martes, 24 de noviembre de 2015

Levantarse un domingo a las 6:40

Las cosas claras. A mí me gusta dormir. Hay gente que dice que dormir es una pérdida de tiempo, con la de cosas que hay para ver y hacer, ¿no? Pues yo no soy una de esas personas. Madrugar los fines de semana debería ser pecado mortal. Pero, ay, amigos, estoy en China, donde la gente es muy rara y amanece muy temprano. Amanece muy temprano porque tienen el mismo huso horario en un país que debería estar dividido en cuatro (husos horarios), y como yo estoy al este me toca que salga el sol a las 5 de la mañana. Y la gente es muy rara porque les proponen hacer una actividad de trabajo un domingo a las 7:30 de la mañana y les parece bien (y al que lo propone no le cae una lluvia de pedradas).

Así que el domingo me desperté a las 6:40 para participar en la actividad de trabajo en equipo de la oficina del Charley. (Si mi oficina hubiera propuesto hacer la actividad de trabajo en equipo durante un fin de semana, todavía se estarían oyendo las carcajadas). Había que levantarse tan temprano para ir a donde Cristo perdió la zapatilla, allá en una isla en medio del lago Tai. Una hora y media en coche desde mi casa.

La actividad consistía básicamente en hacer 20 kilómetros en bici, con tres paradas para hacer pruebas. Las pruebas las tenía que hacer todo el equipo (6 personas), así que si uno llegaba mucho antes que los demás no servía de nada. Pero bueno, lo gordo era pedalear. Que una no está acostumbrada a esos esfuerzos. Pero me fue mucho mejor de lo que pensaba. Ni agujetas ni nada, lo único que me fastidié fue el culo (qué incómodos son los sillines de las bicicletas) y el hombro (creo que siempre pongo alguna postura rara cuando monto en bici porque luego me duele la espalda).

Esperando a que den la salida.
Menos mal que no había muchos coches en esta carretera.
 
Qué pintas...

 
En una de las paradas donde había que hacer pruebas, esperando al resto del equipo.

 

Con todos los compañeros de la empresa de C.




miércoles, 18 de noviembre de 2015

El camino al trabajo

Durante estos años en Suzhou y Shanghai he utilizado muchos medios de transporte para ir a trabajar. Metro, bus, coche, coche de San Fernando (un rato a pie y otro andando)... De mis viajes en autobús incluso hablé una vez.

Desde diciembre del año pasado hasta septiembre tuve una habitación alquilada en Shanghai, pero cuando venció el contrato no busqué otro piso. Así que llevo desde octubre trabajando en Shanghai y viviendo en Suzhou. Me toca coger el tren todos los días dos veces, una de ida y una de vuelta.

Lo estoy llevando mejor de lo que pensaba. El viaje en sí no es tan pesado. "Solo" es una hora y media (en cada sentido), que si te pones a pensarlo es prácticamente lo mismo que tardan en llegar a la oficina mis compañeras chinas que viven en Pudong (barrio de Shanghai). Además, como ahora tengo Kindle puedo leer en el tren.

Qué bien viene el Kindle y qué poco ocupa en el bolso.

 Salgo de casa a las 8. C. me lleva en coche a la estación de tren, que está a unos 10 minutos. El tren sale a las 8:28 pero es mejor llegar un poco antes. Además, tengo una tarjeta especial en la que se recarga dinero y no es necesario comprar el billete con antelación, pero solo dejan entrar a unas cuantas personas con esta tarjeta así que mejor llegar temprano. (¿Recordáis esta entrada? Resulta que sí hay una manera con la que te evitas comprar los billetes, pero solo sirve para los trenes entre Shanghai y Nanjing. No sirve para Shanghai Hongqiao - Nanjing Nan, por ejemplo. Te sale por el mismo precio pero no tienes asiento, así que es un poco timo. Es útil para poder subir al tren cuando no quedan billetes).

En el andén.
  
En el tren me quedo de pie en el pasillo, o me siento si hay algún asiento libre. Últimamente no hay ninguno, grrrr. Me revisan el billete o la tarjeta cuatro veces: al entrar en la estación, al entrar al andén, dentro del tren, y al salir de la estación. Si alguien consigue colarse debe ser un auténtico profesional. El viaje dura unos 30 minutos.

El tren.

 Suelo quedarme en el primer o segundo vagón porque son los que quedan más cerca de la salida. Cuando el tren llega a Shanghai hay que salir a paso ligero y llegar de los primeros a la salida, para que no te pille el mogollón. A la salida también hay compuertas en las que tienes que introducir/enseñar tu billete.

Luego tengo aproximadamente media hora de metro en Shanghai. La línea 1 siempre va petada, pero sobre las 9:05 llega un tren vacío. ¡Bien! Las abuelas echan a correr para no quedarse sin asiento. Después me toca cambiar de línea en People's Square, que es la estación más grande y con más gente de todo Shanghai. Últimamente hay menos gente, ¿es que entran a trabajar más temprano o más tarde en noviembre? Me dan ganas de dar collejas a todos los que van viendo películas en el móvil mientras cambian de línea.

Ya no hay tanta gente como hace un mes.

 Desde la salida del metro solo tengo que cruzar la calle y ya llego al edificio de mi oficina. Ficho sobre las 9:30.

Por la tarde, el mismo camino pero a la inversa. Y cuando el tren llega a Suzhou, si está lloviendo, la azafata dice por megafonía: "El suelo está mojado, cuidado no se resbalen al salir". ¿Es que China es como Estados Unidos, y si alguien se resbala en el andén puede demandar a la compañía de ferrocarriles?

Y este es mi viaje diario. Hasta enero, cuando en teoría empezaré a trabajar desde casa.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Castillos en el aire

La semana pasada era la "Semana de la Cultura Catalana" en Shanghai y el sábado hicieron castells y conciertos en un centro comercial.

Justo ese día por la mañana estaba yo pensando, "Qué bien funcionan los trenes en China, nunca se retrasan". Gafe de mí, nuestro tren a Shanghai se quedó parado tres cuartos de hora en Kunshan. Al parecer, todos los trenes a Shanghai estaban paralizados porque había caído un rayo en algún sitio y el tren no tenía cobertura de la que usan ellos para comunicarse. Pero bueno, al final llegamos a Shanghai justo antes de que comenzaran los castells.

También había una barra donde servían cerveza, cava, vino y pan con tomate y butifarra. Pero el plato fuerte del día eran los castells, claro. Los baoanes (guardias de seguridad) del centro comercial estaban con la boca abierta, lástima que no tengo foto.




El concierto de después.

Con mi prima J., que vino con el grupo de castellers de Vilafranca.

lunes, 2 de noviembre de 2015

¿Cuánto cuesta casarse en China?

Spoiler alert: si eres hombre, un riñón y parte del otro.

Hace un par de semanas C. me contó la historia del cortejo de un compañero suyo de trabajo. Este chico, llamémosle Larry, es chino y debe tener unos 25 o 26 años. Estudió en Australia y volvió a China hace poco. Su familia no es especialmente rica.

Hará cosa de medio año, Larry empezó a salir con una chica. "¿Tenemos 25 años y llevamos saliendo 6 meses? Pues ya es hora de que nos casemos, ¿no?". Así son los chinos. (Los urbanitas, los del campo a los 25 ya tienen dos críos). Pero en China, la pareja no es la única que tiene que decidir sobre su matrimonio. ¡Los padres tienen mucho que decir! Muchas parejas han roto, y romperán, porque los padres no aprobaban la relación. Se dice que aquí un matrimonio no es la unión de dos personas, sino de dos familias.

Todos sabemos que en China hay muchos más hombres que mujeres (como 20 o 30 millones más, para ser exactos), gracias a la política del hijo único y a la preferencia por los hijos varones. Esto ha provocado que las chicas casaderas y sus familias pidan la luna y los anillos de Saturno a cambio de pasar por la vicaría y fabricar un heredero. Normalmente los requisitos son tener un piso y un coche en propiedad.

Pero vamos con la historia de la familia de la novia de Larry. Parece que se trata de una familia muy rica, con varios negocios y fábricas. Y la gente rica tiene aún más requisitos para casarse. Aunque naden en billetes, quieren más. Así que le mandaron a Larry una lista con lo que tenía que dar a la familia de la novia a cambio de casarse con ella. Nada de camellos y vacas, señores. Aquí estamos hablando de pasta.

Esta es la lista:

Y esta es la traducción, con equivalencias en euros. Hay algunas cosas que ni C. sabía lo que eran.

1. Un coche valorado en 900.000 RMB (128.500 euros). No está escrito, pero se supone que es un Mercedes.
2. Comida, tabaco, alcohol y una tarta grande para la ceremonia de petición de mano: de 10.000 a 30.000 RMB (1.430-4.285 euros).
3. Dos anillos de diamantes y un reloj de pulsera, precio total 150.000 RMB (21.400 euros).
4. Una pulsera de oro: 18.000 RMB (2.500 euros).
5. Un lingote de oro: 150.000 RMB (21.400 euros).
6. Este no sabemos lo que es. Creemos que es la dote que se le da a los padres de la novia: 188.000 RMB (26.800 euros).
7. Dinero para gastos del día a día (no sé de qué día a día exactamente, incluye la palabra pañales): 80.000 RMB (11.400 euros).
8. Dinero para comida. No está claro cuándo se consumiría esta comida: 100.000 RMB (14.300 euros).
9. Precio de poder empezar a llamar a tus suegros "papá" y "mamá": el novio le da a la familia de la novia 80.000 RMB (11.400 euros), la novia le da a la familia del novio 100.000 RMB (14.300 euros).
10. El banquete de la boda (los padres de la novia exigen 70 mesas, eso son 700 invitados): 500.000 RMB (71.400 euros).
11. Sobres rojos con dinero para dar a los niños durante la boda: 30.000 RMB (4.300 euros).
12. Pago a la gente que presentó a la pareja: 280 RMB por persona, 8 personas en total: 2.240 RMB (320 euros).

Total: casarse con esta chica le costaría a Larry más de dos millones de RMB (285.000 euros). Que es lo que cuesta un piso bastante bueno en Suzhou. Ah, en la lista no está incluido el piso que normalmente aporta el novio, supongo que porque la familia tiene ya pisos para dar y regalar.

La lista es una joyita, ¿verdad? Un lingote de oro, qué clase, qué elegancia. ¿Y pagar por llamar a tus suegros papá y mamá? Tendrían que pagarme ellos a mí... ¿Y 30.000 yuanes para los sobres rojos para los niños? Pero si con 10 o 20 yuanes cada uno van que chutan...

¿Sabéis lo que dijo el padre de Larry cuando su hijo le enseñó la lista? Aparte de montar el pollo al pensar la que le iba a caer (porque los padres siempre ponen dinero para que sus hijos se puedan casar, por ejemplo pagando parte del piso, a ver un pimpollo de 25 años de dónde va a sacar el dineral que cuesta una entrada), dijo: "Hijo, ¿y no puedes buscarte otra novia?". Una más barata, estaría pensando el buen hombre. Porque, seamos claros, entre esta lista e irse a un pueblo de Vietnam a comprar una esposa... no veo muchas diferencias, aparte del precio. ¿Y a las chicas les parece bien que las vendan así?

No os penséis que esta lista es muy común, esto son cosas de ricos que con todo tienen que hacer negocio, hasta con sus hijas. Y por supuesto tienen que mantener su "cara" (de ahí lo de tener 700 invitados y dar 30.000 RMB en hongbaos a los niños).  La gente normal "solo" pide lo que he dicho antes, casa y coche (que ya es bastante, considerando el precio de esas dos cosas y la edad de los contrayentes).

¿Qué pasará con Larry y su novia tuhao? De momento Larry está intentando regatear y ya ha conseguido una rebaja sustancial: el coche ha sido eliminado de la lista (porque la familia de la novia ya lo ha comprado) y ha conseguido un 50% de descuento en el resto de las cosas porque parece que la chica sí que quiere casarse con él. Si finalmente se casan y voy a la boda de los 700 invitados ya os contaré.


martes, 27 de octubre de 2015

Turisteando por Shanghai

La semana pasada vino mi amiga Julia a Shanghai. Julia es una chica alemana que conocí en 2007 cuando estudiaba en Beijing. Estuvimos allí juntas un año y luego volvimos a coincidir durante la expo de Shanghai en 2010 (yo trabajaba en el pabellón de España y ella en el de Alemania). También vino a visitarme cuando yo vivía en Valencia y ahora, aprovechando que estaba de viaje por medio mundo antes de comenzar su nuevo trabajo, se ha pasado por Shanghai. Ni siquiera tuvo que pedir visado porque varias ciudades chinas permiten que los ciudadanos de ciertos países puedan quedarse durante 72 horas. Fue una visita relámpago y al no tener visado no podía salir de Shanghai, así que busqué un youth hostel y estuvimos dos días turisteando por Shanghai.

Hacía mucho, mucho tiempo que yo no hacía el guiri por Shanghai. Aunque este año he estado viviendo allí, todos los fines de semana me volvía a Suzhou y entre semana solo iba del apartamento a la oficina.

El hostel estaba cerca de Zhongshan Park, zona que yo había pisado poco. Al coger el metro sobre las 11 de la mañana me sorprendió lo vacío que estaba. ¡Como yo normalmente siempre voy en hora punta!

La primera parada fue Tianzifang, una manzana de casas viejas y callejuelas estrechas que desde hace varios años se ha convertido en una trampa para turistas. Pero hay que ir. Me sorprende que sigue habiendo viejecitas que viven allí, pobrecillas, con la cantidad de gente que hay siempre andando por allí, comprando tonterías y comiendo postres o aperitivos 5 veces más caros de lo normal.

¿No os encantan las bragas colgando?
A la hora de comer encontramos un sitio muy curioso que a Julia le encantó: servían desayuno chino todo el día. Era un restaurante muy nuevo y limpio, al lado de la salida 1 del metro Dapuqiao, y creo que era taiwanés.
Toma piscina de leche de soja y rollito de arroz con cosas dentro. La verdad es que estaba bueno.

Familia tomando el brunch. Los youtiao chinos son como nuestras porras.
Por la tarde fuimos hasta el Bund, previa parada en la librería de Fuzhou Lu. Julia es terrible cuando vamos de compras, siempre se tira mil horas y al final no compra nada. Esta vez se compró dos libros, menos mal.

Los carteles que tienen en la librería están hechos con rotuladores cutres, pero me gustan.

El bund estaba bastante tranquilo, qué alegría. Los más escandalosos eran un grupo de turistas italianos. A nuestro lado había dos chinas haciéndose selfies. Les propuse ayudarnos mutuamente y les hice una foto genial, se veían todos los rascacielos de fondo. Bueno, pues atención a la que nos hicieron ellas.

Un poco más de barandilla, por favor, que no hay suficiente.
Luego cogimos el ferry a Pudong (es mi manera favorita para cruzar el río, así no tienes que andar de vuelta a Nanjing East) para encontrarnos con C. Julia quería comer xiaolongbao así que acabamos yendo al iapm, al mismo restaurante donde fuimos con miss Y. una vez.

Xiaolongbao de colorines.

Al día siguiente, sin levantarnos muy temprano ni nada de eso, fuimos al 1933, el edificio del antiguo matadero. Han cerrado la azotea y ha perdido la mitad de la gracia, que eran las vistas.



Luego fuimos andando por Hongkou hasta llegar al norte del bund. Nunca había estado allí. Se ven los rascacielos igual y no había nadie, solo algunos viejos sentados en los bancos del parque.

Andando hacia el río.

No se puede llegar hasta el "paseo marítimo", está cerrado.

Verja electrificada, o eso ponía. Pasaban un montón de barcos y se estaba tan ricamente en ese parque.
Casa muy mona en Hongkou.
Y así pasaron mis dos días de vacaciones. Ale, ahora hasta año nuevo nada de nada.

jueves, 22 de octubre de 2015

Vacaciones en España II

Tras una semana zascandileando por Cataluña llegó la hora de volver a casa, y eso significaba conducir durante un día entero. Así que un día entero de nuestras vacaciones lo pasamos cruzando España de este a oeste.

En Cáceres tocó hacer la consabida visita a amigas y familiares. Un año tras otro, y allí no cambia nada. Bueno, esta vez si he notado algún cambio: tiendas que llevaban toda la vida han cerrado.

Un día fuimos a Portugal. ¡Está solo a 100 km! Así que allí nos plantamos con el coche y visitamos los dos pueblos que están más cerca de la frontera, y a los que yo nunca había ido, no sé por qué. Debe ser de estas cosas que dices, "huy, si está muy cerca, ya iré", y acabas yendo al culo del mundo pero allí no.

Los pueblos se llamaban Marvão y Castelo de Vide. Marvão es muy bonito, está en lo alto de una montaña y hay una muralla y las ruinas de un castillo. Estaba todo tan vacío... creo que nos cruzamos con 10 personas en todo el pueblo.

Síp, había nubarrones. Pero no llovió.

Esto era en Castelo de Vide.

Desde el ventanuco donde los soldados dispararían flechas, digo yo.

El castillo de Marvão.
Comimos bacalao, claro. Cocinado de dos maneras diferentes. Y C. probó el calimocho, jaja (pero con vino tinto de botella de cristal, nada de Don Simón).

En Cáceres no hicimos mucho turisteo, ya que C. ya lo vio todo el año pasado. Sí fuimos al museo Vostell en Malpartida, un sitio muy curioso en el que las obras de arte están hechas con motos, coches y otras cosas de gran tamaño... Dentro no se puede hacer fotos, pero fuera sí.

Como para ponerlo en tu jardín. Al lado de esto hay tres cruces de madera que son obra de Yoko Ono.

Este lago está detrás del edificio del museo.
El museo es un antiguo lavadero de lanas, donde los pastores lavaban después de esquilar, y está dentro de una especie de parque natural llamado los Barruecos. Si vais por Cáceres podéis ir a visitarlo. Decid que vais de mi parte y a ver si me dan una comisión, jaja. Esta es la página del museo en la web de turismo de Extremadura.

Y ya está. El último día completo en España lo pasamos yendo a Madrid y paseando por allí antes de coger el avión por la mañana.

A ver si me pongo al día con el blog. Desde este mes ya no vivo en Shanghai, ahora voy y vengo desde Suzhou cada día y apenas tengo tiempo para hacer nada.


miércoles, 14 de octubre de 2015

Vacaciones en España I

¡Ya estamos de vuelta! ¡Cuántos días sin escribir! Mis vacaciones en España han sido también unas vacaciones de los blogs.

Hoy voy a contar la primera semana de mis vacaciones, que transcurrió en Cataluña, donde tengo a un montón de tietas, tiets y cosins. Tras aterrizar a las 6.30 de la madrugada en el aeropuerto de Barajas, mis padres vinieron a buscarnos en coche y pusimos rumbo al noreste, a donde llegamos para la hora de comer. ¡Había reunión familiar y paella para 30! Tras ponernos como el quico y cumplir con mi primer punto de la lista de "Cosas que hacer en España" (comerme un frigopie), hice la entrega de los regalos que había traído de China... ¡la moda de ponerse un brote en la cabeza ya ha llegado a España! ¡No hace falta que me lo agradezcáis! Los que no tenían pelo para enganchar la pinza con el brote se la pusieron con un trozo de cinta adhesiva.
Tal que así.
 El segundo día mi tieta Nuria nos llevó a una excursión muy chula por el Priorato, una región de Tarragona donde se hacen unos vinos que al parecer son muy famosos en el extranjero.
La iglesia de Siurana.
En plena época de la vendimia.
El Ebro al fondo.

También visitamos Reus, Tarragona y Sitges, y nos llovió durante un par de días. Yo que me había llevado hasta el bikini por si podíamos ir a la playa... mi gozo en un pozo. Hacía más frío allí que en Shanghai.
Sitges (casi coincidimos con el festival de cine).

Después estuvimos 3 días en Barcelona. Qué de gente, oiga. C. se agobió un poco porque le parecía igual que en China, con tanta muchedumbre. Visitamos el parque Güell, la Sagrada Familia, el paseo de Gracia, el barrio gótico, la catedral, el puerto, dimos un paseo en el barco del tiet Joan y la tieta Eli... A la Pedrera, la Casa Batlló y esos sitios no entramos porque, atención, ¡¡la entrada vale 20 euros!! ¡¡Pero qué exageración!! Donde sí entramos fue en la tienda de Louis Vuitton, porque a C. le habían hecho un "encarguito" de 3.900 euros; y en la tienda de Loewe a saludar a mi amiga L. La mitad de los clientes de estas tiendas eran chinos y la otra mitad rusos. Estas marcas, antes de que los chinos y los rusos tuvieran dinero, ¿vendían algo?

Venga gente...

Por fuera...

Por dentro...

Esta no sé qué iglesia es.

¡Capitán!

Y así pasó la primera semana de nuestras vacaciones, pateando pueblos y ciudades y poniéndonos morados de comer. ¡No se pierdan la segunda parte: Extremadura y Portugal!