viernes, 26 de febrero de 2021

Lo que siempre me preguntan en China

¡Este mes ha hecho nueve años desde que vine a vivir a Suzhou! Es la ciudad en la que he pasado más tiempo, exceptuando Cáceres, claro, ahí estuve 18 años. Antes de venir a Suzhou viví en Beijing y en Shanghai cuatro años, así que echemos cuentas... llevo trece años en China. Cuando voy a España de vacaciones (bueno, cuando iba... antes de la era covid), la gente siempre hace bromitas diciendo cosas del tipo "ya eres china". ¡Ay, pobres ingenuos! Con esta jeta, ni aunque viviera en China 300 años dejarían de considerarme extranjera. Incluso a Baby A. (quizás ya debería llamarlo Niño A.) le llaman extranjero aunque también es chino, porque no tiene cara de chino.

Esto de ser (o parecer) extranjero en China hace que la gente siempre te haga ciertas preguntas. En serio, hay algunas que debo haberlas contestado un millón de veces, más o menos. Por ejemplo...

 

- ¿Te has acostumbrado a la comida china?

Para los chinos, la comida es una cosa muy importante. Sí, ya sé que todo el mundo come, pero no sé, aquí la comida es una parte de la cultura mucho más significativa que en otros sitios. Prueba de ello es que uno de los saludos tradicionales no es "Hola", sino "¿Has comido?" (吃饭了吗). Total, que cienes y cienes de veces me han preguntado: "¿Te has acostumbrado a la comida china?". He oído que muchos chinos lo pasan bastante mal con el tema del yantar cuando van al extranjero y un excompi al que mandaron a España dos semanas vino quejándose de "tener que comer pan todas las mañanas". Así que es de esperar que una de las cosas que más intriguen a la gente es qué tal llevo el tema de la comida, después de tantos años en China. La verdad es que no tengo ningún problema, a mí me gusta toda la comida del mundo (menos el pimiento verde, puaj).

Guotie o empanadillas fritas.

 


- ¿Sabes usar palillos?

Joer, si después de 13 años en China no supiera usar los palillos tendría que hacérmelo mirar, ¿no? Que tampoco es que sea física cuántica... (¿Los físicos cuánticos qué dirán cuando algo es muy difícil? A lo mejor dicen que es chino, jajaja).




- ¿Hablas chino?

Esta no es tan sorprendente, dado que hay muchos extranjeros que se tiran años viviendo en China y no son capaces ni de pronunciar xiexie (gracias) correctamente. Lo más gracioso es que a veces me han preguntado esto en medio de una conversación EN CHINO. Hola, ¿en qué estamos hablando si no?


- ¿Sabes chino porque estás casada con un chino?

¡Chan chan! Esta no me la preguntan tanto como las tres anteriores, pero algunas veces cae también. Me da mucho orgullo y satisfacción responder que no, ya sabía de antes. Aunque sí es verdad que con él he aprendido un montón de palabrotas y expresiones informales.


- Hello!

Vale, esto no una pregunta pero también lo dicen mucho. En plan, personas que no conoces de nada, por la calle. Pronunciado "halou", normalmente. Se lo dicen mucho a A. y él se queda en plan "¿Ein?", a lo que yo tengo que explicar que, aunque mi hijo tenga cara de extranjero, no habla inglés, pero sí mandarín y dialecto de Suzhou (y español).

Halou, extranjeros.


Yo creo que me tomo bastante bien estas preguntas aunque sean siempre las mismas. No sé, al menos preguntan sin malas intenciones. Son muy curiosos, los chinos. Una vez, un taxista de Beijing me preguntó cuánto ganaba mi padre... creo que eso ha sido lo más raro que me hayan preguntado nunca aquí.



martes, 9 de febrero de 2021

Un Año Nuevo chino diferente

¡Pasado mañana empiezan las vacaciones y el viernes comienza el año nuevo lunar! Este va a ser el segundo Año Nuevo chino que pasemos en la era covid. El primero estuvimos encerrados en casa, saliendo solo lo mínimo imprescindible para ir a comprar comida. En ese momento no se sabía mucho del virus y solamente afectaba a China. Un año después... lleva meses siendo una parte integral de la vida de todo el mundo.

Ahora mismo en China no hay muchos casos. Hace unas semanas hubo rebrotes en varias ciudades, pero el tamaño de esos rebrotes, comparado con lo que hay en España... pues era nada. Cientos de casos. Ahora mismo hay menos de 100 nuevos casos diarios en toda China, y creo que en cualquier país occidental esto sería un viva la Pepa y vuelta a la vida normal. Vamos, como lo que pasó en España en Navidad, y luego a las tres semanas la tercera ola. Pero en China estos pequeñísimos rebrotes se vieron con mucha preocupación porque llevábamos meses sin apenas contagios. Y, teniendo en cuenta que el Año Nuevo chino estaba a la vuelta de la esquina y que en esas fechas se mueven por el país millones de personas, el gobierno comenzó una campaña para animar a la gente a que no viajase y se quedara en la ciudad en la que estuviera. Los que quieran viajar tienen que tener un test negativo y, según el sitio, hacer dos semanas de cuarentena.

Decoraciones de Año Nuevo chino en un centro comercial.


Creo que ya he mencionado alguna vez que muchos chinos son "inmigrantes nacionales", es decir, que trabajan en un sitio que no es su lugar natal. A veces se van lejísimos; uno de mis excompis de la empresa anterior era de Harbin y trabajaba en Shenzhen (¡son 5 horas en avión!). Pero aunque estén más cerca no suelen volver mucho a casa porque aquí las vacaciones no es que sean muy abundantes precisamente, así que estos inmigrantes suelen ver a sus familias una vez al año, por el Año Nuevo. A veces incluso tienen a los hijos en el pueblo y solo los ven con esa frecuencia... Así que no poder volver es una putada muy gorda. Para animar a que la gente se quede en la ciudad en la que trabajen, muchas empresas han dado incentivos como pagas extra o cupones para ir de compras o gastar en entretenimiento. También está la opción de trabajar durante las vacaciones (esos días se pagan al triple del sueldo normal) y tomarse unas vacaciones en un par de meses, cuando probablemente esté la cosa más relajada. Pero me parece que es una medida adecuada, teniendo en cuenta lo que se ha visto que ha pasado en otros países después de Navidad o del Día de Acción de Gracias.

Decoración de Año Nuevo chino en un templo de Kuala Lumpur. Precisamente allí fuimos hace tres años.

 

Nosotros tenemos suerte porque vivimos en la ciudad natal de C. y toda su familia está aquí. La gracia es que nunca nos ha importado un pimiento el Año Nuevo chino (que en realidad es una fiesta aburridísima y lo único que se hace es comer y ver la tele) y siempre aprovechábamos para viajar. Pero ahora, entre unas cosas y otras, este va a ser el tercer Año Nuevo chino que pase en Suzhou. No creo que salgamos de la ciudad, pero al menos podremos pasear, no como el año pasado. Tambien habrá una diferencia más: después de años de estar prohibido, este año se va a permitir que la gente tire fuegos artificiales y petardos en la ciudad (parece ser que esto es lo que le da ambientillo a la fiesta y en los pueblos sí lo hacen siempre). Antes no se podía y creo que el motivo era que contamina el aire, pero no estoy segura. ¿Por qué este año sí van a dejar? Pues tampoco lo sé, ¿será para animar a la gente? C. cree que es porque, en la antigüedad, los petardos servían para ahuyentar a los malos espíritus. A ver si con un poco de suerte ahuyentamos al virus... Pero la verdad es que a mí los petardos no me hacen ni puñetera gracia. Hace años, en Beijing, un día que era la fiesta de las linternas, la que marca el final del Año Nuevo, recuerdo que estaba en la resi de la universidad y en la calle se pasaron tirando petardos como 12 horas seguidas, haciendo un ruido de mil demonios. Vamos, como en las Fallas de Valencia, dando por saco a tope.

El año que viene (o sea, a partir del viernes) es el Año del Buey/Vaca. Si os interesa la astrología, aquí podéis ver unas predicciones: "el Año del Buey de metal 2021 es sinónimo de trabajo duro, disciplina, lealtad y una apreciación justa de la realidad tangible. Constancia, gusto por las tradiciones, internalización de los sentimientos, sensación de ahorro y atracción por la disciplina". Vamos, a currar duro y seguir adelante como un buey.

Pues eso, que feliz año nuevo chino o happy 牛 (vaca/buey, se pronuncia "niu") year.




martes, 26 de enero de 2021

Galletitas caseras

Llevaba tiempo con la idea de hacer galletas con Baby A. algún fin de semana para que estuviera entretenido un rato con, literalmente, las manos en la masa. No sé, en las películas americanas a los niños siempre les gusta hacer galletas, ¿no? Yo no había hecho en mi vida, así que busqué una receta fácil y encontré esta. Apta para niños pequeños y madres inexpertas, porque sale decente aunque pongas los ingredientes a ojo de buen cubero, como yo. Creo que puse menos azúcar y harina de la que debería, y no tenía limones así que en vez de ralladura puse un poquito de esencia de vainilla. Y, oye, las galletas están comestibles. 

Primero tuvimos que mezclar todos los ingredientes, previo calentado de la mantequilla en el microondas porque en nuestra casa "temperatura ambiente" se parece sospechosamente a "más frío que pescando focas". Cuando la masa ya estuvo hecha y endurecida, le dimos al rodillo. Bueno, le di yo más que nada, que la masa hay que dejarla finita y uniforme.


Después cortamos las galletas con unos moldes que me regalaron al comprar la batidora y que por fin se han usado para la misión a la que estaba destinados. Aunque son de plástico, las galletas se separaban bien.


Luego solo había que ponerlas en la bandeja y meterlas en el horno. Baby A. las colocó en la primera tanda, cuando la bandeja no estaba caliente.

Él estaba encantado de poder hacerlo.

Yo pensaba que las galletas crecían hacia los lados, pero prácticamente solo crecieron hacia arriba. Hicimos tres bandejas y ahora tenemos galletas pa los restos.

No están todas las que son...


Pues muy entretenido esto de hacer galletas, lo volveremos a hacer. Justo hace un par de días vi en Instagram una receta de galletas tipo digestive que quiere probar a hacer. Eso sí, tengo que comprarme ya con una báscula de cocina para dejar de hacer las cosas a ojo.

 

martes, 12 de enero de 2021

Mis libros sobre China de 2020

 ¡Ya toca otra de mis listas anuales con los libros sobre China que he leído! Hice esta lista en 2016, 2017, 2018 y 2019, así que 2020 no podía ser menos, ¿verdad? Especialmente porque ha sido un año en el que hemos tenido mucho tiempo para leer... ¡ay!


En Suzhou solo estuvimos encerrados en casa mes y medio, pero leí el doble que en 2019. Espero que este año lea aún más... pero que no sea porque nos tenemos que quedar sin salir, por dior. 

En 2020 leí 32 libros. De entre ellos, 6 eran de Roald Dahl. Me compré una colección con 16 de sus historias infantiles porque de pequeña me encantaban, pero ahora los leo en inglés. Aparte de sus míticos libres que todo el mundo conoce, me encantaron Boy y Going Solo, sus biografías. Otros 6 eran cómics (Lo que más me gusta son los monstruos, Saga #9 y Paper Girls, varios tomitos). Y 9 libros tenían relación con China, y esos voy a listar. Los leí todos en inglés, menos el "medio" que menciono al final, que era en chino, y el primero, que era en español.



- La madre, de Pearl S. Buck

En 2019 y 2020 ya leí bastantes novelas de Pearl S. Buck, una mujer americana que creció en China y vivió muchos años aquí. Este va sobre una mujer campesina de la que nunca llegamos a saber el nombre, ya que es simplemente "la madre". Su marido se va de casa y la deja con sus dos hijos y su suegra. Esto es al principio del siglo XX en un pueblo chino, así que os podéis imaginar el drama de su vida.


- Devourer, de Liu Cixin

Una novela corta del autor de ciencia ficción chino más famoso. Una raza alienígena vaga por el espacio devorando mundos y, chan chan, llegan a la Tierra, donde se disponen a hacerse con todos nuestros recursos naturales y comernos cuando cumplamos 60 años (nos dejan vivir hasta los 60 felizmente, para que no digamos que son malos). El final es buenísimo.


- The Song of Everlasting Sorrow, de Wang Anyi

Este estuve a punto de dejarlo porque al principio hay varios capítulos con unas descripciones aburridísimas sobre las calles de Shanghái, los pájaros de Shanghái y no sé qué más. Pero me alegro de haber seguido leyendo, porque luego cuando se mete en la historia está muy bien. Es la vida de una chica shanghainesa que en los años 40 participa en un concurso local de belleza y queda finalista, y ese es el pináculo de su vida... Después sigue contando todo lo que le va pasando y es interesante porque la mujer vive toda la época de la Revolución Cultural, etc., pero no se menciona directamente nada de los sucesos políticos, solo de las pequeñas cosas de su vida.


- The Man Who Ended History, de Ken Liu

Ken Liu es un chino-americano y el traductor al inglés de Liu Cixin. También escribe. Esta novela corta va sobre una pareja de científicos que inventan una cosa con la que se puede volver al pasado y ver un suceso concreto con tus propios ojos. Pero solo se puede volver una vez a cada momento específico, porque una vez revisto, esa parte de la historia desaparece. Los científicos usan su invento para dar a conocer lo que pasó en el norte de China durante la Segunda Guerra Mundial. Si creéis que solo los nazis hicieron burradas, buscad lo que hicieron los japoneses... Concretamente el libro habla sobre el Escuadrón 731, unos señores muy majos que hacían unos experimentos preciosos. Yo nunca había oído hablar de esto después de tantos años en China, qué raro. Quizás porque no he estado por esa zona. Seguro que hay algún museo o algo, como el de la masacre de Nanjing.




- China: The Big Lie? The Truth of Trillions in a Culture of Cash, by Mario Cavolo

Este libro lo cogí de un hotel hace años y no lo había leído hasta ahora. Lo escribió un señor extranjero (americano, creo) que lleva muchos años en China. Presenta una hipótesis interesante: los chinos normales tienen mucha más pasta que la que se refleja  en las cifras oficiales, porque la mayoría de la gente hace negocios y gana dinero en efectivo que no declara. Pone ejemplos como el de una señora que vende crepes de desayuno en la calle, o un señor que conduce un taxi, y tienen varios apartamentos y envían a sus hijos a estudiar al extranjero. Es verdad que los chinos más mayores tienen la costumbre de ahorrar y no gastar en nada que no sea absolutamente necesario (ejemplo: se ponen el abrigo en casa en vez de encender la calefacción o van a un mercado que está lejísimos porque allí venden las cosas 0,1 yuan más baratas), pero no sé hasta qué punto esto sigue vigente porque a) ahora todo el mundo paga con el móvil y b) los jóvenes cada vez se dan más al consumismo y ahorran menos. Aun así, pensé que iba a ser un truño (los libros escritos por extranjeros en China a veces dan mucha grima) y no estaba mal.


- China en diez palabras, de Yu Hua

Este creo que sí se ha traducido al español. Yu Hua es uno de mis autores chinos favoritos porque es muy directo (nada de refranes de la dinastía Ming ni de decir las cosas mareando la perdiz). Este libro no es una novela, sino una especie de ensayo con reflexiones sobre diez palabras que él considera representativas de la sociedad china actual (creo que se publicó en 2008) o que son importantes para él. Las palabras son: pueblo, líder, lectura, escritura, Lu Xun (el primer autor chino que empezó a escribir en lengua vernácula), disparidad, revolución, gente de a pie, imitación y enredar. China explicada y criticada por un chino que vive en China.

 

- Beijing Bastard, de Val Wang

Las memorias de una chica chino-americana que se muda a Beijing a finales de los 90. No habla chino con fluidez, lo que a la gente le resulta raro (esto lo dicen siempre los chinos criados en otros países cuando vienen a China). No es una obra maestra pero está gracioso, sobre todo si se ha vivido en Beijing porque puedes reconocer muchos lugares y vivencias. Bueno, yo estuve allí algunos años después que ella, pero algunas cosas nunca cambian. Como lo que dice de que los chinos son incapaces de planificar... aquí no se planea nada con antelación, todo se hace sobre la marcha o, como mucho, te avisan el día antes, jajaja.


- Ball Lightning, de Liu Cixin

Un adolescente ve a sus padres desintegrarse ante sus propios ojos cuando les alcanza un rayo globular. Yo tampoco sabía que los rayos globulares existen de verdad. ¡La realidad siempre supera a la ficción! El chico dedica su vida a estudiar este fenómeno tan raro. El estilo de Liu Cixin es un poco árido y sus personajes parecen de madera, pero las historias siempre son interesantes.


- Viaje al oeste, de Wu Cheng'en

Una de las obras maestras de la literatura china. Un tochaco de 100 capítulos y 2500 páginas que se publicó en el siglo XVI. Va sobre un monje que hace una peregrinación a la India desde Xi'an para recoger unas escrituras budistas. Esto ocurrió en la realidad, pero en el siglo VI. En el libro se añaden muchos elementos de ficción ya que al monje lo acompañan tres discípulos con poderes mágicos (Sun Wukong, un mono; Zhu Bajie, un cerdo; y Sha Wujing, un monstruo), además de un dragón transformado en caballo. El monje es un poco tonti y siempre está cayendo en las trampas que le tienden los monstruos y espíritus malignos que se encuentra por el camino, que se lo quieren comer porque, como es un monje muy santo, su carne otorga vida eterna. El mono es en realidad el protagonista de la historia (que suele tener el subtítulo de "El rey mono") y tiene unos poderes impresionantes. Este libro es como el Don Quijote chino: todo el mundo sabe la historia y se han hecho millones de adaptaciones en la tele y en películas, pero no todo el mundo lo ha leído entero... vamos, como yo con el Quijote. Viaje al oeste es muy entretenido y en algunas partes me reí en alto y todo (el humor chino a veces se parece bastante al español, sobre todo en lo que a escatología se refiere).


- Extra: 丑陋的中国人 (Los chinos feos o algo así, pero fealdad de carácter, no física), de Bo Yang

Este libro lo leí en chino. Me lo recomendó hace muchos años una profesora, cuando estudiaba en Beijing. Es una colección de artículos breves y todos giran en torno al mismo tema... los defectos morales de los chinos. Como todos van sobre lo mismo, no lo pude terminar porque me aburrí. El autor es un señor chino que huyó a Taiwán en los años 40 o 50, y los artículos se escribieron en los años 80, así que cuando dice chinos se refiere a chinos y taiwaneses (probablemente más a taiwaneses, ya que vivía ahí, aunque para él serían lo mismo chinos y taiwaneses, ya que en ese momento en Taiwán no se hablaba de independencia, sino de "reconquistar China"). Menciona defectos que siguen vivitos y coleando hoy en día, como la incapacidad que tiene la gente aquí para reconocer que la han cagado, o que no se dan cuenta (o no les importa) que sus acciones puedan molestar a otros.


¡Y esos son los libros sobre China que leí el año pasado! ¿Conocíais o habéis leído alguno? ¿Alguna recomendación para este año?



jueves, 24 de diciembre de 2020

¡Feliz Navidad desde Suzhou!

Este ha sido un año muy raro y esta navidad también va a ser insólita para mucha gente, ya que no podrán ni reunirse con la familia. Aquí en Suzhou tenemos suerte y vamos a poder salir y quedar con todas las personas que queramos estos días, aunque no sea fiesta (yo trabajo hoy, mañana y hasta pasado, que es sábado). Este año, como estoy tan liada, no voy a cocinar. Esta noche cenamos en el restaurante turco con unos amigos chilenos y mexicanos y mañana en un mexicano con amigos chinos. No van a ser banquetes navideños en sí, pero ya nos va bien.

Curiosamente, creo que este año ha sido el que he asistido a más eventos navideños en toda mi vida. A principios de mes fuimos a un bazar navideño muy cuqui en un hotel de postín. Habían tirado la casa por la ventana con las decoraciones y estaba petado de gente.





Otro día fui a una comida organizada por un grupo de mujeres. No decía explícitamente "comida de Navidad" (supongo que para ser más inclusiva), pero había un intercambio de adornos de árbol... Fue en el restaurante español pijo, que es caro pero al menos la comida está buena. Jugamos al bingo y gané un vale para un restaurante, y después hubo un sorteo y me tocó una cestita con productos griegos.

Había que ir vestida de blanco, yo a duras penas lo conseguí.

 

El viernes pasado fui a una cena navideña, aunque esta era mucho menos formal. La organizó mi compañero de trabajo mexicano y comimos tacos, bebimos una bebida dulce que preparan en México en navidad, jugamos a un juego llamado lotería que es como el bingo pero con dibujos que parecen las cartas del tarot en vez de números, cantamos una especie de villancico de allí, encendimos bengalas y rompimos una piñata. Me lo pasé muy bien pero lamentablemente no hice ninguna foto.


Los centros comerciales ya han puesto las decoraciones navideñas (no os creáis esas noticias que dicen que "China ha prohibido la navidad").

Árbol de macaroons en Suzhou Center.

Bola gigante en Eslite.


No sé si alguna vez os he contado que en China, en Nochebuena regalan manzanas porque la palabra manzana tiene un carácter parecido al de paz y en chino Nochebuena se dice noche de paz. Esta manzanota le regalaron ayer a C. en una reunión:



Y eso, ya está. Que feliz navidad, pasadlo bien esta noche, no os atragantéis con los polvorones, y tal.


viernes, 11 de diciembre de 2020

Las cagadas de Taobao

 Hace unos años escribí una entrada sobre las decepciones que te puedes llevar cuando compras en Taobao y me sigo riendo cada vez que la releo. Esas cagadas les pasaron a otros y yo simplemente retransmití lo que se publicó en el internet chino, pero últimamente yo misma he tenido algunas decepciones al comprar en Taobao, así que es buen momento para volver a tocar el tema.

Hace un par de semanas me di cuenta de que Baby A. solo tenía un par de zapatos de invierno, así que me fui a mirar qué se ofrecía por Taobao. Justamente vi que Pediped, una marca americana, tenía descuentos del 50% en algunos modelos y compré un par. No pude evitar fijarme en el anuncio que tenían en la tienda...

"It was an orgy". ¿Era una orgía? ¿Como esas que hacen en Bruselas?

 

Usar palabras en inglés al azar como decoración es algo que se ve mucho en China (tengo otra entrada sobre camisetas con frases raras en inglés). Pero lo mismo pasa con los caracteres chinos en países occidentales, ¿no? Lo típico de uno que se tatuó "sopa de pollo" porque pensaba que se veía muy chulo.

Pero bueno, volviendo a los zapatos. Cuando llegaron abrí la caja, saqué uno, vi que estaba bien y lo volví a meter. Al rato, cuando llegó Baby A. de la calle, saqué los dos para probárselos y ahí fue cuando me di cuenta de que algo fallaba... ¡los dos zapatos eran del pie izquierdo!


 

Mirándolo por el lado bueno, la tienda (y la fábrica de Pediped, parece) están en Suzhou así que cambiarlos fue muy rápido.


Después tuve otra decepción unos pocos días después. Resulta que mañana voy a una comida con las mujeres de un grupo de WeChat en el que estoy y hay que llevar un adorno navideño para intercambiarlo con alguien. En Taobao encontré esta bola tan mona y la compré.



Pero cuando llegó... resulta que era una caca. La parte donde va la bombilla es una tapa de plástico que no encaja bien en la base de madera, así que el adorno queda torcido si lo pones sobre una superficie plana y además la nieve de dentro se sale por el hueco...



Así que nada, mañana antes de ir a la comida tendré que pasarme corriendo por un centro comercial para comprar algo más decente...



jueves, 26 de noviembre de 2020

La situación actual del covid-19 en China

 Hace ya 10 meses desde que empezó el confinamiento de Wuhan y cómo han cambiado las cosas desde entonces, ¿verdad? En aquel momento nadie se imaginó cómo estaríamos unos meses después. Bueno, menos Taiwán, que reaccionó enseguida y se ha mantenido sin apenas casos. La mayoría de los demás países, en cambio, se esperaron a verlo venir, como si la cosa no fuera con ellos. Recuerdo que al principio hasta había rumores que decían que el virus solo afectaba a los asiáticos. También se decía que en realidad en China estaba ocurriendo poco menos que el apocalipsis zombi o que el virus lo había creado Estados Unidos para cargarse China (si esto fuera verdad, sería la definición perfecta de "salir el tiro por la culata"). De estos y otros rumores ya hablé en esta entrada, podéis ir a reíros (o llorar) un rato.

Supongo que no hace falta que os cuente cómo está la cosa en España porque lo sabéis mejor que yo. Pero mucha gente me pregunta cómo estamos en China... ¿Seguimos haciendo confinamiento? ¿Hay muchos casos? Y a mí hasta me da pena cuando contesto que llevamos haciendo vida normal prácticamente desde abril y podemos salir, comer en restaurantes, ir a sitios llenos de gente y hasta viajar (bueno, por dentro de China, salir es posible pero volver es muy difícil).


 

¿Es tan difícil de creer? El país en el que empezó todo y donde a principios de año era el caos total y la gente se caía muerta por la calle (eso decía otro rumor) ha podido controlar el virus, y muy rápido. El confinamiento de Wuhan duró 11 semanas, lo que en aquel momento parecía una eternidad pero ahora, visto lo visto... otros países la quisieran para ellos. Aquí en Suzhou estuvimos mes y medio en casa (ni siquiera era un confinamiento obligatorio, solo recomendable) y salíamos para ir al supermercado. Según este artículo de The Lancet, China consiguió controlar el virus gracias a varios factores: se actuó rápidamente en cuanto se dieron cuenta de la gravedad del asunto; la gente estaba preparada porque se acordaban de la epidemia de SARS en 2003; y apenas hay residencias de ancianos porque estos viven con sus hijos. Además, la gente se puso la mascarilla desde el principio porque aquí tienen esa costumbre (se la ponen cuando están constipados o para la contaminación). Ahora mismo aquí no hay ningún tipo de restricciones, pero la mascarilla sigue siendo obligatoria en los autobuses y en el metro, y al entrar en los centros comerciales también te piden que te la pongas (aunque luego dentro se la quita mucha gente).

Enmascarados en el metro.

Probando un parque de juegos nuevo el finde pasado.


Pero esto no quiere decir que China esté 100 % libre del virus. De vez en cuando aparecen nuevos rebrotes de la nada, pero aquí no les tiembla la mano y los cortan enseguida, ya sea cerrando un pueblo entero o haciéndole el test a todos sus habitantes. Uno de los últimos rebrotes ha sido en el aeropuerto de Shanghái, en la sección de carga, no la de pasajeros. Aparecieron cinco casos (supuestamente porque un trabajador limpió un contenedor refrigerado procedente de Estados Unidos y no llevaba mascarilla) y la noche del domingo pasado hicieron la prueba a todos los trabajadores de esa parte del aeropuerto: más de 17 000 personas en una noche.

En Suzhou hace mucho que no hay casos nuevos pero la semana pasada tuvimos un sustillo cuando se publicó que un hombre que había dado positivo en Tianjin había estado en Suzhou el 6 y 7 de noviembre. A lo mejor en ese momento ni siquiera tenía el virus todavía, pero encontraron e hicieron el test a unas cien personas que habían tenido contacto con él en Suzhou.

Pues eso, no sé. Que aquí estamos bien de momento y está la cosa muy controlada. Espero que en España mejore... aunque, sinceramente, allí creo que ya las únicas soluciones son la vacuna o la inmunidad de grupo.

Ahora solo espero que yo ya no sea gafe y que no aparezca un rebrote enorme en China 5 minutos después de publicar esta entrada...