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martes, 14 de julio de 2015

El descansillo

En China, cuando te compras un piso, aparte de pagar por los metros cuadrados en los que vas a vivir también tienes que pagar por los metros cuadrados del descansillo, el ascensor, las escaleras, etc. (la parte proporcional que te toque, digo yo). Supongo que este es el motivo por el que los chinos suelen usar el descansillo como almacén.

En nuestro piso de Suzhou, como es un residencial "bien", lo único que mis vecinos colocan fuera de sus puertas es el armario de los zapatos (sí, en China se quitan los zapatos al llegar a casa). Alguien también tiene aparcado en el garaje un cochecito de pasear niños y un coche de juguete (como un todoterreno en miniatura), pero en el garaje hay mucho espacio y no molesta.

Ahora bien, el apartamento de Shanghai es otra historia. Este residencial es viejo y los pisos no son muy grandes (menos de 40 m2, yo diría), así que en el descansillo de cada piso hay todo un muestrario de objetos. Como vivo en el cuarto piso (quinto según los estándares chinos, para quienes la planta baja es el primer piso) y no hay ascensor, cada vez que subo o bajo las escaleras observo el tinglado que tienen montado. Macetas, montones de libros, cajas, zapatos, paraguas, bicicletas, balones de baloncesto y hasta un altar a algún dios, tienen. A todo esto ya estoy acostumbrada. Pero ayer ya fue el no va más: los del piso de abajo han sacado al descansillo lo que parece ser los muebles de su salón. Varias sillas de madera, el tablero de una mesa grande y algo que no sé si es la puerta de un armario o el cabecero de una litera.

Es increíble la manera en la que han colocado las sillas. Como el descansillo es muy estrecho las han colgado del hueco de la escalera, sujetándolas a la barandilla con alambres.

Una auténtica obra de ingeniería.

Ahí en la esquina superior derecha se ve el altarcillo.

Hay otro vecino que tiene aparcada la bici en el descansillo. El otro de más allá, encima de un mueble viejo tiene la caja vacía de una tele Xiaomi de 50 pulgadas por lo menos. Una bici no cabe en casa, pero la tele gigante sí. Es que es de pantalla plana.

Obsérvese el montón de trastos encima del mueble, aparte de la caja de la tele.


La verdad es que más que un descansillo, lo de este edificio parece un bazar. ¿Y nadie robará nada?