jueves, 21 de noviembre de 2019

La feria internacional de libros infantiles de Shanghai

El finde pasado fuimos a Shanghai para visitar la feria internacional del libro infantil. Yo no sabía que esta feria existía hasta hace dos semanas, así que no estaba muy segura de qué me iba a encontrar. Compartí el evento en un grupo de madres de Suzhou y un par de ellas dijeron que creían que era más que nada una feria para profesionales del sector, pero para allá que nos fuimos de todas maneras. Yo iba con la esperanza de poder comprar algún libro para Baby A. (le voy a tener que cambiar el nombre porque ya de bebé tiene poco). En la web de la feria había visto que incluso había un stand con editoriales españolas y ya me emocioné, porque en China solamente puedo conseguir libros en español de algunos vendedores de Taobao que revenden excesos de pedidos o ejemplares un poco dañados de libros impresos en China.


Según la web de la feria, es la más grande de este tipo en toda Asia. ¡Y era supergrande de verdad! No me dio tiempo a ver todas las casetas porque estuvimos poco tiempo y con el niño tampoco era plan. No todos los stands eran de libros, también vi algunos de manualidades, programas de estudio (que para eso estamos en China) y cosas así. También había charlas con autores y actividades para niños. Pero la mayoría eran de editoriales y había muchos libros a la venta, la mayoría en chino e inglés, aunque también vi en alemán y neerlandés. El stand de España estaba en la parte reservada a los profesionales del sector pero pude entrar porque a última hora abrieron esa parte al público. Los del stand de España ya se habían pirado y lo único que pude encontrar fue un catálogo de los libros que habían estado promocionando. Otros stands de la parte profesional, como los de Australia, Francia o Polonia sí seguían abiertos. Vamos, que los de España picaron espuela antes de tiempo. Siempre dando buen ejemplo...
El stand de Alemania era bonito y profesional. Y siguió abierto hasta el final.

Había bastante gente pero como la feria era muy grande no estábamos muy apretujados. Bueno, por los pasillos, dentro de los stands donde hacían descuentos gordos ya era otro cantar. Como era ya el final de la feria, los expositores querían venden todo lo que fuera posible y hacían descuentos finales de más del 50% anunciándolos con un megáfono. Aquello parecía el Black Friday o el primer día de las rebajas de El Corte Inglés.
Una caseta mona.

En esta foto parece que estaba la feria vacía, ja.

Actividad de pintura en un stand.


Aunque estuvimos poco tiempo pude comprar algunas cosillas. A Baby A. le ha encantado el libro del grupo musical, le flipan los libros con música. Para conseguir libros nuevos en español tendré que seguir dependiendo de Taobao...


miércoles, 6 de noviembre de 2019

Receta de pan... a lo chino

Comprar pan decente en China es tarea difícil. En algunos sitios se pueden encontrar baguettes o panes con semillas, pero seguramente son hechos de forma industrial y luego los hornean en la panadería de turno. Además, no son baratos que digamos. A veces también te llevas sorpresas, como comprar un pan con semillas por fuera y que al cortarlo ves que tiene dentro trozos de tarta de queso... ajá. Sí. Muy bien.
Para que veáis que no me lo invento.


Así que he decidido hacer pan yo en casa. No sé cómo saldrá, porque me tengo que apañar con la harina y la levadura que venden aquí. En mi primera intentona hice palitos de pan. Estaban buenos pero hay que comérselos en el día porque al día siguiente están ya más duros que la pata de Perico (mojados en leche se reblandecían y estaban bien ricos). Tuve que amasar durante unos 15 minutos y según la receta tras ese tiempo la masa no se debería quedar pegada a la mesa, pero la mía seguía estando pegajosa. Como ya estaba harta de amasar los metí al horno y al final salieron decentes.
No seáis superficiales, las apariencias no importan.


Para hacer el pan pan he buscado recetas de pan sin amasar, que no es plan de que se me pongan unos brazos como los de Popeye. La clave es mezclar todos los ingredientes y dejarlo reposar un montón de horas en la nevera. Crucemos los dedos porque qué ganas tengo de comer pan rico.

Pero bueno, que me voy por las ramas. Yo quería compartir con todos vosotros la receta de pan que viene en el paquete de harina que he comprado. Atención, porque no tiene desperdicio.



Ingredientes para un pan de 750 gramos:
- Un huevo
- 180 gramos de agua
- 30 gramos de aceite para ensaladas (¿?)
- 1 gramo de sal
- 80 gramos de azúcar
- 20 gramos de leche en polvo
- 400 gramos de harina
- 3 gramos de levadura

No sé qué saldrá de ahí. ¿Un brioche? ¿Un bizcocho? Pero un pan, pan, seguro que no. La receta que yo he buscado solo lleva harina, agua, sal y levadura. A ver qué tal me sale... bueno, a ver qué día me pongo a ello. Seguiremos informando.


miércoles, 23 de octubre de 2019

Excursiones por Cáceres

Viajar con un niño pequeño es un coñazo porque no aguanta estar sentado durante mucho tiempo, pero tampoco es plan de estar siempre en casa haciendo lo mismo. Así que, cuando estuvimos en Cáceres, fuimos a hacer algunas excursiones por los alrededores. A mí personalmente no me vino nada mal porque en la provincia de Cáceres hay sitios superbonitos a los que nunca he ido, o he ido hace más de 20 años. Parece que cuando llega la hora de planear un viaje solo se me ocurren sitios que están lejos, cuando cerca también hay un montón de cosas por descubrir.

Un sábado que habían venido mi hermano y B. fuimos a Hervás, un pueblo que hay en el norte de Cáceres y al que yo no sé si había ido alguna vez con alguna excursión del colegio. Sonarme no me sonaba nada. Hervás es famoso por su barrio judío y en general por ser un pueblo bonito. Además está a la entrada del Valle del Jerte, que tengo pendiente para el siguiente viaje.

Plaza de Hervás.
En verano se tiene que estar muy fresquito aquí.


Una calle típica de Hervás.


Había muchos castaños y C. ya empezó a montarse películas sobre exportar las castañas a China.
Queso de la zona.


Por la tarde aprovechamos para acercarnos a Granadilla, un pueblo que tuvo que ser abandonado en los años 50 debido a la construcción de un embalse. Al final el agua no llegó al pueblo y hace unas décadas se empezaron a restaurar las casas, aunque sigue sin vivir nadie allí. Pero van grupos de estudiantes para participar en las tareas de restauración y se quedan en las mismas casas restauradas. A mí me hubiera encantado que me llevaran con el instituto.
Castillo a la entrada de Granadilla.

Las casas restauradas y las derruidas.

El embalse de Gabriel y Galán.

La plaza de Granadilla.



martes, 15 de octubre de 2019

Viaje a Cataluña

Al final, entre unas cosas y otras, no tuve mucho tiempo para actualizar el blog en España. Ahora que estoy de vuelta a la rutina, ya tengo tiempo para ponerme al día y contaros qué más hice en mis vacaciones. Vamos pues con la crónica de nuestro viaje a Cataluña, donde viven aproximadamente la mitad de los 10 lectores de este blog.

Normalmente vamos allí en coche, pero con el niño eso podía ser la muerte a pellizcos así que fuimos en avión desde Badajoz, que solo se tarda una hora y poco. El aeropuerto de Badajoz tiene dos vuelos al día y en la cafetería se desayuna muy bueno y barato, lo que no se puede decir de prácticamente ningún otro aeropuerto.



En Cataluña estuvimos de visitas familiares y también hicimos turismo gracias a la magnífica guía y chófera que es Tita N. Un día hicimos una comilona familiar y nos juntamos 30.
Superpaellas.

Supermesa.

Estuvimos en Valls, Tarragona, Cambrils y Reus. Visitamos una bodega de la zona, fuimos a las fiestas de Santa Tecla, vimos castells, nos cayeron dos tormentas y vimos el arcoíris dos veces, probé los calçots por primera vez en mi vida y fuimos a un manicomio. Vamos, una visita bien completita.
Abuelas en pleno paseo.

Con esta casa C. se empezó a hacer paranoias mentales de montar un hotel y traer chinos.

Calçotsde Valls, aunque sean fuera de temporada. Por lo menos los he probado.

Castellers petrificados en Tarragona.

Después de la tormenta en Cambrils.

Manicomio donde ya quisiera estar más de uno en Reus.



martes, 10 de septiembre de 2019

Vacaciones en Chipiona

¡Qué ganas tenía de venir a España y no tener que estar todo el rato mirando la app de la contaminación! ¡Aquí hay cielo azul todos los días! ¡Viva, viva!

La segunda quincena de agosto la pasamos en Chipiona, para no faltar a las tradiciones y continuarlas con Baby A. Se lo pasó teta encroquetándose y bañándose en la playa y, como podéis ver en las fotos, su uniforme oficial era la camiseta de surf y el gorro de los dinosaurios.


 
Esa pala roja creo que es de cuando yo era pequeña. Hasta las cosas de plástico las hacían mejor antes...

En Chipiona siempre hacemos lo mismo cada día: playa por la mañana, piscina por la tarde y cena fuera o paseíto y helado por la noche. Pero este año con el peque no hemos salido casi por la noche porque a las 9 ya le entraba sueño. Yo salí un par de días con mis amigos, dejándolo previamente acostado, y uno de los días se despertó y no quiso volver a dormirse sin mí. El otro día sí se quedó dormido, menos mal.

Con mis amiguitos de toda la vida. Yo la más blanca de toda la playa.

Un día que fuimos a comer por ahí.

¿Que por qué no sale C. en ninguna foto? Porque todavía no está aquí... ¡llega el viernes!

jueves, 15 de agosto de 2019

Qué ganas de vacaciones

Parecía que este momento no iba a llegar nunca, pero ya solo falta un día para mis vacaciones. ¡¡¡Bieeeeen!!! El sábado por la noche vuelo a España. El año pasado no pude ir y la última vez que salí de China fue en febrero de 2018, cuando fuimos a Malasia, así que os podéis imaginar las ganas que tengo de pirarme. Más que nada porque estoy hartísima de la contaminación; este año no hemos tenido un respiro ni en verano. Y no poder abrir las ventanas y casi ni salir de casa (también por el calor húmero asqueroso) afecta a los ánimos de cualquiera. Ya habéis visto que ni ganas de actualizar el blog he tenido, básicamente porque no tengo nada que contar. Creo que lo más emocionante que he hecho en las últimas dos semanas ha sido ir al banco para transferir dinero a España. Tuve suerte y el trámite solo duró una hora y media. Otra novedad es que mi señora madre llegó el viernes pasado y el sábado nos volvemos juntas con Baby A. Y el fin de semana pasado tuvimos un tifón que trajo un montón de lluvia y se nos inundó el piso de arriba.

Así nada, aquí os dejo con unas fotos de los últimos días y a ver si en España me refresco y me inspiro para seguir escribiendo.
El día que fui al banco tuvimos el mejor aire de todo el año.

A Baby A. le flipan los peluches gigantes.

Mini sandías a precio de oro en el supermercado. He buscado en google y resulta que más que sandías, son como pepinos.

Composición artística con mopas en el Auchan.



miércoles, 31 de julio de 2019

Comiditas de verano

A veces el calendario chino es súper preciso. El martes de la semana pasada era el comienzo de 大暑, el término solar que coincide con el momento de más calor del año. Y, efectivamente, desde la semana pasada estamos pasando un calorazo impresionante. Las mínimas no bajan de 29 grados y por la noche no hay quien duerma sin el aire acondicionado.

Tradicionalmente los chinos nunca han sido de comer muchas cosas frías porque, según la medicina china, el frío es la raíz de todo mal. Pero en pleno verano a veces apetece comer cosas fresquitas, incluso a los chinos, y estas son algunas de mis opciones favoritas:

- Sopa de ciruelas ácidas (酸梅汤)
Se llama sopa, pero en realidad es como un zumo. Vamos, que se bebe en vaso y con hielo. Es entre dulce y ácido y entra muy bien con estos calores. A veces lo venden por la calle y también lo suele haber en restaurantes. Según una receta que he encontrado lleva ciruelas desecadas, espino, piel de mandarina seca, un té de flores y azúcar. También se le puede echar regaliz y flores de osmanto secas. Vamos, que es todo un brebaje, pero está rico.


- Sopa de soja verde (绿豆汤)
Yo no sé cómo se llama esta legumbre en español. En inglés se llama mung bean y el diccionario dice que en español es frijol mungo o frijol chino, pero a mí eso de frijol no me suena a español de España. Wikipedia dice judía mungo o soja verde. Bueno, total. Que esto sí es una sopa porque se come con cuchara y hay que darle al diente. Se come fría de la nevera. Los ingredientes esenciales son las judías mungo/soja verde y azúcar. Mi suegra también le pone lágrimas de Job (un grano que también se llama coix) y bulbo de lirio. ¡Sí! En China se comen los bulbos de lirio. Son un poco amargos. La sopa esta me gusta cuando la hace mi suegra, pero en los restaurantes a veces es un poco asquerosita porque hacen un aguachirri con trozos gigantes de roca de azúcar que me da bastante repelús.
Las lágrimas de Job son las cositas blancas.


- Tomate con azúcar (糖番茄)
A mí nunca me había hecho mucha gracia el tomate hasta que llegué a China (y lo mismo me pasó con el brócoli y la berenjena). El plato chino más típico con tomate es tomate con huevo revuelto y está buenísimo, pero en verano este es aún mejor: tomate cortado y con azúcar por encima y dejado un rato en la nevera. Parece una tontería, pero está buenísimo. Yo creo que le gustaría hasta a mi tía N., que es una enemiga reconocida del tomate.



- Pepino con vinagre y azúcar (糖醋黄瓜片)
Otra cosa súper tonta pero que está muy rica... y eso que el pepino tampoco me gusta mucho. Hay que cortarlo finito, ponerlo con vinagre y azúcar y a la nevera. Ya está.



- Helados Dongbei Daban (东北大板雪糕)
El nombre significa "plancha grande del noreste" y es el único helado barato que creo que está bueno en China. Es muy cremoso y me encanta el envoltorio tan vintage: un cacho de papel puesto alrededor (no tapa la parte de arriba ni la de abajo).



Según el calendario chino, el otoño empieza el 8 de agosto... ¡a ver si pasan ya estos calores porque yo no me atrevo ni a salir de casa!