Mostrando entradas con la etiqueta metro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta metro. Mostrar todas las entradas

lunes, 30 de noviembre de 2015

Las cejas pintadas

Vaya por delante que yo no entiendo mucho de belleza, y menos de maquillaje. Bueno, vale, no tengo ni idea de ninguna de las dos cosas. Pero aún así, a veces me encuentro con cosas que, a mi parecer, son claramente una patada en la entrepierna del buen gusto estético. El metro de Shanghai es un buen lugar para descubrir y analizar estas tendencias feísticas. Y después de dos meses cogiendo el metro a diario, una de las cosas que más me ha llamado la atención ha sido...

(redoble de tambores)

¡Las cejas pintadas!

Como no sé nada de maquillaje (solo me han maquillado dos veces en mi vida, profesionales de la brocha y el pincel, yo ni lo intento), no sabía que pintarse las cejas era algo normal. Cuando las cejas se ven más oscuras y pobladas te ves más guapa y todo. Nunca se me habría ocurrido.
Aquella vez que un señor transexual filipino me maquilló. Cejas con color de relleno incluido.

Pero lo que el maquillador filipino me hizo a mí no se parece mucho a  lo que veo frecuentemente en el metro.

Las chinas no tienen muchos pelos, empecemos por ahí. Las cejas las suelen tener poco pobladas, y en ocasiones apenas si se ven. Además, tienen la desgracia de que, normalmente, sus cejas naturales tienen una forma bastante fea, corta y recta. Así que las chicas preocupadas por su aspecto se suelen afeitar y pintar las cejas para darles una forma más adecuada. Sí, se las afeitan, con unas minicuchillitas especiales que podéis encontrar en cualquier Watson's. Las chinas no son mucho de arrancarse el vello. Creo que muchas no saben ni que existe la cera depilatoria.

El problema viene en la elección del color que utilizan para darle relleno a las cejas. Las chinas tienen el pelo negro, ¿no? Pues muchas tienen la manía de pintarse las cejas de color granate-rojo, con lo que el resultado es raro. Baidu (el Google chino) ha acudido en mi ayuda, porque evidentemente me da vergüenza coger el móvil y sacarle una foto en la jeta a cualquier señora que me cruzo en el metro.

Se nota que son rojas, ¿no? Aunque lleve el pelo teñido, la diferencia de color es evidente.
Nop. definitivamente las chinas no tienen el pelo de este color. Obsérvense además los cuatro pelos descolocaos que tiene.

Según mis escasos conocimientos estéticos, las cejas deberían ser del mismo color que el pelo, ¿no? Ya que te las pintas, píntatelas bien.

Luego hay un segundo tipo de cejas, que son las cejas azules. Se suelen ver en señoras de mediana edad, y supongo que son cejas tatuadas que al principio eran negras y debido a la mala calidad de los pigmentos se han vuelto azules. Pobres señoras. De estas cejas no he podido encontrar fotos, pero creo que os podéis hacer una idea.

Combo terrorífico: cejas pintadas exageradamente y lentillas agrandaojo.

La verdad es que no tener casi cejas es mucho peor que tenerlas mal pintadas; la gente sin cejas tiene un aspecto bastante escalofriante.
Señor sin cejas de la película Mulholland Drive. ¿Da miedo o no?

Estas cejas rarunas no son algo exclusivo de las chinas. Conozco a un par de chicas extranjeras que llevan unas cejas terroríficas, enormes y exageradísimas. Una de ellas es una chica rubia de unos 26 o 27 años, y las cejas marrones que se pone le hacen parecer 20 años más vieja. Hay gente pa tó.

Algo así se hace la chica rubia que digo, pero con el trazo aún más gordo.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

El camino al trabajo

Durante estos años en Suzhou y Shanghai he utilizado muchos medios de transporte para ir a trabajar. Metro, bus, coche, coche de San Fernando (un rato a pie y otro andando)... De mis viajes en autobús incluso hablé una vez.

Desde diciembre del año pasado hasta septiembre tuve una habitación alquilada en Shanghai, pero cuando venció el contrato no busqué otro piso. Así que llevo desde octubre trabajando en Shanghai y viviendo en Suzhou. Me toca coger el tren todos los días dos veces, una de ida y una de vuelta.

Lo estoy llevando mejor de lo que pensaba. El viaje en sí no es tan pesado. "Solo" es una hora y media (en cada sentido), que si te pones a pensarlo es prácticamente lo mismo que tardan en llegar a la oficina mis compañeras chinas que viven en Pudong (barrio de Shanghai). Además, como ahora tengo Kindle puedo leer en el tren.

Qué bien viene el Kindle y qué poco ocupa en el bolso.

 Salgo de casa a las 8. C. me lleva en coche a la estación de tren, que está a unos 10 minutos. El tren sale a las 8:28 pero es mejor llegar un poco antes. Además, tengo una tarjeta especial en la que se recarga dinero y no es necesario comprar el billete con antelación, pero solo dejan entrar a unas cuantas personas con esta tarjeta así que mejor llegar temprano. (¿Recordáis esta entrada? Resulta que sí hay una manera con la que te evitas comprar los billetes, pero solo sirve para los trenes entre Shanghai y Nanjing. No sirve para Shanghai Hongqiao - Nanjing Nan, por ejemplo. Te sale por el mismo precio pero no tienes asiento, así que es un poco timo. Es útil para poder subir al tren cuando no quedan billetes).

En el andén.
  
En el tren me quedo de pie en el pasillo, o me siento si hay algún asiento libre. Últimamente no hay ninguno, grrrr. Me revisan el billete o la tarjeta cuatro veces: al entrar en la estación, al entrar al andén, dentro del tren, y al salir de la estación. Si alguien consigue colarse debe ser un auténtico profesional. El viaje dura unos 30 minutos.

El tren.

 Suelo quedarme en el primer o segundo vagón porque son los que quedan más cerca de la salida. Cuando el tren llega a Shanghai hay que salir a paso ligero y llegar de los primeros a la salida, para que no te pille el mogollón. A la salida también hay compuertas en las que tienes que introducir/enseñar tu billete.

Luego tengo aproximadamente media hora de metro en Shanghai. La línea 1 siempre va petada, pero sobre las 9:05 llega un tren vacío. ¡Bien! Las abuelas echan a correr para no quedarse sin asiento. Después me toca cambiar de línea en People's Square, que es la estación más grande y con más gente de todo Shanghai. Últimamente hay menos gente, ¿es que entran a trabajar más temprano o más tarde en noviembre? Me dan ganas de dar collejas a todos los que van viendo películas en el móvil mientras cambian de línea.

Ya no hay tanta gente como hace un mes.

 Desde la salida del metro solo tengo que cruzar la calle y ya llego al edificio de mi oficina. Ficho sobre las 9:30.

Por la tarde, el mismo camino pero a la inversa. Y cuando el tren llega a Suzhou, si está lloviendo, la azafata dice por megafonía: "El suelo está mojado, cuidado no se resbalen al salir". ¿Es que China es como Estados Unidos, y si alguien se resbala en el andén puede demandar a la compañía de ferrocarriles?

Y este es mi viaje diario. Hasta enero, cuando en teoría empezaré a trabajar desde casa.