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lunes, 29 de abril de 2019

¿Privacidad de datos? ¿En China? ¡Ja!

Hace 4 años, a C. se le metió en la cabeza comprar un piso, como buen chino. Para ello fue a varias inmobiliarias para que le enseñaran pisos. Lo primero que te piden en estos casos es el número de teléfono, para llamarte cuando tienen algún piso nuevo o para quedar y visitar alguno. No sé, normal, ¿no? Lo que ya no es normal es que a día de hoy, C. siga recibiendo llamadas de todas las inmobiliarias de Suzhou preguntándole si quiere comprar un piso.
¿Quieres vender tu piso? ¿Necesitas decorarlo? ¿Lo alquilas? ¿Quieres invertir?


Hace unos años fui a hacerme el chequeo anual a un hospital taiwanés privado que tiene buena fama entre los expatriados. Una de las pruebas era para medir el porcentaje de grasa corporal y para ello me tenía que subir descalza a una máquina muy curiosa y agarrar un manillar. La médico, nutricionista o lo que fuera era una chica joven. A los pocos días me añadió en WeChat y se puso a intentar venderme no sé qué tratamiento para perder peso. ¿De dónde había sacado mi número, si yo no se lo había dado? Sospecho que del formulario que tuve que rellenar al llegar al hospital.

El año pasado, a los pocos días de parir, me llegaron dos solicitudes de amistad bastante curiosas al WeChat. Una era de una "masajista de senos", un servicio disponible en China para que tengas más leche, solucionar un bloqueo si lo tienes o incluso "vaciarte" el pecho (a mí que me lo expliquen). La otra solicitud era de una supuesta pediatra (dudo que un médico de verdad se tenga que anunciar en WeChat). También recibí un mensaje de texto con una promoción de VipKids, una aplicación para que los niños aprendan inglés por internet con profesores nativos. No sé, qué casualidad empezar a recibir tantas cosas relacionadas con bebés/niños, ¿no?
¿Quieres comprar un piso? ¿Pedir un préstamo? ¿Contratar un seguro? Etc. ¿Pero es que alguien hace caso a estos anuncios que te llegan sin tú pedirlos?


Estos son solo algunos ejemplos de lo que pasa en China cuando das tu número de teléfono por cualquier motivo. Ay, ingenua, y tú que pensabas que el hospital no iba a repartir tu número a todos los que lo quisieran...


miércoles, 18 de mayo de 2016

La protección de datos en China

Suena mi móvil. "¿Sí?". "Hola, soy Fulanita de Tal, la nutricionista del hospital XX. ¿Recuerdas que hace un par de meses viniste a hacerte un chequeo y te salió que tenías que adelgazar 5 kilos?". Caray, qué servicio tan personalizado y atento. "Sí, ¡y ya he adelgazado tres!". "Muy bien, ¿y el porcentaje de grasa corporal, cuánto tienes? Si no lo puedes medir, ven al hospital y te hago una medición gratuita". "Ah, mira qué maja, pero es que el hospital está un poco lejos, como que no me apetece mucho ir". "También tenemos una clínica más cerca de donde vives, podrías ir allí".

Al principio pensé: "¿Por qué no?". Pero después de que la chica me añadiera al WeChat, me diera bastante la lata y me anunciara unos tratamientos de adelgazamiento valorados en 2000 yuanes, se me quitaron las ganas.

Y empecé a pensar: "Esta chica, ¿por qué tiene mi número?". Sí, fui a hacerme un chequeo al hospital donde trabaja, y tuve que escribir mi número de teléfono en el formulario de registro, pero ahora me está llamando a título personal. No quiero ni imaginarme si a cada médico del hospital se le ocurriera llamarme para promocionar sus tratamientos.

En China, la protección de datos no existe. Tus datos personales, especialmente el número de teléfono, van de un lado a otro sin que tú lo puedas controlar. En España, cuando te piden que rellenes tus datos en un contrato o similar, debajo siempre pone: "No proporcionaremos o venderemos tus datos a terceras partes". En China debe poner "Vamos a vender tus datos al mejor postor, o a cualquiera que nos dé un céntimo por ellos, y no hay nada que puedas hacer para impedirlo. ¡MUAJAJAJA!". Sí, con risa malvada y todo.

Cuando C. decidió que quería comprar un piso visitó varias agencias y promotoras inmobiliarias. En todas ellas dejó su antiguo número de teléfono, uno que sigue teniendo pero apenas usa. Esta tarjeta SIM está siempre activa, metida en un móvil viejo. Ha pasado un año y medio desde que compró el piso, pero a día de hoy todavía recibe al menos una llamada diaria de agencias inmobiliarias: "Hola, ¿está buscando piso?". NO. NO ESTOY BUSCANDO PISO. ME LO COMPRÉ YA HACE MÁS DE UN AÑO. Ese número de teléfono debe estar en manos de todos las agencias inmobiliarias de China, que, por cierto, son un montón. En mi calle, en una distancia de unos 100 metros hay TRES y una cafetería perteneciente a otra cadena de agencias (tras hacerse con el local debieron decir "¿Para qué vamos a montar otra inmobiliaria aquí? Abramos una cafetería". (Y ponen tableros con anuncios de pisos en la puerta).

C. compró el piso directamente al dueño anterior, pero me ha contado que sus amigos los que se compran pisos en la promotora o en una agencia, al poco tiempo empiezan a recibir muchas llamadas de empresas de reparaciones del hogar. "¿No estará usted pensando hacer alguna reparación en casa?". Qué cruz, dios mío. Y pensábamos que en España nos molestaba el típico agente de Jazztel llamando a las 4 de la tarde.