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miércoles, 19 de septiembre de 2018

Dar a luz en un hospital chino

¡Pues ya por fin parí!, a los dos días de escribir la entrada anterior. Baby A. nació el 31 de agosto y a todos los chinos les encanta este día porque es la fecha de corte para entrar en la guardería. En España, todos los niños de una clase han nacido en el mismo año, entre el 1 de enero y el 31 de diciembre. En China es del 1 de septiembre al 31 de agosto del año siguiente. O sea, que cuando Baby A. vaya a la guardería, en su clase habrá niños nacidos entre el 1 de septiembre de 2017 y el 31 de agosto de 2018 y él será el más pequeño. Acaba de nacer y la gente ya está pensando cuándo va a ir a la guardería, pobrecito.

Hoy quería contaros mi experiencia pariendo en un hospital chino. Los hospitales chinos no tienen buena fama entre los extranjeros pero sinceramente yo creo que gran parte del problema es el idioma; yo siempre he ido a hospitales chinos y sigo viva y entera. Cuando he ido a hospitales internacionales me han sacado bien los cuartos y no he quedado muy satisfecha con los resultados (en una ocasión no supieron decirme qué me pasaba y en otra me diagnosticaron algo que no tenía; en ambas ocasiones me soplaron 800 yuanes que afortunadamente pagó el seguro). Parir en un hospital internacional supongo que cuesta de 50.000 yuanes para arriba. Como yo no necesito pagar el triple simplemente para que el médico hable inglés, elegí el hospital municipal de Suzhou, también conocido como hospital de maternidad y al que van todas las suzhounesas de bien.
El último selfie con barriga.


Salía de cuentas el 27 de agosto y cuando pasó esa fecha todo el mundo se empezó a poner nervioso... como si yo pudiera decidir cuándo ponerme de parto. El día 30, en la revisión de la semana 40, me hicieron una ecografía y descubrieron que tenía el líquido amniótico un poco bajo. Como el cuello del útero ya estaba medio borrado, la médico decidió que lo mejor era que me provocaran el parto ese mismo día y que me quedara ya en el hospital. ¡Y yo no había traído la maleta! Así que C. volvió a casa a por los trastos mientras yo firmaba toda la papelada del ingreso. Tuvimos suerte y se acababa de quedar libre una habitación familiar, que es una habitación tipo hotel con baño, cocina, saloncito y cama supletoria y pares allí mismo.



Mientras C. estaba yendo a buscar los trastos, vino una médico diciendo que ya era tardecillo (era la 1 de la tarde) y que me iban a romper la bolsa ya. Pero como estaba yo sola en ese momento, y los resultados de las demás pruebas que me habían hecho esa mañana eran buenos, al final la médico decidió esperar a ver si me ponía de parto yo sola durante la noche y si no me romperían la bolsa a la mañana siguiente. Así que pasé la primera noche en el hospital todavía con el barrigón y... ¿sabéis qué? Las enfermeras volvieron a despertarme a horas innombrables para escuchar los latidos del bebé y tuve un flashback a cuando me ingresaron en julio.

Por la noche no hubo ningún avance y a la mañana siguiente vino un médico a romperme la bolsa, lo que hizo después de preguntarme dos veces si no tenía problema con que fuera hombre. La rotura de bolsa no me dolió y no salió mucho líquido. Lo peor fue que a partir de ese momento no podía levantarme de la cama por si salía el cordón umbilical antes que el niño o algo así. Al rato me pusieron un gotero (¡¡¡noooo!!!) con oxitocina y al poco tiempo me empezaron las contracciones. A las dos horas, cuando estaba de 3 cm, pedí la epidural. Esto tampoco duele, a pesar de lo que me habían dicho. Lo que le gusta a la gente acojonar a las embarazadas... Con la epidural seguía notando las contracciones pero eran soportables. También podía mover los dedos de los pies, eso no me lo esperaba. Al cabo de dos horas ya había dilatado del todo y mi comadrona estaba muy contenta porque era la que más rápido estaba progresando de toda la planta (¿harán cada día una porra para ver quién pare primero?).

La comadrona era una chica bastante joven y estuvo todo el rato conmigo desde que me pusieron la oxitocina. Charlé bastante con ella y era maja. Ella fue también la que dirigió el cotarro, sacó al bebé, cortó el cordón (C. no tenía mayor interés en hacerlo, le daba miedo desmayarse) y me cosió un pequeño desgarro. La fase de pujos duró una hora aproximadamente y no sé en qué momento aparecieron un montón de médicos/enfermeras/comadronas en mi habitación, quizás eran estudiantes. Yo le había dicho a la comadrona que no quería que me hicieran una episiotomía y me dijo que solo las hacían si era estrictamente necesario (no lo fue. ¡Bieeeen!). Un poco antes de las 4 salió el bebé y me lo pusieron encima enseguida (en ese hospital son pro lactancia, el bebé se queda todo el rato contigo en la habitación y no le dan suero ni biberones). La comadrona cortó el cordón cuando dejó de latir, como yo le había pedido, y se confirmó que yo había sido la más rápida en parir de toda la planta. Las enfermeras comentaban cosas del tipo de "qué fuertes son las extranjeras", jajaja.

Nos quedamos en el hospital dos noches más y el precio total fue de 13778 yuanes, lo que me parece bastante barato. Quedé muy satisfecha con ese hospital y se lo recomendaría a quienes vayan a dar a luz en Suzhou, pero claro, inglés no hablan, jajaja. Lo que es la atención, no tiene nada que envidiar a los hospitales internacionales que cobran 3 o 4 veces más.
La vista desde mi ventana del hospital. Esa noche cayó un tormentón...  



martes, 24 de julio de 2018

Una semana en un hospital chino

La semana pasada no actualicé el blog porque... ¡estaba en el hospital!

Yo no había estado ingresada en mi vida. Vamos, es que nunca estoy mala mala de no poder ir a clase o al trabajo. La única vez que recuerdo fue hace como 15 años, cuando pillé la gripe y estuve una semana en cama. Así que hace un par de semanas, cuando me dijeron que los análisis de sangre para comprobar el funcionamiento correcto de hígado y riñones habían dado unos resultados raritos y que me tenían que ingresar una semana, se me cayó el mundo encima. ¿¿Una semana en el hospital?? ¿¿Justo cuando estaba más ocupada en el trabajo y tenía además que entregar la tarea final del curso online que estoy haciendo?? Menudo putadón...

Mis quejas no sirvieron de nada y el viernes 13 me ingresaron en el hospital municipal de Suzhou, también conocido como hospital de maternidad. Tenemos enchufe con la enfermera jefe de la zona VIP donde voy a hacerme las revisiones y ella se había encargado de conseguirme plaza, porque no veáis qué solicitado está ese hospital. Me pusieron en la sección de embarazos de alto riesgo, donde solo hay 20 camas y hay tortas por ellas. Vamos, que yo llegué a las 10 de la mañana pero la que estaba en mi cama no se fue hasta las 2 de la tarde...
Por cierto, por algún motivo las sábanas eran de Xi Yang Yang, unos dibujos animados chinos...


Las habitaciones eran de 2 o de 3 personas. La mía era de 2 y mi compi era un poco mayor que yo y embarazada del segundo. Había sangrado y no se podía levantar de la cama ni para ir al baño. Yo creo que esto es una exageración y he leído artículos que aseguran que la horizontalidad total no garantiza un mejor resultado, pero bueno. Siempre tenía que acompañarla su marido o su cuñada porque claro, cuando quería hacer pipí o popó le tenían que poner la cosa esa para hacerlo en la cama. Pero es que no me puedo ni imaginar estar dos semanas en cama sin moverme en absoluto, si solo estando tumbada un rato en esa cama de hospital ya me dolía la espalda me pusiera como me pusiera...

El pasillo.


El hospital estaba limpio, las habitaciones eran decentes y me cuidaron muy bien pero, qué queréis que os diga, me daba la sensación de estar en una cárcel por los siguientes motivos:

- Me llamaban por el número de mi cama. Las enfermeras parecían incapaces de acordarse de un nombre extranjero y no querían llamarme Xiao Ma porque eran más jóvenes que yo (ahora que lo pienso, me podían haber llamado Hermana mayor Ma, pero no se nos ocurrió a nadie en ese momento). Así que me decían Número 8 o, si pensaban que no las oía, "la extranjera". Un día entró en la habitación una señora de la limpieza diciendo que "quería ver a la extranjera".

- No me dejaban salir del hospital, solamente andar por los pasillos o ir a una tiendecita que estaba fuera como a 30 metros. Yo que tenía pensado darme paseos por la calle e ir a la biblioteca pública que hay enfrente del hospital...

- ¡¡Me torturaron!! Cada día me hacían un test de estrés fetal en el que te ponen dos cacharros atados en la barriga y te tienes que quedar en la cama sin moverte. A partir de las 20 semanas todas las recomendaciones dicen que no te tumbes de espaldas sino de lado. Pues bien, un enfermero gilipollas que había el fin de semana me hizo estar tumbada de espaldas durante una hora para hacerme el puto test de estrés. La que acabó estresada fui yo. Qué dolor de culo, al terminar no podía ni mover las piernas. Las enfermeras mujeres siempre me dejaban ponerme de lado.

- No me dejaban dormir. Joer, yo pensaba que en los hospitales se descansa. PUES NO. Cada una o dos horas allí estaban las enfermeras dando por saco con una prueba o unas pastillitas. A las 12 de la noche iban con el doppler a todo trapo para oir el corazón del bebé (¿¿no podía ser a las 10, en vez de a las 12 cuando ya estamos todas durmiendo??) y a las 6 de la mañana tocaban diana y todo el mundo se tenía que despertar para contar movimientos fetales, tomarse la tensión, etc. QUÉ ESTRÉS. Claro, y eso sin mencionar que yo soy superdelicada para dormir, que allí había luces y ruidos toda la noche y que la cama estaba más dura que una piedra. Vamos, que en una semana dormí un mojón.

También fue la primera vez en mi vida que me pusieron un gotero. En China ADORAN los goteros. ¿Que el niño está tosiendo?, al hospital a que le pongan un gotero. ¿Que tienes mocos? Ve a que te pongan antibióticos en gotero, sin mirar si lo que tienes son bacterias o no, qué más da. (Así vamos a morir todos, gracias a los chinos que están creando superbacterias por su afición a tomarse antibióticos por todo). A mí me pusieron el gotero con 99,5 % de suero y 0,5 % de medicina para el hígado. Pues me podían haber puesto una inyección y ya está, ¿no? Porque menudo coñazo estar tres días enteros con la vía puesta en la mano. Cada día me tiraba 6 horas con el goterito puesto. 5 litros de líquido en total en una semana. Al final del tercer día, cuando me quitaban la vía, tenía la mano como una morcilla de Burgos.
El gotero del infierno.


Las enfermeras a veces también decían unas cosas que te tenías que reir. Por ejemplo, me dijeron que mis chanclas (de plástico, comodísimas y lo único en lo que me cabe el pie ahora mismo) no eran adecuadas y que me tenía que comprar unas zapatillas especiales de embarazada. Yo ni sabía que eso existía, pero de todas formas dudo que las vendan en el número 41, que es lo que parece que tengo ahora mismo. Pasé de ellas y me tiré toda la semana con mis chanclas. Otra regla que tenían es que no te podías duchar sola, tenía que haber alguien contigo en el baño por si te resbalabas o algo. De esta norma también pasé, si en mi casa me ducho yo sola... Y lo mejor fue cuando una enfermera me dijo que no me sentara encima de la cama con las piernas cruzadas (¿cómo se llama esa postura? ¿sentarse como los indios?) porque podía romper aguas. ¡¡Cágate, lorito!! ¡¡Si esa postura de yoga la recomiendan en Occidente a las embarazadas!!

Esto está quedando como una superqueja de los hospitales chinos pero la verdad es que creo que hubiera estado igual de amargada en un hospital español. Ahora crucemos los dedos para que no me vuelva a subir la mierda esta del hígado, porque no quiero que me ingresen otra vez...

El hospital por fuera.

viernes, 11 de mayo de 2018

"Mira, aquí está el pito"

El lunes me tocaba la revisión de las 24 semanas y una de las pruebas era una ecografía chachiguay en 3D. Pero, atención, en los hospitales públicos chinos el padre no puede estar presente en las pruebas de las revisiones prenatales, ni siquiera en las ecografías... Tócate el pie. Pero C. es un hombre de recursos y lo primero que hizo cuando empezó toda esta movida fue buscar un contacto en el hospital al que íbamos a ir. Así conocimos a la enfermera jefe de la sección VIP, que supongo que es amiga de la prima del vecino del padre de alguien con quien C. trabaja. Aquí los contactos, por lejanos que sean, funcionan muy bien. Total, que la enfermera jefe le dijo a C. que podía reservar una ecografía VIP en la que él sí pudiera entrar. Y eso hicimos el lunes.
Tranquilos, esta no es mi barriga y la máquina era bastante más moderna. Es una foto de internet.

Yo no estaba muy segura si nos iban a revelar el sexo porque, como seguramente sabéis, en China es ilegal que te lo digan. En hospitales chungos y en clínicas ilegales te lo dicen si les das un soborno, pero en los hospitales decentes no te lo dicen a menos que te conozcan (otra vez, la importancia de los contactos).

El doctor que nos hizo la ecografía era un señor bastante simpático que hasta se levantó a darme la mano al entrar (creo que le hace gracia tratar con extranjeros). Sin yo preguntar nada, y sin preguntarme él si yo lo quería saber, me dijo que... ¡Tachán! Es un niño. A lo que yo respondí que si no era ilegal contármelo. "No, la ley solo aplica a los ciudadanos chinos; a los taiwaneses, hongkoneses y extranjeros se lo puedo decir". Parece que la ley tampoco le aplica a C., ya que no le pidió que se tapase los oídos ni nada. Para demostrar que estaba en lo cierto, el médico nos enseñó el pito del niño en la pantalla: "Mira, aquí está el pito".

Por lo menos en esta prueba el médico iba enumerando en voz alta las partes que iba viendo y decía que estaban bien. En las demás pruebas no te dicen nada, a menos que haya algún problema. Hacerse las revisiones prenatales en un hospital chino es un poco como estar en una cadena de montaje, una mujer detrás de otra. Bueno, por lo menos tienen mucha experiencia. En este hospital ven más partos en un mes que en todos los de Cáceres en un año...

domingo, 21 de julio de 2013

En el hospital

Aunque he estado en China varios años, mi experiencia con los médicos y hospitales chinos no era demasiada. Siempre aprovechaba las visitas a España para hacerme todas las revisiones necesarias. No es que tuviera pánico a los hospitales chinos, a pesar de las historias de terror que me habían contado, simplemente me daba pereza.

Una vez en Beijing me entró conjuntivitis y no podía ni abrir el ojo. Fui al hospital del campus y una médico me dio una gotas y una crema que me tenía que poner antes de dormir. El hospital estaba limpio, olía como a plantas medicinales y tenía más aspecto de colegio que de hospital. No había gente y por la visita más los medicamentos me cobraron 4 yuanes o algo así (tenía el seguro médico obligatorio que tienen todos los estudiantes).

En China no hay seguridad social como en España: una parte de tu sueldo se te descuenta y se mete en una tarjeta sanitaria que puedes usar cuando vas al hospital. Si las pruebas que te tienes que hacer valen más que el dinero que tienes acumulado en la tarjeta, pagas la diferencia. Yo empecé a cobrar en yuanes el mes pasado así que todavía ni me han dado esa tarjeta, en la que debo tener unos 50 yuanes creo yo (no me da ni pa pipas).
(Hay otra parte del sueldo que te la meten en un "depósito" especial para comprar o alquilar una vivienda. Tú pones una parte de tu sueldo y la empresa pone otra parte por su cuenta (más o menos la misma cantidad que pones tú, o un poco más) y ese dinero se puede utilizar para pagar el alquiler o la hipoteca. Yo eso de momento no lo tengo porque no lo necesito).

Esta semana he ido al hospital a hacerme una revisión. Fui al Kowloon Hospital, que es bastante moderno. El proceso para que te vea el médico es:
- Sacas un número para la especialidad que quieres.
- Vas a pagar (en China el dinero por delante si quieres que te cante, siempre!).En ese momento te dan una libreta (donde los médicos irán apuntando lo que vean en tus visitas), una tarjeta como de crédito donde se va grabando el historial de las pruebas que te has hecho, y un papelito para ver al médico. Por esto pagué unos 8 yuanes.
- Vas a la zona correspondiente del hospital y le das el papelito que dice que has pagado a la enfermera. Te sientas en la sala de espera. Hay un cartel luminoso de LED donde pone el nombre de las personas que están esperando. Cuando es tu turno, el cartel de LED te llama (está diseñado para nombres chinos, así que cuando me llamó a mí, en vez de decir "Marta" dijo "eme, a, erre, te, a", en inglés).

No tuve que esperar demasiado, a los 5 minutos ya entré a la consulta, donde la médico me miró y me dio 3 papeles para que me hiciera 3 pruebas.
Con esos 3 papeles fui a pagar las pruebas prescritas. Me dieron 3 papelitos conforme que había pagado, y fui a los tres departamentos correspondientes. Tampoco tuve que esperar demasiado.

No fue tan caro como había esperado, teniendo en cuenta que no tengo seguro médico ni nada. Pagué 400 yuanes por ver a dos médicos diferentes, hacer un análisis y dos ultrasonidos. Bueno, y luego 300 yuanes más por una prueba que no sé muy bien qué es, algo del ADN que no sé por qué me prescribió la médico. El viernes me dan los resultados.

Oiga que he pagado, ¿eh?
El hospital estaba limpio y los aparatos eran modernos, iguales que los que he visto en España. Solamente dos cosas me llamaron la atención:
- Tuve que ir yo con el frasquito de muestra recién extraída por todo el hospital para dárselo a los del laboratorio. Es un poco raro, pero parece que ahorra tiempo (te dan los resultados a la media hora).
- Cuando estás dentro de la consulta, la gente abre la puerta y se pone a hablar con el médico que te está atendiendo. Lo único que te separa del desconocido/a es una cortina y si estás con el culo al aire cruzas los dedos para que no se le ocurra asomarse! La intimidad sigue siendo algo inexistente en China.