jueves, 21 de mayo de 2015

La Comic Con de Shanghai

El fin de semana pasado fue la Comic Con de Shanghai. Era la primera vez que se celebraba y varios de mi oficina esperábamos el evento con ansia. ¡Una Comic Con en China! La última vez que fui a algo parecido fue hace unos 10 años, al Salón del Cómic de Granada. Pero la de Shanghai parecía que iba a ser más a lo grande, como las americanas, con actores famosos y tal. ¡Iba a venir Lee Pace! Ya estaba yo relamiéndome imaginando la envidia que le iba a dar a todo el mundo en Facebook si colgaba una foto con él. Pero Lee Pace canceló su visita, y de todas formas hacerse fotos con famosos costaba 800 RMB (más de 100 euros). Y tan tonta no estoy.

La entrada a tan esperado evento costaba 180 RMB, más de 20 euros. Un poco cara, pero bueno, una vez al año no hace daño. Allí nos plantamos C. y yo el sábado con miss Y. Había bastante gente, y a primera hora, antes de que abrieran las puertas, la cola en la calle era considerable (una de mi oficina se presentó allí a las 9 de la mañana). ¡Menos mal que nosotros llegamos con la calma y no tuvimos que hacer cola!

Yo iba con ganas de ver qué comics vendían, a ver si había algo que mereciera la pena, ediciones extranjeras difíciles de encontrar en China, o historietas chinas, pero, ay, amigos, mi gozo en un pozo. En la Comic Con de Shanghai apenas había cómics. Qué decepción. Todo eran muñequitos, figuras de películas, videojuegos, Star Wars... vamos, que lo podían haber llamado Geek Con, o cualquier otra cosa, porque cómics, lo que se dice cómics, solo había en un par de puestos. Y nada que no se pudiera conseguir en Amazon China. Y ni un solo stand de editoriales.

Eso sí, gente disfrazada había un montón.

Maquillaje de película.

Star Wars.

Qué miedito.

En este mural la gente hacía dibujitos.

Había un montón de Masacres.

En el escenario había un famoso que yo no conocía.

Hulk acabó derrengao.

jueves, 14 de mayo de 2015

Mi primera boda china

Hoy voy a hablar de la primera boda a la que asistí en China. También fue la más interesante de todas a las que he ido, por cierto.

Corría noviembre de 2007 y yo era una feliz estudiante extranjera en mi segundo semestre en Beijing. Un día, una chica china-boliviana que era la compañera de habitación de mi amiga nos dijo que su primo se casaba en Qingdao y que tenía que ir a la boda, pero no le apetecía ir sola. Total, que su primo le dijo que podía traerse a algún amigo para no ir sola. Y en vez de a uno, se llevó a siete.
Y así fue como una pareja de Qingdao acabó teniendo en su boda a 7 extranjeros a los que no había visto nunca.

En China las bodas no son tan formales como en España, eso se ve en la foto. Los invitados a las bodas van vestidos con ropa de diario. Solo los novios, los padres y si acaso los padrinos van arreglados. Por cierto, con "padrinos" me refiero a la mejor amiga de la novia y al mejor amigo del novio, cuya función principal en la boda es la de emborracharse. En las bodas es requisito indispensable que la pareja brinde con todos y cada uno de los invitados, pero como está feo que el novio acabe potando en su propio banquete se lleva a un amigo para que beba por él. Ser padrino en una boda china es la putada del siglo.

Esta boda fue bastante interesante porque pudimos presenciar algunos de los ritos típicos chinos. Por ejemplo, cuando el novio va a casa de la novia a llevársela para siempre. Las amigas de la novia se encierran con ella en su habitación y no dejan pasar al novio. Este se tira un buen rato fuera llamando a la puerta, gritando tonterías que le hacen decir las amigas y pasándoles sobres rojos con dinero por las rendijas para sobornarlas y que abran. Cuando las amigas deciden que ya está bien abren la puerta y el novio entra.

Cuando por fin le abrieron la puerta. Obsérvese el sobre rojo con el soborno correspondiente.

Entrar en la habitación no solucionó todos los problemas del novio: las amigas habían escondido los zapatos de la novia y hasta que no los encontrara no se podían ir. Busca que te busca, más bromas, más sobornos, y al final encontró los zapatos, la novia se los puso, y bajamos a la calle.

En la calle había un grupo de jubiladas vestidas de rojo metiendo un ruido impresionante con los tambores. Después vino la danza de los leones, que fue la primera vez que la vi.

Las abuelas escandalosas.

Posando con los leones.

Después fuimos al restaurante a ponernos púos. La novia se cambió de ropa y se puso un vestido rojo para hacer la ceremonia de reverencias a los padres. Luego hubo los consabidos brindis. En algún momento del banquete yo lloré literalmente de risa porque en la mesa de al lado una niña pequeña echó la pota. ¿Que no tiene gracia? Tendríais que haberla visto: estaba subida a una silla y desde allí lanzaba el chorro en plan fuente. Luego una camarera vino con una escoba y lo barrió. El suelo no era azulejos sino moqueta. Yo ya no podía más, casi me ahogo. Creo que es la vez que más me he reído en mi vida.

Luego vino el karaoke. Una señora mayor deleitó a todos con esta maravillosa canción que inmortalicé y subí a youtube para que quede constancia por los siglos de los siglos. Mi amiga Lupe cantó la de "My heart will go on" y le aplaudieron a rabiar. 

Por cierto, en las bodas chinas no se come tarta. En el escenario/al lado de la mesa principal siempre hay una tarta de esas típicas con muchos pisos, y los novios hacen el paripé de cortarla con la espada, pero los invitados no la catan. De hecho no sé si alguien se la come. Creo que solo un trozo es de verdad, para poder cortarlo, y lo demás es de porexpán. Qué desilusión. Yo en mi boda tendré una tarta de verdad y le daré a todo el mundo.

martes, 5 de mayo de 2015

Trabajo en equipo

En las empresas en China es habitual organizar una jornada de "team building" o trabajo en equipo en la que toda la oficina se va a algún sitio a hacer cosas diferentes de las que hacen normalmente. Por ejemplo, trepar paredes, tirar de la cuerda en equipos o dispararse unos a otros. Si la empresa es china, china, la jornada de trabajo en equipo será durante el fin de semana y te robarán un día de descanso por todo el morro; si la empresa es extranjera o medio decente, lo organizarán en un día de diario. Es trabajo, al fin y al cabo.

En mi primer año en la empresa en la que trabajaba antes en Suzhou organizaron la jornada de trabajo en equipo durante un fin de semana y además incluía quedarse a dormir en un pueblo. Los mandé a tomar por donde amargan los pepinos y no fui. El segundo año también lo hicieron en sábado pero era solo una mañana y la actividad era laser tag, así que fui y también me llevé a C. El laser tag es bastante mierda (te disparas con pistolas láser a una especie de armaduras, pero falla más que una escopeta de feria y aparte yo nunca me enteraba si me habían dado o no) y aquel día hizo un calor horrible. Acabamos todos sudando como cerdos.

Este año, el primero en mi nueva empresa en Shanghai, organizaron el team building en un día de diario. ¡Bieeen! La cosa consistía en ir al Century Park, un parque enorme que hay en Pudong, comer allí el picnic que había preparado la empresa y luego hacer las pruebas, que básicamente eran encontrar cosas escondidas por el parque.

Bueno, la primera prueba era una carrera de relevos empujando un limón con una tubería de plástico.

La parte de buscar cosas escondidas por el parque salió un poco rana. Estábamos divididos en grupos de 3 y cada grupo tenía que encontrar una cosa siguiendo las coordenadas que nos mandaba el organizador. También nos enviaba una foto del lugar donde había que buscar el objeto.

Mientras andábamos por el parque buscando las cosas teníamos que llevar globos atados a la cintura; los de otros equipos podían atacarte y reventar tus globos para restarte puntos.

Mi equipo terminó la primera tarea bastante rápido porque en la foto se veía un edificio y gracias a eso localizamos rápidamente el lugar correcto. Al terminar la tarea tenías que volver al punto de partida a hacer una miniprueba y a que te dieran las instrucciones de la siguiente tarea. Nuestra primera miniprueba fue contestar preguntas sobre la oficina, del tipo: "¿ Cuántas sillas hay en la sala de reuniones?" y "¿Cuál es la suma de los años de nacimiento de todas las personas de la oficina?".

Pero la segunda tarea nos llevó más de una hora; en la foto solo se veían árboles y encontrar un sitio siguiendo las coordenadas de latitud y longitud es bastante jodido (las aplicaciones de brújula en el móvil no se actualizan en tiempo real). Aparte, cuando por fin conseguimos encontrar el lugar correcto, resulta que el objeto que teníamos que localizar había desaparecido: era un periódico y probablemente se lo había llevado el barrendero.

Nuestra pose de "después de más de una hora dando vueltas por el parque hemos encontrado el sitio y el puñetero periódico no está". Nótese que ya no nos quedaba ningún globo. Sufrimos un par de emboscadas.

En total cada equipo tenía que finalizar 15 tareas; cuando ya había pasado más de la mitad del tiempo y cada equipo solo había terminado 1 o 2 tareas se vio que la cosa no iba bien. Así que el organizador decidió que hiciéramos solo las minipruebas.

Una de ellas era sacar calcetines (nuevos) de una palangana usando pajitas. De las del té con bolas, que son más gordas.

Y así pasamos el día. Si no fuera por el calor, mucho mejor que estar en la oficina.
Se supone que había premios para los tres mejores equipos pero ya ha pasado una semana y todavía no sabemos quiénes son los ganadores.

miércoles, 29 de abril de 2015

Lluvia de albóndigas

Pero no albóndigas de las de carne (mmmmm, albóndigaaaaas), sino de hielo. Miren ustedes la que cayó ayer en Changzhou, una ciudad a dos horas al oeste de Shanghai:







Dice C., que trabaja en seguros, que ha muerto gente. Normal, te cae una pedrada de esas en la cabeza y te hace un agujero, como al parabrisas del coche.

Gracias a esta tormenta ayer aprendí una palabra nueva: 冰雹 bing1bao2, granizo.

En Shanghai "solo" tuvimos lluvia fuerte y truenos, rayos y relámpagos. Seguro que tiene que ver con el hecho de que el verano haya llegado de repente y sin avisar.

martes, 21 de abril de 2015

La plantación de té

El fin de semana pasado, a sugerencia de miss Y., fuimos a Hangzhou a ver las plantaciones de té de la zona. Allí se planta una variedad de té verde muy famoso llamado 龙井 longjing, que literalmente significa "pozo del dragón". Desde finales de marzo hasta principios de verano es la época de la recogida del té y la temporada alta de turismo en la zona. Nosotros fuimos a un pueblo que se llama Meijiawu (梅家坞), en la misma zona que Longjing (sí, hay un pueblo que se llama igual que el té. Qué lioso es todo). A Longjing no pudimos ir porque el domingo no podían entrar en esa zona los coches con matrícula acabada en número par (no sé dónde leí que el tráfico en Hangzhou es el más horrible de toda China, superando incluso a Beijing).

Lo que más me sorprendió fue que las plantaciones de té están muy cerca de Hangzhou, a media hora escasa. Giras en una avenida con un tráfico de mil demonios, te metes por una carreterilla y a los 3 o 4 kilómetros ya estás en medio del campo.
Qué verde era mi valle.

En la carretera principal que iba por estos campos había un montón de coches y autobuses, pero si aparcabas y te ponías a andar por entre las plantaciones no había nadie (solo unas chicas haciendo fotos que parecían para la web de una tienda de ropa en Taobao). A los pobres turistas solo los llevan a gastarse el dinero a los restaurantes, casas de té y tiendas de souvenires.



Si ibas por el caminito entre las plantaciones te adentrabas cada vez más entre las montañas. Allí solo estaban los del pueblo recogiendo el té, no había turistas. Todos los del pueblo trabajan en algo relacionado con el té, ya sea recolectando, secando las hojas, abriendo una casa de té...



Visitamos también el pueblo de Meijiawu. Muy tranquilo, excepto por las furgonetas que pasaban por la calle a 80 por hora. ¡Y eso que era bastante estrecha! No sé cómo no atropellan a nadie.

Por aquí iban como locos.
Este pájaro era una pasada, decía hello y nihao con diferentes tonos de voz. Al principio solo hablaba cuando no mirábamos y luego perdió la timidez.

Hojas de té puestas a secar. El hombre está tostando hojas en el wok manual. A la izquierda se ve una máquina que lo hace automáticamente. Dicen que el sabor es distinto si se tuestan en máquina o a mano; yo, la verdad, no noto la diferencia.
Cuando llegas a la parte de arriba de esa calle puedes subir por una colina donde hay más plantaciones de té y más lugareños recolectando. También había huertos con otras cosas, una señora nos explicó que estaba plantando berenjenas. Al otro lado de la colina estaba el cementerio.


Meijiawu desde lo alto.

Con tanto té por los alrededores no queda otra que probarlo, claro. Nos sentamos en una casa de té que era el segundo piso de una casa con grandes ventanales que miraban a la montaña. Ale, a beber té y comer pipas, cacahuetes y nueces de macadamia.

Té longjing.

domingo, 12 de abril de 2015

Tu media naranja china

¿Cómo se llamaba el programa ese de citas que presentaba Jesús Puente en los 90? ¿Era "Mi media naranja" o "Tu media naranja"? Bueno, algo así. Yo era bastante pequeña y no recuerdo haber visto ningún episodio entero, pero me suena que había una caravana (chan chan!).

Dice Google, que nunca se equivoca, que era "Su media naranja". Qué educados éramos en los 90, tratándonos de usted. Ah, y lo de la caravana era en "Lo que necesitas es amor", me he colado.

Hace un par de semanas me propusieron ir a un famoso programa de citas chino. Tampoco he visto nunca un episodio entero, pero sé más o menos cómo es: el concursante que busca pareja sale al plató y enfrente tiene como 20 o 30 aspirantes. Nada más salir, el concursante tiene que escribir en una pizarra el número del aspirante que más le entra por el ojo (este número no se revela hasta el final). Venga, un poquito más de superficialidad. Luego el concursante se describe un poco y los aspirantes le pueden hacer preguntas durante el programa. Cada aspirante tiene una mesa-atril con un pulsador y si en cualquier momento deciden que el concursante no les gusta, pueden pulsarlo para indicar que renuncian a encontrar el amor en ese concursante.

Qué agobio, con tanta gente ahí mirándote.

Pues ahí me propuso ir uno de mi oficina hace un par de semanas. Este chico ya ha ido varias veces a concursar al programa. La conversación (por wechat) fue tal que así:

Él: Marta, tengo un amigo que trabaja en la tele y está buscando para su programa a una chica española que hable chino. ¿Te interesa ir?
Yo (un poco cortada porque este chico es mi superior directo y estaría feo mandarle a la mierda sin rodeos): Pues, la verdad, no tengo mucho interés en ir a la tele, odio cuando me veo grabada en vídeo.
Él: Venga, es muy divertido, piénsatelo. Y puedes ganar premios. Y te llevan gratis a Guangzhou. [Lo de Guangzhou no sé si era para la grabación o qué].
Yo (cagándome en sus muertos para mis adentros): Uf, de verdad que no. ¿Pero qué tipo de programa es?
Él: No estoy seguro, creo que es un concurso de responder preguntas sobre cultura china. Le voy a preguntar a mi amigo.

Al rato...

Él: Es para Fei cheng wu rao (nombre del programa de citas).
Yo (viendo la excusa perfecta): Pero a qué voy a ir yo a ese programa, si ya tengo novio.
Él: No importa, si todo lo que sale está preparado. ¡Puedes ganar un viaje gratis a las Maldivas!
Yo: Errr... que no.
Él: Venga, piénsatelo. Mira, a lo mejor tu novio también puede ir. [¿De aspirante? ¿De público? ¿De acompañante?]. ¿Habla chino?
Yo: ... Es chino.
Él: Oh.
Él: Bueno, mira, ¿por qué no añades a mi amigo al wechat y que te explique él? ¿Y así te terminas de decidir?
Yo (cagándome en sus muertos otra vez, porque mandar a la mierda a tu jefe no suena muy inteligente): Vale...

Y luego siguió la conversación, o más bien monólogo, del amigo, que trabajaba haciendo los castings para el programa. Que qué maravillosos premios iba a ganar. Que estaban desesperados buscando a una chica española que hablara chino. Que últimamente no encontraban casi a españoles para participar. [A esto yo pensé, a) ¿por qué quieren a extranjeros? ¿es que no hay chinos en China?; b) si todo lo que sale en el programa está preparado y todos son actores, pueden sacar perfectamente a un americano diciendo que es español, ¿no? Total, los chinos no lo van a distinguir]. Que si le podía llamar para ver mi nivel de chino.
Yo en ese momento estaba en Beijing, en el cumpleaños de una amiga. "Mira, no, no me viene bien que me llames, estoy en Beijing con unos amigos". Bueno, para qué. Que al día siguiente tenían audiciones en Xizhimen (zona de Beijing), que fuera. Sí, venga, no tengo nada mejor que hacer. QUE NO QUIERO IR AL PUTO PROGRAMA DE CITAS. Que apoyara su trabajo, decía. Pero, a ver, ¡si no te conozco de nada!

Y por ser tan pesado, monologuista y no aceptar un no por respuesta, pasé de ayudarle en lo más mínimo (al principio había pensado escribir en el grupo de facebook de españoles en Shanghai para ver si había alguna interesada).

Nunca he salido en la tele en China (al menos conscientemente) y pretendo seguir así.

domingo, 5 de abril de 2015

El tiempo está loco

Estoy ya como las viejas, hablando del tiempo. ¡Pero es que está como una cabra! Hace un par de días estábamos asfixiados, a 30 grados y con camiseta de manga corta. Yo estaba ya planeando llevarme algo de ropa de verano a Shanghai. Pero, obviamente, solo estamos a principios de abril y el calor no puede empezar a apretar ya, aunque el miércoles oliera a verano. Así que el jueves empezó a caer el diluvio universal acompañado de tormenta eléctrica.

Hoy era el festival de barrer las tumbas, Tomb Sweeping Festival en inglés y 清明节 en chino. Hemos ido al pueblo, como el año pasado, pero no hemos podido ir a ver las tumbas porque estaba todo embarrado y había riesgo de partirse la crisma. Así que hemos comido con los parientes que viven en el pueblo y les hemos dado los lingotes de oro de papel para que los quemen ellos cuando haga bueno.

Después de comer nos han llevado a tomar el té al despacho de un pariente que tiene un taller de montaje de brochas. Era para verlo, el despacho. Qué tonta, no he hecho fotos. Lo voy a describir con mil palabras en vez de una imagen: era un despacho enorme, con una mesa de madera maciza de unos 2 metros y medio, en forma de ele, y un sillón en plan "yo soy el presidente". Enfrente estaba la zona para atender a invitados que tienen todos los despachos de señor importante chino. En este caso había un sofá y dos sillones enormes a juego, de color dorado todos ellos, en plan discoteca china con ínfulas. Y todo este derroche no tendría mayor importancia si no fuera porque el taller en sí era el típico sitio cutrísimo, con cajas por el medio y todo desordenado. Era tan grande el despacho del presidente como el taller en sí. Ah, y aunque fuera domingo, y encima día de fiesta, allí estaban las abuelas del pueblo montando brochas.

Las únicas fotos que he hecho hoy:

La colza en flor. Justo antes de que empezara a llover a cántaros.
La comilona en el restaurante del pueblo.