Las cosas claras. A mí me gusta dormir. Hay gente que dice que dormir es una pérdida de tiempo, con la de cosas que hay para ver y hacer, ¿no? Pues yo no soy una de esas personas. Madrugar los fines de semana debería ser pecado mortal. Pero, ay, amigos, estoy en China, donde la gente es muy rara y amanece muy temprano. Amanece muy temprano porque tienen el mismo huso horario en un país que debería estar dividido en cuatro (husos horarios), y como yo estoy al este me toca que salga el sol a las 5 de la mañana. Y la gente es muy rara porque les proponen hacer una actividad de trabajo un domingo a las 7:30 de la mañana y les parece bien (y al que lo propone no le cae una lluvia de pedradas).
Así que el domingo me desperté a las 6:40 para participar en la actividad de trabajo en equipo de la oficina del Charley. (Si mi oficina hubiera propuesto hacer
la actividad de trabajo en equipo durante un fin de semana, todavía se estarían oyendo las carcajadas). Había que levantarse tan temprano para ir a donde Cristo perdió la zapatilla, allá en una isla en medio del lago Tai. Una hora y media en coche desde mi casa.
La actividad consistía básicamente en hacer 20 kilómetros en bici, con tres paradas para hacer pruebas. Las pruebas las tenía que hacer todo el equipo (6 personas), así que si uno llegaba mucho antes que los demás no servía de nada. Pero bueno, lo gordo era pedalear. Que una no está acostumbrada a esos esfuerzos. Pero me fue mucho mejor de lo que pensaba. Ni agujetas ni nada, lo único que me fastidié fue el culo (qué incómodos son los sillines de las bicicletas) y el hombro (creo que siempre pongo alguna postura rara cuando monto en bici porque luego me duele la espalda).
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| Esperando a que den la salida. |
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| Menos mal que no había muchos coches en esta carretera. |
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| Qué pintas... |
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| En una de las paradas donde había que hacer pruebas, esperando al resto del equipo. |
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| Con todos los compañeros de la empresa de C. |