Mostrando entradas con la etiqueta estación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta estación. Mostrar todas las entradas

lunes, 9 de febrero de 2015

¡Que viene, que viene!

El Año Nuevo Chino ya casi está aquí. ¿Que cómo lo sé? No es porque tenga un calendario (que también). Hay ciertos indicios que me han hecho llegar a esa conclusión.

- El martes pasado bajé a comprar el desayuno de todos los días (un mantou o bollo al vapor) y la tiendecita debajo de mi casa donde lo compro todos los días estaba cerrada. Así, sin más explicación, ni cartelito, ni leches. Le faltó poner un "que os zurzan, me voy a mi pueblo", La dueña es una señora de mediana edad que ya me conoce y por supuesto me ha interrogado sobre mi vida. Pues a la vuelta la interrogo yo sobre sus vacaciones, ea.
(Nota para no iniciados: una gran parte de las personas que viven y trabajan en las grandes ciudades chinas no son originarias de allí y durante las fiestas de año nuevo chino vuelven en tromba a sus pueblos de origen, creando la mayor migración tempormasiva del mundo. El año pasado lo expliqué un poco).

- Las dos últimas veces que he ido a la estación de trenes de Shanghai había cosas nuevas: barricadas, vallas formando caminitos para hacer cola en la entrada, antidisturbios organizando el cotarro, más gente de lo normal con fardos enormes y durmiendo en el suelo hasta que sale su tren... ¡sí, definitivamente es la vuelta a casa!

- También las dos últimas veces que he pasado por la estación de metro de People's Square (la más céntrica de Shanghai) he visto a un pelotón de soldados haciendo el paseíllo. Teniendo en cuenta que paso por allí una vez a la semana, y los he visto dos veces... podemos concluir que están allí a tiempo completo. Vigilando. O algo.

- Y esta mañana he visto la prueba definitiva: en la estación de tren de Shanghai hay tres líneas de metro y están conectadas por un pasillo muy ancho y bastante largo en el que hay por lo menos 200 tiendecitas. Una detrás de otra, en los dos lados: de ropa, de periódicos, de juguetes, de móviles... Bueno, pues esta mañana cuando he pasado por allí, ¡estaban todas cerradas! Lo nunca visto.

Si el pasillo no estuviera lleno de gente me habría dado bastante miedo cruzarlo sola con todas las tiendas cerradas.

¿Y qué es ese papel que se ve pegado en la esquina superior de la puerta? Es algo que se hace en todos los negocios cuando se cierra el tinglado durante la semana del año nuevo chino. En mi antigua empresa también lo ponían en todas las puertas y ventanas. Es un papel con la fecha en que queda "sellado" el local y según mi ex-compañera Elaine, con ese papel pegado los ladrones no se atreven a entrar (no estoy yo muy segura).


lunes, 8 de diciembre de 2014

El tren-museo

Me hacía ilusión ir en tren a Luoyang en vez de en avión. Hacía tiempo que no viajaba en tren en China, si exceptuamos los trenes de alta velocidad. Pero eso no cuenta, cuando digo viajar en tren por China me refiero a pasar un buen puñado de horas en el tren, dormir allí, llevarse una bolsa cargada de comida donde los tallarines instantáneos no pueden faltar, etc. Creo que hacía unos 5 años que no iba en tren cama.

Nuestro tren era el K2666, cuya ruta completa es Suzhou - Linfen, realizada en 25 horas y 17 minutos. Linfen es famosa por ser la ciudad más contaminada del mundo. Os han entrado ganas de ir, ¿verdad? Nuestro recorrido, desde Suzhou hasta Luoyang, debía ser en teoría de 16 horas y 23 minutos pero se retrasó un poco y tardamos algo más. La letra en el nombre del tren indica la velocidad: G es el tren de alta velocidad y K es el más lento, aunque la K viene de 快 kuai, rápido.

Que no falte la siempre socorrida foto de la estación de tren. Estaba bastante vacía, en las vacaciones del Año Nuevo Chino es la locura total.

En el tren cama se puede elegir entre "cama dura" y "cama blanda". La cama dura es una litera de tres pisos, en un vagón corrido sin puertas en los distintos compartimentos. La cama blanda es una litera de dos pisos en una habitación para cuatro personas con puerta que se puede cerrar para más intimidad. Los precios varían según qué litera escojas: el piso de abajo es más caro porque te puedes sentar durante el rato que no quieras estar acostado. Como inconveniente, tu vecino de arriba probablemente se sentará también en tu cama. 
Otro detalle: en teoría la cama blanda es, como su propio nombre indica, más blanda que la cama dura. Sin embargo no siempre es así, como en el tren a Luoyang.

Cama dura: literas de tres pisos con cero privacidad.

Normalmente yo solía viajar en cama dura en mis años mozos. En este viaje elegimos cama blanda porque C. nunca había viajado en tren cama (al menos que recuerde) y estaba bastante acongojado. Así que para no asustarle más accedí a viajar en cama blanda, que evidentemente es más cara. Así que viajamos en un compartimento con solo dos señoras más y a puerta cerrada. Pero las camas, blandas, lo que se dice blandas, no eran. De hecho eran iguales que las duras: colchonetilla sobre tabla. Da igual, dormimos como benditos.

Nuestra habitación.
Por la foto anterior habréis deducido que no se trataba de un tren de última generación. Pues todavía no habéis visto lo mejor: el vagón restaurante. ¡Bienvenidos a los años 50!



Aunque habíamos llevado tallarines instantáneos para la cena, decidimos probar la comida del vagón restaurante (los tallarines instantáneos son el demonio, por si no lo sabíais. Tienen 500 calorías y el 100% de la dosis diaria recomendada de sal). C. fue al restaurante a pedir la cena para llevar y nos la comimos en la habitación, justo antes de que subieran en Nanjing nuestras compañeras de cuarto.

¡Estaba mejor de lo que esperaba! Totalmente comestible.

A la mañana siguiente, después de varias paradas, frenazos y traqueteos llegamos a Luoyang. Y lo que pasó después ya lo sabéis.