viernes, 11 de junio de 2021

Una semana en Abu Dhabi

 A mediados de mayo pasamos una semana en Abu Dabi, una paradita entre China y España. He de decir que yo no tenía pensado visitar Emiratos Árabes Unidos (no por nada en especial, sino porque simplemente no me llamaba la atención y además cae lejos para ir de vacaciones, tanto desde China como desde España) y simplemente acabamos allí porque los chinos no necesitan visado (los españoles tampoco). Aunqueno entrara en mis planes, estuvo interesante ver un sitio tan diferente a lo que estamos acostumbrados.

Emiratos Árabes Unidos es la unión de siete emiratos distintos y tiene una población total de unos 10 millones, de los que solo el 10% son nativos, los demás son trabajadores extranjeros. Abu Dabi es la capital del país, aunque no la ciudad más famosa, honor que le corresponde a Dubai. No fuimos a ningún sitio fuera de Abu Dabi porque se necesitaba PCR y porque llevábamos una montaña de equipaje. Ya para la próxima...

Abu Dabi es una ciudad muy moderna de apenas 50 años de edad. Las calles son anchas, pensadas para los coches porque allí, ir a pie, lo justo, con tanto calor (hasta las paradas del autobús urbano estaban cerradas y tenían aire acondicionado). Hay muchos rascacielos, parques, playas y centros comerciales que cierran a las 12 o la 1 de la noche (a algún sitio tiene que ir la gente si no se puede estar en la calle del calor que hace).

Aunque ya hacía mucho calor, todavía no era el peor mes del año y pudimos visitar los lugares turísticos de rigor. Una ventaja de viajar ahora con todo el rollo del covid es que no hay turistas y tienes los sitios enteros para ti. 


Qasr Al Watan o Palacio Presidencial, tan reluciente que hay que mirarlo con gafas de sol.

 

Bola gigante hecha con palabras en árabe, dentro del palacio presidencial.


Cuando fuimos a la Gran Mezquita yo sabía que tenía que ir con manga larga y pañuelo en la cabeza (mejor no pongo foto de mis pintas, las policías de indumentaria casi no me dejan pasar porque decían que mi camisa se transparentaba) pero no sabíamos que no se pueden enseñar tatuajes. Menos mal que yo llevaba una chaqueta que C. se pudo poner para taparse los brazos. Si alguna vez vais a esta mezquita, que sepáis que ofrecen una visita guiada gratis (y el guía no espera propinas, cuando acaba se va directamente). Si vas con el guía puedes entrar a la sala de oración, si no solo puedes mirar desde la puerta. No había prácticamente nadie así que tuvimos una visita privada con una guía muy simpática. Por cierto, qué bien arreglada va siempre la gente de allí, ellas perfectamente maquilladas y con las cejas bien hechas (qué debían pensar de mí) y ellos de blanco impecable y con la barba cortita y bien arreglada.

La hicieron tomando como modelo el Taj Mahal.

Resulta que esta es la alfombra más grande del mundo. Yo le tuve que preguntar a la guía cómo la metieron y colocaron allí (por partes).



Había unas playas bien majas pero no fuimos porque hacía demasiado calor. Sí me remojé los pies en esta calita que nos encontramos en un parque.


Y luego un helado (que se derritió en cero coma).


También visitamos el edificio más antiguo de Abu Dabi (que tampoco lo era tanto), una fortaleza de cuando la ciudad no estaba y solo había desierto. Era la fiesta de Eid, después del Ramadán, y vimos a unos señores cantando y tocando instrumentos tradicionales. Lo estaban grabando para la tele o algo así y allí salimos haciendo el guiri.

Por cierto, Baby A. se pensaba que había un señor con túnica blanca persiguiéndonos por todas partes... No le cabía en la cabeza que fueran hombres distintos con la misma ropa.

 

 ¿Sabíais que en Abu Dabi hay una sucursal del museo Louvre? Yo no, jajaja. Pues ahora ya he ido al de París y al de aquí.

Un edificio muy moderno.

 

Y, obviamente, también estuvimos en prácticamente todos los centros comerciales de la ciudad.

Foto hecha por Baby A. en la azotea de un centro comercial.

Decoraciones de Ramadán.

Había un montón de cosas para entretener a los niños.

 

¡Hasta hicimos amigos allí! C. contactó en LinkedIn con uno de su industria y fuimos a cenar un día con él y su novia, majísimos. Él era de Argelia y ella de Palestina, esto era en medio de esos ataques de Israel el mes pasado y os podéis imaginar mi cara cuando dijo que era palestina, la pobre.



jueves, 27 de mayo de 2021

Viajar en la era covid

¡Estamos en España! Esto no entraba en nuestros planes para este año, pero sorpresas te da la vida. Vamos a tener que quedarnos aquí una temporada mientras se resuelven unos problemillas en China y quitan la ridícula cuarentena de 28 días para los que lleguen desde el extranjero (no voy a tener a un niño de tres años encerrado un mes cuando no hay necesidad ninguna). 

En el hotel de Abu Dabi.
 

Hicimos el trayecto en dos partes: de Shanghái a Abu Dabi, donde estuvimos una semana (de esto ya hablaré en otro post), y de Abu Dabi a Madrid. Debido a las restricciones por la pandemia de covid-19, el viaje fue bastante diferente de lo normal.

Lo primero es que, para que te dejen subir al avión, tienes que hacerte una PCR. Yo tuve que ir al único hospital de Suzhou en el que expiden el resultado en inglés, aunque no sé muy bien por qué lo quieren en inglés, si los únicos que lo miran son los del mostrador de facturación en Shanghái, que son chinos. Además, esta PCR tiene que estar hecha un máximo de 72 horas antes de tu viaje.

Al llegar al aeropuerto me llamó la atención lo vacío que estaba. El aeropuerto Pudong de Shanghái tiene bastante tránsito y muchísimos pasajeros y normalmente siempre está hasta la bandera. Pero ese día no había ni el tato y la mayoría de los mostradores de facturación estaban cerrados. ¡Solo había tres vuelos en toda la noche! (En la terminal de vuelos domésticos supongo que habría más movimiento). Pero, aunque no había casi pasajeros, todos los trámites eran mucho más lentos de lo normal. La del mostrador de facturación se miró y remiró nuestros documentos mil veces y examinó muy detenidamente el vuelo de salida de Emiratos Árabes Unidos a España (que encima era falso, no lo habíamos comprado aún, así que me acojoné bastante). Después de que me dieran las tarjetas de embarque tuve que rellenar un formulario que generaba un código QR que necesitaba para pasar a la zona de las puertas de embarque. La cola para entrar a esa zona era muy corta, pero iba lentísima. Un policía miraba que tuvieras el código QR y unos metros más adelante lo tenías que escanear en una maquinita. Después había que esperar cola otra vez para que te revisaran y sellaran el pasaporte, y allí también tardaban muchísimo más de lo normal, se tiraban 5 o 10 minutos con cada uno. Y después oooootra vez a hacer cola para pasar el control de seguridad. A todo esto, yo iba sola con el niño, menos mal que se porta muy bien (otra chica iba sola con dos niños y uno de ellos estaba todo el rato berreando, pobre).

Al final llegamos a nuestra puerta de embarque cuando la estaban abriendo ya y entramos al avión. Dentro hay que llevar la mascarilla puesta todo el rato, menos cuando estés comiendo, y te piden que te levantes lo mínimo posible. Por suerte nos habían dejado un asiento libre al lado (era una fila de tres para nosotros dos) y Baby A. pudo estirarse. Como era un vuelo de noche, durmió casi todo el rato.

No tengo fotos de ese vuelo, así pongo esta a título ilustrativo. Es de un parque infantil de Abu Dhabi en el que Baby A. se lo pasó pipa.

 

El avión iba más lleno de lo que pensaba. La mayoría de los pasajeros eran hombres chinos y, por lo que oí de sus conversaciones, eran de esos que van a trabajar en proyectos de infraestructuras financiadas por China en África. Muchos iban con el mono ese que cubre de cuello a tobillo y llevaban unas gafas como de soldador y guantes de látex, aparte de la mascarilla. Un poquito exagerados me parecieron porque, al fin y al cabo, todos salíamos desde China y la posibilidad de que hubiera alguien infectado en el avión era bastante baja.

Llegamos a Abu Dabi a las 5 de la mañana, hora local, y al bajarte del avión te hacían otra PCR y te registraban en su sistema para tenerte fichada. En el sexto y duodécimo día de estancia había que hacerse PCR de nuevo y te llamaban por teléfono y todo para avisarte. Como China estaba en la lista verde de países desde los que se puede visitar Emiratos Árabes Unidos sin necesidad de hacer cuarentena, nos pusieron una pegatina y nos fuimos para el hotel. A todo esto, no lo he especificado pero las PCR no se las hacen a los niños, para viajar solo se las tienen que hacer los adultos, al menos en China, EAU y España.

Para venir a España tuvimos que hacernos otra PCR en Abu Dhabi. Te la piden al facturar y en teoría deberían pedirla también al llegar a España, pero... ¡sorpresa! En Barajas no nos la pidió nadie, solo tuvimos que rellenar un formulario para generar un código QR y que nos lo escanearan. En el avión de Abu Dabi a Madrid veníamos como 20 personas, no había visto un avión tan vacío en mi vida.

Nadie por aquí...

Casi nadie por acá...

 

Se puede decir que volar es bastante coñazo en la era covid (en el primer vuelo a mí me apretaba tanto la mascarilla que no podía ni dormir), pero en la parte positiva está en que los sitios turísticos los tienes para ti sola. ¡Ya lo veréis en las fotos de Abu Dabi en mi siguiente entrada!


viernes, 16 de abril de 2021

Ya estamos vacunados

Hasta finales del mes pasado, China se había estado tomando la vacunación del covid-19 con muuuucha calma, probablemente porque aquí prácticamente no hay casos. Solo estaban vacunando a los grupos de riesgo, que aquí son los trabajadores sanitarios, los de la cadena de frío, y no sé si alguno más. Pero a mediados de marzo ya empezaron a anunciar que pronto se podría vacunar la población general.

En China ahora mismo hay cinco vacunas aprobadas, todas de fabricación nacional. A diferencia de las vacunas occidentales, utilizan virus inactivados y no se tienen que conservar a temperaturas muy bajas, en una nevera normal ya vale, por lo que las están exportando también a países en desarrollo. Tienen una eficacia menor que las vacunas occidentales, ccreo que están entre el 50% y el 79%, pero la efectividad a la hora de evitar los casos graves es del 100%. O sea, que con las vacunas chinas tienes entre un 30% y un 50% de probabilidad de contagiarte aunque estés vacunado, pero no te pondrás malo... o al menos eso entiendo yo. Otra cosa que diferencia a las vacunas chinas de las occidentales es que aquí solo se han aprobado para la franja de edad de 18 a 59 años, así que la tercera edad de momento no se está vacunando, cuando en Occidente sí han sido prioridad. Aquí los mayores nunca han sido grupo de riesgo y no ha habido brotes en residencias... porque prácticamente no existen las residencias de ancianos.

Total, que la semana pasada fui al centro de salud del barrio a preguntar cómo tenían que hacer los extranjeros para pedir cita (los chinos tienen una app que nosotros no podemos usar al no tener número de identidad chino). Me mandaron a la comunidad de vecinos de mi residencial y ahí me apunté en una lista para que nos pidieran cita a C. y a mí. Fueron muy eficaces y ese mismo día por la tarde ya me mandaron un sms confirmando que teníamos que ir al centro de salud el día siguiente (sábado) a la 1 de la tarde. Como curiosidad, no tuve ni que decir en qué bloque y piso vivía, porque la de la comunidad de vecinos ya sabía quién era yo (y hay como 60 bloques en este residencial).

Cuando llegamos al centro de salud había una cola bastante larga y ordenada y una enfermera estaba revisando que todo el mundo tuviera el sms. Parece que no registraban el número de pasaporte o DNI chino al hacer la cita, sino que se fijaban solamente en que hubieras recibido el sms con la fecha de ese día. En la puerta había otra enfermera tomando la temperatura y, chan chan, esta también me conocía y sabía quién era mi hijo (porque él va allí para sus vacunas también).

La cola por delante...

La cola por detrás.

 

Aunque había mucha gente, la cosa fue bastante rápida. La vacuna es gratis para los chinos y para los extranjeros que coticen aquí; para los que no trabajen cuesta 100 yuanes (unos 12 euros). Nos pusieron la vacuna de Sinopharm, que es la que tiene un 78% de efectividad o así.


 

Tuvimos un efecto secundario: nos dolió el brazo, como si nos hubieran pegado un puñetazo. Bueno, yo esto lo considero de mínima importancia, así que no lo llamaría ni efecto secundario.

La segunda dosis nos la ponen el 29 de mayo. Hay una vacuna que es de 3 dosis, menos mal que no nos tocó esa... aunque a ver si en unas semanas no nos dicen que nos pongamos otra dosis para incrementar la efectividad.



jueves, 11 de marzo de 2021

Domingo al sol

 Hace un par de fines de semana hizo un tiempo totalmente primaveral y aprovechamos para hacer una excursioncita a un pueblo que hay en los alrededores de Suzhou. Yo había oído hablar de ese pueblo pero nunca había ido. Bueno, o eso pensaba yo, porque al llegar vi que es el pueblo donde está el cementerio en el que está enterrado el abuelo paterno de C. Así que yo había pasado mil veces por allí y una vez comimos en una fonda al lado pero yo no me había enterado de que era ese pueblo.

Total, que ese pueblo se llama Wangshan y parece que están intentando atraer a turistas. Para ello han preparado una zona muy cuqui con restaurantes modernos en casitas típicas (blancas con las tejas negras) y la han llamado "Wangshan rencontre le Louvre". Lo de Louvre creo que es porque han puesto unas copias de estatuas clásicas desperdigadas aquí y allá. También había un montón de puestos en food trucks. ¿Y van los turistas? Sí que van. El día que fuimos estaba petado.

Comiendo al aire libre, algo no muy común aquí.


Detrás de la fila de restaurantes había una plantación de té y las montañas al fondo. Los ciruelos estaban en flor. Muy idílico todo. Había un montón de familias con tiendas de campaña haciendo el dominguero. A los chinos les encanta plantar la tienda de campaña en un parque cuando hace bueno y pasarse allí el día entero.




También había allí un café de gatos en el que alquilaban unas "habitaciones" que eran como un iglú hinchable y transparente. Dentro de cada iglú había una mesita, sillones y un gato. Creo que costaba 200 RMB (unos 25 euros) la hora y había lista de espera. A nosotros no nos hizo falta ir porque nos encontramos con una familia que había sacado a su gato de paseo.



Como veis en las fotos, ese día hacía bastante calor, 25 grados. Hasta nos tomamos el primer helado de la temporada. También hicimos pompas de jabón.



Al lado del café de gatos vivía una bandada de palomas en unas casitas colgadas de los árboles. Había un hombre que las cuidaba y les echaba maíz para comer y parecía encantado de lucirlas delante de los turistas.

Foto de familia delante de los palomares.

 

A ver si volvemos a tener buen tiempo, que últimamente no para de llover, y podemos ir a algún sitio el fin de semana. Los centros comerciales ya los tenemos más vistos que el tebeo...

 


viernes, 26 de febrero de 2021

Lo que siempre me preguntan en China

¡Este mes ha hecho nueve años desde que vine a vivir a Suzhou! Es la ciudad en la que he pasado más tiempo, exceptuando Cáceres, claro, ahí estuve 18 años. Antes de venir a Suzhou viví en Beijing y en Shanghai cuatro años, así que echemos cuentas... llevo trece años en China. Cuando voy a España de vacaciones (bueno, cuando iba... antes de la era covid), la gente siempre hace bromitas diciendo cosas del tipo "ya eres china". ¡Ay, pobres ingenuos! Con esta jeta, ni aunque viviera en China 300 años dejarían de considerarme extranjera. Incluso a Baby A. (quizás ya debería llamarlo Niño A.) le llaman extranjero aunque también es chino, porque no tiene cara de chino.

Esto de ser (o parecer) extranjero en China hace que la gente siempre te haga ciertas preguntas. En serio, hay algunas que debo haberlas contestado un millón de veces, más o menos. Por ejemplo...

 

- ¿Te has acostumbrado a la comida china?

Para los chinos, la comida es una cosa muy importante. Sí, ya sé que todo el mundo come, pero no sé, aquí la comida es una parte de la cultura mucho más significativa que en otros sitios. Prueba de ello es que uno de los saludos tradicionales no es "Hola", sino "¿Has comido?" (吃饭了吗). Total, que cienes y cienes de veces me han preguntado: "¿Te has acostumbrado a la comida china?". He oído que muchos chinos lo pasan bastante mal con el tema del yantar cuando van al extranjero y un excompi al que mandaron a España dos semanas vino quejándose de "tener que comer pan todas las mañanas". Así que es de esperar que una de las cosas que más intriguen a la gente es qué tal llevo el tema de la comida, después de tantos años en China. La verdad es que no tengo ningún problema, a mí me gusta toda la comida del mundo (menos el pimiento verde, puaj).

Guotie o empanadillas fritas.

 


- ¿Sabes usar palillos?

Joer, si después de 13 años en China no supiera usar los palillos tendría que hacérmelo mirar, ¿no? Que tampoco es que sea física cuántica... (¿Los físicos cuánticos qué dirán cuando algo es muy difícil? A lo mejor dicen que es chino, jajaja).




- ¿Hablas chino?

Esta no es tan sorprendente, dado que hay muchos extranjeros que se tiran años viviendo en China y no son capaces ni de pronunciar xiexie (gracias) correctamente. Lo más gracioso es que a veces me han preguntado esto en medio de una conversación EN CHINO. Hola, ¿en qué estamos hablando si no?


- ¿Sabes chino porque estás casada con un chino?

¡Chan chan! Esta no me la preguntan tanto como las tres anteriores, pero algunas veces cae también. Me da mucho orgullo y satisfacción responder que no, ya sabía de antes. Aunque sí es verdad que con él he aprendido un montón de palabrotas y expresiones informales.


- Hello!

Vale, esto no una pregunta pero también lo dicen mucho. En plan, personas que no conoces de nada, por la calle. Pronunciado "halou", normalmente. Se lo dicen mucho a A. y él se queda en plan "¿Ein?", a lo que yo tengo que explicar que, aunque mi hijo tenga cara de extranjero, no habla inglés, pero sí mandarín y dialecto de Suzhou (y español).

Halou, extranjeros.


Yo creo que me tomo bastante bien estas preguntas aunque sean siempre las mismas. No sé, al menos preguntan sin malas intenciones. Son muy curiosos, los chinos. Una vez, un taxista de Beijing me preguntó cuánto ganaba mi padre... creo que eso ha sido lo más raro que me hayan preguntado nunca aquí.



martes, 9 de febrero de 2021

Un Año Nuevo chino diferente

¡Pasado mañana empiezan las vacaciones y el viernes comienza el año nuevo lunar! Este va a ser el segundo Año Nuevo chino que pasemos en la era covid. El primero estuvimos encerrados en casa, saliendo solo lo mínimo imprescindible para ir a comprar comida. En ese momento no se sabía mucho del virus y solamente afectaba a China. Un año después... lleva meses siendo una parte integral de la vida de todo el mundo.

Ahora mismo en China no hay muchos casos. Hace unas semanas hubo rebrotes en varias ciudades, pero el tamaño de esos rebrotes, comparado con lo que hay en España... pues era nada. Cientos de casos. Ahora mismo hay menos de 100 nuevos casos diarios en toda China, y creo que en cualquier país occidental esto sería un viva la Pepa y vuelta a la vida normal. Vamos, como lo que pasó en España en Navidad, y luego a las tres semanas la tercera ola. Pero en China estos pequeñísimos rebrotes se vieron con mucha preocupación porque llevábamos meses sin apenas contagios. Y, teniendo en cuenta que el Año Nuevo chino estaba a la vuelta de la esquina y que en esas fechas se mueven por el país millones de personas, el gobierno comenzó una campaña para animar a la gente a que no viajase y se quedara en la ciudad en la que estuviera. Los que quieran viajar tienen que tener un test negativo y, según el sitio, hacer dos semanas de cuarentena.

Decoraciones de Año Nuevo chino en un centro comercial.


Creo que ya he mencionado alguna vez que muchos chinos son "inmigrantes nacionales", es decir, que trabajan en un sitio que no es su lugar natal. A veces se van lejísimos; uno de mis excompis de la empresa anterior era de Harbin y trabajaba en Shenzhen (¡son 5 horas en avión!). Pero aunque estén más cerca no suelen volver mucho a casa porque aquí las vacaciones no es que sean muy abundantes precisamente, así que estos inmigrantes suelen ver a sus familias una vez al año, por el Año Nuevo. A veces incluso tienen a los hijos en el pueblo y solo los ven con esa frecuencia... Así que no poder volver es una putada muy gorda. Para animar a que la gente se quede en la ciudad en la que trabajen, muchas empresas han dado incentivos como pagas extra o cupones para ir de compras o gastar en entretenimiento. También está la opción de trabajar durante las vacaciones (esos días se pagan al triple del sueldo normal) y tomarse unas vacaciones en un par de meses, cuando probablemente esté la cosa más relajada. Pero me parece que es una medida adecuada, teniendo en cuenta lo que se ha visto que ha pasado en otros países después de Navidad o del Día de Acción de Gracias.

Decoración de Año Nuevo chino en un templo de Kuala Lumpur. Precisamente allí fuimos hace tres años.

 

Nosotros tenemos suerte porque vivimos en la ciudad natal de C. y toda su familia está aquí. La gracia es que nunca nos ha importado un pimiento el Año Nuevo chino (que en realidad es una fiesta aburridísima y lo único que se hace es comer y ver la tele) y siempre aprovechábamos para viajar. Pero ahora, entre unas cosas y otras, este va a ser el tercer Año Nuevo chino que pase en Suzhou. No creo que salgamos de la ciudad, pero al menos podremos pasear, no como el año pasado. Tambien habrá una diferencia más: después de años de estar prohibido, este año se va a permitir que la gente tire fuegos artificiales y petardos en la ciudad (parece ser que esto es lo que le da ambientillo a la fiesta y en los pueblos sí lo hacen siempre). Antes no se podía y creo que el motivo era que contamina el aire, pero no estoy segura. ¿Por qué este año sí van a dejar? Pues tampoco lo sé, ¿será para animar a la gente? C. cree que es porque, en la antigüedad, los petardos servían para ahuyentar a los malos espíritus. A ver si con un poco de suerte ahuyentamos al virus... Pero la verdad es que a mí los petardos no me hacen ni puñetera gracia. Hace años, en Beijing, un día que era la fiesta de las linternas, la que marca el final del Año Nuevo, recuerdo que estaba en la resi de la universidad y en la calle se pasaron tirando petardos como 12 horas seguidas, haciendo un ruido de mil demonios. Vamos, como en las Fallas de Valencia, dando por saco a tope.

El año que viene (o sea, a partir del viernes) es el Año del Buey/Vaca. Si os interesa la astrología, aquí podéis ver unas predicciones: "el Año del Buey de metal 2021 es sinónimo de trabajo duro, disciplina, lealtad y una apreciación justa de la realidad tangible. Constancia, gusto por las tradiciones, internalización de los sentimientos, sensación de ahorro y atracción por la disciplina". Vamos, a currar duro y seguir adelante como un buey.

Pues eso, que feliz año nuevo chino o happy 牛 (vaca/buey, se pronuncia "niu") year.




martes, 26 de enero de 2021

Galletitas caseras

Llevaba tiempo con la idea de hacer galletas con Baby A. algún fin de semana para que estuviera entretenido un rato con, literalmente, las manos en la masa. No sé, en las películas americanas a los niños siempre les gusta hacer galletas, ¿no? Yo no había hecho en mi vida, así que busqué una receta fácil y encontré esta. Apta para niños pequeños y madres inexpertas, porque sale decente aunque pongas los ingredientes a ojo de buen cubero, como yo. Creo que puse menos azúcar y harina de la que debería, y no tenía limones así que en vez de ralladura puse un poquito de esencia de vainilla. Y, oye, las galletas están comestibles. 

Primero tuvimos que mezclar todos los ingredientes, previo calentado de la mantequilla en el microondas porque en nuestra casa "temperatura ambiente" se parece sospechosamente a "más frío que pescando focas". Cuando la masa ya estuvo hecha y endurecida, le dimos al rodillo. Bueno, le di yo más que nada, que la masa hay que dejarla finita y uniforme.


Después cortamos las galletas con unos moldes que me regalaron al comprar la batidora y que por fin se han usado para la misión a la que estaba destinados. Aunque son de plástico, las galletas se separaban bien.


Luego solo había que ponerlas en la bandeja y meterlas en el horno. Baby A. las colocó en la primera tanda, cuando la bandeja no estaba caliente.

Él estaba encantado de poder hacerlo.

Yo pensaba que las galletas crecían hacia los lados, pero prácticamente solo crecieron hacia arriba. Hicimos tres bandejas y ahora tenemos galletas pa los restos.

No están todas las que son...


Pues muy entretenido esto de hacer galletas, lo volveremos a hacer. Justo hace un par de días vi en Instagram una receta de galletas tipo digestive que quiere probar a hacer. Eso sí, tengo que comprarme ya con una báscula de cocina para dejar de hacer las cosas a ojo.