pensé que, como íbamos a estar con españoles, C. podía encargarse de él mientras yo charlaba. O turnarnos o algo. Pero al final... ¡sí que jugó él solito! ¡Milagro! ¡Durante 3 o 4 horas ni se acordó de mi presencia! ¿Cómo puede ser? Veamos unas fotos del sitio, a ver si así se explica:

El comedor, vamos, lo que es un restaurante normal.

¡Hala, qué chulo! ¡Un supermercado para jugar! ¡Y un puesto de helados!

Detalle del puesto de helados. Por supuesto no estaba tan ordenadito cuando fuimos.

Supercocina con todo lo necesario. Tenía hasta cosas como microondas, horno de pizzas o batidora de juguete. ¿Y no es monísima esa barbacoa?

Esto no era arena, sino cubos del tamaño de dados.

Piscina de bolas a la izquierda y laberinto a la derecha. Baby A. se metió solito en el laberinto y se puso a trepar.
También había libros.


Baby A. jugó un poco en todas partes y la cocinita le flipó porque siempre le ha gustado ver cómo se hace la comida.


El hecho de que mantenga a los niños tan entretenidos es un GRAN punto a favor de este restaurante, a pesar de que la comida no sea muy allá y los precios sean bastante caretes. ¡Pero poder comer y charlar tranquila durante más de 10 minutos seguidos no tiene precio!

¿Hay sitios así en España? Cuando yo era pequeña desde luego no, ahora no sé. Claro que allí tampoco hace tanta falta porque se puede llevar a los niños al parque. Aquí en el residencial también hay zonas con algunos columpios pero son bastante pequeñas y cuando hay mucha contaminación no se puede ir...