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lunes, 12 de febrero de 2018

Cocina china vs cocina española

Desde que trabajo desde casa (este es mi tercer año) cocino más y solo salgo a comer fuera los fines de semana. Antes comía en restaurantes cada día y la diferencia se nota un montón... en la báscula. Desde mi momento más "pesado", a finales de 2015, hasta ahora, la diferencia es de 8 kilos, que no es moco de pavo. Y no es que esté pasando hambre ni nada, simplemente como más verduras, menos arroz, menos fritangas y, por supuesto, nada de aditivos y aceites chungos de los que usan en los restaurantes. Pero la verdad es que hoy no venía a hablar de la comida en sí, sino del lugar en el que se prepara: las diferencias entre una cocina china y una cocina española.

Lo que más se echa en falta en las cocinas chinas, cuando vienes de España, es un horno. ¿A que no se os ocurre ningún plato chino que se haga en el horno? Ea, es que no lo usan, así que no lo tienen. Nada de pollo asado, pescado o verduras al horno, ni por supuesto pizza o lasaña. Pero los chinos jóvenes y modernos sí suelen comer estas cosas (al menos pizzas, y la moda de hacer galletas y tartas en casa también ha llegado aquí), así que muchos apartamentos ahora tienen un hornito pequeño, tamaño microondas. Yo tenía uno en el piso de Shanghai pero la verdad es que nunca lo usé. Ahora en Suzhou tengo un horno de verdad (era uno de mi requisitos indispensables; el otro era lavadora con agua caliente) así que puedo hacer todo lo que se me ocurra (que tampoco es mucho, jajaja).
Hornito que se compran los chinos jóvenes para hacer pastelitos.

Algo que hay en todas las cocinas chinas pero que yo antes no sabía ni que existía es la arrocera (bueno, yo la llamo mifanera, mifan es arroz en chino). Claro, en España esto no tendría ningún sentido porque nadie come tanto arroz blanco como para tener una maquinita específica para cocerlo. Pero la verdad es que el cacharro este sirve para más cosas: hacer platos de arroz con cosas y sopa de arroz y cocinar al vapor.
La usamos bastante.

Otro electrodoméstico imprescindible en las casas chinas es el hervidor de agua, no solo para hacer té sino también para beber agua caliente (según los chinos, el agua caliente bebida cura todas las enfermedades). Esto no lo hay en todas las casas en España, pero cada vez es más común (según mis observaciones totalmente subjetivas).
Yo la uso más que nada para rellenar la botella de agua caliente y no congelarme por las noches.

En todas las cocinas chinas hay también un wok, pero yo no tengo. Me apaño con las sartenes normales de fondo plano. El wok parece muy complicado de manejar y no me veo yo poniendo el fuego con llamas en modo infierno y lanzando los salteados por los aires...

En cuanto a lo más básico de una cocina, que son los fogones, también hay algunas diferencias. En España suele haber 4 fogones, mientras que en China se apañan con dos. Debe ser porque los platos chinos se hacen más rápido y además porque el wok ocupa un montón de espacio. También el wok debe ser el motivo de que aquí no haya vitrocerámicas (o yo nunca las he visto en una casa), porque a ver cómo usas el wok...

En los pisos pequeños que no tienen cocina independiente suele haber un hornillo eléctrico para una sola sartén/cacerola, pero supongo que esa gente no cocina mucho.


Una cosa que me acabo de comprar y con la que estoy encantada de la vida es la yogurtera. En China es complicadísimo encontrar yogures con una textura adecuada (que no sea líquida, parece que aquí se lleva beber el yogur con pajita) y sin azúcar añadido (y además un montón). Hay un par de marcas que fabrican yogures sin azúcar, pero a un precio de escándalo, más de un euro por vasito. Así que al final decidí comprarme una yogurtera, que vale cuatro perras, y hacerme el yogur natural yo misma.
Mi yogurtera, más maja ella...

Otra cosa que en China no existe es el lavavajillas. Jamás he visto uno. Aquí lo friegan todo a mano. En cambio, mirad lo que he encontrado en Taobao mientras buscaba fotos para poner en esta entrada... un aparato que todo el mundo debería tener en su casa:
¡Máquina para hacer tostadas y huevos fritos a la vez! ¡Súper útil!

jueves, 2 de junio de 2016

Los platos chinos preferidos de los extranjeros

Hace unas semanas escribí un post sobre las comidas chinas que resultan asquerosas para los extranjeros, y hoy voy a hablar de lo contrario: ¡platos chinos que les gustan a todos los extranjeros! Bueno, no a todos, porque siempre hay alguno que se enorgullece de no comer comida china, como si eso fuera una hazaña o algo, pero sí a la mayoría. Esta es la lista que he confeccionado:

- Tomate con huevos revueltos 番茄炒蛋 o 西红柿炒鸡蛋
Un plato súper sencillo y muy rico. Es muy fácil de hacer y probablemente el primer plato que aprenden a cocinar los jóvenes chinos. A los extranjeros les suele gustar, quizás porque los ingredientes son muy reconocibles. Se puede hacer dulce o salado, yo prefiero la versión dulce.


- Pollo kung bao 宫宝鸡丁
Este plato parece que también lo ponen en los restaurantes chinos de Estados Unidos; yo no recuerdo haberlo comido nunca en los de España. Entre los chinos tiene fama de ser el plato favorito de los extranjeros y es de lo primero que se aprende en clase, al menos en Beijing (junto a 拉肚子 "tener diarrea"). Lleva pollo, cacahuetes (o anacardos en las versiones más chic), zanahoria y una cosa verde que no sé si es apio. Pica un poquito. Este plato también se puede hacer sustituyendo el pollo por gambas o tofu.


– Dumplings 饺子
¿Cómo se llaman los jiaozi en español? ¿Empanadillas chinas? Se pueden hacer hervidos o fritos y dentro se puede poner casi todo: cerdo, ternera, cordero, verduras, setas, gambas, huevo... un plato muy versátil. Es especialmente típico en el norte, pero lo hay en toda China.


– Berenjena 茄子
Es increíble cómo una hortaliza que nunca me había llamado la atención en España se ha convertido en uno de mis platos favoritos. En China tienen varias formas de cocinar la berenjena y todas está riquísimas, aunque lamentablemente implican echar un montón de aceite. También hay una receta de berenjenas fritas con carne dentro que está muy buena.


– Brócoli 西兰花
Lo mismo que la berenjena. Creo que en España nunca lo había comido, pero suena a típica comida que los niños nunca se quieren comer. Aquí lo ponen salteado con ajo y está riquísimo.


– Cualquier plato que lleve patatas 土豆
No hay muchos platos chinos que lleven patatas, pero todos los que la llevan me encantan, y comprobé que a varios de mis compis extranjeros les pasaba lo mismo. Mi favorito es "tres frescos de la tierra" (地三鲜), que lleva patata, berenjena y pimiento verde. El pimiento verde no me gusta y no me lo como, pero lo demás sí.



– Pescado ardilla 松鼠桂鱼

Bueno, no sé cómo se llama en español. Es un pescado cortado de una forma muy curiosa, frito en harina y luego regado con una salsa agridulce. El nombre chino incluye la palabra ardilla, ¿quizás porque parece la cola de ese animal? C. dice que es un plato típico de Suzhou pero creo que varios sitios claman lo mismo.


– Arroz frito 炒饭
Hay un montón de variedades de arroces fritos, desde los que llevan solo huevo a los que se sirven emplatados en una cáscara de piña. Pero el más famoso es el arroz frito de Yangzhou, que se parece bastante al arroz tres delicias que ponen en los restaurantes chinos españoles.


¿Qué otros platos se podrían incluir en la lista?

martes, 23 de septiembre de 2014

Cosas a las que terminas acostumbrándote en China

¡Pues ya estoy de vuelta en Suzhou! Creo que ya se me ha pasado el jet lag y ahora tengo que ir mentalizándome para empezar a buscar trabajo, aunque no creo que empiece en serio hasta que no vuelva de Taiwan (nos vamos allí del 1 al 7 de octubre). Y llevo unos días pensando en cosas a las que terminas acostumbrándote cuando vives en China. Como por ejemplo...

- Comer arroz todos los días. 
Cada vez que vuelvo a España mucha gente me pregunta: "¿No te aburres de comer arroz todos los días?". La verdad es que ni lo pienso. Simplemente, si comes comida china tiene que estar acompañada de un bol de arroz, de lo contrario te sientes raro. Yo no llego al extremo de algunos chinos, que dicen que si no comen arroz es como si no hubieran comido, pero para acompañar está bien, sobre todo cuando te ponen muchos platos con salsas aceitosas.
También es cierto que en muchos restaurantes medio finos el arroz ya se ve como algo vulgar; en ese tipo de sitios se come sin arroz y tampoco pasa nada (aunque seguro que muchos chinos tradicionales dicen que se quedan con hambre y piden un bol de arroz para rematar la faena).

- La comida picante.
Recuerdo la primera vez que compré un pinchito de carne en un puesto callejero, en mi primera semana en Beijing. Estaba cubierto de un polvillo rojo muy curioso y cuando le di el primer mordisco me salió fuego por la boca. ¿Pero cómo se podían comer eso tan tranquilos? ¡Si picaba como un demonio! Con la ayuda del pollo Gongbao y de la comida coreana fui acostumbrando el paladar a la comida picante y ahora ya puedo con casi todo. Me sigue dando respeto cuando te traen el típico plato de Sichuan en el que solo se ve rojo y sudo por las patillas mientras me lo como, pero me gusta.

El hot pot picante y el no picante.

- Beber agua caliente o del tiempo.
Los españoles están acostumbrados a beber agua de la nevera y se quedan ojipláticos cuando van a un restaurante en China y les ponen un vaso de agua humeante (sin té ni nada). Al principio a mí también me daba fatiga, beber agua caliente a palo seco es demasiado raro, pero después de un tiempo me acostumbré. Ahora soy incapaz de beber agua de la nevera, me duelen los dientes y todo. La prefiero del tiempo, aunque sea verano.

- Las preguntas personales.
La primera vez que un taxista pekinés te pregunta cuánto gana tu padre (la pregunta original era cuánto ganaba yo, pero en aquel momento yo no trabajaba) la situación te parece un poco violenta. Pero será cotilla este hombre, ¿a él qué le importa? Ocho años después, cuando el vigilante de tu residencial te pregunta que cuándo te vas a casar y a comprar un piso, que ya tienes una edad, sonríes y dices "Ya veremos". Qué vas a hacer, ellos son así y así seguirán, nunca cambiarán.

Estos niños se acaban de enterar de que todavía no me he casado.


- Salir a la calle en pijama.
Esto no lo vi apenas en Beijing, así que cuando me mudé a Shanghai me sorprendió ver a tanta gente por la calle en pijama. ¿Pero estos no eran los más glamourosos de China? ¡Pues vaya timo! ¿Cómo se atreven a salir así? He de confesar que en la actualidad paseo a Nico en pijama todas las noches (en mi defensa he de decir que no es un pijama que use para dormir, es solo el pijama de estar por casa).

- Los baños públicos.
Bueno, no creo que nunca nadie pueda acostumbrarse al olor de un baño público chino. Es difícil de explicar si nunca se ha estado en uno, pero huele como pises fosilizados de la prehistoria en un lugar que nunca ha conocido lo que es el desinfectante o la lejía. Simplemente aprendes a soportarlo durante unos segundos y salir corriendo de allí lo antes que puedas!


¿Se os ocurre alguna otra cosa? Seguro que me he dejado un montón en el tintero.