El sábado se nos ocurrió ir a un balneario/parque acuático que hay en las afueras de Suzhou. Es un tanto especial porque aparte de las típicas piscinas con agua caliente y esencia de lo que sea tiene también piscinas normales (pero con agua caliente), tobogán y piscina de olas. Y para que no cojas frío, todo el recinto está metido dentro de una burbuja gigante.
¡Ay, qué ganas tenía yo de ir al balneario a chapuzarme! Pero, pobre de mí, al llegar y ver que el aparcamiento estaba lleno y que había gente amontonada en la puerta ya me entró el tembleque. Pues sí, estaba bastante lleno. Qué le vamos a hacer, esto es China. Vayas donde vayas siempre va a haber, como mínimo, MUCHA GENTE.
El vestuario estaba lleno de señoras en bolas y niños gritando y corriendo de un lado para otro. Al salir a la zona de piscinas hacía fresquete, aun con la burbuja y todo. Fuera estaba lloviendo.
Ni yendo al balneario puede una relajarse. A cada rato estaban llamando a gente por la megafonía: "Fulanita de tal, tu hijo te espera en la recepción". "Los del grupo de la empresa Tal Tal de Shanghai, a las 15.30 en la recepción para coger el autobús". Yo metía la cabeza debajo del agua y así se oía menos.
Al cabo de un par de horas descubrí que había una puerta para salir de la burbuja gigante y que fuera también había unos cuantos pozales en plan balneario de verdad: que si piscina con esencia de leche, que si vino tinto, que si no sé qué más. ¡Y no había nadie! Claro, estaba lloviendo. Pero el agua estaba bien calentita y allí no llegaba la megafonía.
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| Tal que así. |
¡Ay, qué ganas tenía yo de ir al balneario a chapuzarme! Pero, pobre de mí, al llegar y ver que el aparcamiento estaba lleno y que había gente amontonada en la puerta ya me entró el tembleque. Pues sí, estaba bastante lleno. Qué le vamos a hacer, esto es China. Vayas donde vayas siempre va a haber, como mínimo, MUCHA GENTE.
El vestuario estaba lleno de señoras en bolas y niños gritando y corriendo de un lado para otro. Al salir a la zona de piscinas hacía fresquete, aun con la burbuja y todo. Fuera estaba lloviendo.
Ni yendo al balneario puede una relajarse. A cada rato estaban llamando a gente por la megafonía: "Fulanita de tal, tu hijo te espera en la recepción". "Los del grupo de la empresa Tal Tal de Shanghai, a las 15.30 en la recepción para coger el autobús". Yo metía la cabeza debajo del agua y así se oía menos.
Al cabo de un par de horas descubrí que había una puerta para salir de la burbuja gigante y que fuera también había unos cuantos pozales en plan balneario de verdad: que si piscina con esencia de leche, que si vino tinto, que si no sé qué más. ¡Y no había nadie! Claro, estaba lloviendo. Pero el agua estaba bien calentita y allí no llegaba la megafonía.
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| Esta foto la he sacado de internet. Ni había tantos pétalos de rosa ni las chicas eran tan monas. |

