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martes, 11 de abril de 2017

La hamburguesa china

El otro día me entraron unas ganas locas de comerme un roujiamo (肉夹馍). Un roujiamo es una especie de bocata chino típico de la provincia de Shaanxi (la de Xi'an). El pan es redondo y plano y la carne es cerdo estofado durante muchas horas hasta que se queda deshecho. Según Wikipedia es el bocadillo más antiguo del mundo. ¡Ya se comía en la dinastía Qin (221-206 a.C.)!


De camino a casa de la abuela de C. pasamos por un restaurante pequeñito que anunciaba roujiamo. Entré a comprar dos para llevar mientras C. esperaba fuera con el coche.

Dentro del restaurante los camareros y cocineros estaban comiendo (era un poco tarde). Uno de ellos, el más mayor (los demás eran prácticamente niños) me mira y sonríe de oreja a oreja, pero no se mueve en dirección a la barra. Probablemente está pensando "Una extranjera, yo no me entiendo con ella". Uno más joven que debe ser el cajero se acerca. "Quiero dos roujiamo para llevar", le digo. El más mayor respira aliviado. "¡Pero si hablas chino! El otro día vino un grupo de extranjeros y no veas qué follón para entendernos".

Mientras me preparan mis bocatas, los camareros me hacen el tercer grado. "De dónde eres. Cuánto tiempo llevas en China. Vives por aquí cerca. Cómo se dice roujiamo en español". "En España no hay roujiamo", les digo. "Si acaso se puede decir hamburguesa china o algo así". En la pared hay colgado un póster donde sale una caricatura de un niño comiéndose un roujiamo enorme y debajo pone Chinese Hamburger.

Cuando les cuento que llevo en China 10 años, el más mayor me pregunta si vine cuando era niña. Jajaja, qué ricos son.

El roujiamo de ese restaurante estaba muy rico, con el pan crujientito. Tendré que ir a visitarles a menudo.

miércoles, 9 de julio de 2014

Fin de semana en Hangzhou

El fin de semana pasado fuimos a Hangzhou. La excusa oficial era acompañar a Jorge, un amigo al que conocí cuando estudiaba en Granada y que ha estado unas semanas en Shanghai por trabajo, pero la verdad es que yo necesito pocas razones para echarme a la carretera. También vinieron Kathy y Rex, mis ex compis de piso de cuando vivía en Shanghai, y John, el hijo de la ex de C.

La pandilla maravilla al completo.

Hangzhou está a unas dos horas de Suzhou. Llegamos el sábado por la mañana y después de comer fuimos a visitar el templo Lingyin, pero nos encantamos viendo las esculturas budistas de la colina que hay al lado y nos cerraron el templo. La colina se llama 飞来峰 o "el pico que vino volando"; la leyenda dice que llegó volando de India, no sé muy bien cómo. El caso es que tiene un montón de figuras budistas esculpidas en sus laderas y en sus cuevas.




Para ir al templo Lingyin nos montamos en la línea 7 del autobús urbano de Hangzhou. A la vuelta, la cola para el autobús era kilométrica y conseguir un taxi era misión imposible, así que aceptamos el ofrecimiento de un taxista pirata con una furgoneta que nos bajó a Hangzhou. Al arrancar nos dijo: Os voy a llevar por otra ruta, es que un autobús ha salido ardiendo y el centro está colapsado. Adivinad qué autobús había salido ardiendo. Sí, la línea 7 del autobús urbano. La que habíamos cogido dos horas antes. Incendio intencionado.

El domingo fuimos al Lago del Oeste (西湖), lugar popular donde los haya para el turista chino. Estaba hasta la bandera.



Andando y bicicleteando alrededor del lago se nos fue todo el día.





Cuando me subo a una bicicleta automáticamente empiezo a tararear la canción de Verano Azul. ¿Le pasa a alguien más? Y lo mejor es que creo que nunca he visto un capítulo de Verano Azul entero.

En el paseo marítimo del lago había algunos abuelos haciendo caligrafía y dibujos con agua y pincel-esponja.




El snack de moda en las orillas del Lago del Oeste: cangrejos rebozados en pinchito.