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martes, 27 de enero de 2015

El museo de Suzhou

El domingo fuimos al museo de Suzhou. Yo hacía por lo menos tres años que no iba. No es un museo espectacular, ¿eh? No se imaginen nada como el museo de Luoyang. En el museo de Suzhou hay poquita cosa, unos cuantos cacharritos que han encontrado por los alrededores y algunas cerámicas.

Qué figurita tan cuca.

Muebles y recipientes en miniatura para los enterramientos. ¡Que no te falte de nada en la otra vida!
Almohada de cerámica en forma de niño con el culo en pompa. ¿¿Por qué??
El dragón del medio está jugando al Twister por lo menos.

Pero la principal atracción del museo es el edificio en sí. Lo diseñó I. M. Pei, un arquitecto chinoamericano oriundo de Suzhou al que conocerán por ser responsable, entre otros, de la pirámide de cristal que hay en la plaza del Louvre y de la torre del Banco de China en Hong Kong. El nuevo edificio del museo de Suzhou se inauguró en 2006 y es una revisión de los jardines clásicos chinos, de los que en Suzhou hay para aburrir.





¿Lo mejor del museo? ¡Que es gratis! Qué cara se está poniendo la vida en China, señores.

martes, 2 de diciembre de 2014

Viajecito a Luoyang

El fin de semana pasado agarramos el petate y nos fuimos de viaje a Luoyang. Yo llevaba mucho tiempo queriendo ir pero me daba miedo ir en vacaciones y que estuviera llenísimo de gente. Al final miss Y. planeó el viaje para el último fin de semana de noviembre y nos apuntamos.

Luoyang fue la capital de varias dinastías durante la antigüedad y tiene un patrimonio arqueológico considerable. Como Mérida, Roma o Xi'an, en Luoyang no pueden excavar un agujero en el suelo sin encontrar algo.

El sábado por la mañana, después de hacer un brunch de tallarines, nos fuimos al Museo de Luoyang. Es un edificio muy nuevo, con salas muy grandes y mucho que ver, principalmente bronces de las dinastías Shang, Zhou y alrededores, y cerámica de la dinastía Tang.

Bronce

Cerámica de la dinastía Tang. Con estos camellos hacían la Ruta de la Seda.

Después fuimos al museo de las tumbas (hay un montón de emperadores y demás altos cargos enterrados por allí) y a dar una vuelta por el centro. En Luoyang no se ven casi extranjeros y recibimos multitud de miradas y hallos. Vi a varias personas que les daban codazos a sus acompañantes para que se giraran a vernos, jajaja. Me hice un selfie con una estudiante (bueno, más bien ella se lo hizo conmigo) y espero que esta sea la primera y última vez que la palabra selfie aparezca en este blog.

El domingo fuimos a ver el plato fuerte, el sitio al que yo llevaba años queriendo ir: las cuevas Longmen. Son del estilo de las cuevas Yungang de Datong: miles de Budas excavados en la roca de una montaña.
Según mi amiga Elvira, "la montaña gruyere". Pues lo ha clavao.

Las cuevas Longmen están más estropeadillas que las de Datong, la mayoría de las estatuas no tienen cabeza. Según le oímos decir a una guía, muchas fueron arrancadas y vendidas en el extranjero a principios del siglo XX, cuando la situación económica de China era bastante chunga, la situación social bastante desordenada y a nadie le importaba un pimiento proteger el patrimonio artístico. Las estatuas más grandes han conseguido mantener todo en su sitio, más o menos.

Im-presionante.

Parezco muy pequeña.
La montaña gruyere desde la otra orilla del río.

Había más museos y templos para visitar en Luoyang pero no nos dio tiempo a ir. ¡Tendremos que volver! La gente de esa provincia, Henan, tiene fama de timadora, pero no tuvimos ningún problema. Además es que todo era baratísimo, nos tirábamos media hora en taxi por 30 yuanes. Muy bien Luoyang, sí sí.

¿Cómo ir? Desde el aeropuerto de Shanghai Hongqiao hay un par de vuelos al día. También se puede ir en tren y desde Suzhou son unas 17 horas en un tren del año de maricastaña. ¡Lo contaré en la próxima actualización!